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Castillo de San Vicente de Argüeso (Cantabria)

07 octubre 2023

En lo alto de una colina del sur de Cantabria, se halla este castillo que comenzó a construirse en el siglo XIII. Se levanta sobre la antigua ermita de San Vicente, de la que toma el nombre, y se sigue modificando y añadiendo partes a la fortaleza hasta el siglo XV.

Desde 1983 es Bien de Interés Cultural, pero hasta 1999 no fue abierto al público. En 1988 comenzó su restauración, a cargo de la familia Sobaler, para salvarlo del estado en el que estaba; junto a la ayuda de artesanos locales, rehabilitaron esta imponente fortaleza.

Tomás Sobaler no ha llegado a celebrar el 35 aniversario de su restauración, ya que falleció el pasado 2018, pero el legado que dejó es indiscutible. Miles de viajeros visitan el Castillo de Argüeso (cuya entrada cuesta 3€ y puede adquirirse online), que acoge exposiciones, conciertos o conferencias, entre otros eventos.

Creo que al castillo solo se puede acceder en coche, no hay transporte público (si me equivoco, perdonadme y corregidme, por favor), pero es una excursión que bien vale la pena. Recorrer sus estancias, con suelos y techos de castaño y roble, es una auténtica gozada y, además, es de los pocos castillos cántabros que pueden visitarse por dentro.

Sé que el post es cortito, pero lo cierto es que ya hace años que lo visité, y copiar y pegar datos históricos de otras webs no es mi estilo. Prefiero dar unas pinceladas y animar a los viajeros a visitarlo.

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Arbeteta, el pueblo de Mambrú

25 julio 2018

Un pueblecito pequeño, bonito y con una historia curiosa. Ese es Arbeteta, un rincón de Guadalajara que pertenece a la zona del Alto Tajo. Llamó mi atención porque en el plano estaba señalizado un castillo, así que aprovechando que estábamos por la zona, fuimos a visitarlo.


El castillo está en ruinas, y parece emerger de la roca. Perteneció al primer duque de Medinaceli, y nosotros lo vimos desde el pueblo, ya que con la solana que caía no nos planteamos siquiera el acercarnos (tampoco estoy segura de que se pudiera).


Atraídos a Arbeteta por el castillo, no es el único atractico del lugar. Encontramos una bonita iglesia que llamaba la atención desde lejos por estar coronada con una enorme veleta, apodada como “Mambrú”. Investigando en internet, este Mambrú nada tiene que ver con el de la famosa canción popular “Mambrú se fue a la guerra, qué dolor, qué dolor, qué pena…”, aunque también es una historia de guerra y pena. 


Resumiendo la información encontrada, la leyenda dice que Mambrú se enamoró de una muchacha rica de Escamilla, cuyo padre no aprobaba la relación. Mambrú se fue a la guerra y, cuando volvió con un rango más elevado, el padre de su amada aún no lo consideraba suficiente.



La forma que tenían de comunicarse era subiendo a las torres inacabadas de sus respectivas iglesias y saludándose con una bandera o paño blanco. Cuando Mambrú volvió a irse al combate lo hizo para no volver, y la muchacha, al enterarse, murió de pena a los pocos meses.

En Escamilla y en Arbeteta coronaron sus iglesias con sendas veletas con forma de mujer y hombre, respectivamente, para que los amantes pudieran seguir saludándose desde lo alto de las torres.

¿Qué te ha parecido la historia? ¿La conocías? ¿Conocías este pueblo? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.


Pedraza, villa de turismo medieval

17 noviembre 2014

Para aquel día de julio que yo pensaba caluroso (y no lo fue), elegimos una excursión por tierras segovianas. Después de ver Turégano, era el turno de pasear por Pedraza, una villa medieval conocida principalmente por la Noche de las Velas. Me habían hablado maravillas de este pueblecito (de obligada visita si te gustan, como a mí, los lugares con aires medievales), así que fui a comprobar in situ si de verdad merecía su la fama.

