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Qué ver en Colmenar de Oreja

12 marzo 2018

Declarado Bien de Interés Cultural, Colmenar de Oreja es un municipio madrileño situado al sur de la Comunidad, en la Comarca de las Vegas. Gracias a sus canteras hoy podemos disfrutar del Palacio de Aranjuez o de la Fuente de Cibeles, ya que sus piedras fueron extraídas de allí.


Además de por sus la calidad de sus piedras, esta ciudad es conocida por su característica Plaza Mayor, una plaza castellana porticada, construida entre los siglos XVII y XVIII. Yo debía llevar unas expectativas muy altas, porque me decepcionó un poco. Es bonita y había bastante ambiente, pero no me gustó mucho (os recuerdo que en los comentarios no se publicarán si hay faltas de respeto, así que pensad bien si vais a criticar esta opinión cómo lo vais a hacer). Lo que sí me impresionó de la plaza –y mucho- no se ve a simple vista: está asentada sobre un enorme túnel de piedra. Aquí encontramos el Ayuntamiento y la Casa del Pósito.

Plaza Mayor

Al lado de la Plaza Mayor encontramos la Iglesia de Santa María la Mayor, de visita obligada si vas a Colmenar. Solo cuesta 0’50€ y su interior es muy bonito, con un impresionante retablo. Fue la Orden de Santiago quien mandó construirla en el siglo XIII, aunque fue completándose a lo largo de los siglos. La última capilla en ser añadida fue la del Cristo del Perdón (antes de Nuestra Señora del Amparo).

Interior de la Iglesia de Santa María la Mayor

A lo largo de su historia, esta iglesia ha sufrido varios percances. En 1886 hubo un incendio que causó graves destrozos, lo que hizo que durante 6 años permaneciera cerrada. Además, en la Guerra Civil estuvo ocupada por tropas republicanas. Precisamente es hasta 1936 cuando hay documentos de la presencia del órgano, que desapareció en este periodo. El actual se inauguró en 2009, y fue donado por doña María Pérez García.

Órgano de la Iglesia Santa María la Mayor

Paseamos por las calles de Colmenar de Oreja, llegando hasta la Ermita de San Roque y el Convento de la Encarnación, que fue el templo sustituto mientras se restauraba la Iglesia de Santa María la Mayor.  

Ermita de San Roque

Sin duda, lo que más me gustó de esta villa fue el paseo que lleva hasta la Ermita del Cristo del Humilladero. Es fácil, agradable y al final te espera una bonita Ermita que alberga en su interior al Cristo del Humilladero, patrón de la ciudad. Yo intenté entrar, pero estaba cerrada y no ponía horario, desconozco cómo va el asunto de las visitas.

Jardines del Zacatín

A la vuelta del paseo estuvimos descansando y haciendo algunas fotos en los Jardines del Zacatín, un acogedor rinconcito que fue inaugurado en 1983 y que, junto a la Fuente del Zacatín, hace más agradable la entrada al Arco de Zacatín (también conocido como Ojo de la Fuente). Este arco da paso a un túnel que atraviesa por debajo la Plaza Mayor, algo que me resultó de lo más curioso.

Ermita de San Isidro

Por último, antes de irnos a casa, fuimos hasta un punto en el mapa que marcaba como “vistas panorámicas”, y que además ponía que había unos jardines y una ermita. En mi cabeza me había imaginado algo muy idílico, y cuando llegué allí y vi un parquecito, poca vista panorámica y una Ermita de San Isidro cuanto menos curiosa, me quedé un poco chafada. Digo que la Ermita de San Isidro es curiosa por su forma y por su reciente construcción. Estaba un poco lejos y ya no me apeteció bajar hasta ella, así que por dentro no pude admirarla.

¿Tú has estado? ¿Qué te parece Colmenar de Oreja? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube :) si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

ALOJAMIENTOS: Hotel Rural Casa Granero

10 mayo 2016

¡Buenos días!

Hoy voy a hablaros de un encantador hotel rural, el Hotel Rural Casa Granero, en el que estuve cuando fui a Rascafría. Lo que daría yo por estar de nuevo allí, viendo llover a mares desde la ventana…

Vistas desde la ventana del Hotel Rural Casa Granero
Vistas desde la ventana del Hotel Rural Casa Granero

DÓNDE ESTÁ

El Hotel Rural Casa Granero se sitúa en pleno centro de la localidad madrileña de Rascafría, en la misma Plaza del Ayuntamiento. Este hecho no nos dificultó la tarea de aparcamiento, al menos el viernes por la noche que fue cuando llegamos nosotros, encontramos sitio al lado del hotel, en la misma plaza.

