Restaurante “El Café” (Vega de Pas)

09 julio 2018


Si tienes la oportunidad (y si no la tienes te recomiendo que la fuerces) ve a comer al Restaurante “El Café”, en la Vega de Pas, Cantabria. Es un sitio donde comer que cumple las tres B: bueno, bonito y barato.

Cocido montañés

Escalopines al queso

Puedes comer un cocido montañés por solo 3,5€, escalopines al queso por 5,40€ y un entrecot por 7 (precios orientativos, desconozco si han actualizado la carta). La comida está para chuparse los dedos, el servicio y la atención son estupendos, todo casero y acogedor. Y para colmo, las vistas desde el restaurante son preciosas. Los postres también son muy baratos, y caseros, rondan los 2,5€.


Desde que estuve la primera vez, siempre que voy a Cantabria estoy deseando ir a comer un buen cocido. Y tú, ¿conoces este restaurante? ¿Has estado alguna vez? ¡Cuéntame! También puedes comentarme tu opinión por las redes sociales:  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 





Los colores del Orgullo en Madrid

06 julio 2018

¡Buenas tardes!

Cuando una puerta se cierra, otra se abre. Y eso es lo que ha ocurrido en mi caso. Se cierra la puerta de la oposición, se abre la puerta de la libertad de estudio (¡por una temporada!). Así que ayer aproveché y salí a ver cómo está Madrid de bonita estos días, con motivo de la celebración de las fiestas del Orgullo Gay.

Globos, banderas y decoraciones varias con los colores del arcoíris inundaban las calles de Madrid, sobre todo en el barrio de Chueca. Yo no estaré este fin de semana para disfrutar las fiestas, pero para ti, si sales, ¡disfrútalas! Y recuerda, tolerancia cero ante las agresiones de cualquier tipo.

Y como dicen los carteles instalados por las calles de la capital... 

"Ames a quien ames, Madrid te quiere"

Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.











Junio en imágenes

02 julio 2018

¡Hola viajeros!

El mes de junio ha sido una auténtica locura de trabajo. Y si a eso le sumas las oposiciones... Un torbellino de cosas. ¡Casi ni fotos para la sección! Lo bueno es que en breve me voy a ir liberando, y tengo pensado hacer alguna que otra escapada... ¡Me muero de ganas!

Disfrutad del veranito y viajad todo lo que podáis 😊 Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓


Jardines del Príncipe, Aranjuez



Menina por Madrid 

Patio de la Universidad de Alcalá de Henares

Redescubriendo Aranjuez en el “Tren de la fresa”

21 junio 2018

Una forma diferente de descubrir esta Ciudad Patrimonio delsur de Madrid es subiéndote al Tren de la fresa, un tren histórico en el que degustar este manjar de temporada. ¡Delicioso! Hay varias rutas y los precios oscilan desde los 23 euros hasta los 40, dependiendo de la que escojas. ¿Me acompañas? 🚂🍓



En primer lugar, quiero dejar claro que este no es ningún post patrocinado. El motivo que me llevó a viajar en este tren fue el regalo a una amiga por su despedida de soltera, y quiero compartir mi experiencia para poder ayudar a otros viajeros interesados en subir a este tren turístico.
  • AVISO: La información que comparto tiene fecha de junio de 2018, por lo que recomiendo siempre consultar una web oficial para asegurarse que los datos están al día.


1. Elige tu ruta
El primer paso antes de comprar los billetes es elegir la ruta. Hay  cinco, y van desde la más sencilla (solo viaje en tren) pasando por una con ruta en barco, en “Chiquitren” o con cata de vinos. Casi todas, excepto la sencilla, incluyen visita guiada a algunas zonas de la ciudad.

2. Cómo sacar los billetes
Mi recomendación es que lo hagas por teléfono en el 91 232 03 20. Es lo más rápido y lo más efectivo, al menos para mí lo fue. Dices el número de billetes que quieres comprar, el día, y pagas, así de rápido e indoloro. Cobran 5€ de gastos de gestión sobre el precio total.

Con anterioridad lo intenté on-line (es más lioso, tienes que meter DNI, teléfono, mail… Además, no me quedaba muy claro si se podía elegir o no el asiento) y presencial, en la estación de Atocha. Sin embargo, si eliges hacerlo en persona, vas a tener que echar un buen rato esperando. En Atocha también hay una agencia que te lo gestiona, pero te cobra 5€ más por viajero.

