Puerto de Santa María (Cádiz)

01 julio 2020



¡Hola viajer@! Por fin me animo a retomar esto de los viajes, aunque sean virtuales. Hoy te hablo del Puerto de Santa María, una localidad gaditana con mucho encanto en la que estuve el verano pasado (parece que hace un siglo ya de eso…).

Puedes llegar en poco más de media hora desde el puerto de Cádiz, en un agradable viaje en catamarán que cuesta 2,75€ por trayecto. Una vez que desembarqué, lo primero que hice fue buscar dónde comer, y me decidí por hacerlo en la Peña Bética, al lado del castillo. Una comida sencilla y rica que me hizo coger fuerzas para patear toda la tarde.


Lo primero que llamó mi atención fue el Castillo de San Marcos, fortaleza que no siempre fue tal. En sus orígenes fue una mezquita, que más tarde se transformó en santuario cristiano para finalmente dar paso al castillo que conocemos actualmente. En 1920 fue declarado Bien de Interés Cultural. Al lado de la muralla nos saluda el busto de Alfonso X “El Sabio”.


Pasé al interior del Palacio de Araníbar, donde está la oficina de turismo, y allí me informaron de una visita guiada gratuita teatralizada a última hora de la tarde.

Hacer turismo entre las 14 y las 17h. no es buena idea en verano. No solo porque tal vez te derritas por el camino, sino porque hay monumentos y museos que están cerrados (yo te voy a hablar solo de los que vi). Aún así, armada con mis gafas de sol y mi mejor actitud de este calor no es ná continué mi paseo por Puerto de Santa María.


La antigua lonja es un edificio del siglo XVIII, muy bonito pero complicado de fotografiar, ya que está en una calle estrecha con coches aparcados (es el de la fotografía de arriba).

En tu paseo te recomiendo que veas la Fuente de las Galeras, al lado del Río Guadalete. Fue construida en el siglo XVIII y, aunque era muy bonita, dio muchos problemas, ya que el agua salía sin control y empantanaba las calles. Ya en el siglo XIX se reguló con grifos, poniendo remedio a este molesto e insalubre problema.


Si, como yo, estás haciendo esta visita en verano, puedes tomar un helado del quiosco de la plaza de Isaac Peral, donde está el Ayuntamiento. Es una plaza muy amplia, donde se encuentra una estatua del escritor Pedro Muñoz Seca y desde donde salen las visitas guiadas en verano.


La Basílica Menor Nuestra Señora de los Milagros cuesta 1€ y merece la pena, por bonita y por evadirse de la chicharrera de la calle. No te dejes engañar por eso de “basílica menor”, porque el exterior es bastante imponente (a mí, al menos, me lo resultó, es la foto de arriba) y el interior más de lo mismo. Fue construida en el siglo XV y tiene influencias arquitectónicas de la catedral de Sevilla.


A última hora de la tarde hice cola en la Plaza Isaac Peral para coger mi entrada para la visita teatralizada (no puedes reservar, hay que hacer cola), que si tienes oportunidad, te recomiendo hacer. Es muy amena y, además, te permite pasar a algunos edificios por dentro que no suelen estar abiertos al público, permitiéndote ver los patios tan bonitos que tienen.


Por desgracia no me pude quedar a la visita completa, ya que el catamarán salía de la otra punta de la ciudad y tenía que regresar… Soy consciente de que faltan muchos sitios y tengo pendiente hacer una visita en condiciones para seguir descubriendo las maravillas del Puerto. ¡Volveré!

Para conocer toda la oferta turística te recomiendo consultar la web de turismo del Puerto de Santa María, sobre todo ahora que entre el verano y la COVID-19 los horarios y la apertura de los lugares está sujeta a numerosos factores. 


¡Gracias por leerme! Disfruta del verano y siempre con precaución. Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

La Alhambra de Granada

09 febrero 2020

Si hay un estilo arquitectónico que me fascina, ese es el islámico. Y una de las maravillas de este arte es precisamente la Alhambra de Granada, conjunto monumental que destaca no solo por su belleza, sino también por el paisaje que la rodea, ya que se encuentra en lo alto de la colina de al-Sabika.


