Restaurante brasería “Las Muxas” (Ponferrada)

19 noviembre 2022

En la Calle Lago de Carucedo 17 se encuentra la brasería Las Muxas, en Ponferrada. Nosotros nos alojamos en el hotel de enfrente y esta opción nos pareció muy buena, por precio y por carta (y por cercanía). El sitio no es muy grande, tenía un ambiente era acogedor y la atención que nos dieron fue bastante buena, aunque al final tardaron bastante en traer la cuenta.

  • NOTA: Que conste que todo está pagado de mi bolsillo, en ningún caso esto es un post patrocinado 😉

La cantidad de la comida me pareció perfecta: ni mucho, ni poco. Me gusta comer bien, pero no me gusta empacharme ni dejarme comida en el plato, y con las raciones que pusieron lo consiguieron.

Pedimos una parrillada, una ración de pimientos asados, dos copas de vino, 2 botellas de agua de un litro y dos postres, y en total fueron 29€. Una opción a tener en cuenta si vas por Ponferrada.

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Monte Soto de las Juntas: una ruta para todos los públicos

07 noviembre 2022

Rivas-Vaciamadrid tiene un tesoro llamado Monte Soto de las Juntas. En él, podemos disfrutar de una sencilla ruta circular para todos los públicos que, además, está acondicionada para el avistamiento de aves.

El camino comienza en el aparcamiento del Soto de las Juntas, que está bastante mal señalizado, por lo que hay que andar con mil ojos para no saltarse la entrada. Nosotros fuimos un sábado otoñal a las 11 de la mañana y había sitio de sobra, pero por si lo prefieres, también puedes llegar en metro (parada Rivas-Vaciamadrid), aunque te suma 1 kilómetro más a la ruta.

Es una senda circular de unos 7 kilómetros, sin nada de desnivel, lo que la hace perfecta para todos los públicos. Además, a lo largo de la ruta encontramos algún banco para descansar, por si nuestra forma física requiere parar en algún momento. En condiciones normales, el tiempo aproximado de realización es de un par de horas, pero si vas a ver aves te puedes ir fácil a 3 horas. En cualquier caso, te recomiendo que eches un ojo a este post sobre consejos para senderistas principiantes

El camino te ofrece dos alternativas, una más corta, señalizada en rojo, y otra un poco más larga (pero igual de fácil) señalizada en azul. El principio del camino no me resultó especialmente atractivo, pero sí lo hizo el momento en el que empezó a aparecer uno de los ríos. Y digo uno, porque realmente nos encontramos en la confluencia de dos: el Jarama y el Manzanares. Además, esta ruta es bastante acuática, ya que en el centro de esa confluencia se encuentra una bonita laguna que es ideal para contemplar aves.  

Otra peculiaridad de la ruta es que, en el cauce del río Jarama, se pueden observar algunos búnker de la batalla del Jarama. Nosotros no los vimos, no sé si es que son difíciles de encontrar o simplemente estábamos absortos con lo de las aves.

Por el camino, además de disfrutar de observar milanos, fochas y otras aves, tuvimos la suerte de cruzarnos con un zorro. Me impresionó bastante, porque era grandecito, pero en todo momento fue a su aire y no se acercó. Le observamos en la distancia y me resultó muy emocionante.

Antes de despedir el post, unas observaciones:

  • Si ha llovido mucho o está lloviendo, es posible que haya demasiado barro. Yo me plantearía dejar la ruta para otro día.
  • Es una ruta bonita para hacer con perros, pero también hay ciclistas. Ojo con dejarles sueltos y que pueda haber un susto. Además, en teoría está prohibido ir con los perros sin atar, supongo que por el tema de la fauna salvaje.

Ahora es tu turno, cuéntame. ¿Has estado en esta ruta? ¿La conocías? Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Betanzos: el día que me quedé sin tortilla

23 octubre 2022

La localidad coruñesa de Betanzos es la única en Galicia que conserva tres puertas medievales. Declarada conjunto-histórico artístico en 1970, hoy es uno de los lugares imprescindibles que visitar si vas por tierras gallegas.