INSTALACIONES

Habitaciones: el hotel es relativamente pequeño, pero las habitaciones están muy bien, acogedoras y espaciosas. Al menos la nuestra, contaba con una salita con sillón, televisión, chimenea, nevera y microondas, además del baño y de la habitación.

Me gustó que, a pesar del frío y la nevada que caía mientras estábamos dentro, la habitación estaba perfectamente aclimatada, y podías sentarte en el alféizar de la ventana a ver caer la nieve en la calle :)

Habitación del Hotel Rural Casa Granero

Baño: un aseo normal y corriente, nada fuera de lo habitual. No tenía secador, pero afortunadamente yo llevaba el mío. Normalmente suelo llevarlo, que los de los hoteles no tienen mucha potencia y si no pasaría mis vacaciones secándome el pelo en vez de ver cosas.


Baño del Hotel Rural Casa Granero

Zonas recreativas: en este caso la “zona recreativa” la tenías en la propia habitación, con el sillón y la tele. Además, en los descansillos de los pisos había sillones para descansar.

Descansillo del Hotel Rural Casa Granero
Descansillo del Hotel Rural Casa Granero

Comida: el comedor lo utilizamos para desayunar, un desayuno tipo buffet pero a la vez personal y casero, ¡me encantó! Había una persona del hotel que iba haciendo las tostadas, el zumo… Y así todo estaba reciente. Lo mejor era el embutido, ¡rico rico! Lo traían de la carnicería que estaba pegada al hotel, que debía ser de los mismos dueños que el alojamiento.

Lo que no me gustó demasiado es que tenían una sola mesa para todo el mundo, así en el centro del salón, muy grande. Por una parte está bien para socializar, pero por otra la gente se sienta muy dispersa y hay riesgo de quedarte sin sitio. Eso, y que a lo mejor te apetece desayunar solo en tu retiro espiritual jejeje.

PRECIO

El precio de este alojamiento ronda los 75€ la noche en fin de semana, 60€ entre semana.Me parece un excelente precio para la situación y el encanto que tiene el hotel. ¿Qué os parece a vosotros?



VALORACIÓN Y OPINIÓN PERSONAL


Al Hotel Rural Casa Granero le doy un 9/10. Le quito un puntito por dos razones: la primera es que, al igual que para la calidad y la inmediatez en reponer los productos en el desayuno estaba bien tener la carnicería pegada al hotel, era una desventaja en cuanto al olor, que se metía por toda la planta baja y parte de la primera. Intentaban disimularlo con ambientadores, pero no funcionaba mucho… Y la segunda es que no me gustaba mucho el sistema de una sola mesa grande para todo el mundo (llamadme antisocial, pero es así). Aún así, el resto, todo perfecto.

¿Qué os parece? ¿Habéis ido alguna vez a este hotel? Yo volveré algún día para hacer rutas por la zona, o a relajarme un finde, ¡qué ganas!

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¿Conoces Talavera de la Reina?

14 octubre 2014

Bien, si no conoces Talavera, estás a puntito de hacerlo. ¡A leer!

Habíamos parado previamente en Maqueda, un pueblo de Toledo que resultó ser precioso, y ya íbamos a nuestro destino principal: Talavera de la Reina. Esta ciudad existe desde la época de los romanos, cuando se llamaba Cesaróbriga. Desde entonces, ha pasado por manos de los visigodos y de los musulmanes, hasta que en 1083 fue conquistada por Alfonso VI. Como veis, una ciudad muy rica históricamente, lo que estará reflejado en sus monumentos y edificios.



Después de esta introducción histórica (hoy me ha dado por ahí), comenzamos la visita –cómo no- por la oficina de turismo, situada en la Ronda del Cañillo, nº 22, junto a Museo Etnográfico. A nosotros nos costó un poco aparcar, pero finalmente tuvimos suerte y lo dejamos al lado de la OT, que es un buen sitio para empezar a patear.

Al lado se encuentra el río Tajo con sus puentes: el Puente de Hierro y el Puente Romano, cada uno de un estilo como podréis adivinar por sus nombres. El de Hierro es de principios del siglo XX y supuso una mejora en las comunicaciones de la ciudad; el Romano, del que queda poco puente original, se ha reconstruido frecuentemente por el desgaste del río. También existe el puente de Castilla la Mancha, que no recuerdo así que estaría por otro lado.

