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Un llamamiento a la cordura: cuidemos de las secuoyas de Cantabria

19 julio 2025

Mucho se habla del turismo de masas, de cómo las redes sociales y la exposición de ciertos lugares por parte de blogueros o influencers afecta a la masificación de esos sitios, pero poco se habla de la falta de sentido común de la gente.

Siendo honesta, no creo que mi humilde y diminuto blog donde hablo de viajes cuando la vida adulta me deja un rato, haya influenciado a nadie a ir a ningún lugar desconocido y que empezara a llenarse de turistas; tampoco creo que este post, que quiero convertir en un llamamiento a la cordura, sirva de mucho, pero allá voy.


Por si no has oído nunca hablar del bosque de secuoyas de Cantabria, haré una pequeña introducción. Se trata de un espacio natural situado al lado de Cabezón de la Sal que alberga unos 850 ejemplares de secuoyas, aún muy jóvenes pero igualmente impresionantes, que fue declarado Monumento Natural por el Gobierno de Cantabria en 2003. No sé si fue a raíz de esta declaración o antes, el caso es que este enclave empezó a sufrir las consecuencias de los visitantes irresponsables.

La gente abraza a los árboles o les arranca la corteza, causando importantes destrozos. El bosque recibe, según Antena3 Noticias, unos 200.000 visitantes anuales, por lo que podemos hacernos a la idea de la magnitud del deterioro (abajo puedes ver cómo está el tronco de una de las secuoyas, completamente desgastado, y a la derecha cómo debería estar). 


En junio de este 2025 se han hecho algunas propuestas para solucionar esto, tales como la creación de un itinerario natural que permita conducir a los visitantes o la instalación de pasarelas de madera (como la que ya hay durante un tramo).

En cualquier caso, es muy triste que nos planteemos estas medidas pero que nadie hable de educación medioambiental o sentido común. En los escasos 40 minutos que estuvimos allí (más enfadados por la actitud de la gente que disfrutando) vimos personas abrazando a los árboles, sentados o pisando las raíces sin ningún tipo de cuidado. Esto, multiplicado por miles de manos y pies, hacen que este bosque peligre.


Si, aun con todo esto que te cuento eres como yo y quieres visitarlo, te cuento varias cosas:

  • Visítalo a primera hora. Nosotros estábamos allí a las 9:30h. y ya había bastante gente (hablo de un miércoles de julio).
  • Hay 3 aparcamientos. Nosotros dejamos el coche en el número 1, desde el cual tienes que ir por un camino habilitado al lado de la carretera hasta el comienzo del bosque.
  • Es un sitio precioso, disfrútalo y cuídalo.

¿Has estado en este bosque? ¿Qué opinas de la problemática de la falta de educación de la gente? Estoy deseando leerte.

Bárcena Mayor: paseando por uno de los pueblos más bonitos de España

08 junio 2025

Lo cierto es que hace ya muchos años que pasé por este hermoso y turístico pueblo cántabro. Concretamente fue en 2016 cuando lo visité (¡y escribo esto en 2025!). Ha pasado bastante tiempo, y ha cambiado mi manera de viajar. Antes, sin llegar a obsesionarme, coleccionaba lugares, pasaba por ellos sin darle tiempo a que generaran una impronta en mi memoria. No obstante, no quería que eso fuera un impedimento a la hora de escribir sobre Bárcena Mayor.

Bárcena Mayor es uno de esos pueblos que dicen ser de los más bonitos de España. Es una preciosidad, eso es indudable, pero no lo recuerdo con tanto encanto como para entrar en esa selecta lista (porque es selecta, ¿no? Aunque solo en Cantabria hay 7 lugares en ese listado 😅). Esta localidad se encuentra en el Parque Natural Saja-Besaya, y tiene un bonito casco histórico al más puro estilo rural de Cantabria, con esas casitas en piedra tan bucólicas, y con unos balcones floridos y cuidados.

Es de esos lugares en los que tienes que perderte y pisar cada centímetro de sus calles empedradas; donde el encanto reside en el lavadero, el abrevadero o en la pequeña Iglesia de Santa María y no en inmensos monumentos. Ojo, no lo digo en ningún caso como despectivo: estos sitios me gustan mucho más que las grandes urbes, y disfruto imaginando la vida en esas casitas montañesas.

