Valle de los Templos: un pedazo de Grecia en Italia

19 noviembre 2021

Uno de los yacimientos más impresionantes que he visitado hasta ahora es el Valle de los Templos, que ya te adelanto de valle tiene poco… El parque arqueológico, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1997, te transporta a la Grecia del siglo VI a.C. a lo largo de 1.300 hectáreas.

Templo de Heracles

Comenzamos con los datos prácticos:

  • La entrada conjunta “parque arqueológico + museo” nos costó unos 15€, y tienes 3 días para utilizarla.
  • El coche lo metimos en el parking y nos costó 3€ por 2h.30 aproximadamente.
  • Desde el parking hay un servicio de taxi que te lleva a lo más alto del valle, para que puedas hacer el recorrido solo de bajada.
  • Te recomiendo llevar calzado cómodo, agua, crema solar y una gorra para protegerte del sol (sobre todo si vas en verano).
  • Hay otra entrada que permite visitar Kolymbethra, una antigua piscina que se convirtió en un vergel de plantas mediterráneas y que es uno de los jardines más antiguos que existen.

Comenzamos nuestra visita entrando por la Puerta V, que habría sido una de las entradas principales de la ciudad. Se cree que llegó a haber hasta 10 puertas, aunque solo se han identificado nueve.

Templo de Castor y Polux

Después, las columnas de lo que fue el Templo de Castor y Polux nos dan la bienvenida, reconstruidas en el siglo XIX con materiales de la zona. El nombre del templo deriva de un poema de Píndaro donde habla de estos gemelos mitológicos, pero es bastante probable que, en realidad, estuviera dedicado a Démeter y Perséfone.

Cuando estuvimos, había una serie de esculturas modernas que me parecieron absolutamente horribles (al menos en ese contexto), que no pegaban nada con el entorno y lo afeaban muchísimo. Intenté hacer como que no estaban y seguí recorriendo el yacimiento.

Aquí la susodicha escultura

Aunque a lo largo de todo el recorrido te encuentras restos arqueológicos impresionantes, sin duda las joyas de la corona son tres: el templo de Heracles, el de Juno y el de la Concordia.

El templo de Heracles es el más antiguo del valle. Es de estilo dórico, y la última restauración se realizó a principios del siglo XX. Hoy solo se conservan 9 de las 38 columnas de las que disponía.

Templo de Juno

El templo de Juno (o de Hera Lacinia) se encuentra en la parte más alta del valle. Aunque la construcción se asocia a Juno por un escrito de Plinio el Viejo, lo cierto es que no se sabe bien a quién estaba dedicado (al igual que pasa con los otros templos, en realidad).

Templo de la Concordia

El templo de la Concordia es el mejor conservado de todos, solo a la altura del Partenón, y su nombre proviene de una inscripción romana que se encontró en sus inmediaciones. En uno de los lados del templo se encuentra la escultura Ícaro caído, realizada en 2011 por el artista polaco Igor Mitoraj.

Esto son solo unas pequeñas pinceladas de lo que es el Valle de los Templos, ya sabes que no me gusta mucho detenerme en detalles que podéis leer exactamente igual en cualquier otra web.

Ícaro caído, de Igor Mitoraj

Sí que os diré que el lugar merece mucho la pena. Que nosotros le dedicamos unas horas, pero que bien requiere estar al menos un día, perdiéndose por cada rincón y explorando como una auténtica aventurera. Gracias a la búsqueda urgente de unos baños realizamos la subida hasta el templo de Juno por “calles” alternativas, en lugar de por el camino central, y gracias a eso descubrimos una zona con tumbas (y nos libramos del sol).

El Museo Arqueológico se encuentra fuera del recinto, en la colina de San Nicolás. Puedes ir en coche (y pagar parking) o ir dando un paseo. Nosotros, al ir al día siguiente, lo dejamos de nuevo en el parking, pero en el que está al lado del propio museo.

El museo se inauguró en 1967, y tiene 17 salas, cada una fascinante por la cantidad y la calidad de las piezas que alberga. Ver el estado de conservación en el que se encontraban algunas cosas, y ver una recreación de un Atlante en todo su esplendor en una de las salas (la de la foto) me dejó impactada.

Aunque no seas un entendido ni un apasionado de estos museos, te recomiendo que lo visites porque me parece disfrutable al 100% por todos los públicos.

¿Has estado alguna vez en el Valle de los Templos? ¿Y en Agrigento? ¡Cuéntame!