Empezamos el recorrido por el centro viendo, desde fuera, el Convento Jerónimo de Catalina (San Prudencio), del que obtendréis una preciosa fotografía desde el puente Romano, reflejo en el agua incluido. Esta mezcla de nombres se debe a que ha ido pasando por diferentes “manos”: en su fundación fue el Convento de Santa Catalina, luego lo cogieron los Jerónimos y cuando se convirtió en un colegio de huérfanos, se llamó San Prudencio.

Cuando nosotros fuimos era Navidad, y tenían un precioso mercadillo medieval (bueno, creo que era nazareno pero en esencia son todos iguales). Merece la pena porque las calles decoradas están muy bonitas, y los precios, al menos el año 2013 fueron bastante asequibles (algo me compré yo jejeje).




Así, entre puestos de artesanía y guirnaldas, llegamos a la Iglesia de Santa María la Mayor (la Colegial). En su interior albergaba una exposición de belenes, en su mayoría miniaturas, que pasamos a ver porque era gratuita. Esta iglesia se sitúa en la Plaza del Pan (llamada con este suculento nombre porque antiguamente se vendía ahí el pan), y allí aproveché para fotografiar a Emily con la típica cerámica toledana, que decoraba los bancos de la plaza.

Callejeando por Talavera podemos ver muchas iglesias, algunas con estilo mudéjar (aunque un mudéjar, digamos, “moderado”, no al estilo de Teruel por ejemplo) como por ejemplo, la Iglesia de Santiago el Viejo y de Santiago el Nuevo. También hay numerosos conventos, muchos de los cuales vimos por fuera nada más porque estaban cerrados. En la web de turismo de Talavera podéis informaros de estos conventos y monumentos varios.



Otro de los sitios que me gustó especialmente fue las Torres Albarranas, una construcción que da aspecto de fortaleza a la ciudad. De hecho, gracias a ellas Talavera fue considerada una de las ciudades más seguras durante siglos. ¡Qué curioso! Ya sabéis que a mí todo lo que tenga que ver con fortalezas y castillos me vuelve loca :) En una de las torres, vacía por dentro, se instaló la Capilla del Cristo de los Mercaderes, que me llamó la atención porque está ahí empotrada y puedes asomarte por la cristalera.

Poco me queda por contaros, solo hablaros de la Basílica de Nuestra Señora del Prado, fuera de lo que es el casco histórico, en los Jardines del Prado. Allí está la patrona de Talavera, y son unos preciosos jardines por los que merece pasear. Cuando yo fui era diciembre y anochecía pronto, así que entre eso y el frío… No pude disfrutarlos mucho, pero merecen la pena.





Antes de acabar, os cuento. Para comer dimos bastantes vueltas. Me resultó un poco triste que, siendo domingo, hubiera muy pocos restaurantes abiertos, estaba todo un poco desolado. Por fin encontramos uno y fue perfecto: el restaurante Nueva España. Solo os digo una cosa: ¡10€ el menú en domingo!

Sin más, os deseo un buen día y que me contéis qué os ha parecido el post, Talavera, si habéis estado alguna vez o queréis ir, ¡comentadme! :) 

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Cueva de El Soplao: exploradores por un día

08 agosto 2014

Por fin llegaba el día, llegaba el momento… Íbamos a hacer la visita a la Cueva de El Soplao que tanto me habían recomendado. Antes de empezar a contaros mi experiencia, un poco de información práctica
  • La Cueva de El Soplao está en lo alto de la Sierra de Arnero, en Cantabria, a unos 60 km. de Torrelavega que era donde yo me alojaba. De Santander está un pelín más lejos, unos 80 km.
  • Existen dos tipos de visita: la guiada, más tranquila y adaptada para todos los públicos. En esta subes en un tren minero y recorres la galería minera de la Isidra hasta llegar a la parte más externa de la cueva. Esta visita dura una hora y cuesta 12€ por persona. Por otro lado está la visita aventura, que es la que yo hice y os recomiendo totalmente. Esta cuesta algo más, concretamente 32 eurazos por persona… Es un poco cara pero merece la pena. Dura dos horas y media y después os cuento de qué va el asunto.
  • Antes de ir, reserva tu entrada. Son grupos reducidos y si vas sin cita posiblemente no puedas visitar la cueva en ninguna de las modalidades.
  • Te recomiendo reservar a primera hora. Así a la salida podrás aprovechar y visitar algún sitio más, como por ejemplo San Vicente de la Barquera, que se encuentra a 26 km. de allí.
  • Lleva ropa cómoda. Yo me puse un pantalón de chándal, calzado de trekking, una camiseta de tirantes y sudadera finita. Ten en cuenta que luego te dan botas, mono y casco y tienes que ponértelo encima de la ropa (las botas obviamente no van encima de tu calzado jeje).

