Restaurante “2 Valdeses” (Torrelavega)

22 octubre 2018


Este verano llegué a Torrelavega, en Cantabria, a la hora de comer. Era domingo, y estábamos desesperados por encontrar un sitio donde comer, donde además, a ser posible, no nos quitaran un ojo de la cara por un menú. Después de dar infinidad de vueltas, llegamos de casualidad a 2 Valdeses, en la Calle Augusto González Linares, 26.


Nos atrajo que el menú, para ser domingo, costaba solo 16€ con la bebida incluida, y además tenían infinidad de platos para elegir. Entramos y tuvimos la suerte de coger la última mesa, y a pesar de estar lleno hasta la bandera, nos atendieron muy rápido.



Nos explicaron que la carta estaba en varios colores porque había dos tipos de menú, uno más caro y otro –el de 16€- más barato. Lo que variaba era la cantidad de platos que entraba en cada uno, pero aún cogiendo el económico, había muchísimos y muy originales.


Finalmente nos decidimos por pasta marinera y carpaccio de tudanca (un tipo de vaca de Cantabria) con lascas de parmesano. ¡Delicioso! De segundo unas carrilleras en salsa y un hojaldre de solomillo con patatas paja y champiñones. Todo para chuparse los dedos, y además el tema de mis montones de alergias lo llevaron genial, informándome con todo detalle de los ingredientes. Esto parece que debería ser lo normal, pero ya te aseguro que no lo es en absoluto… Lo normal es que te miren como una loca que no quiere comer algo porque no le gusta o porque no quiere engordar.


De postre (estoy salivando mientras preparo este post) mi novio pidió una porción de tarta de hojaldre, típica de Torrelavega, y yo leche frita. De verdad, pocas veces en mi vida he comido en un sitio con una comida tan rica, que se sale algo de lo normal (no son los típicos macarrones boloñesa, ensalada mixta y filete con patatas) y con un trato tan estupendo.


Pagamos los dos menús con todo el gusto del mundo y, aunque ya no volvimos en todas las vacaciones por allí, tengo claro que en cuanto vuelva a pisar Torrelavega volveré a ir a ese restaurante. Como dato, el menú cuesta lo mismo todos los días de la semana, y si tienes claro que vas a ir, sobre todo en fin de semana, llama para reservar, porque si no lo mismo no tienes sitio.

¿Has estado alguna vez en este restaurante? ¿Te gustaría probarlo? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Jardines del Real, Valencia

16 octubre 2018

¡Hola viajero! 

El otoño se adueña ya de nuestros días, y con él, el trabajo y a veces la falta de tiempo. Al menos a mí me pasa, que septiembre me lleva a un mes de octubre de no parar, un bucle sin fin de actividades, y acabo saturándome. 



Y para evadirme, una de las actividades que más me gusta es ir a algún jardín a pasear, por eso hoy he elegido enseñarte los Jardines del Real, en Valencia. A mí no me pillan cerca (por desgracia) pero, si los tuviera al lado, sin duda me escaparía más de una y más de dos veces. 


Para llegar lo hice paseando por el Turia, entrando por la puerta más cercana al Museo de Bellas Artes que hay. Yo los visité en pleno verano, botella de agua en mano, caminando de sombra a sombra, y aún con estas condiciones climatológicas, me encantaron.


Unos 2.800 ejemplares arbóreos y casi 170 especies botánicas diferentes hacen de estos históricos jardines -también conocidos como Jardines de Viveros- un rincón único en Valencia. El encanto reside no solo en su vegetación, también en la cantidad de esculturas que alberga, escondidas entre árboles y arbustos. 

Además, en su corazón podemos encontrar el Museo de Ciencias Naturales, que tiene un precio apto para todos los bolsillos (2€ la entrada general).



Como te digo, yo los visité con 40 grados, pero seguro que ahora, con una temperatura más humana y con los colores del otoño, tienen que estar absolutamente arrebatadores. ¿Tú has estado? Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Septiembre en imágenes

01 octubre 2018

¡Hola!

