Nacimiento y mirador del río Gándara

30 julio 2018


Cantabria es infinita, y por eso es una maravilla poder seguir descubriendo rincones nuevos verano tras verano. El nacimiento del río Gándara está en el Parque Natural de los Collados del Asón y lo pude visitar el año pasado. Por desgracia, las escasas lluvias de 2017 hicieron que algunos tramos deslucieran más por la falta de agua, pero aún así el paisaje es precioso.


El nombre original del río es Soba, pero se quedó con la denominación del lugar donde nace, la Gándara. Es el principal afluente del Asón, y tiene 18 kilómetros de longitud.

Antes de ir al nacimiento pasamos por el Centro de Interpretación del Parque Natural Los Collados del Asón, donde podemos recoger información para nuestra visita y pasar al baño (importante dato para personas de vejiga de poca capacidad como yo…).


Aprovechamos para visitar el Mirador de la Reina o Mirador del Gándara, desde donde puedes ver las cascadas del Gándara y el impresionante paisaje que le rodea. Nosotros no tuvimos suerte y ese verano estaban secas, pero aún así, la visita mereció la pena. El mirador es una estructura metálica que queda suspendida en el aire, con el suelo de rejilla, que te permite disfrutar de uno de los paisajes más bonitos de Cantabria.


Extasiados por las vistas, pusimos rumbo al nacimiento del río. Cerca del municipio de la Gándara se encuentra el desvío hacia el nacimiento, creo recordar que estaba bien indicado. Una vez aparcado el coche, recorremos un sendero de unos 300 metros y llegamos al lugar donde el agua del río ve la luz por primera vez.



Antaño, las orillas de este río estaban franqueadas por molinos harineros, uno de los cuales se puede ver hoy por fuera totalmente rehabilitado. Hoy, se puede pasear por los alrededores y disfrutar de la música del agua.


La zona estaba muy limpia, pero aún así, en el interior de una cuevecita que había, encontramos flotando una lata de refresco que mi novio se aventuró a recoger. Por favor, toda la basura que generemos debe volver con nosotros y ser eliminada en los contenedores adecuados.

¿Tú has estado en el nacimiento de este río? ¿Te ha gustado? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Arbeteta, el pueblo de Mambrú

25 julio 2018

Un pueblecito pequeño, bonito y con una historia curiosa. Ese es Arbeteta, un rincón de Guadalajara que pertenece a la zona del Alto Tajo. Llamó mi atención porque en el plano estaba señalizado un castillo, así que aprovechando que estábamos por la zona, fuimos a visitarlo.


El castillo está en ruinas, y parece emerger de la roca. Perteneció al primer duque de Medinaceli, y nosotros lo vimos desde el pueblo, ya que con la solana que caía no nos planteamos siquiera el acercarnos (tampoco estoy segura de que se pudiera).


Atraídos a Arbeteta por el castillo, no es el único atractico del lugar. Encontramos una bonita iglesia que llamaba la atención desde lejos por estar coronada con una enorme veleta, apodada como “Mambrú”. Investigando en internet, este Mambrú nada tiene que ver con el de la famosa canción popular “Mambrú se fue a la guerra, qué dolor, qué dolor, qué pena…”, aunque también es una historia de guerra y pena. 


Resumiendo la información encontrada, la leyenda dice que Mambrú se enamoró de una muchacha rica de Escamilla, cuyo padre no aprobaba la relación. Mambrú se fue a la guerra y, cuando volvió con un rango más elevado, el padre de su amada aún no lo consideraba suficiente.



La forma que tenían de comunicarse era subiendo a las torres inacabadas de sus respectivas iglesias y saludándose con una bandera o paño blanco. Cuando Mambrú volvió a irse al combate lo hizo para no volver, y la muchacha, al enterarse, murió de pena a los pocos meses.

En Escamilla y en Arbeteta coronaron sus iglesias con sendas veletas con forma de mujer y hombre, respectivamente, para que los amantes pudieran seguir saludándose desde lo alto de las torres.

¿Qué te ha parecido la historia? ¿La conocías? ¿Conocías este pueblo? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.