Antes de contarte mis impresiones “alhambrinas”, aquí van unos consejos prácticos:
  1. Compra tu entrada con antelación (meses, si puede ser) y comparando precios, no vayan a estafarte. Yo me compré la entrada casi dos meses antes de viajar y ya había muchos días con el aforo cubierto. Después de mucho mirar, me saqué la entrada con Granada Experiencias y me costó 14,95€, incluyendo (visita nocturna a los Palacios Nazaríes + Diurna Alhambra).
  2. El acceso para la visita nocturna se hace por la Puerta de la Justicia, no por la del acceso “normal” donde están las taquillas. Una vez en el interior del recinto, debes dirigirte hacia el Museo de la Alhambra, ya que en la puerta es donde se forma la fila para entrar a los Palacios Nazaríes.
  3. Cómo llegar: el autobús que va desde el centro hasta la Alhambra es el C30 o C32, y cuesta 1,40€ el trayecto. Yo lo cogí para subir y tarda como 15 minutos; para bajar lo hice dando un paseo. Depende de la hora, suele ir bastante lleno, pero afortunadamente pasan con bastante frecuencia.


La noche que tenía la visita a los Palacios subí como una hora y media antes y aproveché para darme un paseo por el recinto y observar Granada desde lo alto, algo que te recomiendo totalmente porque es precioso ver anochecer allí. Aunque no puedes acceder al interior de la mayoría de los sitios, puedes hacer una visita nocturna por las “calles” de la Alhambra, que posiblemente estén solitarias y tranquilas (al menos en enero que hace frío).


Visita nocturna

¿Merece la pena? Me preguntaba yo. Pues sí, sí la merece. El encanto de ver los Palacios Nazaríes bajo la luz de la luna es increíble, y la imagen que nos ofrece es menos habitual que la que sale en (casi) todos los folletos, del Patio de los Leones por el día. Como llegué pronto, entré de las primeras a la visita, y pude disfrutar de ver las estancias casi vacías. La visita dura alrededor de una hora, dependiendo de lo que te detengas a observar y fotografiar.




Visita diurna
La entrada que yo compré permitía el acceso a la Alhambra el día después de la visita nocturna. Aquí no había una hora de visita, simplemente debía ir dentro del horario en el que estaba abierto el monumento, así que opté por ir a primera hora, sobre las 10 de la mañana.


Para recorrer la Alhambra debes saber que hay dos tipos de “acceso”, una vez dentro del recinto. El primero se corresponde con los lugares de visita libre, donde puedes pasar una y otra vez, como el Museo de Bellas Artes; el segundo, es el que tiene acceso limitado a una sola visita, como la Alcazaba o el Generalife.


La visita por el día de la Alhambra me llevó unas 4 horas, por lo que me llevé un tentempié y una botella de agua para tomarme sentada en un banco a media mañana.

Hace años ya había estado en Granada, pero no recordaba la majestuosidad de su conjunto monumental más famoso. Te recomiendo que vayas con tranquilidad, que disfrutes cada paso que das. Que te pares a observar lo que tienes a tu alrededor, que huelas el aroma de sus jardines. Que te asomes a cada uno de sus miradores y que seas consciente de la historia del lugar.


Podría estar líneas y líneas hablándote de las maravillas de la Alhambra, pero creo que es mejor que las disfrutes en persona. En este post he intentado aportarte los datos prácticos que yo buscaba antes de irme de viaje y que me sirvieron para organizar la visita a la Alhambra. Espero que te hayan sido de utilidad 😊

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Viajar sola

10 enero 2020


Podía haber titulado el post “Cómo viajar sola”, “Aprende a viajar sola” o algo similar, pero finalmente opté por “Viajar sola” porque era lo más sencillo, sencillo como el hecho de embarcarse en un viaje de forma solitaria.


Tal vez tú, que me estás leyendo, pienses que no es tan sencillo, pero te lo voy a discutir. Lo que puede resultar más complicado es dar el paso de organizar el viaje y mentalizarse de que no llevas compañía “de serie”, pero una vez que estás en tu destino, creo que todo es mucho mejor de lo que nos imaginamos.



Al principio pensé en hacer una lista de pros y contras de viajar en solitario, pero voy a ser más pragmática y lo voy a resumir todo en una sola frase, en una sola ventaja: tú decides.
  • Tú decides las fechas. Tal vez si estás esperando a que tu amigo/pareja/familia o quien sea tenga unos días y coincida con los tuyos, nunca vas a ir a X sitio. Viajando solo, esto no pasa.
  • Tú decides el destino. ¿Playa, montaña, relax, acción? Lo que elijas, está bien, porque no hay que adaptarse a los gustos de nadie más que los tuyos.
  • Tú decides el presupuesto. ¿Quieres gastarte un dineral en el alojamiento pero no en el transporte? ¿Prefieres ir en modo low-cost? ¿Vas en modo bajo presupuesto pero te apetece darte un capricho caro? Nadie te lo va a cuestionar.
  • Tú decides qué hacer. Si quieres dormir hasta las 12 de la mañana y luego salir a ver la ciudad, o si quieres levantarte a las 7 y ver amanecer, todo está bien.