Después de un par de meses de ausencia de esta sección, "En imágenes" vuelve al blog 😊📷 El verano me tuvo entretenida, así que hasta ahora no he podido resucitar la sección. 

Espero que este nuevo curso me deje tiempo suficiente para actualizar unas cuantas veces el blog... También te recomiendo que me sigas en Instagram, que voy a empezar con las semanas temáticas, dedicando algunas semanas al mes a cosas concretas de mis viajes: castillos, animales, paisajes, ciudades... 

¡Por ahí te espero! ¡Feliz mes de octubre!


Castillo de Manzanares el Real 


Casa de Hypolytus, en Alcalá de Henares

En agosto me hice un poco más viejita, 
y septiembre ha sido el mes de celebrarlo 


Tienda de Telefónica en la Gran Vía, 
con exposición Marvel 

Ruta por Manzanares el Real

GEO-RUTA 1: Ocentejo – Hundido de Armallones

24 septiembre 2018

¡Buenos días, viajero!

A petición popular por las encuestas que hago en instagram, hoy publico este post sobre una ruta. Concretamente, una que parte de Ocentejo –Guadalajara, España- y que llega hasta el Hundido de Armallones. ¿Te suena? Este trekking forma parte del Parque Natural del Alto Tajo, y ese nombre tan curioso de “Hundido de Armallones” se debe a un gran desprendimiento que hubo en ese tramo del cañón del río.


La ruta es de ida y vuelta, y tiene unos 8 kilómetros de longitud en total, lo que se traduce en unas 2 o 3 horas a pie, dependiendo del ritmo que lleves. A nosotros, haciendo alguna parada para hacer fotos o beber agua, nos llevó unas 2 horas. La dificultad es baja.

Para empezar, debemos llegar a Ocentejo, un pueblo de la alcarria que se encuentra a unos 100 kilómetros de Guadalajara capital y 160 de Madrid. Allí aparcaremos el coche para continuar a pie. Antes de comenzar la ruta encontramos un puesto de información, que cuando nosotros fuimos en julio, entre semana, estaba cerrado.


En general, la señalización me pareció regular. Aunque es cierto que casi todo el rato es el único camino y no tiene pérdida, hay un cruce –por el principio de la ruta- en el que tienes que ir a la izquierda y no está indicado… Yo lo sé porque lo leí en un blog y me fié, ¡menos mal!

El primer tramo es el más aburrido, ya que transcurre por un camino de tierra que, además, si vas en verano, está plagado de saltamontes pequeños (yo me moría de asco). Lleva gorra o algo para protegerte del sol, porque no hay mucho para cobijarse en el primer tramo.


A lo largo del sendero vas encontrando paneles informativos, que a veces están un poco escondidos. La segunda parada -la primera realmente interesante- se llama Los cuchillares, nombre que toma de la forma de las rocas, dispuestas de una forma vertical muy escarpada.



La tercera parada, llamada Anatomía de un cañón, es la que nos va a permitir ir viendo la maravilla de camino que se ha ido abriendo el río Tajo a lo largo de los tiempos, aunque no es hasta un poquito después cuando veremos bien lo que es el hundido.

Yo tenía todas mis esperanzas puestas en la parada cuatro, llamada Una cascada de piedra; sin embargo, a la ida ni siquiera encontré el panel informativo que la señalaba, y mucho menos nada parecido a una cascada. Es verdad que en pleno mes de julio tampoco tenía muchas expectativas, pero es que ni encontré el cartel (spoiler: a la vuelta fui más atenta y sí lo vi, está un poco escondido pero está).



La parada número cinco es la que da nombre a la ruta, El hundido. Desde aquí vemos las aguas turquesas del Río Tajo, y las enormes rocas que quedaron allí tras el desprendimiento, que llegaron a cortar totalmente el río.