No quiero añadir más de Bárcena Mayor. Primero, porque mi memoria al cabo de casi 10 años no me permite dar muchos más detalles salvo lo que pueda adivinar de mis fotos (bastante malas, por otra parte); segundo, porque te dejo a ti que lo descubras 💚

Restaurante “2 Valdeses” (Torrelavega)

22 octubre 2018

Este verano llegué a Torrelavega, en Cantabria, a la hora de comer. Era domingo, y estábamos desesperados por encontrar un sitio donde comer, donde además, a ser posible, no nos quitaran un ojo de la cara por un menú. Después de dar infinidad de vueltas, llegamos de casualidad a 2 Valdeses, en la Calle Augusto González Linares, 26.


Nos atrajo que el menú, para ser domingo, costaba solo 16€ con la bebida incluida, y además tenían infinidad de platos para elegir. Entramos y tuvimos la suerte de coger la última mesa, y a pesar de estar lleno hasta la bandera, nos atendieron muy rápido.



Nos explicaron que la carta estaba en varios colores porque había dos tipos de menú, uno más caro y otro –el de 16€- más barato. Lo que variaba era la cantidad de platos que entraba en cada uno, pero aún cogiendo el económico, había muchísimos y muy originales.


Finalmente nos decidimos por pasta marinera y carpaccio de tudanca (un tipo de vaca de Cantabria) con lascas de parmesano. ¡Delicioso! De segundo unas carrilleras en salsa y un hojaldre de solomillo con patatas paja y champiñones. Todo para chuparse los dedos, y además el tema de mis montones de alergias lo llevaron genial, informándome con todo detalle de los ingredientes. Esto parece que debería ser lo normal, pero ya te aseguro que no lo es en absoluto… Lo normal es que te miren como una loca que no quiere comer algo porque no le gusta o porque no quiere engordar.


De postre (estoy salivando mientras preparo este post) mi novio pidió una porción de tarta de hojaldre, típica de Torrelavega, y yo leche frita. De verdad, pocas veces en mi vida he comido en un sitio con una comida tan rica, que se sale algo de lo normal (no son los típicos macarrones boloñesa, ensalada mixta y filete con patatas) y con un trato tan estupendo.


Pagamos los dos menús con todo el gusto del mundo y, aunque ya no volvimos en todas las vacaciones por allí, tengo claro que en cuanto vuelva a pisar Torrelavega volveré a ir a ese restaurante. Como dato, el menú cuesta lo mismo todos los días de la semana, y si tienes claro que vas a ir, sobre todo en fin de semana, llama para reservar, porque si no lo mismo no tienes sitio.

¿Has estado alguna vez en este restaurante? ¿Te gustaría probarlo? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Nacimiento y mirador del río Gándara

30 julio 2018

Cantabria es infinita, y por eso es una maravilla poder seguir descubriendo rincones nuevos verano tras verano. El nacimiento del río Gándara está en el Parque Natural de los Collados del Asón y lo pude visitar el año pasado. Por desgracia, las escasas lluvias de 2017 hicieron que algunos tramos deslucieran más por la falta de agua, pero aún así el paisaje es precioso.


El nombre original del río es Soba, pero se quedó con la denominación del lugar donde nace, la Gándara. Es el principal afluente del Asón, y tiene 18 kilómetros de longitud.

Antes de ir al nacimiento pasamos por el Centro de Interpretación del Parque Natural Los Collados del Asón, donde podemos recoger información para nuestra visita y pasar al baño (importante dato para personas de vejiga de poca capacidad como yo…).


Aprovechamos para visitar el Mirador de la Reina o Mirador del Gándara, desde donde puedes ver las cascadas del Gándara y el impresionante paisaje que le rodea. Nosotros no tuvimos suerte y ese verano estaban secas, pero aún así, la visita mereció la pena. El mirador es una estructura metálica que queda suspendida en el aire, con el suelo de rejilla, que te permite disfrutar de uno de los paisajes más bonitos de Cantabria.


Extasiados por las vistas, pusimos rumbo al nacimiento del río. Cerca del municipio de la Gándara se encuentra el desvío hacia el nacimiento, creo recordar que estaba bien indicado. Una vez aparcado el coche, recorremos un sendero de unos 300 metros y llegamos al lugar donde el agua del río ve la luz por primera vez.



