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Sin rumbo por Madrid

26 enero 2025

Antes era espontánea en el blog. Antes -hablo de hace ya, al menos, 10 años-, usaba esto como un diario viajero o de turismo por mi ciudad. Antes no nos preocupaba tanto el algoritmo, el SEO y el alcance. Nos preocupaban las personas que había detrás de los blogs, dejar comentarios y reunirnos en Fitur o quedadas viajeras random que se organizaban.

En honor a ese antes, hoy quiero utilizar este post solo para enseñarte lo bonito que puede ser Madrid un fin de semana cualquiera, bajo un cielo nublado, y sin un rumbo concreto. ¿Me cuentas cuál es tu foto favorita? 

Plaza de la Villa
Plaza de la Villa

Reflejo de la Catedral de la Almudena
Reflejo de la Catedral de la Almudena

Atardecer en el Templo de Debod
Atardecer en el Templo de Debod

Atardecer desde el mirador del Templo de Debod

Palacio Real
Palacio Real

Templo de Debod
Templo de Debod

Templo de Debod con Plaza España al fondo
Templo de Debod con Plaza España al fondo


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Espacio Fundación Telefónica, el primer rascacielos de Europa

07 enero 2024

Hay un plan cultural, fácil y gratis para hacer cuando estás en Madrid: ir a ver una exposición al Espacio Fundación Telefónica. Está situada en la céntrica calle de Fuencarral (al ladito de la Gran Vía) y dispone de una exposición permanente y una o varias temporales.

El tono óxido lo da el acero cotén, mismo material del Peine de los Vientos de Chillida

El espacio es, nada más y nada menos, que el primer rascacielos de Europa, un proyecto de Luis Ignacio de Cárdenas que finalizó en 1930. El edificio en sí es una maravilla arquitectónica, de cerca de 90 metros, que se divide en 4 plantas: en la primera  está el hall de acceso, la sala de mapas, la tienda librería y la cafetería; en la segunda, el Auditorio y sala de exposiciones; en la tercera y cuarta, más salas de exposiciones.

Una de las antesalas del Espacio Fundación Telefónica

Una vistosa escalera conecta entre sí los 4 pisos, que también disponen de un ascensor de cristal, tan bonito como lento, que hace más cómodo el ascenso a la última planta. Como curiosidad, la escalera está revestida con acero cotén, el mismo material del que está hecho el Peine de los Vientos de Chillida.


El estilo industrial, con plantas amplias y diáfanas, hacen de este espacio un lugar perfecto para albergar exposiciones de todo tipo. La muestra permanente, “Historia de las Telecomunicaciones en Madrid” es un viaje en el tiempo a través de 50 piezas que van desde antiguos telégrafos hasta tecnología de hoy en día. Yo hace tiempo que no la visito, pero ahora escribiendo me han dado ganas de volver 😀


 

Las últimas exposiciones que yo vi fueron “Fake news” y “Mundo expandido: entre lo físico y lo virtual” (esta está disponible hasta mayo de 2024). Suelen tener muchísimo contenido audiovisual, son muy entretenidas y también hay posibilidad de hacer visitas guiadas.


En definitiva, la Fundación Telefónica es un lugar que me encanta. Tiene un horario amplio, no suele estar masificado, tienen exposiciones interesantes y encima son gratuitas. Un planazo perfecto.

¿Conocías este lugar? ¿Qué exposición has visto? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Mi lugar favorito de Madrid: los Jardines del Campo del Moro

07 agosto 2022

Este rincón madrileño es una pincelada de naturaleza en la ciudad. La visita es gratuita, y sus más de 20 hectáreas son ideales para dar un paseo en cualquier época del año.

Actualmente (agosto 2022) el acceso a los Jardines del Campo del Moro solo puede hacerse a través de una entrada, situada en el Paseo de la Virgen del Puerto, aunque está prevista la construcción de dos accesos más. Desde la puerta, antes de bajar los escalones, aparecen las imponentes vistas del Palacio Real.

Si bajamos por la derecha, accedemos a las Praderas Vistas del Sol, desde donde podemos ver a lo lejos las fuentes de los Tritones y de las Conchas. Siguiendo de nuevo el sendero de la derecha, iniciamos la caminata por el Paseo de Circunvalación, muy agradable incluso en verano, ya que pasearemos arropados a la sombra de los árboles.