Antes de empezar la visita nos dimos una vuelta por la tienda, hicimos las fotos de rigor y disfrutamos de las vistas desde la Sierra, que son preciosas.

Después nos hicieron pasar a los vestuarios, nos repartieron la ropa que llevaríamos y unos guías muy majetes nos explicaron el funcionamiento de la luz del casco. Cuando estuvimos cambiados nos llevaron a la entrada de la cueva. Por cierto, no te agobies si al principio no te da tiempo a fotografiarte con el atuendo minero-explorador, al final te dejan un tiempo para fotos. De esta guisa fui yo :)


Una vez en el interior de la cueva no se permite hacer fotos, 
por lo que he pedido fotos a turismo para que las podáis ver.


La Cueva de El Soplao se descubrió hace relativamente poco, a principios del siglo XX. Aunque tiene unos 20 km. de galerías, lo que nosotros visitamos con la visita aventura solo recorremos 1,5 km. En ese kilómetro y medio recorres muchas galerías, las más destacadas son las de Campamento, El Órgano y El Bosque. Lo más especial de esta cueva minera son las excéntricas, un tipo de formación que no se da en todas las cuevas. Podría copiaros la definición que viene en cualquier web o diccionario, pero prefiero explicarlo a mi manera. Las excéntricas son un tipo de formación (rollo estalactitas y estalagmitas) pero mucho más llamativas. Tienen un color blanco como si fuera hielo, y tienen como pelitos que salen de la formación (capilaridades, creo que se llaman). Una imagen vale más que mil palabras, ¿cómo las describirías tú?



En cuanto a la visita aventura, recorres las galerías que te he comentado por el suelo real de la cueva, no vas por ningún camino “artificial”. Debes seguir a los guías y hacer caso a sus consejos todo el rato. La galería del Campamento se llama así porque precisamente era la estancia donde acampaban los mineros; la del Bosque porque la cantidad de formaciones recordaba a un bosque pétreo y la del Órgano porque las formaciones recordaban precisamente a esto, a tubos de órgano (eran como unos macarrones gigantes).


Por lo demás, si quieres quedar como el listo de la clase presta atención al camino, porque luego preguntan si alguien sabe cómo volver. En nuestra visita nos guió de vuelta mi novio, que tiene alma de explorador y una orientación estupenda :) Si hubiera tenido que guiar yo, habríamos muerto todos ahí dentro jajaja. Un dato importante es que si alguien visita una cueva y se pierde, lo mejor no es ponerse a dar vueltas sin sentido a ver si encuentras la salida, sino sentarte y esperar que te vengan a buscar (para lo que previamente has tenido que comunicar a alguien tus planes de visitar la cueva X, sino…).


 Mi momento favorito de la visita fue cuando llegamos a la última sala y nos hicieron sentarnos y apagar todas las luces. Ha sido la primera vez en mi vida que he experimentado una sensación de silencio y oscuridad total… Porque claro, en cualquier sitio hoy en día tus ojos se adaptan a algo de claridad: siempre hay una rendija de una persiana por la que entra luz, una luz de emergencia, etc. Pero ahí no. No había nada de luz y por supuesto nada de ruido. Fue sobrecogedor.

En cuanto a la explicación de por qué la cueva se llama El Soplao… Me quedo con la que nos dijo el guía. Se llama El Soplao porque te soplan 32 euros para hacer la visita :) ¡Olé! Aún con este precio os la recomiendo. No es nada complicado avanzar por la cueva (los tramos más difíciles tienen alguna cuerda para ayudar o te ayudan los monitores) y merece mucho la pena.


 Y tú, ¿has visitado alguna vez El Soplao? ¿Conoces otra cueva de este estilo que me recomendarías? ¡Cuéntame! 