Calles de Pedraza

Sí, sin dudarlo. Pedraza merece la fama y el título de Conjunto Monumental que tiene. El nombre del pueblo es más que acertado, ya que paseas por calles empedradas con un origen que posiblemente se remonta al siglo IV a. C.

Aún con su belleza y encanto, me llevé un pequeño chasco con Pedraza. El día que fuimos, la oficina de turismo estaba cerrada y me pareció bastante dejada (mirad la foto), las opciones para comer que encontramos eran más que caras, los menús rondaban los 30€, cosa que en mi casa no nos podemos permitir comer los 3 por ese precio… Vale que sea un pueblo muy turístico, Conjunto Monumental  con el premio Europa Nostra, pero no hay que abusar ~_~ ¿No creéis?

Cartel oficina de turismo

En fin. Me centraré en la parte bella de Pedraza, que es lo que importa. ¿Quién necesita guías o planos? Para aparcar hay un lugar habilitado, al lado de la Ermita de San Pedro (que en realidad es una casa particular y no se puede ver más que por fuera). Nosotros fuimos en lunes, por lo que no había casi nadie. Sin embargo, intuyo que un domingo o día festivo eso se pondrá a reventar, así que si puedes ves temprano.

Calles de Pedraza


Desde allí fuimos paseando por todo el centro, impregnándonos de esa soledad que solo proporciona (en ocasiones) ir entre semana a conocer sitios. Recorrimos calles preciosas, llenas de unas velas casi humeantes dado lo reciente que estaba la noche de las velas. Uno de los monumentos que puedes encontrar paseando es la Cárcel de la Villa, solo visitable sábados, domingos y festivos por 3€.

Balcón con flores y velas - Pedraza


Llegamos a la Iglesia de Santa María, en apariencia bastante ruinosa pero que en su interior alberga el museo Ignacio Zuloaga, pintor que compró la iglesia y también las ruinas del castillo. El museo alberga una colección de obras pintadas por el propio Zuloaga, además de obras de arte que él tenía en su propia colección.


Pedraza

El castillo me pareció bonito, pero no es de los que más me ha gustado (al menos en el exterior). Tuvimos la mala suerte de pillarlo con un escenario delante, lo que también estropea el paisaje. La fortaleza tiene origen medieval, y tenemos que agradecer de nuevo a Ignacio Zuloaga que algunas zonas del castillo estén restauradas. Se puede visitar por 6€ con visita guiada.

Castillo de Pedraza

Ahora le toca el turno a la Plaza Mayor. Centro neurálgico del pueblo, allí encontramos hoy el Ayuntamiento y la Iglesia de San Juan Bautista. Al igual que en la Edad Media, en las fiestas se sigue utilizando de plaza de toros (para que veáis lo avanzados que estamos). Recomiendo pasear por la plaza y alrededores, por unos callejones que llevan a otras plazas más pequeñas pero igual de encantadoras.

Plaza Mayor de Pedraza

Estas son algunas de las cosas que podemos ver en Pedraza, aunque podéis consultar la web de turismo donde viene bien explicado cada monumento con su horario (no como en el exterior de la oficina de turismo…)


¿Qué os ha parecido el pueblo? ¿Lo conocíais? ¿Os parece abusivo lo que os comento de los precios para comer? ¡Contadme! Un abrazo viajeros, ¡hasta la próxima!

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Turégano, vega de las torres

11 julio 2014

7 de julio de 2014. Amanecía soleado en Madrid, y yo, con toda mi ignorancia, me ponía mi pantalón corto y mi camiseta de tirantes. Bueno, me llevaré una camiseta de manga larga también, por si acaso, pensaba. Ingenua de mí. Cuando llegué a Turégano, en Segovia, me arrepentí de no haber ido vestida de invierno. ¡Vaya frío! El cielo estaba totalmente cubierto y el aire soplaba fresco, así que como era la hora de nuestro redesayuno (veáse “Un día de excursión: así me organizo”) pasamos a un bar de la Plaza Mayor a tomar un café a temperatura magma volcánico.
  