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Las Navas del Marqués

07 noviembre 2021

A los pies de la Sierra de Malagón, al sureste de la provincia de Ávila, se encuentra esta tranquila localidad que, por su estupenda localización, en verano llega a triplicar su población, de tan atractiva que resulta para los veraneantes.

Iglesia de San Juan Bautista

Aparcamos en la Plaza Vieja, al lado de la iglesia de San Juan Bautista, y desde ahí comenzamos nuestro paseo. A finales de octubre, que es cuando la visitamos, no había ni un alma por esa zona, y pudimos recorrer la iglesia, el castillo y el convento completamente solos.

El Castillo Palacio Magalia nos recibió, imponente, situado en la parte más alta de las Navas del Marqués. Este edificio, declarado Monumento Histórico Artístico en 1931, fue mandado construir por Don Pedro Dávila y Zúñiga en el siglo XVI. Está construido sobre los restos de otra fortificación anterior, y actualmente lo gestiona el Ministerio de Educación y Cultura.

De estilo renacentista, se fue deteriorando desde que en el siglo XVIII los Dávila dejaran de alojarse allí, y en 1950 el arquitecto Luis Martínez Feduchi se encargó de su rehabilitación. Hoy podemos pasear por el exterior y disfrutar de los jardines y las espléndidas vistas que nos brinda el paisaje; también se pueden realizar visitas guiadas, pero nosotros no llegamos a tiempo.

Muy cerca del castillo se encuentra el Convento de Santo Domingo y San Pablo. También fundado por el influyente Don Pedro Dávila, visitamos este templo del siglo XVI solo por fuera. Hoy en día nada tiene que ver con la religión: se realizan exposiciones y actividades culturales a lo largo del año.

Dentro del casco histórico podemos ver la Ermita del Santísimo Cristo de Gracia, patrón de la villa, y pasear por un ambiente tranquilo y comercial. Tomamos el “redesayuno” en la panadería La moderna (famosa en la zona por ser casi centenaria), donde por 5’5€ nos comimos un par de bollos artesanos con dos cafés.

A las afueras de Las Navas del Marqués, además de realizar diversas rutas de diferentes dificultades, se puede visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, una construcción moderna (1954) situada en el barrio de la estación.

Aquí se acabó nuestra visita a esta villa abulense y pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: Mombeltrán.

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Garganta del Arroyo Minguete (Ruta GR-10)

17 octubre 2021

Una ruta espectacular para hacer en verano es la GR-10 de la garganta del Arroyo Minguete: tiene sombra, agua y unas vistas inigualables a poco menos de una hora de Madrid. ¿Te vienes?

Datos de la ruta

  • Localización: Puerto de Navacerrada / La Granja
  • Dificultad (según mi baremo de persona en baja forma): baja/media
  • Longitud: 13km.
  • Tipo: circular.
  • Duración: en todas partes pone unas 4h. Nosotros, haciendo paradas y comiendo muy reposadamente, nos llevó un poco menos de 6h.

Dejamos el coche en un parking gratuito a unos metros del comienzo de la ruta y partimos de la Venta de los Mosquitos, el edificio que muestro en la foto. Desde ahí parte una pista asfaltada que es fácil de seguir y que debemos continuar fijándonos siempre en las indicaciones del GR-10, marcadas en blanco y rojo.

Venta de los Mosquitos

Aquí comienza la ruta

El camino es muy agradable, nada caluroso incluso haciéndolo en verano. Vas casi todo el rato bajo la sombra de los pinos, y aparte de unos pocos ciclistas no encontramos más gente, por lo que es una senda tranquila.

A la hora de estar caminando se llega a un puente de piedra muy bonito, bucólico, donde nosotros aprovechamos a tomar un trocito de fuet y unos tragos de agua. Después, cuando llegue la bifurcación de la foto de abajo, hay que seguir por la izquierda.

Hasta este punto, la ruta estaba bastante bien señalizada. Sin embargo, aquí tuvimos un momento de confusión que nos hizo demorarnos un poco, ya que no encontrábamos las señales y el camino nos parecía muy empinado para continuar por ahí. Pero sí, es por esa cuesta empedrada y empinada que nos hizo sudar de lo lindo.

Después de un ascenso que se me hizo interminable (llevaba mucho sin hacer rutas) llegamos a la fuente de la Fuenfría. Ahí volvimos a parar, tomar otro tentempié y rellenar las botellas en la rica fuente fresquita (que el nombre no lo tiene porque sí).