Antaño, las orillas de este río estaban franqueadas por molinos harineros, uno de los cuales se puede ver hoy por fuera totalmente rehabilitado. Hoy, se puede pasear por los alrededores y disfrutar de la música del agua.


La zona estaba muy limpia, pero aún así, en el interior de una cuevecita que había, encontramos flotando una lata de refresco que mi novio se aventuró a recoger. Por favor, toda la basura que generemos debe volver con nosotros y ser eliminada en los contenedores adecuados.

¿Tú has estado en el nacimiento de este río? ¿Te ha gustado? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Restaurante “El Café” (Vega de Pas)

09 julio 2018

Si tienes la oportunidad (y si no la tienes te recomiendo que la fuerces) ve a comer al Restaurante “El Café”, en la Vega de Pas, Cantabria. Es un sitio donde comer que cumple las tres B: bueno, bonito y barato.

Cocido montañés

Escalopines al queso

Puedes comer un cocido montañés por solo 3,5€, escalopines al queso por 5,40€ y un entrecot por 7 (precios orientativos, desconozco si han actualizado la carta). La comida está para chuparse los dedos, el servicio y la atención son estupendos, todo casero y acogedor. Y para colmo, las vistas desde el restaurante son preciosas. Los postres también son muy baratos, y caseros, rondan los 2,5€.


Desde que estuve la primera vez, siempre que voy a Cantabria estoy deseando ir a comer un buen cocido. Y tú, ¿conoces este restaurante? ¿Has estado alguna vez? ¡Cuéntame! También puedes comentarme tu opinión por las redes sociales: FacebookTwitterInstagram y Youtube 





Faro del Caballo: al cielo se llega bajando 800 escalones

08 mayo 2018

¡Pero si el cielo está hacia arriba! Me dirás. ¡Habrá que subir, no bajar! Me dirás. Bueno, eso es subjetivo. El cielo como paraíso, para mí, es algo así como el paisaje que te encuentras después de bajar los cerca de 800 escalones que hay hasta llegar al Faro del Caballo, en Santoña. ¿Me acompañas?


Lo primero que tienes que hacer para realizar esta ruta es llegar hasta Santoña, en Cantabria. Las veces que hemos hecho esta ruta hemos tenido suerte de poder aparcar cerca del Fuerte de San Martín, que es donde comienza el sendero.
  • ¡OJO! Te recomiendo que preguntes a algún lugareño por el comienzo de la ruta, porque los escalones están un poco escondidos, y el primer año que la hicimos nos fuimos por otro camino que luego tuvimos que deshacer.

Una vez iniciada la ruta, un cartel nos indica 12 kilómetros hasta el faro. No llevaba podómetro (ya enmendaré ese error la próxima vez), por lo que no os lo puedo certificar. Yo creo que son unos 12 kilómetros entre ida y vuelta, que es como dos horas de ir y dos de volver.


Hay como dos tipos de paisaje a lo largo del camino: uno, completamente inmerso en la vegetación; otro, con unas impresionantes vistas al mar. En cualquier caso, ambos se hacen por un sendero pedregoso, por lo que hay que hacer la ruta con un calzado adecuado. Yo lo hice con deportivas porque fue un plan un poco improvisado, y se puede hacer más o menos bien. Lo único que, al ser tan pedregoso, hubiera ido mejor con un calzado -aunque fuera básico- de trekking.


El recorrido tiene alguna parte un poco más incómoda, pero tampoco diría difícil. En la web del Faro del Caballo indican la ruta con una dificultad del 50% y un desnivel acumulado de 540 metros. Yo no hago deporte, y la ruta la salvé sin problema.



Después de la caminata llegamos al primer momento clave: ¡la bajada! El número exacto de escalones varía mucho según la fuente. Yo os pondré el que encontré en un cartel de la ruta: 769 escalones. Creo que es alguno menos, a no ser que quieras bajar justo al ras del mar. Yo, como no me iba a tirar al agua y me quedé a la altura del faro, serían unos 700 los que bajé (que ya está bien).



La bajada es durilla, aunque nada comparada con la subida. A lo largo del recorrido hay un cable de acero para ayudarnos en el descenso/ascenso, y descansillos para parar y no estorbar a los demás visitantes del faro. Cuando llegas abajo, el faro no es gran cosa (en mi opinión), pero el entorno… ¡GUAU! Unas aguas turquesas, preciosas, con los acantilados formando cuevas. ¡Una pasada!



