Alcazaba de Málaga

10 diciembre 2018


El monumento más impresionante de Málaga para mí, sin duda alguna, es la Alcazaba. Se alza imponente, en las faldas del Monte Gibralfaro, y puede visitarse por 3´5€. ¿Te animas a visitarlo en este post?


Tenía ganas de conocer Málaga solamente por visitar esta antigua fortaleza musulmana, construida entre los siglos XI y XIV, y lo cierto es que no me decepcionó. Sacamos la entrada en la misma puerta, donde también podías cogerla junto con el Castillo de Gibralfaro, que yo no pude ver por falta de tiempo. Las entradas se sacan en máquinas, pero teníamos algunas dudas y el hombre que había allí nos atendió de maravilla, ¡gracias! La normal costó 3,5€ y la reducida, 1`5€, que me parece un precio muy barato para la maravilla que vas a ver.


Lo primero, te recomiendo que vayas con tiempo, porque fácilmente se te pueden ir dos horas allí dentro… Nosotras íbamos con calma, haciendo muchas fotos y sentándonos a disfrutar del paisaje, así que si no eres tan “pesado” tal vez te lleve algo menos hacer la visita 😅


La Alcazaba aprovecha la topografía del terreno para levantar sus grandiosos muros, y está construida sobre los restos de una fortaleza fenicia. Es una mezcla de fortaleza defensiva y palacio, con unos bellísimos patios en el interior, que se dan un aire al Alcázar de Sevilla (que también me encanta). .


Tiene dos recintos diferenciados por alturas: el inferior se accede por la Torre de Cristo, cuyo nombre le viene del uso que recibía como capilla. El recinto superior tiene dos accesos, uno por el oeste y otro por el este, por la Puerta de los Cuartos de Granada y la Torre del Homenaje respectivamente. En el interior del recinto superior se encuentra el Palacio.


Además de los datos históricos, te daré alguno de carácter práctico que a veces no salen en otros sitios: si eres de vejiga pequeña, como yo, ¡no te preocupes! En el interior de la Alcazaba hay aseos. También puedes sentarte a tomar algo en un bar que han puesto en la parte superior, con unas vistas inmejorables.


En cuanto a la hora de visita, yo fui en pleno agosto y aproveché las últimas horas de apertura del monumento, para que así el sol hubiera bajado un poco. El atardecer desde allí es una auténtica pasada, pero tienes que planificarte para que no te pase como a mí, que al final no pude ver el Castillo de Gibralfaro. Parte de este problema lo tuve porque pensaba (equivocadamente) que Alcazaba y Castillo se comunicaban cómodamente por dentro, pero no es así. Tienes que salir, darte un buen pateo (cuesta arriba) o coger un autobús y ya visitas el Castillo. Organízate bien si quieres ver el conjunto Castillo-Alcazaba en el mismo día.



¿Tú has estado en la Alcazaba? ¿Te gustó tanto como a mí? ¡Cuéntame! Te recuerdo que puedes seguirme en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + para no perderte ninguna novedad del blog 😊

Noviembre en imágenes

03 diciembre 2018

¡Hola amig@s!

Aquí os dejo la ración de fotos del mes de noviembre 😊 Aproveché el puente de primeros de mes para visitar sitios que no conocía, como el Faro de Moncloa o el Museo de América, o para revisitar otros en los que ya había estado, como Complutum o El Escorial

Ha sido un mes un poco complicado, y por eso he tenido un poco a un lado las redes sociales y el blog. Espero ir retomándolo poco a poco. Ahora viene un puente muy majo, que aunque yo no lo voy a disfrutar, sí aprovecharé los ratitos libres para descansar y a ver si veo algo navideño.

¡Feliz semana!

Museo de América


Vistas desde el Faro de Moncloa

 Paisajes otoñales


Los campos de la Alcarria 

Complutum 

Monasterio de El Escorial

Restaurante María Mandiles (Valencia)

22 noviembre 2018


Situado en el Barrio del Carmen, este coqueto restaurante llamado María Mandiles nos conquistó en seguida gracias a la amabilidad de su personal y a su carta. Nos gustó tanto que las dos noches que estuvimos por esa zona de Valencia cenamos allí, ¡estaba todo riquísimo! Tienen cuatro restaurantes, así que si te apetece probarlos lo mejor es que mires en su web cuál te pilla mejor.


