Visita a Julióbriga, yacimiento romano en Cantabria

13 noviembre 2017

Tras las Guerras Cántabras, los romanos hacen una reorganización territorial de la zona, dando lugar así a ciudades como Iulióbriga. Situado cerca de Retortillo encontramos hoy los restos de esta urbe, que en sus tiempos alcanzaba hasta Santander por el norte y hasta Valdeolea por el sur.


Por solo 3€ podemos hacer una visita guiada a una recreación de la Casa de los Morillos, una domus del siglo I d. C. En la planta baja podremos ver diferentes estancias de la casa, y en la planta de arriba, una exposición sobre las Guerras Cántabras y el yacimiento. Pilar fue nuestra guía cuando la visitamos este verano, y nos hizo una visita la mar de entretenida, ¡gracias!


Las tres cosas que más me llamaron la atención fueron: 1) que los romanos ya tenían un sistema para poner calefacción por el suelo 2) también tenían su propio sistema de “campana extractora” 3) que el baño estaba en la cocina.


La razón por la que la letrina estaba en un sitio tan poco apetecible como la cocina era que así podían aprovechar el sistema de entrada y salida de aguas, y no tenían que hacerlo en diferentes partes de la casa. ¡Mira que eran listos estos romanos!

Además de las diferentes estancias de la casa, está recreado el atrium –patio central- y el lararium, un pequeño templo que se utilizaba para honrar a las divinidades del hogar.


La visita continúa –ya de forma autónoma- en el exterior. La iglesia románica dedicada a Santa María fue levantada en el siglo XII y puede visitarse por fuera, subiendo hasta el campanario. Esta iglesia está situada en lo que era el foro, cuyas ruinas fueron usadas como cementerio a partir del siglo VI.


El entorno privilegiado en el que se encuentra Julióbriga nos permite contemplar el Valle de Campoo y el Pico Tres Mares. La situación de la villa hizo que fuera un centro civil estratégico donde controlar la comunicación entre Santander y la Meseta.


¿Qué más veremos en el yacimiento? Las calles principales, la Llanuca (un sector donde estaban las primeras edificaciones privadas), los restos de la verdadera Casa de los Morillos y de los Mosaicos y diferentes ruinas pertenecientes a la antigua Julióbriga.


El siglo III fue el último que vio a la ciudad en todo su esplendor, ya que, a partir de entonces, comenzó una paulatina despoblación. Aunque se han encontrado restos de incendios, parece ser que la ciudad se despobló sin violencia, por emigración de sus habitantes a otras zonas.


Si eres de Cantabria creo que es un sitio que debes visitar más pronto que tarde. Y si eres de fuera pero vas a pasar unos días por allí, merece la pena dedicarle una mañana.

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Un paseo otoñal por la Quinta de los Molinos

06 noviembre 2017


Fíjate que la primavera es de mil colores. Acuérdate del dicho ese de que “la primavera, la sangre altera”. Pero a mí, casi me altera más el otoño con sus amarillos, marrones y rojizos. Con sus hojas caídas. ¡Me encanta el otoño! Y para disfrutarlo, he visitado la Quinta de los Molinos, catalogado como Parque Histórico en 1997.



Es facilísimo llegar, y la entrada es gratuita. Desde el centro de Madrid se tarda unos 20 minutos en metro (parada Suanzes), que te deja en la puerta de uno de los cinco accesos al parque. Una vez dentro, tienes 25 hectáreas de terreno por recorrer.



Los orígenes de esta grandiosa finca los encontramos en los años 20, cuando el ingeniero y  arquitecto César Cort adquirió la parcela cercana al palacete, que hoy podemos contemplar solo desde fuera. El señor Cort –que también fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid- siguió ampliando el parque hasta su muerte en 1978.


Lo más famoso de la Quinta de los Molinos son sus almendros, que en primavera se llenan de flores y le dan un toque romántico al parque que atrae a mucha gente. Sin embargo, ya te adelanto que ahora los pobres almendros están muy deslucidos… La buena noticia es que tienes muchos más rincones que visitar que están igual o más bonitos que en la estación floral.