Mi novio se llevó para hacer snorkel y estuvo viendo los fondos, y dice que merece la pena. Además, si bajas un poco desde el faro hay una zona desde donde la gente valiente (o sea, yo no) se tiraba al agua con una cuerda. Te recomiendo que lleves algo de almuerzo para tomártelo allí. Reposas un rato, te bañas y te vuelves a subir los 700 escalones.
  • ¡OJO! Si tienes pensado bañarte, ten en cuenta que dependiendo de cómo esté la marea será más o menos fácil. La última vez que estuve, la marea estaba baja, y si te tirabas al mar luego era un poco más complicado salir, porque la cuerda o los escalones que había para ayudarte en la salida quedaban un poco altos.



El momento clave número dos es la subida de los escalones. Es bastante dura, al menos para la gente que no está en forma, como yo. Ahora, también te digo, que puedes hacerlo con un pequeño esfuerzo, ¡merece mucho la pena!

Y tú, ¿has estado alguna vez aquí? ¿Te gustó? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Linares también está en Cantabria

18 abril 2018

Aunque creo que es mucho más conocido el municipio de Linares que está en Jaén, Cantabria también tiene un lugar del mismo nombre. ¿Lo sabías? Desde este pueblecito cántabro podemos contemplar el famoso Desfiladero de la Hermida, en el Mirador del Castro Verdeja.


Linares no llega a los 100 habitantes, pero posee un encanto que ya les gustaría a muchas ciudades. Casitas de tejas anaranjadas brotan del verde paisaje. Respiramos aire puro a cada paso que damos. ¿No te encanta esa sensación?



En este rinconcito de Cantabria encontramos la Torre de Linares, un monumento medieval que sirvió de residencia al señor de Linares. Forma un conjunto defensivo junto a las torres de Verdeja y de Piedrahita, que tengo pendiente de visitar. Rehabilitada y restaurada en 2003, ahora es una oficina turismo y un punto temático sobre la vida en la Edad Media. Una pena que cuando fui estaba cerrada 😓


Desde Linares parte una ruta para subir al Virdiu de Treslajorá, que es una de las cumbres del macizo de Peñarrubia, a unos 1.125 metros de altitud. Ese no era nuestro objetivo aquel día, pero no lo descarto para el futuro, ya que las vistas tienen que ser impresionantes. ¿Tú la has hecho?



En resumen, nuestra visita a Linares consistió en un paseo por el pueblo acompañados de un perrito que nos hizo de guía, llegada hasta la torre, nos asomamos al mirador del Castro Verdeja y vuelta al coche. Ya que estábamos, aprovechamos para acercarnos al Mirador de Santa Catalina (del que te hablaré otro día) que está a poco más de 5 kilómetros de allí.



¿Conoces Linares? ¿Te gustan este tipo de pueblos o eres de los que prefieres la ciudad? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Ermita de la Virgen del Mar, casa de la patrona de Santander

19 marzo 2018

En una islita, unida a la península por un puente peatonal, se encuentra la Ermita de la Virgen del Mar, donde se aloja desde hace siglos la patrona de Santander. Tiene una casa austera a la par que bonita. Sus paredes blancas tienen los adornos justos, de temática marinera: un barquito por aquí, unas redes por allá, un timón por el otro lado… Tiene buen gusto, esta Virgen.


Sus bancos de madera llenan el templo, aunque dudo que pueda acoger en su interior más de unas 70 personas (que ya está bien, en mi casa no cabrían tantas en el salón). Es un sitio tranquilo, siempre que el temporal no azote la zona.


Y allí, en el altar, encontramos a la Señora del Mar. Bajo un ático de temática también marina (un barco hundiéndose, un tanto desalentador), en la calle central del retablo está ella, nuestra anfitriona, la patrona de Santander. Es pequeñita, mide 55 centímetros de altura, y nos recibe con el Niño sentada en sus rodillas. El niño representa al Salvador, y nos bendice con una mano, mientras en la otra sujeta la bola del mundo.


La Virgen del Mar nació a finales del siglo XIII (es viejita, aunque no aparenta los años que tiene), y cuenta una de las leyendas que apareció flotando sobre una tabla, en las rocas de la playa que ahora lleva su nombre, y que posiblemente formaría parte de algún barco que se hundió.