Un poco más adelante llegamos al Valle de la Fuenfría, un llano donde aprovechamos la sombra de los árboles para sentarnos a disfrutar de los bocadillos de tortilla, de las vistas y de la naturaleza en general.

Nuestras vistas mientras comemos

Una vez acabada la comida y reposado en la sobremesa, iniciamos la vuelta. Por el camino pasamos al lado de la calzada romana, que yo casi ni distinguí (creo que lo más visible estaba por otro tramo).

Otros dos lugares emblemáticos que vimos en la vuelta fueron la Casa de Eraso, de la que hoy solo quedan unas ruinas pero que en su tiempo sirvió de alojamiento al mismísimo Felipe II, y la Fuente de la Reina, que en el siglo XVIII servía como lugar de descanso y refresco a los viajeros que venían de Madrid.

Esta no es la Fuente de la Reina, pero me gustaba más 😁

Sin duda es una ruta que te recomiendo, y que supongo que será más agradable de hacer ya entrando el otoño o al comienzo de la primavera, aunque en verano ya te digo que es muy asequible y no pasamos calor.

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Índice de viaje a Sicilia (2021)

19 septiembre 2021

Si tienes pensado viajar a Sicilia, te voy a dejar la ruta que hice por si te puede servir de ayuda. Te recomiendo alquilar un coche, ya que moverse en transporte público es complicado. Eso sí, ármate de paciencia porque conducir allí es lo peor (pero se sobrevive).

  • Nota: los trayectos entre ciudades duran aproximadamente unas 2 horas en coche.

Poco a poco iré publicando los post y agregando los enlaces. ¡No te lo pierdas!

  • Vuelo Madrid/Palermo.

Día 1: Scala dei Turchi / Valle de los Templos / Agrigento






Día 2: Catania


 Día 3: Taormina


Día 4: descanso en Villa Ridente



Día 5: Palermo


  • Vuelo Palermo/Madrid

Ayllón: reactivando mi espíritu viajero

11 septiembre 2021

Ayllón es uno de esos lugares con los que surge el amor a primera vista. Situado en Segovia, está considerado uno de los pueblos más bonitos de España y fue  declarado Conjunto Histórico-Artístico de carácter nacional.

Este viaje fue el primero después del Covid, por lo que ha sido realmente especial. Atreverse a salir de casa y viajar con la mascarilla como complemento me costó bastante, por lo que lo recuerdo con especial cariño.

Llegamos sobre las 10 de la mañana y fue fácil aparcar, aunque tiene pinta de ser un lugar de esos que se llena de turistas y en los que, un poco más hacia el mediodía, se complica dejar el coche. Aparcamos cerca de la Plaza del Hospital, al otro lado del río Aguisejo, por lo que para llegar al casco histórico tuvimos que cruzar el puente románico. Si no aparcas por la zona, te recomiendo que te asomes al río, ya que las vistas merecen la pena.

Para acceder a la zona monumental pasamos por el Arco de la Villa, la única de las puertas que se conserva actualmente y que fue restaurada por última vez en 2013. Hace siglos había dos entradas más que permitían el acceso a la villa medieval: la puerta de Languilla y la de San Juan.

Lo primero que encontramos al pasar el arco es el Palacio de los Contreras, también conocido como el palacio de don Álvaro de Luna. Sin embargo, aunque se conoce como el palacio de este noble, no es correcto, ya que la construcción fue posterior a la muerte de De Luna.

Continuamos hacia la Plaza Mayor, donde aprovechamos para tomar un café y disfrutar del ambiente y de los monumentos mientras reponíamos fuerzas. Así, casi sin moverse, se puede contemplar el Ayuntamiento, la fuente de los cuatro caños, la Iglesia de San Miguel y la Casa Palacio de la Emperatriz María Eugenia de Montijo.

Se supone que en la Iglesia de San Miguel, de estilo románico, está la oficina de turismo. Sin embargo, ese día estaba cerrada a cal y canto y no encontramos dónde informarnos. Te recomiendo que, antes de ir, te descargues algún plano turístico que hay por internet.

Si sigues hacia la derecha del Ayuntamiento te encuentras con la Iglesia de Santa María la Mayor, con una torre de campanario de 40 metros de altura. De estilo neoclásico, puedes visitarla durante los horarios de culto excepto en verano, cuando adapta su apertura al turismo.