Museo Nacional de Ciencias Naturales

16 julio 2018


Si hay un museo que me encanta y me repugna a partes iguales es el de Ciencias Naturales de Madrid. Me encanta conocer cosas sobre los animales y sus hábitats, pero a la vez me da un poco de repelús eso de los animales disecados 😟. ¿A ti también te pasa?

Los museos me parecen una estupenda opción para días de invierno y días de verano, para evitar pelarse de frío o freírse de calor. Así que ¡allá vamos!



Datos prácticos para tu visita
  • Cómo llegar: el museo se encuentra en la calle José Gutiérrez Abascal, 2. Puedes llegar fácilmente en tren, bajando en la estación de Nuevos Ministerios, desde donde tardas unos 10 minutos a pie. También puedes ir en metro (paradas: Gregorio Marañón, Nuevos Ministerios, República Argentina y Ríos Rosas) o en autobús (líneas 7, 12, 14, 27, 40, 45, 147 y 150).
  • Horarios: el museo abre de martes a domingo, de 10 a 17 entre semana y de 10 a 20h. en fin de semana.
  • Precios: la entrada general son 7€, aunque tienen descuentos para estudiantes o desempleados, entre otros. La reducida son 3,5€. A veces tienen exposiciones para las que debes pagar un suplemento.
    • Aviso: esta información es orientativa, ya que está sacada de la web del museo en julio de 2018. Consulta su página para una información 100% actualizada.

El museo

Desde que se inaugurara allá por 1771 por Carlos III (ya ha llovido desde entonces…)  ha pasado por varios cambios de nombre y reformas, no solo arquitectónicas, también en la organización interna. El edificio donde hoy está emplazado es el Palacio de las Artes y la Industria, cuya construcción comenzó en 1882, siendo inaugurada en él la primera exposición en el 87.


Ahora viene la parte interesante. Puedes hacer dos cosas: si quieres una visión más formal, ahora es el momento de ir a la web del museo. Y si no, puedes quedarte y que te explique yo  las cosas a mi manera. Tú decides 😊

Cuando yo fui tenían una exposición temporal de pago en la parte central de la planta baja, que yo no visité. En esa misma planta, por las salas que hay en la parte derecha, encontramos una exposición titulada “Mediterráneo, naturaleza y civilización”, donde hay ejemplares de la fauna del área mediterránea española, tanto terrestre como marina. 


Para mi gusto, estas salas son un tanto morbosas, porque están los animales disecados que me dan un poco de repelús (como te comentaba al principio), y no sé hasta qué punto me agrada verlos. Pero por otra parte, entiendo que es una oportunidad única de aprender más y ver al animal tan de cerca. Sin duda, mi favorito de esta exposición fue el calamar gigante.

El Real Gabinete de Historia Natural es otra de las exposiciones permanentes. Si la anterior me daba un poco de repelús esta me da aún más, porque era una sala fría –al menos cuando yo fui- que tenía animales a lo alto y a lo ancho de una gran pared, sobre todo tortugas, cocodrilos, caimanes y otros reptiles.


La fauna del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama también tiene su exposición, y ahí las protagonistas son las águilas, jabalíes, liebres… Pero sin duda, la que exposición permanente que más me gusta es la de “Minerales, Fósiles y Evolución Humana”, ya que ahí están expuestos los esqueletos de mis adorados dinosaurios.


La parte dedicada a la evolución humana muestra huellas, cráneos y huesos. Siempre me ha llamado la atención ver cómo ha evolucionado el hombre a través de los siglos (al menos por fuera, por dentro a veces parece que seguimos igual), por lo que me parece la mar de interesante. Para acabar, antes de salir del museo, encontramos infinidad de vitrinas con minerales que, aunque no son lo que más me fascina del mundo, me resultan curiosos de ver.


Además de las exposiciones permanentes, hay algunas temporales gratuitas. Cuando yo estuve en enero, me encontré una muy interesante sobre las mujeres que han obtenido Premios Nobel a lo largo de la historia.


Este ha sido mi resumen de lo que es el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. ¿Tú has estado? ¿Qué me falta por contar? ¿Qué te parece a ti? ¡Cuéntame!

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Restaurante “El Café” (Vega de Pas)

09 julio 2018


Si tienes la oportunidad (y si no la tienes te recomiendo que la fuerces) ve a comer al Restaurante “El Café”, en la Vega de Pas, Cantabria. Es un sitio donde comer que cumple las tres B: bueno, bonito y barato.