Cuando llegamos a la hora de la cena estaba todo hasta arriba, y a diferencia de otros restaurantes -que nos dijeron de malas maneras que estaban hasta arriba-, aquí nos comentaron que había mucha gente pero que si queríamos podíamos esperar tomando algo mientras se vaciaba una mesa. Como las opciones no pintaban mejor y el sitio nos había llamado la atención, nos quedamos allí (y no nos arrepentimos).




El primer día pedimos una tosta con morcilla, tomate caramelizado y queso de cabra y unos huevos rotos bastante generosos. Eso, más dos bebidas (cerveza y tinto de verano) nos costó 16’5€.

Al día siguiente la cena nos salió un poco más cara porque nos dimos el capricho de cenar una fondeu de queso y unas patatas bravas. Eso, más dos bebidas, nos costó 30€. La fondeu hubiera sido suficiente para dos personas, las bravas fueron un exceso (aunque nos las zampamos, estaban deliciosas). Lo digo por si no quieres ser tan gocho como nosotras.

En definitiva, un restaurante que me encantó y que ojalá abrieran en Madrid. ¿Tú has estado? ¿Lo conoces? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Tren de Felipe II: otra forma de viajar a El Escorial

12 noviembre 2018


Si quieres viajar hasta El Escorial de una forma diferente, el tren de Felipe II puede ser una buena opción. Circula durante todo el año, partiendo desde la madrileña estación de Príncipe Pío, y puedes elegir entre diferentes excursiones para visitar la ciudad donde se encuentra el Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial.


Hace unos meses participé en un sorteo y me tocaron un par de billetes para viajar en el tren de Felipe II, así que aproveché la excusa para volver a San Lorenzo de El Escorial y visitar el interior del monasterio, que no había pasado nunca. El pack que me correspondía era el llamado “Travesía”, el más básico. Cuesta 22€ y tiene incluido lo siguiente:
  • Viaje ida y vuelta en este tren histórico desde Príncipe Pío.
  • Traslado en autobús desde la estación de El Escorial hasta el pueblo de San Lorenzo, donde está el monasterio.
  • Una consumición para gastar en la cafetería de la estación de autobuses de San Lorenzo.

Los demás paquetes incluyen lo mismo que este pero le sumas la entrada al monasterio, la visita a los jardines o el paseo por la Herrería. Nosotros como íbamos con el billete regalado lo complementamos con una visita guiada al Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial (o sea, lo que conocemos como monasterio). Ya os hablaré en un post aparte de esa visita, pero te recomiendo encarecidamente que te gastes los 14€ que cuesta, porque es genial. Son 10€ de entrada general más 4€ de la guía.

Fotografía de mi visita en 2011

A lo que iba, que es contar mi experiencia en el tren. Cuando llegamos a Príncipe Pío la zona de donde salía el convoy hacia El Escorial estaba a rebosar, porque te citan unos 20 minutos antes. Cuando empiezan a dejar pasar, presentas tu entrada y te ponen una pegatina en la chaqueta para identificar el pack que has comprado. Te indican la vía a la que tienes que ir, y allí Felipe II te da los buenos días.


Nosotros nos situamos a la altura del coche 3, que era el que nos habían asignado, y esperamos a que alguien nos indicara qué hacer. Ese alguien fue el mismísimo Felipe II, que, encaramado a la puerta justamente del coche número tres, nos da la bienvenida y hace algunos chistes como que no va a morir de gota, enfermedad que realmente contribuyó a llevarle a la tumba. El actor lo hacía bien, pero por meterse tanto en el papel del siglo XVI al pobre no le daban ni micrófono, y aunque impostaba bien la voz, me daba pena que tuviera que estar ahí hablando por encima de todo el jaleo.

El monarca nos da la bendición para subir al tren y pasamos a buscar nuestros asientos. Teníamos el 14 y el 18, que en contra de lo que pueda parecer, iban juntos, uno al lado del otro. El tren está dividido en compartimentos de 8 personas, y tuvimos suerte de que nos tocó con una familia súper agradable.