Siguiendo ese sendero pasamos por el Estanque de Carruajes, cuyo nombre se debe a que está al lado del museo del mismo nombre. Lo cierto es que no sé si el Museo de los Carruajes está abierto: yo nunca lo he visto abierto, y lo único que sé de ese edificio es que se utiliza para que ensaye alguna banda militar.

Este camino acaba en un punto de acceso restringido, pero se puede subir por la zona de la rosaleda y continuar la caminata. En el eje central de los jardines se encuentra el Paseo de las Damas, donde se pueden ver por fuera dos construcciones: el Chalet de la Reina (foto de arriba) y el Chalet de Corcho (foto de abajo). El primero es una casa con un entramado que me recuerda a las de Alemania, y el segundo es una cabañita pequeña con aspecto acogedor.

El Campo del Moro alberga en su interior 6 árboles singulares (aproximadamente, por lo que leo Filomena se cargó alguno), el más joven de ellos de 150 años. Para mí, uno de los más impresionantes de ver es la secuoya, de 30 metros de altura.

Groso modo, así son los Jardines del Campo del Moro. He estado muchísimas veces y me encanta el sitio: es tranquilo, incluso en épocas de mucho turismo; puedes escuchar los pájaros cantar y descansar en uno de sus bancos. También puedes tomar algo en su terraza, al menos en verano, y disfrutar de algún concierto en época estival. En definitiva, un rincón madrileño que merece mucho la pena.

Si hay algo que quieras añadir, déjalo en los comentarios. Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales 😇

Museo Nacional de Ciencias Naturales

16 julio 2018

Si hay un museo que me encanta y me repugna a partes iguales es el de Ciencias Naturales de Madrid. Me encanta conocer cosas sobre los animales y sus hábitats, pero a la vez me da un poco de repelús eso de los animales disecados 😟. ¿A ti también te pasa?

Los museos me parecen una estupenda opción para días de invierno y días de verano, para evitar pelarse de frío o freírse de calor. Así que ¡allá vamos!



Datos prácticos para tu visita
  • Cómo llegar: el museo se encuentra en la calle José Gutiérrez Abascal, 2. Puedes llegar fácilmente en tren, bajando en la estación de Nuevos Ministerios, desde donde tardas unos 10 minutos a pie. También puedes ir en metro (paradas: Gregorio Marañón, Nuevos Ministerios, República Argentina y Ríos Rosas) o en autobús (líneas 7, 12, 14, 27, 40, 45, 147 y 150).
  • Horarios: el museo abre de martes a domingo, de 10 a 17 entre semana y de 10 a 20h. en fin de semana.
  • Precios: la entrada general son 7€, aunque tienen descuentos para estudiantes o desempleados, entre otros. La reducida son 3,5€. A veces tienen exposiciones para las que debes pagar un suplemento.
    • Aviso: esta información es orientativa, ya que está sacada de la web del museo en julio de 2018. Consulta su página para una información 100% actualizada.

El museo

Desde que se inaugurara allá por 1771 por Carlos III (ya ha llovido desde entonces…)  ha pasado por varios cambios de nombre y reformas, no solo arquitectónicas, también en la organización interna. El edificio donde hoy está emplazado es el Palacio de las Artes y la Industria, cuya construcción comenzó en 1882, siendo inaugurada en él la primera exposición en el 87.


Ahora viene la parte interesante. Puedes hacer dos cosas: si quieres una visión más formal, ahora es el momento de ir a la web del museo. Y si no, puedes quedarte y que te explique yo  las cosas a mi manera. Tú decides 😊

Cuando yo fui tenían una exposición temporal de pago en la parte central de la planta baja, que yo no visité. En esa misma planta, por las salas que hay en la parte derecha, encontramos una exposición titulada “Mediterráneo, naturaleza y civilización”, donde hay ejemplares de la fauna del área mediterránea española, tanto terrestre como marina. 


Para mi gusto, estas salas son un tanto morbosas, porque están los animales disecados que me dan un poco de repelús (como te comentaba al principio), y no sé hasta qué punto me agrada verlos. Pero por otra parte, entiendo que es una oportunidad única de aprender más y ver al animal tan de cerca. Sin duda, mi favorito de esta exposición fue el calamar gigante.

El Real Gabinete de Historia Natural es otra de las exposiciones permanentes. Si la anterior me daba un poco de repelús esta me da aún más, porque era una sala fría –al menos cuando yo fui- que tenía animales a lo alto y a lo ancho de una gran pared, sobre todo tortugas, cocodrilos, caimanes y otros reptiles.