He desglosado un poco el asunto, pero como ves, todo se resume en la frase “tú decides”. Ahora voy a dar respuesta a las preguntas que más me han hecho en mi breve experiencia viajando sola:
  • ¿No te da miedo? Bueno, de momento solo he ido a Cádiz y Granada, así que no he tenido que hablar en otro idioma ni cambiar monedas, ni hacer nada que no haría en mi propia ciudad. Tengo el mismo miedo (o “no miedo”) que el que tendría en mi pueblo de forma habitual.
  • ¿No te sientes sola? No, en absoluto. Si echas de menos hablar con alguien conocido, solo tienes que echar mano del teléfono y llamar a tus amigos o familia. También puedes aprovechar la ocasión para conocer gente nueva: en mi caso, las dos veces que he ido sola de viaje me he alojado en un hostel compartiendo habitación con otros viajeros, y así socializaba.
  • ¿Y las fotos? Bueno, tal vez el postureo es más incómodo que si llevas a alguien que te va haciendo fotos, pero afortunadamente, con los palitos de selfie, los móviles y la amabilidad ciudadana puedes hacerte fotos sin problema 😃 Todas las fotos de este post me las he hecho yo.
  • ¿No te aburres? Es cierto que yo tengo mucho mundo interior, como dice mi hermana, y con un libro en la mochila soy inmensamente feliz, tengo entretenimiento asegurado para muchas horas, así que aunque esté sola no me aburro nunca. Puedo leer horas y horas.


Para mí, viajar sola ha sido un descubrimiento y no me importa repetir (de hecho, ya estoy pensando futuros viajes en solitario). Es cierto que viajar sola al extranjero me da un poco de miedo, porque tengo muchas alergias alimentarias y a veces tengo problemas de comunicación en los restaurantes de España… Pero ya idearé algo para seguir ampliando horizontes.

¿Tú has viajado sol@? ¡Me encantaría conocer tu experiencia! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google +  si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Tapería D’Cortes (Cádiz)

26 diciembre 2019



En pleno centro de Cádiz se encuentra este restaurante de tapas (Calle Plocia nº 13) que me cautivó no solo por lo rica que estaba su comida, también por el estupendo trato que tenía el personal.


Me pareció un lugar para comer barato, variado y diferente. Variado en cuanto a cantidad de platos, diferente en cuanto a la originalidad de la cocina. Yo no soy muy de innovar, principalmente por mis alergias, pero aquí me informaron muy bien y me animé con lo que veis en las fotos: un solomillito con patatas, pisto con huevo de codorniz, hojaldre relleno de rulo de cabra con compota de manzana y queso frito con vinagre de módena.




La bebida (copa de vino blanco) y un par de tapas, para que te hagas a la idea, salía por aproximadamente 11 euros. Me parecía un precio muy bueno por todo lo que comento, muy valorable para mí que es una cocina muy original y que te informan al detalle de los alérgenos.


Si vuelvo a Cádiz, repetiré en la Tapería D’Cortes. ¿Tú conocías este restaurante? ¿Te llama la atención? ¡Cuéntame! Te recuerdo que puedes seguirme en las redes sociales  para no perderte ninguna novedad del blog :)  (FacebookTwitterInstagramYoutube y Google +)

Zaragoza: qué ver en un día

15 diciembre 2019



Zaragoza estaba en mi lista de destinos pendientes desde hace tiempo. Hice una visita exprés allá por 2006 (parece otra era), y tenía muchas ganas de volver. Por fin, el otro día, los astros se alinearon y pude dedicarle un día (o unas horas, más bien) a esta bonita ciudad.



Viaje Madrid-Zaragoza

Para viajar elegimos el autobús, ya que paraba en Alcalá de Henares y nos venía bien, además de ser económico. Ida y vuelta en el primer y el último bus del día nos salió por unos 30€ cada una. Desde Alcalá se tarda unas 3h30, ya que hace varias paradas, pero el autobús fue cómodo y contaba con pantallas y cargadores USB. El viaje no se hizo pesado.

También puedes ir en AVE, pero esta opción se nos salía de madre, al menos esta vez. Con tiempo, los billetes pueden salir bastante baratos.

Llegamos a Zaragoza: ¡comienza la visita exprés!

Sobre las 11 de la mañana llegamos a la estación de Zaragoza. Se encuentra a unos 3 kilómetros del centro, por lo que, si tu primer destino es ese, te recomiendo que cojas el autobús 34 en la misma puerta de la estación. El viaje cuesta 1,35€ y tardas aproximadamente media hora hasta el casco histórico.