Los asientos eran cómodos (más que los del Tren de la Fresa) pero también seguían en la línea del siglo XVI y la calefacción brillaba por su ausencia, así que pasamos los 50 minutos de trayecto hasta El Escorial sin quitarnos el abrigo. A todo esto, conste que el tren es una locomotora con vagones del siglo XX, que Felipe II era trasladado de Madrid a El Escorial en una silla porteada por personal de su corte…

En el viaje no hay animación, tan solo aparece el rey (al que apodaban “El Prudente”) para ver qué tal vas y darte una piruleta y un folleto con los restaurantes adscritos a la actividad. Hoy me pregunto si tal vez deberíamos haber interactuado más con él pero, la verdad, con el frío no me apetecía más que llegar.



Cuando bajas del tren, en la Renfe de El Escorial, te organizan en varios autobuses y te llevan hasta la estación de bus de San Lorenzo de El Escorial, donde deberás estar a la hora que te indican para volver a Madrid. En nuestro caso, los horarios del día quedaron así:
  • 10h: llegada a Príncipe Pío.
  • 10:20h (aproximadamente): entrada al Tren de Felipe II.
  • 11:30-11:45h: llegada a El Escorial, distribución en buses y llegada a San Lorenzo.
  • 11:45-16:15h: tiempo libre.
  • 16:15h: regreso a la estación de El Escorial.
  • 17h: vuelta a Príncipe Pío.

DÓNDE COMER/NO COMER

Antes de ir al monasterio, tomamos algo en el Bar “Tan RicaMente”, al lado de la estación de buses, y mereció mucho la pena. Fueron 12€ dos pinchos de tortilla, un café, un refresco y unas patatas revolconas con torreznos. Riquísimo, con un trato excelente, y nos sirvió para pasar el día bien, porque no nos dio tiempo a comer hasta las 16h.


Si tienes que comer de bocadillo, no lo compres en el bar de la estación de buses, porque nos costó 4€ cada bocata de lomo con queso y no nos gustó. Lomo soso, con un queso pastoso y todo medio fuera del pan.

*                                   *                                  *

En definitiva, el tren de Felipe II me decepcionó un poco, a lo mejor también porque lo comparaba con el de la Fresa, que me resultó más animado y organizado todo. Espero que te haya resultado de utilidad el post, y si has estado o vas a estar, me encantaría que compartieras conmigo tu experiencia o tus dudas.

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Octubre en imágenes

04 noviembre 2018

¡Hola viajero!

Se va notando el peso del trabajo y la rutina, por lo que el mes de octubre viene un poco flojo de imágenes. Espero poder solucionarlo en noviembre 😊 Sin más, que hoy no estoy muy inspirada... Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.



¿Te has disfrazado por Halloween?

 Rutina

Madrid ha estado decorada con 
algunos escenarios de Harry Potter


Aprovechando el buen tiempo en El Retiro 


Mi perrito Coco, descansando

Nao San Juan: visitando las tripas de un ballenero vasco

29 octubre 2018


Había una vez, allá por el siglo XVI, un ballenero llamado San Juan que partía desde Pasaia, en el País Vasco, hacia Terranova. Llenó su interior con miles de barriles de grasa de ballena, pero su historia acabó ahí. No consiguió llegar a puerto, y el galeón pereció, con su barriga llena, en Red Bay. Parte de su carga fue rescatada, pero aún así, fue un gran desastre ecológico.


Ahora, en pleno siglo XXI, Albaola La Factoría Marítima Vasca está construyendo una réplica de este impresionante ballenero, tal y como se hacía entonces. ¡Y puedes visitarlo! La reconstrucción se está haciendo en Pasaia, una localidad a menos de 10 kilómetros de San Sebastián, y visitar la Factoría (Museo + Ballenero) cuesta 7 euros.


Aparcamos el coche a unos 10 minutos del museo, que, por cierto, se encuentra ubicado en un entorno precioso. Una vez en el interior, nos avisaron que había una charla en castellano a determinada hora, por si queríamos asistir. Tuvimos mucha suerte, porque cuadramos la visita al museo y al acabar escuchamos la charla, pero si no hubiéramos acabado la visita, podríamos haberla continuado después.