→ Fotografías gracias a Turismo de Cantabria

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Maqueda, una joya toledana

09 febrero 2014

Hacía mucho que no tenía tiempo para salir de excursión. De hecho, creo que desde que volví de Cantabria a finales de agosto no había conseguido salir ni un día de excursión… (la vida del músico es dura, aunque los hay que piensen que estamos todo el día sin hacer nada).



Pero por fin con las vacaciones de Navidad reuní un ratito y allá que fuimos. El destino principal de ese día era Talavera de la Reina, en Toledo, pero como sabéis me encanta entretenerme por el camino. Y así es como llegamos a Maqueda, un pueblecito que está unos 40 km. antes de Talavera.

En principio paramos porque desde la carretera se ve un castillo bastante bien conservado, y no podíamos dejar pasar la oportunidad de cotillearlo. Nos metimos al pueblo y nos costó un poco dar con un sitio para aparcar. No porque todo estuviera ocupado ni nada parecido, sino porque por los alrededores del castillo las calles eran tan estrechas que no cabía casi ni mi coche (que es de los más pequeñitos).



Cuando encontramos un sitio para dejar tirado el coche (“aparcarlo” sería decir mucho), nos bajamos y fuimos rápidamente al castillo, llamado Castillo de la Vela. Efectivamente por fuera se conserva muy bien, pero por dentro no sabíamos bien qué había. El castillo es de origen romano –fue una torre vigía- y estaba cerrado. Por dentro parecía moderno, por lo que pensamos que podía tener algún centro de interpretación o algo así. Más tarde descubrí que lo que hay es el Museo Histórico de la Guardia Civil. Al lado del castillo hay un pequeño parque donde en días de verano se debe estar muy bien.

Desde el cerro del castillo no se contemplaba mucho más, las casitas de Maqueda, por lo que fuimos al coche dispuestos a continuar el viaje. Peeeero… Al torcer por una calle vimos algo que se parecía a una iglesia (ya era raro un pueblo sin iglesia). Parece que habíamos encontrado la parte “nueva” de Maqueda, y ahora sí. Aparcamos el coche y paramos a informarnos en un cartel de estos turísticos.


Resulta que Maqueda nos tenía engañados y tiene bastantes cositas. Lo que habíamos visto de lejos y que confundimos con una torre de una iglesia era la Torre de la Vela, una torre que queda de una fortaleza del siglo XII.

Ahora sí, localizamos la iglesia y fuimos a verla. La Iglesia de Santa María de los Alcázares se encuentra en la plaza del pueblo, y aunque el edificio en sí es del siglo XV, la torre del campanario que vemos hoy es mucho más moderna, de 1908. Delante de esta iglesia vemos un arco semiderruido, la Puerta Califal, y era la puerta que daba entrada a una antigua fortaleza.


Detrás del Ayuntamiento entrevemos otra torre de otra iglesia y nos vamos a verla. Era la torre de la Parroquia de Santo Domingo, de la que solo quedaban esos restos de la torre, ni más ni menos. El resto fue demolido hace tiempo.

Entre las fiestas más destacadas de este pueblo toledano, se encuentra su fiesta de moros y cristianos, que se celebra el último domingo de abril. ¡Yo siempre empeñada en ir a la costa para ver estas fiestas y resulta que al lado de casa tengo una de estas bonitas fiestas! ¿Os venís a verla este año? :)



En fin, este es el resultado de pararse en los pueblos que te llaman la atención. Que al final encuentras un lugar precioso donde menos te lo esperas. ¿Conocíais Maqueda? ¿Os gustaría ir? ¿Qué os ha parecido? ¡Espero vuestros comentarios!



¡Un abrazo viajeros!



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Fitur 2014: crónica y 5 consejos para sobrevivir a esta feria

24 enero 2014

¡Hola a todos!

Está siendo una semana un poco larga, pero por suerte ha acabado bien. Un año más hemos estado acreditados los bloggers y hemos podido disfrutar de la feria los días de profesionales.


El jueves acudí a la ruta bloguera, y paseamos por varios stands. En Alemania, además de darnos un desayuno riquísimo presentaron las novedades turísticas de este año. La bicicleta va a ser una gran protagonista en el país germano, además del turismo cultural y el turismo homosexual. 