Con la tripita caliente ya se veía todo de otra forma. Desenfundamos las cámaras de fotos y ¡al lío! Empezamos por la Plaza Mayor, donde nos encontrábamos. Salvo que era el sitio donde todo el mundo aparcaba (yo incluida), la plaza me gustó mucho.

Estaba llena de soportales, que a mí me gustan mucho y me parece que le confieren un aspecto muy pintoresco a las plazas, y desde allí teníamos magníficas vistas al castillo. El Ayuntamiento está en la Plaza Mayor, donde además de celebrarse mercadillo los sábados, se convierte en plaza de toros cuando llegan las fiestas.



Detrás del Ayuntamiento hay una callecita que me gustó mucho, desde la que también se divisaba el castillo de Turégano. Por allí pasaba el arroyo de Mulas (si San Google no se equivoca) y tenías un agradable paseo a la orilla del arroyo.

El siguiente punto de interés turístico que queríamos ver era el castillo. Ya había visto en internet que por ser lunes estaría cerrado, pero aún así se podía ver por fuera. Me pareció muy bonito, bien conservado pero no con ese punto de restauración que tienen algunos castillos que los hacen parecer casi decorados. A lo largo de la subida tienes una serie de carteles que te van contando un poco la historia del castillo, lo que hace que sea muy amena. Aún así, es una subida muy pequeña.



Para que os situéis un poco y conozcáis algo más de esta fortaleza, os contaré que la estructura que vemos hoy en día es del siglo XV, pero que el castillo tiene raíces celtibéricas. Además de castillo, ha tenido la función de iglesia y prisión, y en él se ha hospedado, entre otros personajes, Fernando el Católico.

No os aburriré más con la historia. Al acabar de recorrer el perímetro del castillo, bajamos al pueblo y fuimos hacia la iglesia. La Iglesia de Santiago data del siglo XII, está al lado de la Plaza Mayor (en la Plaza Santiago, donde está también el pilón), y solo la pude ver por fuera porque estaba cerrada.



Después de esto dimos por finalizada la visita y pusimos rumbo a Pedraza. Turégano lo descubrí gracias a un libro que cogí en la biblioteca donde venía una ruta de castillos. Así que próximamente trataré de conocer más de estos pueblos y hablaros de ellos aquí en el blog :) Por cierto, que el título del post no es por capricho. Es que el nombre del pueblo tiene origen en las palabras “Turrem Vegan”, que significan “vega de las torres”, ¿lo sabías?


 ¡Hasta pronto viajeros!


Si quieres conocer más pueblos de este entorno, puedes visitar estos postamigos:

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Maqueda, una joya toledana

09 febrero 2014

Hacía mucho que no tenía tiempo para salir de excursión. De hecho, creo que desde que volví de Cantabria a finales de agosto no había conseguido salir ni un día de excursión… (la vida del músico es dura, aunque los hay que piensen que estamos todo el día sin hacer nada).



Pero por fin con las vacaciones de Navidad reuní un ratito y allá que fuimos. El destino principal de ese día era Talavera de la Reina, en Toledo, pero como sabéis me encanta entretenerme por el camino. Y así es como llegamos a Maqueda, un pueblecito que está unos 40 km. antes de Talavera.

En principio paramos porque desde la carretera se ve un castillo bastante bien conservado, y no podíamos dejar pasar la oportunidad de cotillearlo. Nos metimos al pueblo y nos costó un poco dar con un sitio para aparcar. No porque todo estuviera ocupado ni nada parecido, sino porque por los alrededores del castillo las calles eran tan estrechas que no cabía casi ni mi coche (que es de los más pequeñitos).