La fauna del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama también tiene su exposición, y ahí las protagonistas son las águilas, jabalíes, liebres… Pero sin duda, la que exposición permanente que más me gusta es la de “Minerales, Fósiles y Evolución Humana”, ya que ahí están expuestos los esqueletos de mis adorados dinosaurios.


La parte dedicada a la evolución humana muestra huellas, cráneos y huesos. Siempre me ha llamado la atención ver cómo ha evolucionado el hombre a través de los siglos (al menos por fuera, por dentro a veces parece que seguimos igual), por lo que me parece la mar de interesante. Para acabar, antes de salir del museo, encontramos infinidad de vitrinas con minerales que, aunque no son lo que más me fascina del mundo, me resultan curiosos de ver.


Además de las exposiciones permanentes, hay algunas temporales gratuitas. Cuando yo estuve en enero, me encontré una muy interesante sobre las mujeres que han obtenido Premios Nobel a lo largo de la historia.


Este ha sido mi resumen de lo que es el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. ¿Tú has estado? ¿Qué me falta por contar? ¿Qué te parece a ti? ¡Cuéntame!

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Qué ver en Colmenar de Oreja

12 marzo 2018

Declarado Bien de Interés Cultural, Colmenar de Oreja es un municipio madrileño situado al sur de la Comunidad, en la Comarca de las Vegas. Gracias a sus canteras hoy podemos disfrutar del Palacio de Aranjuez o de la Fuente de Cibeles, ya que sus piedras fueron extraídas de allí.


Además de por sus la calidad de sus piedras, esta ciudad es conocida por su característica Plaza Mayor, una plaza castellana porticada, construida entre los siglos XVII y XVIII. Yo debía llevar unas expectativas muy altas, porque me decepcionó un poco. Es bonita y había bastante ambiente, pero no me gustó mucho (os recuerdo que en los comentarios no se publicarán si hay faltas de respeto, así que pensad bien si vais a criticar esta opinión cómo lo vais a hacer). Lo que sí me impresionó de la plaza –y mucho- no se ve a simple vista: está asentada sobre un enorme túnel de piedra. Aquí encontramos el Ayuntamiento y la Casa del Pósito.

Plaza Mayor

Al lado de la Plaza Mayor encontramos la Iglesia de Santa María la Mayor, de visita obligada si vas a Colmenar. Solo cuesta 0’50€ y su interior es muy bonito, con un impresionante retablo. Fue la Orden de Santiago quien mandó construirla en el siglo XIII, aunque fue completándose a lo largo de los siglos. La última capilla en ser añadida fue la del Cristo del Perdón (antes de Nuestra Señora del Amparo).

Interior de la Iglesia de Santa María la Mayor

A lo largo de su historia, esta iglesia ha sufrido varios percances. En 1886 hubo un incendio que causó graves destrozos, lo que hizo que durante 6 años permaneciera cerrada. Además, en la Guerra Civil estuvo ocupada por tropas republicanas. Precisamente es hasta 1936 cuando hay documentos de la presencia del órgano, que desapareció en este periodo. El actual se inauguró en 2009, y fue donado por doña María Pérez García.

Órgano de la Iglesia Santa María la Mayor

Paseamos por las calles de Colmenar de Oreja, llegando hasta la Ermita de San Roque y el Convento de la Encarnación, que fue el templo sustituto mientras se restauraba la Iglesia de Santa María la Mayor.  

Ermita de San Roque

Sin duda, lo que más me gustó de esta villa fue el paseo que lleva hasta la Ermita del Cristo del Humilladero. Es fácil, agradable y al final te espera una bonita Ermita que alberga en su interior al Cristo del Humilladero, patrón de la ciudad. Yo intenté entrar, pero estaba cerrada y no ponía horario, desconozco cómo va el asunto de las visitas.

Jardines del Zacatín

A la vuelta del paseo estuvimos descansando y haciendo algunas fotos en los Jardines del Zacatín, un acogedor rinconcito que fue inaugurado en 1983 y que, junto a la Fuente del Zacatín, hace más agradable la entrada al Arco de Zacatín (también conocido como Ojo de la Fuente). Este arco da paso a un túnel que atraviesa por debajo la Plaza Mayor, algo que me resultó de lo más curioso.