La otra historia dice que los vecinos de Santander querían construir la ermita en su honor otro lugar, pero que por la noche los materiales de construcción eran misteriosamente trasladados al lugar donde había aparecido la Virgen. Así que decidieron ubicar la ermita en su actual localización.

Yo le pregunté a la Patrona que cuál de las dos historias era cierta, pero aquel día de agosto que la visité no me quiso contestar. A mí me gusta pensar que las dos historias pueden ser ciertas, y así se lo hice saber a la Virgen del Mar. Siguió callada, y dicen que el que calla otorga


Después de tan acogedora y reveladora visita, paseamos por los alrededores de la Ermita. Es un entorno rocoso, con zonas de prado y de playa. Puedes elegir remojarte en el mar o quedarte leyendo en la hierba, verde incluso en verano; y si el plan no te convence lo único que queda es pasar al único bar de la zona o darse la vuelta e irse por donde has venido.

¿Has estado alguna vez en la Ermita? ¿Qué plan has elegido? Yo soy de las de quedarme leyendo mientras oigo el mar 😊 Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube :) si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Los Corrales de Buelna, tierra de las Estelas Gigantes

15 enero 2018

Corrales de Buelna es un municipio de Cantabria famoso por celebrar a finales de agosto las Guerras Cántabras, una fiesta que recrea la batalla entre romanos y cántabros que tuvo lugar hace más de dos mil años. Además de esto, Corrales tiene su encanto, y merece la pena dedicarle un día –o una mañana- a conocerlo.


Empezaremos el recorrido en el Palacete de los Mazarrasa, hoy Casa Consistorial de la localidad, donde se puede coger información turística para organizar nuestra visita. Después podemos ver las réplicas de las Estelas Gigantes de Barros y Lombera, cuyos originales se encuentran en el Museo de Prehistoria de Santander y en el Parque de las Estelas, que por lo visto abre en contadísimas ocasiones. Este parque se encuentra en la localidad de Barros, que forma parte del municipio de Corrales de Buelna.


Corrales alberga varias casonas y palacetes que son un ejemplo de la arquitectura civil que ha ido desarrollándose en la zona a lo largo de los siglos: el Palacio de los Condes de Mansilla (siglo XVII), la Casona de José María Quijano (siglo XVIII-XIX) o la Casa Pilatti (siglo XX) son algunas de estas muestras arquitectónicas.


En cuanto a arquitectura religiosa, tenemos que destacar el Santuario de Nuestra Señora de Las Caldas de Besaya, situado en la localidad del mismo nombre, a escasos 8 kilómetros de Corrales. El monasterio, construido a principios del siglo XVII, destaca entre otras cosas por un conjunto de retablos barrocos.


La Iglesia parroquial de San Vicente Mártir pude visitarla con guía de forma gratuita gracias a las visitas culturales que organizaba el Ayuntamiento en verano. Es un edificio muy interesante, construido a principios del siglo XX. Tiene un edificio adosado que era un asilo de ancianos pero que ya no cumple la normativa, por lo que se usa para otros fines. Allí conocimos a Paco, un señor de 92 años que se encargaba del mantenimiento. ¡Menudo campeón!


A grandes rasgos, esto es lo más significativo de Corrales de Buelna. ¿Qué te parece? ¿Has estado alguna vez? ¿Qué me recomiendas que vea si vuelvo por allí?

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Cómo Castro Urdiales volvió a enamorarme

23 octubre 2017

A veces no tengo mucho tiempo de escribir en el blog, pero por suerte las fotografías hablan por sí solas 😊 Hace ya unos años que estuve visitando la localidad cántabra de Castro Urdiales, y este 2017 he podido volver.


Volviendo de Bilbao nos pillaba de paso, y decidimos dar un paseo para disfrutar del atardecer en esta ciudad que, aunque ya me había enamorado en su día, lo siguió haciendo según iba escondiéndose el sol.


Cierto es que las fotos no hacen justicia, pero espero poder comprarme algún día una cámara en condiciones -te reirías si vieras la que tengo- y capturar esos atardeceres que tanto me encantan.



Paseamos por sus playas y, aunque finalmente no cenamos allí, vimos que el ambiente que había por las calles y los olores que salían de los bares eran estupendos. Si me recomiendas algún sitio, en mi próxima visita intentaré comer/cenar allí 😋




¡Poco más que añadir! Solo desearte una feliz semana y que sigas volviendo por mi blog 😇 Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube :) si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