Cocido montañés

Escalopines al queso

Puedes comer un cocido montañés por solo 3,5€, escalopines al queso por 5,40€ y un entrecot por 7 (precios orientativos, desconozco si han actualizado la carta). La comida está para chuparse los dedos, el servicio y la atención son estupendos, todo casero y acogedor. Y para colmo, las vistas desde el restaurante son preciosas. Los postres también son muy baratos, y caseros, rondan los 2,5€.


Desde que estuve la primera vez, siempre que voy a Cantabria estoy deseando ir a comer un buen cocido. Y tú, ¿conoces este restaurante? ¿Has estado alguna vez? ¡Cuéntame! También puedes comentarme tu opinión por las redes sociales:  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 





Los colores del Orgullo en Madrid

06 julio 2018

¡Buenas tardes!

Cuando una puerta se cierra, otra se abre. Y eso es lo que ha ocurrido en mi caso. Se cierra la puerta de la oposición, se abre la puerta de la libertad de estudio (¡por una temporada!). Así que ayer aproveché y salí a ver cómo está Madrid de bonita estos días, con motivo de la celebración de las fiestas del Orgullo Gay.

Globos, banderas y decoraciones varias con los colores del arcoíris inundaban las calles de Madrid, sobre todo en el barrio de Chueca. Yo no estaré este fin de semana para disfrutar las fiestas, pero para ti, si sales, ¡disfrútalas! Y recuerda, tolerancia cero ante las agresiones de cualquier tipo.

Y como dicen los carteles instalados por las calles de la capital... 

"Ames a quien ames, Madrid te quiere"

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Junio en imágenes

02 julio 2018

¡Hola viajeros!

El mes de junio ha sido una auténtica locura de trabajo. Y si a eso le sumas las oposiciones... Un torbellino de cosas. ¡Casi ni fotos para la sección! Lo bueno es que en breve me voy a ir liberando, y tengo pensado hacer alguna que otra escapada... ¡Me muero de ganas!

Disfrutad del veranito y viajad todo lo que podáis 😊 Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓


Jardines del Príncipe, Aranjuez



Menina por Madrid 

Patio de la Universidad de Alcalá de Henares

Redescubriendo Aranjuez en el “Tren de la fresa”

21 junio 2018

Una forma diferente de descubrir esta Ciudad Patrimonio delsur de Madrid es subiéndote al Tren de la fresa, un tren histórico en el que degustar este manjar de temporada. ¡Delicioso! Hay varias rutas y los precios oscilan desde los 23 euros hasta los 40, dependiendo de la que escojas. ¿Me acompañas? 🚂🍓



En primer lugar, quiero dejar claro que este no es ningún post patrocinado. El motivo que me llevó a viajar en este tren fue el regalo a una amiga por su despedida de soltera, y quiero compartir mi experiencia para poder ayudar a otros viajeros interesados en subir a este tren turístico.
  • AVISO: La información que comparto tiene fecha de junio de 2018, por lo que recomiendo siempre consultar una web oficial para asegurarse que los datos están al día.


1. Elige tu ruta
El primer paso antes de comprar los billetes es elegir la ruta. Hay  cinco, y van desde la más sencilla (solo viaje en tren) pasando por una con ruta en barco, en “Chiquitren” o con cata de vinos. Casi todas, excepto la sencilla, incluyen visita guiada a algunas zonas de la ciudad.

2. Cómo sacar los billetes
Mi recomendación es que lo hagas por teléfono en el 91 232 03 20. Es lo más rápido y lo más efectivo, al menos para mí lo fue. Dices el número de billetes que quieres comprar, el día, y pagas, así de rápido e indoloro. Cobran 5€ de gastos de gestión sobre el precio total.

Con anterioridad lo intenté on-line (es más lioso, tienes que meter DNI, teléfono, mail… Además, no me quedaba muy claro si se podía elegir o no el asiento) y presencial, en la estación de Atocha. Sin embargo, si eliges hacerlo en persona, vas a tener que echar un buen rato esperando. En Atocha también hay una agencia que te lo gestiona, pero te cobra 5€ más por viajero.