Ermita de San Isidro

Por último, antes de irnos a casa, fuimos hasta un punto en el mapa que marcaba como “vistas panorámicas”, y que además ponía que había unos jardines y una ermita. En mi cabeza me había imaginado algo muy idílico, y cuando llegué allí y vi un parquecito, poca vista panorámica y una Ermita de San Isidro cuanto menos curiosa, me quedé un poco chafada. Digo que la Ermita de San Isidro es curiosa por su forma y por su reciente construcción. Estaba un poco lejos y ya no me apeteció bajar hasta ella, así que por dentro no pude admirarla.

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Museo Sorolla: conociendo la casa del pintor

22 enero 2018

Cuando la gente viene a Madrid, la oigo decir que ha visitado el Museo del Prado, el Reina Sofía  o los Jardines del Retiro. ¡Pero nunca he oído a nadie hablarme de su visita al Museo Sorolla! Por eso quiero hablarte de él, para que sepas que también puede ser una buena opción museística si vienes a la capital.


Está situado en el Paseo del General Martínez Campos 37, a 10 minutos caminando desde la estación de Renfe y Metro de Nuevos Ministerios. Aunque la zona en sí no me parece bonita, puedes aprovechar para ver también el Museo de Ciencias Naturales, que pilla muy cerquita, o el estadio Santiago Bernabéu.

El museo abre todos los días menos el lunes, y para horarios y tarifas te recomiendo que consultes la web, ya que ahí verás la información actualizada. A mí la entrada no me costó nada porque me la regalaban con el seguro de coche, pero la general son 3€.


Cuando visitamos el Museo Sorolla no visitamos cualquier lugar: nos estamos adentrando en la morada del pintor valenciano, con predilección a plasmar su tierra llena de luminosidad en sus pinturas.

Comenzamos la visita, que será cómoda y fácil de entender aunque no tengas audioguía, ya que en cada estancia hay unas hojas que puedes coger (luego hay que devolverlas) donde van explicándote los cuadros y los objetos que hay en la habitación.


El jardín que precede a la casa es de estilo andaluz, una auténtica preciosidad. Del mismo estilo es el patio interior, que aportaba luz a varias estancias de la casa. En una de las galerías encontramos diversas piezas cerámicas, la mayoría de ellas de Talavera de la Reina.

Después del jardín y de la zona de la cerámica, pasamos a las primeras salas, tres grandes habitaciones que hacían de estudio a Sorolla. La Sala I era el taller y almacén de marcos y lienzos; la Sala II era el despacho; la Sala III era el estudio propiamente dicho. Esta última fue mi favorita, ya que era una delicia de mezcla de muebles de época, cuadros y utensilios de pintura que le daban un toque muy bohemio a la sala.


La segunda planta de la casa, donde estaban los dormitorios y las salas dedicadas a la vida familiar, acoge ahora las exposiciones temporales del museo. La que yo vi era una muestra fotográfica de la vida de Sorolla, pero en breve cambiará. Por último, podemos visitar el salón, el comedor y el antecomedor, muy contrastantes con el resto de la casa por tener pavimento de mármol y colores más claros.


El museo me sorprendió gratamente. No había estado nunca y creo que merece la pena, porque es una forma diferente de ver la obra de un artista, ya que estamos en su propia casa. Puedes imaginarte a Sorolla pintando en el estudio, justo ahí, a tu lado. Ver la mesa del comedor e imaginarlo comiendo junto a su esposa Clotilde, a la que idolatraba (es la protagonista de muchas de sus pinturas). Se hace más cálido ver los cuadros en ese ambiente que en las salas de un museo normal.



¿Tú has estado alguna vez? ¿Te gustan este tipo de museos? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube :) si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Un día de invierno en el Parque Warner de Madrid

08 enero 2018

¡Saludos, viajeros!

La semana pasada, aprovechando un día libre que teníamos, nos escapamos al Parque Warner de Madrid. Tenía curiosidad por ver cómo estaría decorado para la Navidad, y también por visitar un parque temático fuera de la temporada veraniega. Os adelanto ya que la experiencia fue mucho mejor de lo que pensaba 😃


Lo primero que debes saber es que el precio de la entrada ronda los 40€, pero que es muy fácil conseguir algún descuento. Y si no, en la página web te sale por unos 25’9€, es decir, casi la mitad. Lo malo es que el desembolso de dinero no acaba aquí…


Para llegar al parque puedes hacerlo en transporte público (hay varias opciones para elegir, en la web de la Warner vienen bien explicadas) o en coche. Si eliges esta última, el parking para dejar tu vehículo cuesta 10€, 12 si quieres dejarlo a la sombra. Tienes la posibilidad de pagarlo on-line, ahorrando así 2€. Ya hemos gastado 33’9€ -tirando por lo bajo- y no hemos pasado al parque.


