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Museo Nacional de Ciencias Naturales

16 julio 2018

Si hay un museo que me encanta y me repugna a partes iguales es el de Ciencias Naturales de Madrid. Me encanta conocer cosas sobre los animales y sus hábitats, pero a la vez me da un poco de repelús eso de los animales disecados 😟. ¿A ti también te pasa?

Los museos me parecen una estupenda opción para días de invierno y días de verano, para evitar pelarse de frío o freírse de calor. Así que ¡allá vamos!



Datos prácticos para tu visita
  • Cómo llegar: el museo se encuentra en la calle José Gutiérrez Abascal, 2. Puedes llegar fácilmente en tren, bajando en la estación de Nuevos Ministerios, desde donde tardas unos 10 minutos a pie. También puedes ir en metro (paradas: Gregorio Marañón, Nuevos Ministerios, República Argentina y Ríos Rosas) o en autobús (líneas 7, 12, 14, 27, 40, 45, 147 y 150).
  • Horarios: el museo abre de martes a domingo, de 10 a 17 entre semana y de 10 a 20h. en fin de semana.
  • Precios: la entrada general son 7€, aunque tienen descuentos para estudiantes o desempleados, entre otros. La reducida son 3,5€. A veces tienen exposiciones para las que debes pagar un suplemento.
    • Aviso: esta información es orientativa, ya que está sacada de la web del museo en julio de 2018. Consulta su página para una información 100% actualizada.

El museo

Desde que se inaugurara allá por 1771 por Carlos III (ya ha llovido desde entonces…)  ha pasado por varios cambios de nombre y reformas, no solo arquitectónicas, también en la organización interna. El edificio donde hoy está emplazado es el Palacio de las Artes y la Industria, cuya construcción comenzó en 1882, siendo inaugurada en él la primera exposición en el 87.


Ahora viene la parte interesante. Puedes hacer dos cosas: si quieres una visión más formal, ahora es el momento de ir a la web del museo. Y si no, puedes quedarte y que te explique yo  las cosas a mi manera. Tú decides 😊

Cuando yo fui tenían una exposición temporal de pago en la parte central de la planta baja, que yo no visité. En esa misma planta, por las salas que hay en la parte derecha, encontramos una exposición titulada “Mediterráneo, naturaleza y civilización”, donde hay ejemplares de la fauna del área mediterránea española, tanto terrestre como marina. 


Para mi gusto, estas salas son un tanto morbosas, porque están los animales disecados que me dan un poco de repelús (como te comentaba al principio), y no sé hasta qué punto me agrada verlos. Pero por otra parte, entiendo que es una oportunidad única de aprender más y ver al animal tan de cerca. Sin duda, mi favorito de esta exposición fue el calamar gigante.

El Real Gabinete de Historia Natural es otra de las exposiciones permanentes. Si la anterior me daba un poco de repelús esta me da aún más, porque era una sala fría –al menos cuando yo fui- que tenía animales a lo alto y a lo ancho de una gran pared, sobre todo tortugas, cocodrilos, caimanes y otros reptiles.


La fauna del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama también tiene su exposición, y ahí las protagonistas son las águilas, jabalíes, liebres… Pero sin duda, la que exposición permanente que más me gusta es la de “Minerales, Fósiles y Evolución Humana”, ya que ahí están expuestos los esqueletos de mis adorados dinosaurios.


La parte dedicada a la evolución humana muestra huellas, cráneos y huesos. Siempre me ha llamado la atención ver cómo ha evolucionado el hombre a través de los siglos (al menos por fuera, por dentro a veces parece que seguimos igual), por lo que me parece la mar de interesante. Para acabar, antes de salir del museo, encontramos infinidad de vitrinas con minerales que, aunque no son lo que más me fascina del mundo, me resultan curiosos de ver.


Además de las exposiciones permanentes, hay algunas temporales gratuitas. Cuando yo estuve en enero, me encontré una muy interesante sobre las mujeres que han obtenido Premios Nobel a lo largo de la historia.


Este ha sido mi resumen de lo que es el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. ¿Tú has estado? ¿Qué me falta por contar? ¿Qué te parece a ti? ¡Cuéntame!