Cuando encontramos un sitio para dejar tirado el coche (“aparcarlo” sería decir mucho), nos bajamos y fuimos rápidamente al castillo, llamado Castillo de la Vela. Efectivamente por fuera se conserva muy bien, pero por dentro no sabíamos bien qué había. El castillo es de origen romano –fue una torre vigía- y estaba cerrado. Por dentro parecía moderno, por lo que pensamos que podía tener algún centro de interpretación o algo así. Más tarde descubrí que lo que hay es el Museo Histórico de la Guardia Civil. Al lado del castillo hay un pequeño parque donde en días de verano se debe estar muy bien.

Desde el cerro del castillo no se contemplaba mucho más, las casitas de Maqueda, por lo que fuimos al coche dispuestos a continuar el viaje. Peeeero… Al torcer por una calle vimos algo que se parecía a una iglesia (ya era raro un pueblo sin iglesia). Parece que habíamos encontrado la parte “nueva” de Maqueda, y ahora sí. Aparcamos el coche y paramos a informarnos en un cartel de estos turísticos.


Resulta que Maqueda nos tenía engañados y tiene bastantes cositas. Lo que habíamos visto de lejos y que confundimos con una torre de una iglesia era la Torre de la Vela, una torre que queda de una fortaleza del siglo XII.

Ahora sí, localizamos la iglesia y fuimos a verla. La Iglesia de Santa María de los Alcázares se encuentra en la plaza del pueblo, y aunque el edificio en sí es del siglo XV, la torre del campanario que vemos hoy es mucho más moderna, de 1908. Delante de esta iglesia vemos un arco semiderruido, la Puerta Califal, y era la puerta que daba entrada a una antigua fortaleza.


Detrás del Ayuntamiento entrevemos otra torre de otra iglesia y nos vamos a verla. Era la torre de la Parroquia de Santo Domingo, de la que solo quedaban esos restos de la torre, ni más ni menos. El resto fue demolido hace tiempo.

Entre las fiestas más destacadas de este pueblo toledano, se encuentra su fiesta de moros y cristianos, que se celebra el último domingo de abril. ¡Yo siempre empeñada en ir a la costa para ver estas fiestas y resulta que al lado de casa tengo una de estas bonitas fiestas! ¿Os venís a verla este año? :)



En fin, este es el resultado de pararse en los pueblos que te llaman la atención. Que al final encuentras un lugar precioso donde menos te lo esperas. ¿Conocíais Maqueda? ¿Os gustaría ir? ¿Qué os ha parecido? ¡Espero vuestros comentarios!



¡Un abrazo viajeros!



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Comienzo del viaje en Sotopalacios

19 septiembre 2013

¡Buenos días! Hace ya un mes que con ilusión preparaba mi maleta para ir a Cantabria. El 19 de agosto a las 5 de la mañana salía hacia el norte, con ganas de conocer zona desconocida para mí.


La parada reglamentaria la hicimos en un pueblo al lado de Burgos, Sotopalacios. A eso de las 8 paramos a desayunar en el Restaurante-Hotel Sotopalacios, y la verdad que nos atendieron genial. ¡Hasta nos regalaron una botella de vino! Así, con el estómago lleno y un regalito en la mano empezamos con buen pie el viaje.

Ya que habíamos parado, decidimos dedicarle un ratito al pueblo. Esta localidad burgalesa, bañada por el río Ubierna, tiene un castillo (llamado Castillo de Sotopalacios o Castillo del Cid) que se conserva bastante bien y que puede visitarse previa cita. Eran las 8,30 de la mañana y es de propiedad particular, así que ni intentamos visitarlo. Quizás para la próxima. Vosotros podéis planearlo y reservar la visita en el teléfono 947 44 11 44.

Castillo de Sotopalacios


Castillo de Sotopalacios


El Castillo fue construido en el siglo X, pero se reedificó en el siglo XIV y es lo que podemos ver hoy en día. Aunque en principio se pensó como fortaleza, pasado el siglo XVI fue más utilizado como palacio.