La ruta continúa hasta la parada seis (Detalle de un pliegue), donde podemos ver el proceso de plegamiento de las rocas. No sabía lo que era un plegamiento, así que lo he mirado en la RAE y es “Efecto producido en la corteza terrestre por el movimiento conjunto de rocas sometidas a una presión lateral”. Por si os aclara algo.



Después de esta parada, la ruta se acaba. Nosotros llevamos agua, bocadillos y picoteo, y paramos a descansar a orillas del río, antes de iniciar la vuelta. Habíamos leído en algunos blogs que podías bañarte en algunas pozas o remansos que hay en el río, pero nosotros no encontramos ninguno adecuado, así que nos quedamos con las ganas.


Para volver a Ocentejo debemos hacerlo por el mismo camino que hemos ido, con los mismos saltamontes, ¡puaj! Y es que de verdad era exagerado, mi novio iba delante y parecía Moisés abriendo las aguas pero con esos pequeños insectos saltarines.

Cuando llegamos al pueblo tomamos algo en el bar de la plaza, y descansamos un poco en el coche para seguir hasta Arbeteta, el pueblo de Mambrú.

¿Qué te ha parecido la ruta? ¿La conocías? La verdad es que el Parque Natural del Alto Tajo es una pasada, y hay un montón de rutas que descubrir. 

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ALOJAMIENTOS: Hotel Rural Matsa (Lezama)

17 septiembre 2018


¡Hola viajero!

Si buscas un lugar donde alojarte en un paraje idílico, lejos del bullicio de la ciudad y donde respirar aire puro, sigue leyendo. Este verano pasé una noche en Hotel Rural Matsa y quedé encantada, a pesar de que lo pudimos disfrutar muy poquito.


Aunque nuestro “cuartel general” estaba en Cantabria, aprovechamos un par de días para ir al País Vasco. Llegamos tardísimo al hotel, además de exhaustos, y al día siguiente nos levantamos muy pronto, así que no pudimos relajarnos demasiado allí. Pero el sitio invita a ello, y mucho.

DÓNDE ESTÁ

El Hotel Rural Matsa se encuentra a unos 15 kilómetros de Bilbao, en una zona un poco apartada de la civilización –lo que me parece maravilloso para desconectar-. Nosotros llegamos en coche hasta allí, y sospecho que la única forma de llegar es así, o en taxi o similar. 

En la web pone que hay trenes a Bilbao cada 30 minutos, pero debe ser desde la localidad más próxima, porque como os digo está apartado del núcleo urbano.



INSTALACIONES

El hotel-casa rural es muy acogedor. La habitación de un tamaño mediano, y las camas muy cómodas, no echamos nada en falta. Además, tenía una pequeña terraza con unas sillas en las que podías sentarte a disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad. El baño tenía amenities suficientes, pero no secador, eso debías llevarlo tú. Tanto habitación como baño tenían una limpieza impecable.




PRECIOS 💶

El precio por noche y habitación en la segunda quincena de agosto ascendía a 82€. El precio subía 7€ más por persona si querías desayuno (nosotros no lo cogimos). Me pareció un precio razonable, teniendo en cuenta las fechas y la ubicación del hotel, que además estaba muy bien.



VALORACIÓN PERSONAL

Le doy un 10/10. Buena relación calidad-precio, tenía Wi-Fi  que iba bien en la habitación y el trato fue muy bueno. A pesar de que la hora para hacer el check-in es sobre el medio día, avisamos de que llegaríamos cerca de las 21h. y no nos pusieron ninguna pega. La pena es que estuvimos muy poco tiempo, pero sin duda repetiría.

Y tú, ¿has estado en este hotel alguna vez? ¿Te ha gustado? ¿Irías? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Getaria, cuna de Juan Sebastián Elcano

10 septiembre 2018


Hoy os voy a enseñar el municipio que vio nacer a aquel marino español que completó la primera vuelta al mundo junto con Magallanes, allá por septiembre de 1522. ¿Cuánta gente habrá soñado después de ellos con completar tan ansiada vuelta al mundo? ¡Que levante la mano!