El museo me pareció súper interesante, con un montón de datos curiosos sobre el San Juan. Para construir un barco como ese podían ser necesarias entre 3 o 4 toneladas de clavos, un ancla de casi 500 kilos o unas velas de 80 metros cuadrados. ¡Increíble! Además, nos enteramos de los precios que se pagaba por barrica de grasa de ballena: al cambio, hoy serían entre 3.000 y 8.000 euros. No está mal, ¿no? No quiero contar más para que te animes a verlo con tus propios ojos.



Otra cosa que me pareció un detallazo fueron los carteles explicativos. Había de dos tipos: de adultos en varios idiomas (euskera, castellano y creo que inglés, francés y alemán) y de niños. Las explicaciones de los carteles de los pequeños de la casa estaban, por supuesto, a su altura, y además la historia se la contaba Txo, con palabras más sencillas.


Lo último que nosotros vimos fue la réplica del ballenero, aún en construcción. Aunque cabría pensar que ahora, con tanta tecnología y tantos avances respecto al siglo XVI deberíamos construir más rápido esta réplica, lo cierto es que no. En la época tardaban entre 6 y 8 meses en construir un ballenero, y hoy se está demorando el asunto a unos 6 años. Pero claro, no puede compararse la dedicación y el personal que había antaño dedicándose a construir el barco con los recursos que se emplean hoy.


En unos años está previsto que finalice la construcción y que el San Juan vuelva a navegar hasta Terranova, que no es otro lugar que la actual Canadá. A la salida preguntamos qué había que hacer para ser un tripulante del nuevo San Juan, y dijeron que ya estaba más que cubierta… Creo que hasta había lista de espera.

Espero que te haya gustado el post, y que me cuentes tu experiencia si has estado, o si te han dado ganas de ir y de enrolarte en la tripulación. Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Restaurante “2 Valdeses” (Torrelavega)

22 octubre 2018


Este verano llegué a Torrelavega, en Cantabria, a la hora de comer. Era domingo, y estábamos desesperados por encontrar un sitio donde comer, donde además, a ser posible, no nos quitaran un ojo de la cara por un menú. Después de dar infinidad de vueltas, llegamos de casualidad a 2 Valdeses, en la Calle Augusto González Linares, 26.


Nos atrajo que el menú, para ser domingo, costaba solo 16€ con la bebida incluida, y además tenían infinidad de platos para elegir. Entramos y tuvimos la suerte de coger la última mesa, y a pesar de estar lleno hasta la bandera, nos atendieron muy rápido.



Nos explicaron que la carta estaba en varios colores porque había dos tipos de menú, uno más caro y otro –el de 16€- más barato. Lo que variaba era la cantidad de platos que entraba en cada uno, pero aún cogiendo el económico, había muchísimos y muy originales.


Finalmente nos decidimos por pasta marinera y carpaccio de tudanca (un tipo de vaca de Cantabria) con lascas de parmesano. ¡Delicioso! De segundo unas carrilleras en salsa y un hojaldre de solomillo con patatas paja y champiñones. Todo para chuparse los dedos, y además el tema de mis montones de alergias lo llevaron genial, informándome con todo detalle de los ingredientes. Esto parece que debería ser lo normal, pero ya te aseguro que no lo es en absoluto… Lo normal es que te miren como una loca que no quiere comer algo porque no le gusta o porque no quiere engordar.


De postre (estoy salivando mientras preparo este post) mi novio pidió una porción de tarta de hojaldre, típica de Torrelavega, y yo leche frita. De verdad, pocas veces en mi vida he comido en un sitio con una comida tan rica, que se sale algo de lo normal (no son los típicos macarrones boloñesa, ensalada mixta y filete con patatas) y con un trato tan estupendo.


Pagamos los dos menús con todo el gusto del mundo y, aunque ya no volvimos en todas las vacaciones por allí, tengo claro que en cuanto vuelva a pisar Torrelavega volveré a ir a ese restaurante. Como dato, el menú cuesta lo mismo todos los días de la semana, y si tienes claro que vas a ir, sobre todo en fin de semana, llama para reservar, porque si no lo mismo no tienes sitio.

¿Has estado alguna vez en este restaurante? ¿Te gustaría probarlo? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.