Castillo de Sotopalacios


Rodeamos la fortaleza para verla desde todos los ángulos y continuamos el camino. Al lado se encuentra la Iglesia, que también estaba cerrada, así que pasamos a ver el cementerio, que a veces es bonito y tiene cierto encanto. Estos son los sitios más emblemáticos de Sotopalacios. Cerca de la iglesia está el Rollo Jurisdiccional, que indica que la localidad era jurisdicción de los señores de Sotopalacios.




Y esta fue la primera parada del viaje. Os animo a seguir el resto porque van de bien en mejor :) Hay rincones que merece la pena descubrir por pequeños que sean. Espero poder actualizar con más frecuencia que no me gusta que el blog esté tan parado.

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Visitando Sigüenza

26 febrero 2013

Normalmente cuando hacemos una ruta vamos primero al lugar más lejano y luego ya lo que pille de vuelta. En este caso, después de haber visitado Medinaceli continuamos hacia Sigüenza.
 
 
Tengo que confesar que el día que me hizo (con unas nubes negras de tormenta, chispeando…) y la poca gente que encontré por la calle, hicieron que la imagen que me llevara de esta villa medieval fuera bastante tétrica y lúgubre… Digo medieval porque quizás es el estilo que más destaca, aunque en realidad los primeros habitantes llegaron a la zona en el Paleolítico.

La oficina de turismo me la encontré cerrada, aunque merecía la pena contemplarla por fuera porque es la Ermita del Humilladero, un edificio del siglo XVI.





Lo bueno de que no hubiera gente es que tampoco había coches y pudimos aparcar sin problema más o menos cerca de la catedral. El origen de este edificio no es religioso sino defensivo, y en él podemos ver una mezcla entre el gótico y el románico. Me gustó mucho esta “fortaleza religiosa”, al menos por el exterior (al interior no pasé).


Al lado de la catedral está la Plaza Mayor “actual”. Y remarco esto de actual porque en la Edad Media esta función la tenía la Plazuela de la Cárcel, donde está el antiguo ayuntamiento (hoy utilizado como escuela de música). Paseamos por la Plaza Mayor, rodeamos la catedral y comenzamos a callejear para conocer más Sigüenza y subir hasta el Castillo-Parador. Rodeándola encontramos otra plaza, en este caso la Plaza del Obispo Don Bernardo.



En nuestro callejeo descubrimos la Puerta del Portal Mayor y el Torreón y Muralla del siglo XIV. Con lo fan que soy yo de castillos y murallas, estaba encantada. La Puerta del Portal Mayor no es otra cosa que una ampliación de la propia muralla, y que pertenecía a un barrio del pueblo llano, nada de nobles y ricos por ahí. Me llamó la atención que en la parte interna del arco que conforma la pueta había una escultura de una virgen (la Virgen de la Victoria). En cuanto a la muralla, en su día separaba la ciudad cristiana de la morisca. A parte de la Puerta del Portal Mayor, en Sigüenza podéis ver otras puertas como son la del Toril (cerca de la catedral), la del Hierro (que cierra la ciudad medieval) o la del Sol.



Por fin llegamos al Castillo (el tiempo amenazaba con descargar una tormenta, pero de momento iba aguantando), hoy en día convertido en un bonito Parador. Aunque no es especialmente llamativo, me gustó mucho porque para mí es el prototipo de castillo. Vamos, que si me dicen dibuja un castillo haría algo parecido a este –dentro de mi estilo de pintura “infantil”- con sus almenas y sus torres. Se puede visitar el patio interior (Patio de Armas), donde encontramos un jardín donde descansar un rato. Como dato curioso, bajo el suelo del Patio de Armas se hallan unos pasadizos que se cree que fueron las mazmorras. Aunque nosotros, con el día que hacía, preferimos regresar al coche antes de que lloviera.



De vuelta pasamos por la Parroquia de Santa María, y antes de subirnos al coche observé un poco la Real Casa de la Misericordia, que estaba enfrente de donde habíamos aparcado. Un edificio inmenso, sobrio, que en su día acogía a los pobres y que en la actualidad es la sede del Colegio Sagrada Familia.