¡Llega la hora de la diversión! Ya hemos pasado al parque, ¡vamos a montarnos en todo! Si tienes suerte y ese día no hay demasiada gente, te montarás en todo sin dificultad varias veces. Yo he ido dos veces –una ahora, otra hace dos veranos-, y la media está en unos 30-40 minutos lo máximo que he esperado. Aún así, si te apetece pagar unos 30€ más, puedes comprarte el llamado “Pase Correcaminos”, que te ahorra el tiempo de espera de los demás mortales.


La decoración de la Warner, sea o no Navidad, me encanta. La tematización está muy conseguida, y al añadirle el toque navideño estaba absolutamente preciosa💗¡Hasta nevaba en algunas zonas! En general el aspecto del parque es bueno, pero el otro día pasé a los baños a las 11:30 –nada más abrir- y estaban sucios como si ya hubieran pasado 1.000 visitantes un poco guarros por allí. Me resultó bastante chocante…

En cuanto a las atracciones, creo que hay tres que destacan por encima de todas: las montañas rusas Superman, Stunt Fall y Batman (mis favoritas, en ese orden). En la atracción de Superman la primera caída es de 55 metros, lo que hace que el resto de caídas sean como si nada. ¡Es una pasada! El Stunt Fall podría ser la primera de mi ránking, pero tiene un efecto boomerang que no me gusta nada… Y en Batman puedes elegir montarte con visor de realidad virtual (ojo, la fila es diferente si vas a montarte con o sin visor). Yo elegí sin visor, porque eso de no saber cuándo ni cómo voy a caer no me gusta.


La cuarta montaña rusa, el Coaster-Express, no me gustó nada. Esta vez estaba cerrada y no abrió en todo el día, pero igualmente no me hubiera montado. Da muchos traqueteos y lo único que sentía eran los golpes en el vagón 😓 Por cierto: no dejéis de montaros en la montaña rusa Correcaminos, que aunque es una atracción familiar es súper divertida. Las de agua, en las que obviamente no montamos porque no abren en invierno, están muy bien. De hecho, es por lo único que te recomiendo ir en verano. Las demás atracciones son normalitas.

A la hora de comer hay gran variedad de restaurantes. De nuevo, la opción más económica es la de comprar un bono de menú por internet, porque te ahorras casi 1’5€. También puedes llevarte algún bocadillo (no sé si es “legal” pero yo las dos veces que he ido lo he hecho, no me revisaron la mochila) y comprar la bebida allí, o al revés. Yo me pedí un plato de pasta en el Restaurante “El Rancho” (6’9€) y me tomé la bebida que llevaba de casa.


Después de comer apetecen atracciones tranquilitas, por lo que una de cine 3D (que si no te gusta la peli te echas la siesta) o una de disparar monstruos en Scooby-Doo es lo mejor. No te recomiendo el Hotel Embrujado, porque tiene un balanceo que probablemente te haga complicado retener la comida en el estómago.


A lo largo del día hay diferentes espectáculos, generalmente, orientados a los peques. Los mejores son el de Gotham y el de Loca academia de policía, hechos por especialistas que saltan de tejados y hacen piruetas en motos. Para estos dos, te recomiendo que estés al menos media horita antes para coger sitio.


Hasta aquí mi reseña sobre la visita a la Warner. Nos hizo un día buenísimo para ser invierno, por lo que pasear por el parque o hacer cola en las atracciones se hizo más llevadero que en la temporada estival. Las atracciones siguen gustándome más las del Parque de Atracciones de Madrid, pero la decoración de la Warner es mucho mejor. 

¿Merece la pena la visita? Sí, aunque como veis no es nada barato. Recapitulamos, simulando que hemos comprado todo por internet con descuento y que no nos hemos hecho una foto con Piolín, ni comprado la que te hacen en las atracciones ni gastado un euro en las tiendas de souvenirs:

Entrada: 25’9€
Parking al sol: 8€
Menú: 14’45€
TOTAL: 48’35€


Y tú, ¿qué opinas del Parque Warner? ¿Has estado? ¿Quieres ir? ¿Mejor en verano o en invierno? ¡Cuéntame! 

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