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Qué ver en Colmenar de Oreja

12 marzo 2018

Declarado Bien de Interés Cultural, Colmenar de Oreja es un municipio madrileño situado al sur de la Comunidad, en la Comarca de las Vegas. Gracias a sus canteras hoy podemos disfrutar del Palacio de Aranjuez o de la Fuente de Cibeles, ya que sus piedras fueron extraídas de allí.


Además de por sus la calidad de sus piedras, esta ciudad es conocida por su característica Plaza Mayor, una plaza castellana porticada, construida entre los siglos XVII y XVIII. Yo debía llevar unas expectativas muy altas, porque me decepcionó un poco. Es bonita y había bastante ambiente, pero no me gustó mucho (os recuerdo que en los comentarios no se publicarán si hay faltas de respeto, así que pensad bien si vais a criticar esta opinión cómo lo vais a hacer). Lo que sí me impresionó de la plaza –y mucho- no se ve a simple vista: está asentada sobre un enorme túnel de piedra. Aquí encontramos el Ayuntamiento y la Casa del Pósito.

Plaza Mayor

Al lado de la Plaza Mayor encontramos la Iglesia de Santa María la Mayor, de visita obligada si vas a Colmenar. Solo cuesta 0’50€ y su interior es muy bonito, con un impresionante retablo. Fue la Orden de Santiago quien mandó construirla en el siglo XIII, aunque fue completándose a lo largo de los siglos. La última capilla en ser añadida fue la del Cristo del Perdón (antes de Nuestra Señora del Amparo).

Interior de la Iglesia de Santa María la Mayor

A lo largo de su historia, esta iglesia ha sufrido varios percances. En 1886 hubo un incendio que causó graves destrozos, lo que hizo que durante 6 años permaneciera cerrada. Además, en la Guerra Civil estuvo ocupada por tropas republicanas. Precisamente es hasta 1936 cuando hay documentos de la presencia del órgano, que desapareció en este periodo. El actual se inauguró en 2009, y fue donado por doña María Pérez García.

Órgano de la Iglesia Santa María la Mayor

Paseamos por las calles de Colmenar de Oreja, llegando hasta la Ermita de San Roque y el Convento de la Encarnación, que fue el templo sustituto mientras se restauraba la Iglesia de Santa María la Mayor.  

Ermita de San Roque

Sin duda, lo que más me gustó de esta villa fue el paseo que lleva hasta la Ermita del Cristo del Humilladero. Es fácil, agradable y al final te espera una bonita Ermita que alberga en su interior al Cristo del Humilladero, patrón de la ciudad. Yo intenté entrar, pero estaba cerrada y no ponía horario, desconozco cómo va el asunto de las visitas.

Jardines del Zacatín

A la vuelta del paseo estuvimos descansando y haciendo algunas fotos en los Jardines del Zacatín, un acogedor rinconcito que fue inaugurado en 1983 y que, junto a la Fuente del Zacatín, hace más agradable la entrada al Arco de Zacatín (también conocido como Ojo de la Fuente). Este arco da paso a un túnel que atraviesa por debajo la Plaza Mayor, algo que me resultó de lo más curioso.

Ermita de San Isidro

Por último, antes de irnos a casa, fuimos hasta un punto en el mapa que marcaba como “vistas panorámicas”, y que además ponía que había unos jardines y una ermita. En mi cabeza me había imaginado algo muy idílico, y cuando llegué allí y vi un parquecito, poca vista panorámica y una Ermita de San Isidro cuanto menos curiosa, me quedé un poco chafada. Digo que la Ermita de San Isidro es curiosa por su forma y por su reciente construcción. Estaba un poco lejos y ya no me apeteció bajar hasta ella, así que por dentro no pude admirarla.

¿Tú has estado? ¿Qué te parece Colmenar de Oreja? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube :) si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Museo Sorolla: conociendo la casa del pintor

22 enero 2018

Cuando la gente viene a Madrid, la oigo decir que ha visitado el Museo del Prado, el Reina Sofía  o los Jardines del Retiro. ¡Pero nunca he oído a nadie hablarme de su visita al Museo Sorolla! Por eso quiero hablarte de él, para que sepas que también puede ser una buena opción museística si vienes a la capital.


Está situado en el Paseo del General Martínez Campos 37, a 10 minutos caminando desde la estación de Renfe y Metro de Nuevos Ministerios. Aunque la zona en sí no me parece bonita, puedes aprovechar para ver también el Museo de Ciencias Naturales, que pilla muy cerquita, o el estadio Santiago Bernabéu.