Hasta aquí mi paso por Sigüenza. Si os gusta el ambientillo medieval como a mí, el segundo fin de semana de julio se celebran las Jornadas Medievales :) A estas no he ido nunca, pero estoy segura que con lo bonito que es Sigüenza “al natural”, disfrazada de medieval tiene que ser increíble. ¿Nos vemos por allí en julio?

Un saludo viajeros, ¡disfrutad de la última semana de febrero!

Todas las fotos de mi visita en FACEBOOK :)


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Ruta alcarreña, parte II: Brihuega

27 diciembre 2012

Como más de uno y más de dos se habrá imaginado, el segundo pueblo de mi ruta alcarreña después de Torija es Brihuega, a unos 15 km. el uno del otro.


No es difícil aparcar en Brihuega, aunque yo para no tentar mucho a la suerte no me metí mucho en lo que viene siendo el casco histórico. Lo primero que hice fue localizar la oficina de turismo, que está en la Plaza del Coso, y acercarme a pedir un plano. Ojo porque la oficina está un poco mal señalizada y os puede resultar difícil de encontrar. Tengo que decir que la chica que estaba allí me explicó a las mil maravillas los encantos del pueblo y las posibles rutas a seguir, y aunque no sé si justo será la misma el día que vayáis a Brihuega, preguntadla por si acaso :)

De camino a la oficina de turismo pude contemplar la Iglesia de San Felipe, que no me detuve a visitar por dentro pero que puede hacerse desde las 9.00 hasta las 19.30 h. 


En la Plaza del Coso podemos contemplar el Ayuntamiento y las Cuevas Árabes. Para visitar estas últimas hay que comprar la entrada en la carnicería Hermanos Gutiérrez (sí, suena a broma pero es así), pero como yo fui en lunes estaban cerradas las cuevas… ¿vosotros las habéis visitado? ¡Yo me quedé con las ganas! Como dato curioso, en la Plaza del Coso antes se encontraba la cárcel municipal, que posteriormente se “reutilizó” como escuela, academia de música y biblioteca.

Dejamos la Plaza a un lado y nos dirigimos hacia el Arco de la Guía, construido con el fin conquistar el castillo. Nuestro objetivo no era tan pretencioso como conquistarlo, con visitarlo nos valía jejeje. Llegamos a la entrada, al Prado de Santa María, y lo primero que me llamó la atención fue la placa que había en conmemoración al Maestro Cabezudo, que dirigió la banda de Brihuega durante nada más y nada menos que 50 añazos. Investigando en internet he descubierto que la banda de música briocense es súper importante para su pueblo y que lleva en activo desde… ¡¡¡1893!!! Bueno, que ya sabéis como me pongo con las cosas de música.

 
Alrededor del Castillo de Piedra Bermeja está el Convento de San José, que alberga en su interior el Museo de Miniaturas. Yo no pasé porque estaba cerrado y porque eso de las miniaturas no es que me llame mucho. Tiene que ser curioso, pero dejarme los ojos intentando ver algo minúsculo… Como que no. 


 Una vez que atraviesas la entrada del castillo, puedes ver la iglesia de Santa María de la Peña, visitable solo sábados y domingos. ¡Eso de ir de excursión un lunes es un exitazo! Decidimos cotillear el cementerio que hay en el interior del castillo porque nos habían dicho que era bonito, pero yo tampoco lo encontré nada especial…


 El calor apretaba bastante; por suerte el agua de las fuentes de Brihuega salía fresca y rica y pudimos refrescarnos en ellas. Llegamos a la plaza de toros y pasamos dentro, cosa que normalmente no se puede hacer porque está cerrada, pero como estaban en fiestas debían estar adecentándola y pudimos verla. A mí, como antitaurina, me pareció una plaza de toros más de un pueblo cualquiera. Os dejo una de las fotos que hice y que cada uno juzgue.