Nosotras fuimos andando hasta la Aljafería, la primera parada del día. Es prácticamente en línea recta, y en 20 minutos andando estás allí. La verdad es que esa zona me resultó un poco descuidada, y el camino hasta la Aljafería, muy mal señalizado para peatones (no vimos ningún cartel tampoco para vehículos).


Pero preguntando se llega a todas partes, y de entre la niebla (aunque no lo parezca, había niebla) surgió aquella fortaleza islámica que tantas ganas tenía de revisitar. Por ser domingo, la entrada era gratuita, en horario de 10 a 14h. Entre semana, el precio es de 5€.
  • ¡Atención! Sobre las 13h. ya estaban cerradas las puertas por exceso de aforo, tenlo en cuenta para organizar tu visita.

El interior tiene un aire a la Alhambra que tira pa’tras, y a mí, que el arte islámico me fascina, me hizo disfrutar de cada rincón. Eso sí, estaba masificado de narices aquel día.


Después de visitar la Aljafería, pusimos rumbo al centro. Por el camino entramos a la Parroquia Nuestra Señora del Portillo, que me encantó sobre todo por la capillita donde está Nuestra Señora de Lourdes, que simula una gruta excavada en la piedra.

Paseamos por la Calle Alfonso I, preciosa con las luces navideñas y llegamos a la Plaza del Pilar, donde no nos detuvimos porque ya queríamos comer. Para reponer fuerzas fuimos a Casa Dominó, donde por 16€ comimos un par de tostas deliciosas (allí las llaman “montados”), unas migas con chorizo picante y dos vermuts.


Después de comer entramos en calor en el Café Odeón, donde además compartimos un rato agradable de charla con Mónica, de Libreta Viajera, que a partir de entonces se convirtió en nuestra guía de la ciudad.


El tiempo se estropeaba a pasos agigantados, y la niebla dio paso a la lluvia, así que pasamos a la Basílica del Pilar. Saludamos a la Pilarica y observamos detenidamente cada rincón del templo, incluyendo el pilar que sostiene a la virgen y que todo el mundo besaba.

Al salir, paraguas en mano, Mónica nos llevó al Puente de Santiago, desde donde se pueden ver las vistas de la primera foto del post. Por el camino vimos el Mercado (ahora en restauración), las murallas de Caesaraugusta y la Iglesia de San Juan de los Panetes, que es la particular Torre de Pisa zaragozana.


La lluvia ya no paraba, así que nos despedimos de Mónica y pasamos a la Catedral del Salvador, también llamada la Seo. Entrar cuesta 4€, y te permite recorrer el templo y el museo de tapices. A mí los tapices no me fascinan, pero esta colección está considerada como una de las más importantes del mundo por su antigüedad, rareza y número.


A la salida de la Catedral la lluvia ya era diluvio, pero eso no nos impidió disfrutar de la Plaza del Pilar y sus puestos navideños que, con sus luces reflejadas en el suelo, duplicaban el encanto de la ciudad.

Así, entre agua, luces y bullicio, se acabó nuestra visita exprés a Zaragoza. Fue de esas visitas revitalizadoras, que hacen que en tu cuerpo entre energía nueva y positiva y que aunque duren poco, siempre perduran en la memoria.

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Basílica de Notre Dame de Fourvière

09 diciembre 2019



Coronando la Colina de Fourvière se encuentra, imponente, la basílica del mismo nombre. Cualquiera diría que vigila la ciudad desde lo alto, aunque creo que más bien es la ciudad la que la vigila a ella.


Hace años estuve de paso por Lyon, y podría decirse que solo recuerdo aquella luminosa iglesia que veía a lo lejos desde el río Saona, y que era de esos sitios que te llaman tanto la atención que dices “aquí tengo que volver”. Sabes a lo que me refiero, ¿verdad? Este verano tuve la suerte de volver, y mi principal objetivo era entrar a la Basílica de Notre Dame de Fourvière, un lugar mágico y que sin duda debes visitar si estas por allí.


La gran sorpresa que me dio aquel sitio fue que entrar era gratuito. Sacamos un bono de metro del día (puedes leer más sobre cómo moverse por Lyon aquí), ya que para llegar hasta allí podías hacerlo bien andando bien en funicular. Nosotras elegimos la segunda opción, ya que era agosto y el calor apretaba.


Antes de entrar al templo ya me resultó impresionante, no solo por lo bonito que es por fuera, sino por las magníficas vistas de Lyon que puedes contemplar desde sus miradores. Disfruta de ellas.