El museo abre todos los días menos el lunes, y para horarios y tarifas te recomiendo que consultes la web, ya que ahí verás la información actualizada. A mí la entrada no me costó nada porque me la regalaban con el seguro de coche, pero la general son 3€.


Cuando visitamos el Museo Sorolla no visitamos cualquier lugar: nos estamos adentrando en la morada del pintor valenciano, con predilección a plasmar su tierra llena de luminosidad en sus pinturas.

Comenzamos la visita, que será cómoda y fácil de entender aunque no tengas audioguía, ya que en cada estancia hay unas hojas que puedes coger (luego hay que devolverlas) donde van explicándote los cuadros y los objetos que hay en la habitación.


El jardín que precede a la casa es de estilo andaluz, una auténtica preciosidad. Del mismo estilo es el patio interior, que aportaba luz a varias estancias de la casa. En una de las galerías encontramos diversas piezas cerámicas, la mayoría de ellas de Talavera de la Reina.

Después del jardín y de la zona de la cerámica, pasamos a las primeras salas, tres grandes habitaciones que hacían de estudio a Sorolla. La Sala I era el taller y almacén de marcos y lienzos; la Sala II era el despacho; la Sala III era el estudio propiamente dicho. Esta última fue mi favorita, ya que era una delicia de mezcla de muebles de época, cuadros y utensilios de pintura que le daban un toque muy bohemio a la sala.


La segunda planta de la casa, donde estaban los dormitorios y las salas dedicadas a la vida familiar, acoge ahora las exposiciones temporales del museo. La que yo vi era una muestra fotográfica de la vida de Sorolla, pero en breve cambiará. Por último, podemos visitar el salón, el comedor y el antecomedor, muy contrastantes con el resto de la casa por tener pavimento de mármol y colores más claros.


El museo me sorprendió gratamente. No había estado nunca y creo que merece la pena, porque es una forma diferente de ver la obra de un artista, ya que estamos en su propia casa. Puedes imaginarte a Sorolla pintando en el estudio, justo ahí, a tu lado. Ver la mesa del comedor e imaginarlo comiendo junto a su esposa Clotilde, a la que idolatraba (es la protagonista de muchas de sus pinturas). Se hace más cálido ver los cuadros en ese ambiente que en las salas de un museo normal.



¿Tú has estado alguna vez? ¿Te gustan este tipo de museos? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube :) si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Real Jardín Botánico: un museo viviente en el corazón de Madrid

07 junio 2017

Más de dos siglos hace que nació el Real Jardín Botánico de Madrid. Y 28 años han tenido que pasar desde que yo nací para ir a visitarlo 😁 Mi primer plan para celebrar mi libertad de exámenes fue visitar este pedacito verde en el corazón de Madrid, y he de decir que me arrepiento de no haber ido antes. 
 
 
Más de 5.000 especies de plantas conviven en este recinto, declarado Jardín Histórico en 1942, y puedes visitarlas por tan solo 4€ (tarifa estándar, 2€ si eres estudiante y gratis si estás en paro). 
 
En la web te ofrecen folletos de itinerarios auto guiados y yo decidí imprimirme uno que se llamaba “La vuelta al mundo en 80 plantas”. Una vez allí, me resultó imposible de seguir, y fui al azar, siguiendo por los caminos que más me llamaban la atención a la vista. Hay que tener en cuenta que no es como seguir un itinerario en un museo, con cuadros o esculturas perfectamente estructurados. Aquí, en el Botánico, una planta tapa a otra y los carteles se ocultan tras hojas y ramas.
 
Si tienes tiempo, te recomiendo que hagas una visita muy tranquila, disfrutando de cada planta y sentándote en los bancos a ver y oler el paisaje. Son 8 hectáreas, así que hazte a la idea de que la visita te va a llevar mínimo dos horas. 
 
Además del jardín propiamente dicho, hay invernaderos, una colección de bonsáis (donada por el ex-presidente Felipe González) y varios estanques. El jardín se divide en terrazas, que a su vez están ordenadas por temáticas.  
 
Especialmente curiosa me resultó la parte de la huerta (sí, soy así de simple), porque había algunas de las plantas que no había visto nunca, como la de la fresa. Me gustó ver de dónde salen esas cositas tan ricas que cocinamos en casa.
 