Cuando acabamos nos dirigimos hacia el stand de Argentina. Ahí, tras una breve charla donde nos hablaron de las características de su país, destacando la diversidad de paisajes, nos sirvieron una muestra de la gastronomía local. Mmmmm... Yo probé una empanada de carne riquísima. Ojalá algún día pueda ir a probarlas in situ :)


Sin movernos del continente americano, continuamos la ruta. Repetíamos visita a Perú, este año tuvimos el gusto de aprender algo más de cómo son los trajes regionales de las mujeres peruanas. Muy bonitos y coloridos, me enteré de que algunos de esos vestidos tienen toques de los españoles. Un piscolabis y unos regalos después, pusimos rumbo a...



¡Canadá! Allí nos hablaron de los cursos de idiomas que se pueden realizar, pero la megafonía era pésima y no me enteré de casi nada. Solo de que nos servían sidra de manzana helada, muy rica por cierto. Con unos cuantos kilos de más encima por toda la gastronomía mundial que habíamos ido probando, caminamos hasta el stand de Japón, el último para mí de la ruta. Y si en el de Canadá la megafonia era mala, en este ya ni os cuento... Así que solo pude ver hablar a un japonés (ver, que no oír) y sacaron a 10 blogueros a escribir su nombre en japonés.



Después de esto yo me fui a mi aire porque quería recorrer la feria y luego tenía que trabajar. La vi como siempre, de hecho, no me he molestado en hacer demasiadas fotos porque todos los años tengo las mismas... Eso sí, antes de acabar quería hacer un par de cosas. La primera agradecer a todos los organizadores que han hecho posible que tenga mi acreditación, y la segunda... Daros unos humildes consejos para sobrevivir a esta feria :)

  1. Aunque haga frío, lleva un abrigo no demasiado aparatoso. En Fitur las temperaturas son infernales, sobre todo cuando vas cargado de bolsas hasta arriba. Así que lleva algo con lo que puedas cargar más o menos sin problema durante el tiempo que estés allí. Vale, hay ropero, pero cuesta 1,65€ y a primera hora hay mucha cola para dejar la ropa. Para mí no fue una opción.
  2. Si eres bloguero, pide citas con las agencias antes de ir. No lo dejes al azar porque lo más posible es que cuando llegues no estén en el stand, estén reunidos o cualquier otro contratiempo.
  3. Si eres bloguero, lleva tus tarjetas siempre a mano. No sabes cuándo te van a hacer falta y a quién se las vas a dar. Si no tienes, no te cortes. Tu nombre, el nombre del blog y algún dato más, una cartulina y listo. Siempre puedes decir que ya has repartido todas y que has tenido que pillar esa medida de urgencia ;)
  4. Lleva un bolso o mochila pequeño. Piensa que allí te dan bolsas e incluso un trolley de cartón, por lo que es mejor ahorrarse llevar un bolso gigante porque lo llenarás, eso y todas las bolsas que te den. 
  5. El calzado también debe ser cómodo. No vas a la Fashion Week, sino a recorrer el mundo entero en 54.000 metros. Asegúrate de ponerte algo para patear cómodo.


Parecen consejos obvios, pero me parecía que no están de más. Además, sino todos los años mis post de Fitur serían iguales :) Antes de acabar este viernes y este post, ha sido un placer reencontrarme con los blogueros conocidos y conocer a otros nuevos. Para mí, lo mejor de Fitur en todos los sentidos. Más que un lugar de reunión de empresas, es un sitio para reencontrarse y socializar. ¡Me encanta! Solo espero veros pronto a todos y no tener que esperar hasta el próximo Fitur.

Mañana se abre la feria a todo el púbico, ¡espero vuestros comentarios! 


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Pedaleando por Santander

22 diciembre 2013

Llevaba un par de días en Cantabria y no había parado. Teníamos planeado visitar más o menos uno o dos sitios por día, y aquel miércoles tocaba Santander, cuyo nombre se cree que deriva de “San Emeter”.


Salimos desde Torrelavega en el FEVE y llevamos las bicis con nosotros para movernos sobre ruedas allí, de forma ecológica y económica. El día acompañaba y aunque yo no soy nada deportiva, acepté el reto de recorrer Santander en bici. ¡Qué ingenua fui!

Salimos del FEVE en Santander tras media horita de viaje en tren (esta opción cuesta 4,80€ ida y vuelta). Mientras viajaba aproveché para bajarme una APP de Santander Turismo llamada SmartSantanderRA, aunque también llevaba un plano en papel. Lo más curioso de la APP era que tenía vista de realidad aumentada, es decir, enfocabas con tu móvil al monumento y decía lo que era.