3. Y ahora, ¿cómo organizo mi visita?
La ruta que escogimos (“Fresas del Tajo”) incluía visita guiada de los exteriores de Palacio Real, de los Jardines del Príncipe, Parterre y Rey, además de un paseo de 45 minutos en barco. Escribí a todas las redes sociales, llamé a teléfonos de información e incluso mandé un whatsapp a un número que resultó ser del jefe de Trenes Históricos para enterarme de cómo iban los horarios de dichas visitas. Queríamos tener reservada la comida, pero al no saber horarios exactos no podíamos hacer la reserva.


Me costó unos 5 días obtener una respuesta, porque por lo visto se habían caído las redes sociales (5 días en los que me tiraba de los pelos, porque había que organizar la despedida de soltera de mi amiga), que no me solucionó demasiado. Hay dos turnos para montar en el barco, y en función de eso organizan la visita, pero te lo dicen en el mismo día. Pero me aseguraron que daba tiempo a comer en restaurante y que, en caso de mal tiempo, el plan del barco se mantenía, puesto que es cubierto.

¿Que qué hicimos al final? El mismo día de la visita hicimos acopio de publicidad de los restaurantes (te los dan en el camino de la estación al centro) y antes de subir al barco llamamos para reservar al que más nos gustó, por precio y cercanía (“La estrella de Aranjuez”, ya te hablaré del restaurante en otro post).

4. Llega el momento, ¡subamos al Tren de la fresa!
Por fin llegó la hora de partir hacia Aranjuez en el tren histórico de la fresa. Sale de Príncipe Pío a las 9:50 (recuerda asegurarte de los horarios, estos son orientativos); pregunta en taquilla el lugar exacto, nosotras lo cogimos en la vía que va a Atocha. Antes de subir al tren, te piden los billetes y te dan una pegatina para que te identifiques, donde pone tu ruta y el horario del barco que te corresponde (por fin).



Una vez subidos en el tren (¡es precioso!) te presentan a tu guía y dan información a través de la megafonía. Nosotras íbamos disfrazadas de fresa, así que nos hicieron muchas fotos, al igual que al personal del tren, caracterizado de época. A mitad del recorrido te dan una cajita con fresas listas para comer, ¡ñam! Estaban buenísimas.

5. Estamos en Aranjuez, ¿ahora qué?
Cuando bajas en la estación de Aranjuez -de un estilo neomudéjar que me encanta-, te dejan un tiempo para ir al baño o pasar a la cafetería a comprar algo. Después, organizan los grupos y comienza la visita. María fue nuestra guía, y lo hizo fenomenal. Una visita muy amena, nos enseñó un par de fuentes que enciende patrimonio en los Jardines del Príncipe (de otra forma yo no me habría enterado de que las encienden) y nos contó un montón de historias que desconocía de los jardines.



El barco fue lo que menos me gustó, en cuanto a turismo. Se pasa un rato agradable porque vas sentado, tomando un refresco, cerveza o sangría (entra en el precio) y charlando con los amigos, pero el paisaje es… Mmmmm… No muy bonito. Juncos y más juncos. Yo pensaba que tendría algunas vistas especiales, pero me equivocaba. Aún así, merece la pena.



6. Hora de volver a Madrid
El día se pasó volando. Al final, no tuvimos nada de tiempo libre, y cuando acabó la última visita guiada nos volvimos a la estación de tren, para pasar al baño y comprar algo de merienda antes de regresar a Madrid. La vuelta ya no tiene fresas, así que os recomiendo que cojáis algo de picar en la cafetería ;)



7. Entonces… ¿merece la pena?
Sí, mi experiencia en el Tren de la fresa ha sido muy buena. Lo peor fue conseguir que me atendieran para resolver dudas, pero por lo demás lo recomiendo como forma de conocer Aranjuez de una forma diferente. Además, el tren es muy bonito, antiguo, de madera, tiene mucho encanto.


Y con lo pesada que soy en las redes sociales, subí una foto y gané un sorteo para viajar en el tren de Felipe II, así que en cuanto acabe la oposición pongo rumbo a El Escorial y os cuento qué tal este tren.

Y tú, ¿has montado en el Tren de la Fresa? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Mayo en imágenes

06 junio 2018

¡Buenos días viajeros!

¿Qué tal ha ido el mes de mayo? El mío sin parar (pero no de viajar, por desgracia). Creo que estoy pasando por uno de los periodos más largos sin actualizar el blog casi desde su creación, pero es que me estoy preparando unas oposiciones y no me da la vida 😫.

Aún así, por fin he conseguido sacar un hueco y compartir algunas de mis características fotos florales de esta época ✿ además de unos tomates riquísimos que hice y una de mis cafeterías favoritas de Madrid, "La libre".