Lo primero que debes saber es que el centro de Betanzos tiene zona azul y verde para aparcar (es decir, zona de estacionamiento regulado), por lo que debes alejarte del casco histórico, pagar o meterlo en un parking. Una vez aparcado el coche, te recomiendo que vayas a la oficina de turismo, situada en la Plaza de Galicia, para organizar tu visita.

Con el mapa estudiado, decidimos comenzar la ruta desde la Iglesia de Santiago (visita gratuita). Este templo, construido sobre otro románico anterior, tiene un pórtico inspirado en el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago. Adosada a la iglesia se encuentra la Torre del Reloj, que con sus casi 18 metros de altura, fue levantada a mediados del siglo XVI.

En la foto superior, el interior de la Iglesia de San Francisco. En la inferior, el exterior del templo.

Continuamos bajando por la Rúa Nova hasta los soportales de Ferradores, donde pudimos pasear y disfrutar del ambiente que había en la zona. En nuestro callejeo, nos encontramos con el río Mandeo y su Puente Viejo, y después aprovechamos para visitar la Iglesia de San Francisco (2€ la entrada). De estilo gótico y que es Monumento Nacional desde 1919, su visita te puede llevar unos 15 o 20 minutos, ya que hay un vídeo que proyectan en bucle en el interior de la iglesia. A la salida, muy amablemente nos obsequiaron con una rosquilla casera a cada uno 😄

Al lado de San Francisco está la Iglesia de Santa María de Azogue (foto superior), también de estilo gótico, que por desgracia no nos dejaron visitar porque había una boda en ese momento. La dejamos en cosas pendientes para próximas visitas.

Merece la pena destacar también sus tres puertas medievales: Puerta del Puente Nuevo, la Puerta del Puente Viejo y la Puerta del Cristo. Antiguamente, en la Puerta del Puente Viejo (“Porta da Ponte Vella”) los viajeros debían pagar si querían pasar a la villa. En la del Cristo, también conocida como de la Ribeira, encontramos una talla de un Cristo crucificado.

Para acabar, no quiero despedir el post sin explicar el título que le he puesto. Resulta que Betanzos es famoso por sus sabrosas tortillas y yo, entusiasta de esta comida hecha con patatas, estaba emocionada de catar alguna de ellas. Sin embargo, la experiencia fue un chasco.

Nuestro primer objetivo, Casa Miranda, estaba “llena” según abrió. Debía tener hechas varias reservas y el sitio es pequeño, por lo que no pudimos ni pasar; además, ponía que no servían pinchos ni para llevar. En segundo lugar fuimos al Bar Galicia, galardonado en 2021 y 2022 Premio Popular a la Mejor Tortilla de Betanzos. En este, vacío salvo por una mesa, el trato fue pésimo, ya que nos tomaron nota de las bebidas y, tras 20 minutos tratando de pedir una tortilla (“es que tiene que ser otro camarero, es que, es que…”), pagamos y nos fuimos muy enfadados. El resultado fue que era plena hora punta, no encontrábamos sitio por ningún lado y acabamos comiendo una empanada comprada en un súper porque teníamos prisa.

Y tú, ¿qué me cuentas de Betanzos? ¿Te gustó, has probado sus tortillas? Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Palacio de Cristal de Arganzuela: el almacén de patatas que se volvió invernadero

10 octubre 2022

Aunque poca gente lo conoce, el distrito de Arganzuela (Madrid) tiene un bonito invernadero que acoge 9000 especies de plantas. Su visita es gratuita y merece la pena, tanto si eres un entendido de las plantas como si tan solo te dedicas a admirar su belleza.

Son muchos los edificios que, a lo largo de la historia, se han reinventado para seguir siendo útiles (cuánta gente debería aprender de esto). El Palacio de Cristal de Arganzuela, situado anexo al Matadero de Madrid, es uno de ellos, pasando de ser un almacén de hortalizas a un bonito invernadero.

Corría 1908 cuando el arquitecto Don Luis Bellido y González proyectó el conjunto del Matadero, cuya construcción duró 20 años y que hoy es una de las grandes sedes culturales de Madrid. A su lado, la conocida como “Nave de las Patatas” se transformó en 1992 en invernadero, cuyo interior acoge ahora una gran variedad de plantas en sus cerca de 7000 metros cuadrados.