Lo primero que hicimos al llegar fue ver el barrio pesquero. Con la brisa mañanera paseamos por el muelle de Santander. No había mucha vida allí a esas horas, pero me dijeron que por ahí suelen sacar el pescado a la calle y montarse unas parrilladas que no veas. Después de esto continuamos hasta el centro.

Yo iba con la lengua fuera ya, es lo que tiene no coger mucho la bici. Llegamos a una de las calles principales y aparcamos en un sitio destinado a ello. A patita recorrimos una parte de Santander, empezando por la iglesia de la Anunciación, que solo vimos por fuera.

Pasamos por el Ayuntamiento y después a la Catedral. Visitarla era gratis pero tuvimos problemas para pasar, porque llevábamos camisetas que nos dejaban al descubierto los hombros. Por suerte yo llevaba una camiseta y me tapé con ella, así que nos dejaron pasar. El interior es bonito, pero nada fuera de lo normal para mi gusto. Me gustó bastante más el claustro, que se añadió un siglo más tarde de la construcción de la Catedral.




Al lado de la Catedral (de hecho yo pensé al principio que formaba parte de ella) está la Iglesia del Santísimo Cristo. Esta me gustó mucho, porque era pequeña, recogida y me pareció diferente a otras que he visitado. Es del siglo XII y también se la llama Iglesia Baja.

Al lado de la Catedral se encuentra el edificio de Correos, de estilo montañés construido en el siglo XX. Pusimos rumbo a la oficina de turismo, por la que aún no habíamos pasado aún. De camino vimos también el edificio del Banco Santander.

En la oficina de turismo vimos que había paseos en barco y aprovechamos para informarnos. Hay varias: una que visita la bahía de Santander, otra con visión del fondo marino y una tercera que va por el Río Cubas. Los precios de las excursiones rondan los 10 euros (aproximadamente), y merecen la pena. Nosotros nos decidimos por la de la bahía. Nos llamaba la atención la del fondo marino, pero como el mar se veía un poco revuelto, no nos arriesgamos.



Hicimos bien, porque había muchas corrientes y no hubiéramos visto nada, solo un montón de arena revuelta. De hecho, nuestra visita fue algo más corta porque el barco no podía acercarse hasta el Faro de Cabo Mayor. El recorrido que hicimos fue desde el embarcadero, pasando por Puerto Chico, la Playa de la Magdalena, El Sardinero, Isla Mouro y vuelta bordeando la Playa de Somo. Para amenizarnos el paseo nos subimos un aperitivo, aunque hay bar en el barco.



Cuando salimos del viaje en barco fuimos bordeando el mar por la carretera hacia el lado del Palacio de Festivales, un edifico un tanto feo (por fuera) para mi gusto. Antes de que se inaugurara en 1991, los festivales de música y danza se realizaban en la Plaza Porticada.

Continuamos y pasamos por la puerta del Museo Marítimo del Cantábrico. Nos llamaba bastante la atención, así que allá que fuimos. La entrada general cuesta 8 euros.


El museo tenía 4 plantas visitables y las visitamos de arriba abajo sin perdernos detalle. Empezamos por la terraza-mirador que hay pasando al restaurante, y seguimos por las maquetas de barcos. Vimos recreaciones de camarotes, aprendimos cómo vivían los pescadores y otras cosas interesantes relacionadas con el mundo del mar. No se podían hacer fotos en el museo, salvo en el acuario, que fue mi parte favorita. En definitiva, un museo que merece la pena ver.

A todo esto eran las 3 de la tarde, no habíamos comido  y no sabíamos cuándo podríamos comer. Queríamos tomarnos un bocadillo en el primer sitio barato que viéramos, pero a la vez avanzar más en nuestra ruta ciclista. Así que continuamos pedaleando.


Llegamos a la Península de la Magdalena y disfrutamos de la brisa marina mientras veíamos los pingüinos y leones marinos que allí tienen. Además de la parte “natural”, allí está el Palacio de la Magdalena, de principios del siglo XX. Solo lo vimos por fuera porque estaban con cursos de verano, ya que ahora es la Universidad Menéndez Pelayo. Si quieres visitarlo por dentro, te recomiendo que mires su web para ver horarios y precios. Fue residencia de Alfonso XIII entre 1913 y 1930, y para decorarlo se llevaron árboles y arbustos desde El Pardo (Madrid).