Piérdete por sus caminos, aspira el olor a naturaleza y llega hasta el lago, otro de los puntos fuertes del lugar. Muy cerca encontramos los molinos que dan nombre al parque, que nada tienen que ver con los que yo tenía en la cabeza, que eran algo así como los molinos manchegos contra los que luchaba Don Quijote. Estos molinos son dos moles metálicas traídas desde Estados Unidos que, en su tiempo, sirvieron para extraer el agua subterránea y regar el parque.



En definitiva, si quieres conocer un rincón diferente de Madrid, creo que este es una buena alternativa. Bueno, bonito y gratuito 😉

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Octubre en imágenes

02 noviembre 2017

¡Buenos días! 

Ya ha empezado el mes de noviembre. Hemos cambiado la hora, celebrado Halloween y los supermercados ya están llenos de turrón de cara a las "incipientes" navidades. ¡Ya casi acaba el año! Estoy preocupada porque es el penúltimo mes de 2017 y aún tenemos temperaturas medio primaverales, y la lluvia casi ni olerla... Esperemos que esto cambie pronto.

Y para celebrar la llegada de noviembre, te dejo una selección de las fotos de octubre que más me han gustado. ¡Que tengas un estupendo mes! 

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Cómo Castro Urdiales volvió a enamorarme

23 octubre 2017

A veces no tengo mucho tiempo de escribir en el blog, pero por suerte las fotografías hablan por sí solas 😊 Hace ya unos años que estuve visitando la localidad cántabra de Castro Urdiales, y este 2017 he podido volver.


Volviendo de Bilbao nos pillaba de paso, y decidimos dar un paseo para disfrutar del atardecer en esta ciudad que, aunque ya me había enamorado en su día, lo siguió haciendo según iba escondiéndose el sol.


Cierto es que las fotos no hacen justicia, pero espero poder comprarme algún día una cámara en condiciones -te reirías si vieras la que tengo- y capturar esos atardeceres que tanto me encantan.



Paseamos por sus playas y, aunque finalmente no cenamos allí, vimos que el ambiente que había por las calles y los olores que salían de los bares eran estupendos. Si me recomiendas algún sitio, en mi próxima visita intentaré comer/cenar allí 😋




¡Poco más que añadir! Solo desearte una feliz semana y que sigas volviendo por mi blog 😇 Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + :) si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Un fin de semana en Águilas, Murcia

19 octubre 2017

Como siempre que la música nos lleva de viaje, el tiempo que tenemos de visitar la ciudad en cuestión es más bien escaso. Esta vez pudimos estar algo más de un día en Águilas, una localidad costera de Murcia, pero entre pitos y flautas –nunca mejor dicho- apenas dispusimos de una mañana para ver la ciudad. Aún así, conseguimos sacarle bien de partido al tiempo que estuvimos.


El sábado por la mañana nos levantamos temprano para que el calor no nos friera en el camino al Castillo de San Juan de las Águilas. Desde nuestro hotel, el Águilas Playa, había poco más de 1 kilómetro hasta el castillo, pero con el sol y que está en un alto, se nos antojaba mucho más.  La subida es súper fácil y, aunque hubo quien la hizo en chanclas, es mejor y más cómoda de hacer con calzado deportivo. Llévate protección solar y algo de agua para el camino.


Una vez arriba, el precio de la entrada nos sorprendió. ¡Tan solo costaba 2€! Y si tenías carnet de estudiante ni eso, ¡era gratis! Pasamos a ver el interior de la fortaleza del siglo XVIII, donde había diversas exposiciones; sin embargo he de decir que lo que más me gustó no fue el interior, sino el exterior. A 85 metros de altura, las vistas que teníamos de toda la ciudad eran espectaculares.


Además de pasear por la zona del puerto y de darnos un baño en la playa, la mañana no dio para más. Teníamos que comer pronto, porque por la tarde estaríamos ocupados con el concierto. El Auditorio y Palacio de Congresos Infanta Doña Elena está situado al borde de la playa de las Delicias. En su interior, además de conciertos, se pueden ver exposiciones y diversas manifestaciones culturales. Si tenéis oportunidad, os recomiendo ir a ver un concierto, ya que la acústica del auditorio es inmejorable.