El estilo del Invernadero de Arganzuela sigue el modelo de la arquitectura del hierro, inspirándose en otros palacios similares como el de Londres (construido en 1851) o el del Retiro de Madrid (de 1887). Según accedes al edificio te encuentras en una zona central con una fuente cristalina, y desde ahí puedes acceder a 4 áreas: Tropical I, Tropical II, Desértica y Subtropical.

En el área Tropical  encontramos especies de las ubicadas entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio; en la zona Desértica hay suculentas de todo el mundo, y cactus que principalmente provienen de África, Australia y la zona del Mediterráneo; por último, en la zona Subtropical hay plantas del norte del Trópico de Cáncer y del Sur del de Capricornio.

Lo cierto es que es una gozada pasear por el invernadero y admirar todas las plantas que hay. Todas las zonas tienen una planta baja y otra a la que se accede por unas escaleras y que te permite ver desde lo alto toda la sala. Si tienes suerte y no hay mucha gente en tu visita, te encontrarás con una atmósfera mágica que te permitirá transportarte a los lugares originales de las plantas. Si por el contrario das con alguna familia ruidosa y pesada, te darán ganas de que se tropiecen y caigan sobre algún cactus 😅

Si has estado en el invernadero, me encantará leer tu opinión. Si no lo has visitado aún y quieres contarme igualmente qué te ha parecido el post, estoy deseando leerlo. Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Qué ver en Calatañazor (Soria)

13 septiembre 2022

Era 1962 cuando Calatañazor, un precioso pueblito de Soria, fue declarado Conjunto Histórico Artístico. Sin embargo, la belleza de esta localidad se mantiene casi intacta desde hace 1000 años. ¿Me acompañas a visitarla?

Calatañazor se encuentra a unos 30 kilómetros de la capital soriana, y es conocida por la batalla que, según algunos, causó la derrota del caudillo Almanzor. Y digo “según algunos” porque no soy historiadora, pero he leído sobre el tema y hay disparidad de opiniones al respecto, así que animo a cada cual a que investigue por su cuenta.

Cuando llegamos, aparcamos sin problemas en la parte baja del pueblo, a pesar de ser fin de semana y la hora de comer. 👀¡Ojo! Si vas a comer es mejor ir con reserva, ya que no hay mucha oferta y corres el riesgo de quedarte sin sitio. Nosotros comimos en la Casa del Cura, todo muy rico y con unas vistas espectaculares, te lo recomiendo. Una vez comidos, con la barriga (demasiado) llena iniciamos la marcha.

Uno de los puntos de interés es la Iglesia de Nuestra Señora del Castillo, mezcla de estilos gótico y románico, y que ese día no pudimos ver por dentro porque estaba cerrada. En verano se celebran algunos conciertos gratuitos en su interior, enmarcados en las Jornadas Musicales.

Otra de las joyas de Calatañazor es el castillo, una imponente fortaleza del siglo XII que, aunque está en ruinas, conserva su torre del homenaje. Puedes subir a ella (gratis) y disfrutar de unas vistas espectaculares del pueblo. Además, en la parte de abajo del castillo hay una pequeña necrópolis medieval donde podemos ver 3 tumbas excavadas en la piedra.

Pero, sin duda, una de las cosas que más me gustan de los pueblos así son sus calles, rebosantes de encanto en cada rincón. Empedrada y preciosa es la calle Real, que recorre Calatañazor de un extremo a otro y que, si la recorres desde el castillo hacia abajo, te lleva hasta la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad.

Estos son los encantos de esta localidad soriana que, a todas luces, merece la pena visitar. Eso sí, es una visita relativamente corta (en una mañana o una tarde ya has visto Calatañazor) así que te recomiendo que complementes tu escapada con algunos lugares cercanos, como la Reserva Natural del Sabinar o la Fuentona de Muriel.

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Gumiel de Izán (Burgos)

25 agosto 2022

Gumiel de Izán es de esos sitios que te cautivan con sus calles sencillas y, si lo visitas en invierno, te recibe con olor a leña quemada y con poca gente a la vista. Esta localidad burgalesa, de poco más de 500 habitantes, merece una visita si vas por la zona.