Getaria es una localidad del País Vasco que se sitúa a unos 30 kilómetros de San Sebastián. Aparcar fue una tarea muy muy complicada, pero finalmente lo conseguimos al lado del Museo de Balenciaga. El diseñador es otro de los personajes ilustres que Getaria ha dado a luz, y por eso le dedican un museo de más de 9.000 metros cuadrados. Yo no pasé porque no me resulta especialmente interesante, pero por si a ti te interesa, el precio ronda los 10€ la entrada.

Museo Balenciaga

Continuamos en busca de la oficina de turismo, donde cogimos un plano de Getaria, con tan solo cuatro puntos señalados (os recomiendo mirar la web del municipio, porque tiene muchos más). El primero lo encontramos casi enfrente de turismo, y es una escultura en honor de Elcano, inspirada en la Victoria de Samotracia. Dicha estatua está encima del antiguo baluarte de la muralla de Getaria.


El casco histórico es pequeñito, pero de esos en los que da gusto perderse. Con un trazado medieval, destacan la Casa-Torre de Ochoa e Ibañez de Olano, diversas casonas y palacios y, por supuesto, la Iglesia de San Salvador. Este templo fue construido entre los siglos XIV y XV, y desde 1895 es Monumento Nacional, considerada como una de las joyas góticas del País Vasco.


Después de entrar a la iglesia, nos asomamos a la zona de las murallas que da al mar, que es un conglomerado de construcciones del siglo XVI y XVII. Por la zona portuaria volvemos a encontrar otra estatua dedicada a Elcano, que tras su construcción en 1800 ha sufrido diversos incidentes, uno en la primera Guerra Carlista y otra durante la dictadura franquista, al término de la cual volvió a ser restituida donde la vemos hoy.


Desde el puerto volvimos a subir hacia la oficina de turismo, pasando por la puerta del Ayuntamiento, también coronada con una estatua-homenaje a su marinero más famoso, Elcano.



Nuestro paso por Getaria fue breve porque se nos iba a hacer de noche y queríamos ver otro lugar antes, así que dejamos por ver algunos lugares interesantes como la Cripta –que no estaba indicada en el mapa- o la Ermita de San Prudencio, que estaba fuera del casco histórico. Pendiente queda, si volvemos algún día, hacer una ruta por el Monte San Antón, conocido como “Ratón de Getaria”, una isla que dejó de serlo gracias a un brazo artificial que lo une con el pueblo.

¿Tú has estado en Getaria? ¿Qué más me recomiendas que haga si vuelvo? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Restaurante “Luz de Luna” (Valencia)

05 septiembre 2018


¡Hola viajero!

Después de una temporada sin actualizar porque he estado de vacaciones, ¡vuelvo a la carga! El restaurante del que te hablo en este post se llama "Luz de Luna", y está situado en la Playa de la Malvarrosa, en Valencia.

Arroz a banda

Llegamos a él de casualidad, buscando comer lo más cerca de la playa posible, y lo cierto es que lo conseguimos. Sentadas en la terraza, viendo el Mediterráneo mientras comíamos un arroz… ¡Qué bonitos (y ricos) recuerdos!

Brocheta de ternera con verdura y patatas gajo con aceite de romero

El menú costaba 13’5€ y estaba todo delicioso. Tanto, que volvimos a comer otro día más aquí, porque la relación calidad-precio-situación-atención fue muy muy buena. Además, vi un gesto que me gustó mucho, y es que sacaron agua para el perrito de una pareja que fue con su mascota a comer allí, sin que ni siquiera se lo hubieran pedido.


En cuanto a los platos que ofertaban, tenían variedad para elegir, y aunque en la carta pusieran, por ejemplo, de primero croquetas y de segundo arroz, podías elegir que te trajeran primero el arroz y luego las croquetas, según te apeteciera.

Arroz caldoso de marisco

Y tú, ¿conoces este restaurante? ¿Me recomiendas alguno para futuras ocasiones? Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagramYoutube y Google + 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.