La mañana del domingo tenía pensado ir a pasear por la ciudad, pero la banda del municipio aguileño nos dio una sorpresa y nos invitó a dar un paseo en barco (¡gracias por el detallazo!). Además de contemplar de una forma especial las costas de Águilas, conocimos el pintoresco Embarcadero del Hornillo, un antiguo cargadero de mineral que es una vía de tren que se adentra en el mar.


Para mí, lo mejor del paseo fue poder ver más de cerca el Pico de la Aguilica, un curioso macizo de roca que la erosión ha ido transformando en ese animal que da nombre a la ciudad.


El paseo acabó, y con él casi también nuestro viaje. Pero como aún teníamos un ratito antes de comer y volver a Madrid, aprovechamos para ir a la Plaza España a tomar algo –había mucho ambientillo para tomar el vermut- y a ver la Parroquia de San José.


Nos quedaron cositas por ver, pero la verdad que lo que vi me encantó. Me pareció una ciudad muy barata y con gente encantadora y encima me pude dar un buen chapuzón en las aguas calentitas del Mediterráneo 😊

Y tú, ¿conoces Águilas? ¿Has estado? ¿Qué me perdí y qué me recomiendas para futuras visitas? ¡Cuéntame!

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Los peces ya no tienen catedral

09 octubre 2017

La Iglesia de Villanueva de las Rozas, en Cantabria, es un curioso rincón de la tierruca que descubrí este pasado verano. Fue sumergida a mediados del siglo XX, con la construcción del Embalse del Ebro y por ello es conocida como “La catedral de los peces”.


Sin embargo, hoy, con un estado de los embalses preocupante -muchos están a menos del 50% de su capacidad- esta iglesia ha emergido por completo, dando al paisaje un aspecto entre curioso y desolador. Ya no es la catedral de ningún pez.



Para colmo, la pasarela que se construyó para acceder a la torre está en mal estado, y si quieres subir al mirador tienes que arriesgarte a partirte la crisma trepando por las maderas. Yo me quedé en tierra firme, pero mi novio subió y pudo ver el interior de la iglesia, que no estaba en tan mal estado como parecía indicar el exterior.


Aún con todo esto, el sitio me resultó de lo más pintoresco y me gustó mucho. La pena fue que coincidiéramos allí con un par de señoras que llevaban unos perros sueltos descontrolados que se les perdían constantemente, y no hacían más que perturbar la tranquilidad del paraje con sus gritos para buscar a los perros 😠



¿Tú conoces este rincón? ¿Qué te parece? Te recomiendo que busques más imágenes de esta iglesia en internet, porque hay algunas con la pasarela cubierta de agua que son espectaculares.

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Restaurante “La compuerta” (Comillas)

04 octubre 2017

¡Buenas tardes!

Hacía mucho que no te hablaba de un sitio donde comer (o no hacerlo). Hoy te traigo mi experiencia en el Restaurante “La compuerta”, situado en la Calle Cervantes, nº 3 de Comillas, en Cantabria.



He estado viendo opiniones en TripAdvisor y la verdad, no lo ponen nada bien… Para mí no fue el mejor restaurante del mundo, pero bueno, tampoco el peor, para qué voy a engañarte. 




El menú nos costó 10€ por persona, que está bastante bien porque fuimos en domingo y Comillas es un sitio turístico. Sin embargo, no entraban los refrescos en la bebida y a la hora que llegamos –una hora normal, no más allá de las 3 de la tarde- ya le faltaban unos cuantos platos del menú. La ración de torreznos (que podéis ver en la foto de arriba) costaba 4,5€.






En cuanto a la calidad de la comida, fue regular, estaba todo un poco soso y aceitoso. Pero bueno, para mí no estuvo tan mal como pintan algunas críticas que hay por internet. ¿Tú has estado? Si es así, me encantaría que compartieras tu experiencia en los comentarios.



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