Una de las cosas que más encanto tiene de Ayllón, para mí, es recorrer esas callecitas que conectan la calle Real con la calle Alfarería, y desde donde puedes acceder a la parte alta de la villa. Además, a lo largo de la calle Real y su continuación, se pueden admirar diferentes casas señoriales decoradas con sus blasones.

Nos acercamos bastante a la Torre de la Martina, una torre vigía que perteneció a una antigua fortificación musulmana. Desde allí hay una panorámica preciosa de Ayllón, rodeada de campos verdes en primavera. Merece la pena detenerse unos instantes, observar y respirar el aire puro.

En la bajada hasta el centro del pueblo pasamos por el antiguo convento de la Purísima Concepción, del siglo XVI, hoy reconvertido en alojamiento rural.

Ayllón es un rincón al que no me importaría volver. Apagaría el móvil y desconectaría un fin de semana del mundo.

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Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora (en Santa María de Riaza)

02 junio 2021

Para mí, viajar siempre ha sido un lujo. A veces es un lujo porque no tengo tiempo; otras, porque no tengo dinero; la mayor parte de las veces es una combinación de ambas. El caso es que viajar me hace sentirme viva, ilusionada y feliz.

Un año y medio ha tenido que pasar para que vuelva a salir de Madrid a hacer una escapada de un par de días. Y esta iglesia que te presento aquí, la Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora, fue la primera para del fin de semana.

Me encanta eso de ir conduciendo, ver un cartel que indica monumento o lugar de interés, y poder parar a conocerlo. Hacer esas paradas es indicativo de relax y de poder invertir un tiempo valioso que normalmente parece que no se tiene. Así llegamos a Santa María de Riaza, localidad de Segovia que acoge esta obra arquitectónica del siglo XII.

Estaba cerrada y no había horarios, pero acercarse merece la pena totalmente, no solo por el edificio en sí, de estilo románico; también es de visita obligada por su localización perfecta, en un cerro con el río Riaza a los pies.

Rodeando la iglesia encontramos el cementerio, un lugar donde nadie quiere estar pero que, cuando nos llegue la hora, estoy segura de que nos gustaría que estuviera en un sitio bonito como este (es bonito, aunque en la foto no se aprecie).

Y hasta aquí este mini post de resurrección. Sé que es breve, que no aporto  datos, pero es que para copiar lo que viene en otra web sobre el estilo de la iglesia (que si el ábside, que si el pórtico, que si los capiteles) no escribo.


Te recomiendo que visites este rincón mágico de Segovia; que te des el capricho de ver atardecer desde allí, o de oler las flores que crecen al lado de la iglesia. Que saludes a los parroquianos al pasar, o que te adentres en el pueblo en busca de un bar para tomar un café.

Eso, para mí, es el lujo.

Adiós 2020

30 diciembre 2020

Se acaba el año y no quería dejar de publicar un post en el blog, a pesar de lo desactualizado que lo tengo. Un post que, dicho sea de paso, no tiene que ver con los viajes… Pero qué narices, es mi blog y de vez en cuando apetece una entrada de estas.

Hace 20 años nos hablaban del efecto 2000. Más tarde los mayas hacían pronósticos apocalípticos para 2012. Y luego, como no se acabó el mundo, pasaron la fecha a 2020. Y oye, no han acertado (aunque aún quedan unas horas…) pero creo que este año ha estado cerca.

En el blog casi no he tenido actividad, tan solo unas míseras 7 entradas (escritas con mucho cariño, eso sí). La peor racha en casi 10 años que llevo escribiendo por aquí.

Sin embargo, no tiro la toalla, y prueba de ello es que hoy, 30 de diciembre de 2020, me he sentado a escribir a pesar de tener una montaña de cosas que hacer del Máster que he empezado a estudiar.

Sí, 2020 está siendo un año de mierda pero no me puedo quejar. Tengo salud -algo muy cotizado últimamente- y mis seres queridos también. En lo personal me siento afortunada, y ha habido algunos cambios en mi vida que, salvo por el maldito COVID, han sido geniales.

Hace un año estaba preparando la mochila para irme a Granada, a un hostel compartiendo habitación con desconocidos (parece que hablo de que me iba a ir al espacio) y ahora ni siquiera puedo salir porque mi barrio está confinado. Pero oye, vendrán tiempos mejores.

Ilustro el post con una foto de mi último viaje, visitando la Alhambra, cuando las orejas solo servían para sostener las gafas de sol y no el complemento de moda en el que se ha convertido la mascarilla.

¡Feliz Navidad y feliz año! 🎄🎅

Volveremos a viajar (y a leernos por aquí)