La zona del invernadero Santiago Castroviejo fue fascinante, además de muy bonita. A través de tres estancias viajabas a diferentes climas, mientras veías plantas crasas (véase Wikipedia para saber qué narices son las “plantas crasas”) ​ plantas de las Islas Canarias, tropicales y de la selva ecuatorial. 
 
Los bonsáis están colocados en la parte más alta del jardín, y aunque me gustaron bastante, también me cansaron rápido. Había bonsáis españoles, pero también de Asia y América.
 
Por último quería destacar los catalogados como “árboles singulares”, que son, entre otros, aquellos plantados en el siglo XVIII y XIX. Aquí acabamos la visita al Jardín Botánico, pensando en volver en otra época del año a disfrutar de otros colores y olores de las plantas. La ventaja que tiene este museo viviente es que cada día, cada mes y, por supuesto cada estación, cambia. ¿Tú has estado alguna vez? ¡Cuéntame!
 
 
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Mi primera visita al Museo Arqueológico Nacional (pero no la última)

21 noviembre 2016

¡Buenos días viajeros!

Semana nueva, post nuevo. Y como ya no nos libramos del frío ni de la lluvia en una temporadita -al menos del frío-, he pensado que tal vez te apetezca ir a conocer un museo. ¿Te vienes al Museo Arqueológico Nacional? Es un plan barato (solo cuesta 3€, y en algunas franjas horarias es gratuito) y además, aprenderás cosas sobre nuestra historia.

Museo Arqueológico Nacional

El museo tiene tres plantas y una entreplanta en las que va haciendo un recorrido que abarca desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna. Nos recibe una proyección audiovisual que, dicho sea de paso, no pude ver porque había bastante gente delante y no me apetecía esperar.

A continuación, retrocedemos en el tiempo no un año ni cien ni mil, ¡millones! Llegamos a la exposición de la Prehistoria. Siempre me ha resultado curioso eso de que hace tanto tiempo fuéramos tan parecidos a los primates y midiéramos apenas un metro y poco en edad adulta. ¡Cómo han cambiado las cosas!

Museo Arqueológico Nacional

La siguiente exposición es la de la Protohistoria, que abarca de los siglos XI al I a. C. y muestra las novedades que introdujeron los fenicios y los griegos cuando llegaron a la Península. Una de las salas que más me gustó fue la de la Hispania Romana, que tenía una estancia dedicada exclusivamente a los mosaicos, y me resultó impresionante. 

Museo Arqueológico Nacional
A lo largo de cuarenta salas descubrimos todo esto que os he contado más el Mundo Medieval (Al-Ándalus y los Reinos Cristianos), la Antigüedad Tardía, Oriente Próximo, Egipto y Nubia y la Edad Moderna, y una exposición sobre la moneda.

Museo Arqueológico Nacional
Museo Arqueológico Nacional

Lo que menos me gustó del museo fue la cantidad de vasijas y otros objetos de cerámica que exponía. No es nada en contra de este museo, la cerámica en general me resulta soporífera en cualquier sitio que la expongan. Salvo eso, el resto me encantó. Destacaría…
  • Los patios interiores con un techo de cristal por donde entra la luz natural y da a la exposición un toque muy especial, fuera de esas luces a veces mortecinas que hay en algunas salas.
  • La Dama de Elche. Fue un placer conocerla en persona.
  • La zona dedicada al arte islámico. Es un estilo que me fascina, y la forma que tiene el museo de mostrarla, con artesonados y arcos polilobulados como si estuvieras en el Alcázar de Sevilla, me encandiló.

Museo Arqueológico Nacional

Que además de cosas varias para observar, tiene "estaciones táctiles" donde puedes comprobar la textura de algunas de las cosas que exponen en el museo, como por ejemplo mis queridas vasijas de cerámica y sus diferentes decoraciones.

Estas son algunas de las razones por las que debes visitar el Museo Arqueológico Nacional. No olvides pasar a la recreación de la Cueva de Altamira que tienen en el exterior, ¡que a nosotros casi se nos pasa!