Una vez en el interior, tuvimos la suerte (o la mala suerte) de escuchar cómo afinaban el órgano, lo que hizo que la visita estuviera amenizada por una suerte de sonidos que, más tarde, harían que aquel instrumento sonara de maravilla. Si no quieres oír ningún sonido/ruido, puedes descargarte en fourviere.org/en/audioguide la audioguía para tu teléfono.


Construida a finales del siglo XIX, la iconografía que nos acompaña por dentro y fuera de la basílica es la victoria del Bien contra el Mal.  El edificio está dedicado a la Virgen María, tiene un estilo bizantino, gótico y románico, y sus cuatro torres (de 48 metros de alto) representan las cuatro virtudes cardinales: templanza, prudencia, fuerza y justicia. Aparte de la iglesia principal, tiene una capilla donde hoy se exponen vírgenes de diversos lugares del mundo.


En el exterior, además de disfrutar de la bonita portada de la basílica y de los miradores, hay tienda y aseos gratuitos (maravilloso para gente meona como yo).


Y si quieres explorar un poco más, en los alrededores se encuentra la “Torre Eiffel” de Lyon, que no es otra cosa que una antena de radio y televisión que tiene un aire a la torre parisina diseñada por Gustav Eiffel. Realmente fue diseñada por Eugène Collonge con motivo de la Exposición Universal de Lyon de 1894.


Sin duda, Notre Dame de Fourvière es un lugar singular, de esos que no me importaría visitar una y mil veces si tuviera la oportunidad. El paseo hasta allí arriba, en días que no sean calurosos, tiene que ser una gozada, ya que la zona está llena de miradores y vegetación.

Y tú, ¿has estado alguna vez? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google +  si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Alcázar de Jerez de la Frontera

10 noviembre 2019



Que un lugar tenga una construcción tipo fortaleza (llámese alcázar, castillo o similar) siempre me resulta atractivo; por eso, cuando estuve en Cádiz el pasado verano, no dudé en visitar Jerez de la Frontera, atraída por la promesa de un paseo entre fuertes muros del siglo XII.


La entrada me costó 5€, y existe la posibilidad de combinarla con la visita a la Cámara Oscura (7€), pero como llegué con la hora un poco pegada ya no había horario para subir a la Cámara Oscura. No me importó, ya que iba a visitar la que había en Cádiz y, como siempre pienso cuando me dejo algo por ver, “ya volveré”.


El lugar no me decepcionó en absoluto. A pesar de las altas temperaturas de finales de agosto, me recreé admirando cada rincón del Alcázar, la mayoría a pleno sol. ¿Qué te vas a encontrar si lo visitas? En el plano dividen la visita en 16 puntos fundamentales, que te resumo a continuación.
  • El Alcázar dispone de dos puertas: la Puerta del Campo y la Puerta de la Ciudad. Como sus nombres indican, la primera comunicaba con extramuros y la segunda con el núcleo urbano, ambas bonitas e imponentes.
  • Los jardines y el huerto andalusí, que a pesar del calor invitaban a quedarse paseando por ellos todo el día.
  • La mezquita, la única islámica de la ciudad, que fue transformada en capilla por Alfonso X el Sabio. En el silgo XIII.
  • Baños árabes, aljibes y molinos, que resaltan el importante papel del agua en el Alcázar. Como curiosidad, el baño árabe es uno de los pocos de la época almohade que existen bien conservados en España.

  • Zona arqueológica donde se pueden contemplar hallazgos de diferentes épocas: época califal, 
  • almohade y cristianas, todas ellas detalladas con paneles explicativos.
  • La Torre Octogonal, cuyos 21 metros de altura la convierten en el punto más alto del Alcázar y a la que podemos subir a contemplar la ciudad desde las alturas.
  • El Palacio de Villavicencio fue el único lugar para resguardarme del sol veraniego y pasar al aseo (todo sea dicho). Esta construcción fue edificada sobre el antiguo palacio islámico, y aquí podemos visitar una farmacia del siglo XIX y la Cámara Oscura. Lo que más me gustó fue pasear por sus estancias, vacías aquel día, y contemplar carteles de antiguas ferias de Jerez. ¡Cómo han cambiado los tiempos!

 


Si nunca has visitado una cámara oscura te recomiendo no seguir mi ejemplo y mirar los horarios para poder subir, ya que es una experiencia muy curiosa. Como dato, a mí me mareó un poco (la de Cádiz, que es a la que subí), ya que estás parado y parece que te asomas a una ventana que está en movimiento.

Y a ti, cuéntame, ¿te gustan los alcázares? ¿Has estado en una cámara oscura? ¡Feliz día, viajer@!

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