31 octubre 2012
Ya ha llegado el frío y el título
de esta entrada os chocará un poco jejeje, pero poneros en situación… Mi viaje
a Alemania fue en julio y hacía un calor bestial (sí, también hace calor en
Alemania). Así que os invito a cerrar los ojos e imaginaros en la Selva Negra a
más de 30 grados…
Y eso es básicamente lo que
hicimos. Hay muchas tiendas de souvenirs llenas de jarras de cerveza y relojes
de cuco (que iban de los 5 euros a los 3.000, como quien no quiere la cosa) que
eran bastante asequibles (obviamente esto no va por los relojes de 3.000
euros). Yo compré un reloj de cuco y varios imanes para la familia, que es lo
que toca.
En cuanto al lago Titisee, es un lago glaciar situado entre las montañas de la Selva Negra. En invierno, si se llega a congelar, es utilizado como pista de patinaje; en verano, como playa ocasional. Tiene una zona habilitada para baño y puedes alquilar diversos tipos de barcas; aunque con el calor que hacía y lo cansados que estábamos, optamos por descansar en el césped a la sombra. Además, cualquiera se bañaba en el lago sin tener una ducha para asearse y se metía en un bus 1 día entero hasta España.
Como consejo, nuestra guía nos
comentó que si alquilábamos una barquita y decidíamos tirarnos al agua
tuviéramos cuidado, pues subir de nuevo cuando estás empapada y resbaladiza no
es tarea fácil, que las barcas están más altas de lo que parece.
Como veis, es un rincón con
encanto de estos que me gustan a mí. Se encuentra a una horita de Friburgo en
tren, por lo que podéis organizaros como nosotros y ver por la mañana temprano
el Titisee y luego Friburgo, porque echar todo el día en el lago creo que se
haría un poco pesado…
Disfrutad de este puente de Todos los Santos, ¡nos leemos a la vuelta!