3. Y ahora, ¿cómo organizo mi visita?
La ruta que escogimos (“Fresas del Tajo”) incluía visita guiada de los exteriores de Palacio Real, de los Jardines del Príncipe, Parterre y Rey, además de un paseo de 45 minutos en barco. Escribí a todas las redes sociales, llamé a teléfonos de información e incluso mandé un whatsapp a un número que resultó ser del jefe de Trenes Históricos para enterarme de cómo iban los horarios de dichas visitas. Queríamos tener reservada la comida, pero al no saber horarios exactos no podíamos hacer la reserva.


Me costó unos 5 días obtener una respuesta, porque por lo visto se habían caído las redes sociales (5 días en los que me tiraba de los pelos, porque había que organizar la despedida de soltera de mi amiga), que no me solucionó demasiado. Hay dos turnos para montar en el barco, y en función de eso organizan la visita, pero te lo dicen en el mismo día. Pero me aseguraron que daba tiempo a comer en restaurante y que, en caso de mal tiempo, el plan del barco se mantenía, puesto que es cubierto.

¿Que qué hicimos al final? El mismo día de la visita hicimos acopio de publicidad de los restaurantes (te los dan en el camino de la estación al centro) y antes de subir al barco llamamos para reservar al que más nos gustó, por precio y cercanía (“La estrella de Aranjuez”, ya te hablaré del restaurante en otro post).

4. Llega el momento, ¡subamos al Tren de la fresa!
Por fin llegó la hora de partir hacia Aranjuez en el tren histórico de la fresa. Sale de Príncipe Pío a las 9:50 (recuerda asegurarte de los horarios, estos son orientativos); pregunta en taquilla el lugar exacto, nosotras lo cogimos en la vía que va a Atocha. Antes de subir al tren, te piden los billetes y te dan una pegatina para que te identifiques, donde pone tu ruta y el horario del barco que te corresponde (por fin).



Una vez subidos en el tren (¡es precioso!) te presentan a tu guía y dan información a través de la megafonía. Nosotras íbamos disfrazadas de fresa, así que nos hicieron muchas fotos, al igual que al personal del tren, caracterizado de época. A mitad del recorrido te dan una cajita con fresas listas para comer, ¡ñam! Estaban buenísimas.

5. Estamos en Aranjuez, ¿ahora qué?
Cuando bajas en la estación de Aranjuez -de un estilo neomudéjar que me encanta-, te dejan un tiempo para ir al baño o pasar a la cafetería a comprar algo. Después, organizan los grupos y comienza la visita. María fue nuestra guía, y lo hizo fenomenal. Una visita muy amena, nos enseñó un par de fuentes que enciende patrimonio en los Jardines del Príncipe (de otra forma yo no me habría enterado de que las encienden) y nos contó un montón de historias que desconocía de los jardines.



El barco fue lo que menos me gustó, en cuanto a turismo. Se pasa un rato agradable porque vas sentado, tomando un refresco, cerveza o sangría (entra en el precio) y charlando con los amigos, pero el paisaje es… Mmmmm… No muy bonito. Juncos y más juncos. Yo pensaba que tendría algunas vistas especiales, pero me equivocaba. Aún así, merece la pena.



6. Hora de volver a Madrid
El día se pasó volando. Al final, no tuvimos nada de tiempo libre, y cuando acabó la última visita guiada nos volvimos a la estación de tren, para pasar al baño y comprar algo de merienda antes de regresar a Madrid. La vuelta ya no tiene fresas, así que os recomiendo que cojáis algo de picar en la cafetería ;)



7. Entonces… ¿merece la pena?
Sí, mi experiencia en el Tren de la fresa ha sido muy buena. Lo peor fue conseguir que me atendieran para resolver dudas, pero por lo demás lo recomiendo como forma de conocer Aranjuez de una forma diferente. Además, el tren es muy bonito, antiguo, de madera, tiene mucho encanto.


Y con lo pesada que soy en las redes sociales, subí una foto y gané un sorteo para viajar en el tren de Felipe II, así que en cuanto acabe la oposición pongo rumbo a El Escorial y os cuento qué tal este tren.

Y tú, ¿has montado en el Tren de la Fresa? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