Después de este bonito paseo, en el que pudimos ver también varios mascarones de proa que tenían expuestos y esculturas realizadas directamente en los troncos de los árboles, paramos a comer. Sentados al lado del paseo marítimo zampamos unos bocadillos y después fuimos al Faro de Cabo Mayor, nuestra última parada (al menos dentro de Santander).


Ya casi no tenía fuerzas y fue un tortuoso camino hasta el faro. Arrastrando la bicicleta conseguí llegar hasta arriba, donde disfrutamos de unas vistas que hicieron que mereciera la pena la subida hasta allí. El faro, de unos 30 metros, se encendió por primera vez en 1839.

Así acabó mi paseo por Santander, aunque os comentaré que luego seguimos hasta la playa de la Virgen del Mar (ahí está la Ermita donde se guarda la patrona de Santander), donde nos dimos un bañito en una cala para refrescarnos tras un caluroso día. Lo gracioso fue que tuvimos que salir corriendo porque se nos pasó la hora y casi perdemos el último tren. Lo pasé fatal porque se hacía de noche y no teníamos luces… Total: 25 km. andados en bicicleta, unos mejor y otros peor, que me hicieron llegar más que agotada a Torrelavega :) ¿Cuál será el próximo destino?


¡Felices fiestas viajeros!

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Un primer paseo por Noja

23 noviembre 2013

Ya quedaban pocas horas de luz y aún queríamos visitar Noja. ¿Qué había allí? No lo sabíamos bien, pero pronto lo descubriríamos. Llegamos y nos invadió su ambiente fiestero, tenían la verbena montada y las calles estaban llenas de gente (no sé qué festividad sería porque era mediados de agosto y no viene esa fecha en la web de turismo)

Aún así, conseguimos aparcar bastante céntrico y nos dirigimos –cómo no- a la oficina de turismo. Allí, además de un plano vimos que había una APP de Noja Turismo y me la descargué. Me pareció una cosa bastante interesante, yo es la primera vez que la veía. Lo sé, soy una viajera inexperta y estas cosas me parecen nuevas :)

Plano en mano y APP en móvil, nos dimos una vuelta. En pleno centro encontramos la Iglesia de San Pedro, que pudimos ver por dentro y por fuera porque estaban en misa y se nos permitió asomar la cabecita al interior. A esta iglesia, construida sobre un monasterio del año 1000 se la llama también el Faro de Noja, ya que la torre está construida para que la vieran los marineros desde el mar.



Como era tarde (os recuerdo que ese día visitamos Castro Urdiales, Laredo y Santoña) lo de visitar museos y otros monumentos lo teníamos complicado. Aún así tuvimos suerte y pasamos al Palacio de los Marqueses de Albaicin, de acceso gratuito. Estuvimos paseando por los jardines y pasamos al interior de la casa, donde había una exposición de cuadros. Si querías visitar la casa sí costaba dinero, por lo que decidimos dejarlo para futuras ocasiones. En el jardín había un pequeño estanque, una bolera al estilo cántabro y una exposición de bonsáis.





Cuando salimos barajamos las opciones que teníamos: ver los monumentos a carreras desde fuera o hacer una ruta en la playa, aprovechando los últimos rayos de sol. Optamos por esta última y fue una decisión muy acertada :)

Como os digo era tarde y no pudimos hacerla completa, pero optamos por una facilita y con buenas vistas, la Ruta de la Costa (3 km.). Para hacerla nos pusimos las chanclas de playa, porque la mayoría del camino iba a ser por arena y nos resultaba más cómodo así. Disfrutamos del atardecer paseando por las calas y playas de Noja.


En el camino encontramos una construcción de la Guerra Civil, una casamata, y también hay viveros de marisco y algún cañón militar pero esos no los vimos. La noche se nos echó encima y regresamos a Torrelavega, donde estábamos alojados.


Fue una breve visita a Noja pero me gustó mucho. Me he quedado con ganas de ver todo lo que me falta y de ir preparada para realizar alguna de esas rutas en condiciones.

En su mayoría son rutas naturales pero además está la Ruta de las Casonas (unos 2 km. aproximadamente), que recorre el Palacio del Marqués de Velasco, el de Albaicín y diversas casonas como la de Assas o Arnaiz.


Me gustaría saber si vosotros habéis ido a Noja, qué os parece, qué visteis, si no la conocíais, si tenéis pensado ir próximamente… Os animo a comentar y a contarme vuestra opinión :)


¡Hasta la próxima viajeros! 

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