Os deseo una buena semana y me despido hasta la próxima 😊 Recuerda que puedes seguir al blog a través de  FacebookTwitterInstagram y Youtube :)

A veces hay que darse un Capricho

16 mayo 2016

"¡Paren el mundo que me quiero bajar!", diría la simpática Mafalda. Pero como, por desgracia, eso no es posible, lo que yo hago es buscar lugares donde desconectar de la realidad y poder sentirme como en un cuento de hadas. Y así, amigos, llegué a al Parque del Capricho.

Parque del Capricho

Este Jardín Histórico se encuentra en Madrid, en el barrio de Alameda de Osuna. Es un tanto particular, ya que solo puede visitarse los fines de semana y festivos, y tiene el acceso restringido (aunque gratuito). Esto hace que nos podamos encontrar cola para entrar el día que vayamos, por lo que os recomiendo ir a primera hora.

Lo primero que me llamó la atención al pasar al parque es que se accede por una plaza de toros. Probablemente paséis por ella sin daros cuenta, como me pasó a mí, pero cuando leáis en el cartel "plaza de toros" y miréis atrás, veréis que efectivamente habéis atravesado el ruedo.

Casa de la Vieja (Parque del Capricho)
Casa de la Vieja

A continuación, elegimos seguir por la izquierda, por donde llegamos a la Casa de la Vieja, una casita de labranza llamada así porque albergaba en su interior dos muñecos, uno de ellos de representando una anciana. Ahora solo podemos verla por fuera, aunque hubo un tiempo en el que debía estar abierta, si indagáis por internet encontraréis alguna foto.

Seguimos nuestro floral paseo hasta el Casino de Baile, donde aproveché para hacer una parada en el baño ^_^ Esta información la considero relevante no tanto por mi parada, si no porque tal vez tú, viajero que me estás leyendo, seas un poco meoncete como yo y te interese saber dónde encontrar aseos públicos.

Casa de Cañas (Parque del Capricho)
Casa de Cañas

Al Casino se podía llegar nada más y nada menos que en barca, ya que el Jardín tiene un estanque que bordea uno de sus laterales. Desembarcabas en la Casa de Cañas y ¡a bailar! Sin duda la Duquesa de Osuna tenía buen gusto…


Parque del Capricho

Además de estos lugares, el parque cuenta con un templete, un fortín, un búnker, un palacio y un laberinto (estos tres últimos, no visitables). ¡Es una lástima que no se pueda conocer por dentro algunas de las zonas! Pero aún con todo esto, merece mucho la pena.

Parque del Capricho
Laberinto

Si os sabe a poco este paseo, podéis ir después al Parque Juan Carlos I, que está muy cerquita, en Barajas -metro Campo de las Naciones-, y continuar vuestro día de parque :) ¿Qué os ha parecido? ¿Conocíais este rincón madrileño? ¡Espero vuestros comentarios!

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Madrid: haciendo turismo en mi ciudad

19 noviembre 2015

¿Nunca os han preguntado por algo de vuestra ciudad que no conocéis? A mí sí, y para ir subsanando esos errores, de vez en cuando voy a Madrid a hacer turismo como si no hubiera nacido allí, como si fuera la primera vez que visito la ciudad.

Casa de Campo de Madrid
Descubriendo bellos rincones de la Casa de Campo de Madrid

Por eso el fin de semana pasado mi novio y yo decidimos escaparnos un día y darnos un caprichito. Después de mucho buscar, encontramos un bonito loft en Madrid en la web de Wimdu. La zona elegida fue por el Paseo de Extremadura, un lugar que no visitaba desde que era pequeña. Así que nos fuimos bien temprano el sábado y nos dispusimos a ver la capital española con ojos de turista.


Lago de la Casa de Campo de Madrid
Lago de la Casa de Campo

Casa de Campo de Madrid
Casa de Campo

Comenzamos el paseo por la Casa de Campo, el parque más grande de todo Madrid. En su interior está el Parque de Atracciones y el Zoo Aquarium, pero además tenemos un estupendo lago donde se puede montar en barca, en barco, hacer piragüismo o simplemente pasear por los alrededores. En nuestro caso, elegimos esta última opción, y fuimos caminando por el parque hasta la zona del Manzanares que conecta con Príncipe Pío.

Rosaleda de Ramón Ortiz
Rosaleda de Ramón Ortiz

La siguiente parada era el Templo de Debod, pero por el camino me entretuve descubriendo la Rosaleda Ramón Ortiz. No había oído nunca hablar de este lugar, y fue una gozada perderse en este jardín que alberga en su interior nada más y nada menos que unos 20.000 rosales.