Al lado de la plaza de toros está el Arco de Cozagón, que en un tiempo fue la puerta más importante de Brihuega. Perdió algo de importancia al construirse la plaza de toros, ya que con ella al lado los 10 metros de alto del arco quedaban algo camuflados.

Desde el Arco de Cozagón se puede hacer una ruta rodeando Brihuega, pero el calor que hacía ese día nos disuadió. Una de las fuentes donde paramos a beber agua fue en la Fuente de la Blanquita o de los Doce Caños, la más importante del municipio. Tras sortear los millones de avispas que había ahí rondando conseguí beber de uno de sus doce caños y el agua, como he dicho antes, ¡estaba riquísima! 


Salimos por la puerta de la Cadena y nos dirigimos al coche para continuar viendo pueblos. ¿Qué, pensabais que ya había acabado la ruta alcarreña? ¡No no no! Continuará… 

¡TODAS LAS FOTOS DE BRIHUEGA EN MI FACEBOOK! 

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Ruta alcarreña, parte I: Torija

17 diciembre 2012

¡Buenas! Aunque estamos a mediados de diciembre, os voy a contar una historia de un un día caluroso de agosto cuando decidimos hacer una ruta por los pueblos de Guadalajara… En realidad, es algo que hacemos habitualmente mis padres y yo cuando juntamos un ratillo, pero ese día salió una ruta muy chula que os voy a contar en varios post.


En este primero os hablaré de nuestra primera parada, Torija. Tenía muchas esperanzas puestas en el castillo, pero como siempre salimos de excursión los lunes, estaba cerrado… ¡Qué chasco! Si queréis visitarlo tendréis que ir un viernes (de 17 h. a 21 h.), un sábado (de 11 a 21 h.) o un domingo (de 11 a 15 h.)

El castillo me parece bastante sencillo exteriormente. Con esto quiero decir que me encanta por castillo pero que no es de los que más llamen la atención. Sus orígenes se remontan al siglo XV, aunque en 1962 fue reconstruido.


Aunque este monumento es el principal atractivo del pueblo, también tiene otros encantos. La Plaza de la Villa es muy cuca, con suelo empedrado y casas del mismo estilo, ayuntamiento incluido. Y la otra plaza, la Plazuela de la Iglesia, es un rincón que hay en el lateral de la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción. Un lugar bonito donde  además de contemplar los soportales y la iglesia, podemos detenernos a leer un poema de José María Alonso Gamo sobre Torija.


















Después de pasear por las calles de la que llaman la Puerta de la Alcarria, volvimos al coche. Comentaros que no hay problemas de aparcamiento (por si alguien ha tenido esa duda), pero nosotros decidimos aparcar un poco a las afueras para no meternos a las callejuelas con el coche. Concretamente aparcamos cerca de la Picota, un monumento que se otorgó a esta localidad por ser preferida de los Mendoza y celebrar una feria anual famosa en toda Castilla. Por lo visto un monumento que en principio se construyó como algo “honorífico” acabó siendo un sitio donde los malhechores pasarían sus últimos minutos de vida…

Y con este dato continuamos nuestra ruta alcarreña. ¿Cuál será el próximo destino? Es una ruta entretenida y fácil de hacer, puesto que los pueblos están bastante cercanos. Yo vivo al lado de Guadalajara y no necesito hacer noche, pero si os gusta la ruta que os voy a proponer a partir de ahora y nos os pilla tan cerca como a mí, os recomiendo que echéis un ojo a la web de Destinia porque podéis encontrar hotelillos chulos a muy buen precio. Quizás podéis cogeros una noche en alguno de los pueblos o en Guadalajara capital y recorrer los otros en uno o dos días. ¿Qué os parece la opción? Os invito a seguir descubriendo qué más lugares conforman esta ruta por Guadalajara en mis próximos post :) ¡Un abrazo viajeros!


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