Gumiel de Izán vista a través del Arco de los Mesones

Este pueblo fue citado por primera vez en un documento en 1042. Declarada Villa Real por Alfonso XI, cuenta con un trazado urbano medieval y llegó a estar totalmente amurallada. Además, Gumiel de Izán contaba con cinco puertas de acceso, hoy solo conservada una de ellas, el Arco de los Mesones.

Mural de Gumiel de Izán

Muy cerca de este arco se encuentra la Ermita de San Roque, cuya festividad se celebra el 16 de agosto. Es un edificio pequeño, según la web de la localidad “sus 28 metros de largo, por 6 o 7 metros de ancho, la hacen ser una de las más pequeñas de la región”. Cuando nosotros fuimos estaba cerrada, así que no pudimos verla en el interior.

Fachada de la Iglesia de Santa María

Pero, sin duda, el gran atractivo turístico de Gumiel de Izán es la Iglesia de Santa María. Se alza, majestuosa, en la Plaza Mayor, y desde 1962 tiene el título de Bien de Interés Cultural. La iglesia alberga en su interior el museo parroquial, pero nosotros encontramos todo cerrado ese día.

Parte trasera de la Iglesia de Santa María

Aprovechamos para dar un paseo y conocer sus calles, aunque la visita fue en enero y hacía un frío que pelaba la disfrutamos mucho. También intentamos reponer fuerzas desayunando algo en un bar, pero el único que encontramos abierto y cerca solo tenían café, nada de comer (ni siquiera un bollo de esos envasados), así que volvimos al coche para continuar el camino igual de hambrientos 😥

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Mi lugar favorito de Madrid: los Jardines del Campo del Moro

07 agosto 2022

Este rincón madrileño es una pincelada de naturaleza en la ciudad. La visita es gratuita, y sus más de 20 hectáreas son ideales para dar un paseo en cualquier época del año.

Actualmente (agosto 2022) el acceso a los Jardines del Campo del Moro solo puede hacerse a través de una entrada, situada en el Paseo de la Virgen del Puerto, aunque está prevista la construcción de dos accesos más. Desde la puerta, antes de bajar los escalones, aparecen las imponentes vistas del Palacio Real.

Si bajamos por la derecha, accedemos a las Praderas Vistas del Sol, desde donde podemos ver a lo lejos las fuentes de los Tritones y de las Conchas. Siguiendo de nuevo el sendero de la derecha, iniciamos la caminata por el Paseo de Circunvalación, muy agradable incluso en verano, ya que pasearemos arropados a la sombra de los árboles.

Siguiendo ese sendero pasamos por el Estanque de Carruajes, cuyo nombre se debe a que está al lado del museo del mismo nombre. Lo cierto es que no sé si el Museo de los Carruajes está abierto: yo nunca lo he visto abierto, y lo único que sé de ese edificio es que se utiliza para que ensaye alguna banda militar.

Este camino acaba en un punto de acceso restringido, pero se puede subir por la zona de la rosaleda y continuar la caminata. En el eje central de los jardines se encuentra el Paseo de las Damas, donde se pueden ver por fuera dos construcciones: el Chalet de la Reina (foto de arriba) y el Chalet de Corcho (foto de abajo). El primero es una casa con un entramado que me recuerda a las de Alemania, y el segundo es una cabañita pequeña con aspecto acogedor.

El Campo del Moro alberga en su interior 6 árboles singulares (aproximadamente, por lo que leo Filomena se cargó alguno), el más joven de ellos de 150 años. Para mí, uno de los más impresionantes de ver es la secuoya, de 30 metros de altura.

Groso modo, así son los Jardines del Campo del Moro. He estado muchísimas veces y me encanta el sitio: es tranquilo, incluso en épocas de mucho turismo; puedes escuchar los pájaros cantar y descansar en uno de sus bancos. También puedes tomar algo en su terraza, al menos en verano, y disfrutar de algún concierto en época estival. En definitiva, un rincón madrileño que merece mucho la pena.

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