Llegamos al Templo de Debod, esa obra arquitectónica egipcia que fue entregada a España en 1968 como agradecimiento por  la ayuda prestada en el salvamento de Abu Simbel. La entrada es gratuita, y ha sido la primera vez que he pasado en mis 27 años de vida, ¡ya era hora! Es un sitio pequeño que se visita en unos 20 minutos, y al que os recomiendo pasar. Podréis ver relieves egipcios, una proyección audiovisual y varias maquetas.

Interior del Templo de Debod
Interior del Templo de Debod

Comimos en la Calle Princesa y pusimos rumbo a nuestro último destino del día: el teleférico de Madrid. Hacía años que no montaba, y me hacía mucha ilusión volver a hacerlo. El viaje solo de ida cuesta 4,20€ y si quieres hacer ida y vuelta son 5,90€. Disfruta del viaje y de las curiosidades que van contando en un audio, porque aprenderás cosas como que hace años salía un tren desde la estación de Príncipe Pío con dirección a Pekín. ¡Increíble!

Teleférico de Madrid
Teleférico de Madrid

Una vez acabado el viaje por las alturas de Madrid, volvimos paseando por la Casa de Campo hasta nuestra casita provisional del fin de semana, exhaustos tras un día entero caminando sin parar. ¿Qué os ha parecido? Creo que es un plan diferente para pasar un día en Madrid, ya que parece que siempre tiramos más a ver la zona de Sol y Gran Vía y descuidamos otros lugares bonitos del centro. 

De vez en cuando hay que darse un capricho :) ¿Qué os parece el loft que elegimos?

Ahora se acerca el puente de diciembre y la Navidad y, si vas a venir por aquí, espero que te sirva mi información :) Si quieres saber más cosas sobre Madrid, te recomiendo mis post:

¡Un abrazo viajeros!

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Fotografiando Lavapiés con #MadTB

11 junio 2014

Para acabar el mes de mayo tuve el placer de poder asistir a una de las actividades que organiza la Asociación de Blogueros de Viajes de Madrid, MadTB. Fue un photowalk del que puedes leer un poco más en este artículo de la web oficial.



Víctor Ferrando (Fotoescapada) y Antonio Quinzan (Viajes y Fotografía) fueron los encargados de dirigirnos por las calles de Lavapiés, un barrio madrileño de lo más pintoresco. Salimos de la Plaza de Lavapiés, y por el camino pudimos disfrutar de todo tipo de paisajes: tiendas nuevas, viejas, gente de todas nacionalidades, paraguas colgados por los cables, graffitis... De todo un poco. Veamos un par de pintadas  o, por si te sobra el dinero, cómo hacer papiroflexia con tus billetes de 5€. 





En la zona de la antigua Tabacalera se ha puesto un muro del arte (bueno, yo lo he llamado así), para que los grafiteros expresen sus sentimientos en esas paredes. Es un sitio de lo más precioso, en mi opinión. Cada mural es diferente e igualmente hipnótico. Una señora nos dijo que denunciáramos la cantidad de basura que había en el barrio así que, si tú me estás leyendo y vives en Lavapiés, ¡haz el favor de no tirar tanta mierda en tu barrio! Que sí, que los barrenderos limpian pero tirar las cosas a propósito es un exceso.



Seguimos paseando por las calles de Lavapiés y encontramos detalles por todas partes: un grabado en una puerta, una pared pintada o una señal en el suelo pueden convertirse en bonitas fotografías (bueno, a mí me lo parecen jejeje).




Uno de los sitios que más me gustó fue Esta es una plaza. En el centro de Madrid te encuentras un espacio donde puedes ir con tus niños a jugar (porque hay un área con juguetes), sentarte a leer un libro tranquilamente, ayudar a cultivar el inmenso huerto que tienen o disfrutar de alguna actividad de las que realizan en una especie de "teatrillo" que tienen.







En definitiva, fue un agradable paseo en el que descubrí mil y un detalles que antes, seguramente, se me habrían pasado por completo. Espero que hayáis disfrutado de mis fotografías y os haya transmitido un poco de lo que es ese barrio tan típico de Madrid. ¿Tú lo conocías? ¿Has hecho algún photowalk alguna vez? ¡Cuéntamelo! :)





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