No obstante, por las redes sociales sigo activa (al menos algo más que por aquí) así que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya para no perderte mis escasas novedades jejeje.

¡Hasta pronto!








Faro del Caballo: al cielo se llega bajando 800 escalones

08 mayo 2018


¡Pero si el cielo está hacia arriba! Me dirás. ¡Habrá que subir, no bajar! Me dirás. Bueno, eso es subjetivo. El cielo como paraíso, para mí, es algo así como el paisaje que te encuentras después de bajar los cerca de 800 escalones que hay hasta llegar al Faro del Caballo, en Santoña. ¿Me acompañas?


Lo primero que tienes que hacer para realizar esta ruta es llegar hasta Santoña, en Cantabria. Las veces que hemos hecho esta ruta hemos tenido suerte de poder aparcar cerca del Fuerte de San Martín, que es donde comienza el sendero.
  • ¡OJO! Te recomiendo que preguntes a algún lugareño por el comienzo de la ruta, porque los escalones están un poco escondidos, y el primer año que la hicimos nos fuimos por otro camino que luego tuvimos que deshacer.

Una vez iniciada la ruta, un cartel nos indica 12 kilómetros hasta el faro. No llevaba podómetro (ya enmendaré ese error la próxima vez), por lo que no os lo puedo certificar. Yo creo que son unos 12 kilómetros entre ida y vuelta, que es como dos horas de ir y dos de volver.


Hay como dos tipos de paisaje a lo largo del camino: uno, completamente inmerso en la vegetación; otro, con unas impresionantes vistas al mar. En cualquier caso, ambos se hacen por un sendero pedregoso, por lo que hay que hacer la ruta con un calzado adecuado. Yo lo hice con deportivas porque fue un plan un poco improvisado, y se puede hacer más o menos bien. Lo único que, al ser tan pedregoso, hubiera ido mejor con un calzado -aunque fuera básico- de trekking.


El recorrido tiene alguna parte un poco más incómoda, pero tampoco diría difícil. En la web del Faro del Caballo indican la ruta con una dificultad del 50% y un desnivel acumulado de 540 metros. Yo no hago deporte, y la ruta la salvé sin problema.



Después de la caminata llegamos al primer momento clave: ¡la bajada! El número exacto de escalones varía mucho según la fuente. Yo os pondré el que encontré en un cartel de la ruta: 769 escalones. Creo que es alguno menos, a no ser que quieras bajar justo al ras del mar. Yo, como no me iba a tirar al agua y me quedé a la altura del faro, serían unos 700 los que bajé (que ya está bien).



La bajada es durilla, aunque nada comparada con la subida. A lo largo del recorrido hay un cable de acero para ayudarnos en el descenso/ascenso, y descansillos para parar y no estorbar a los demás visitantes del faro. Cuando llegas abajo, el faro no es gran cosa (en mi opinión), pero el entorno… ¡GUAU! Unas aguas turquesas, preciosas, con los acantilados formando cuevas. ¡Una pasada!



Mi novio se llevó para hacer snorkel y estuvo viendo los fondos, y dice que merece la pena. Además, si bajas un poco desde el faro hay una zona desde donde la gente valiente (o sea, yo no) se tiraba al agua con una cuerda. Te recomiendo que lleves algo de almuerzo para tomártelo allí. Reposas un rato, te bañas y te vuelves a subir los 700 escalones.
  • ¡OJO! Si tienes pensado bañarte, ten en cuenta que dependiendo de cómo esté la marea será más o menos fácil. La última vez que estuve, la marea estaba baja, y si te tirabas al mar luego era un poco más complicado salir, porque la cuerda o los escalones que había para ayudarte en la salida quedaban un poco altos.



El momento clave número dos es la subida de los escalones. Es bastante dura, al menos para la gente que no está en forma, como yo. Ahora, también te digo, que puedes hacerlo con un pequeño esfuerzo, ¡merece mucho la pena!

Y tú, ¿has estado alguna vez aquí? ¿Te gustó? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Abril en imágenes

01 mayo 2018

¡Hola amigos!

Por fin saco un huequecito para actualizar el blog, aunque sea con un post de poca chicha informativa (en realidad, ninguna). Pero más vale esto que nada 😁

Naturaleza, una iglesia donde tuve un concierto y la celebración del día del libro en mi escuela de música son las cuatro fotos que he rascado este mes. ¡Espero tener alguna más en mayo!

Feliz día a todos, y que nos leamos pronto. ¡Un saludito, viajeros!