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¿Conoces Talavera de la Reina?

14 octubre 2014

Bien, si no conoces Talavera, estás a puntito de hacerlo. ¡A leer!

Habíamos parado previamente en Maqueda, un pueblo de Toledo que resultó ser precioso, y ya íbamos a nuestro destino principal: Talavera de la Reina. Esta ciudad existe desde la época de los romanos, cuando se llamaba Cesaróbriga. Desde entonces, ha pasado por manos de los visigodos y de los musulmanes, hasta que en 1083 fue conquistada por Alfonso VI. Como veis, una ciudad muy rica históricamente, lo que estará reflejado en sus monumentos y edificios.



Después de esta introducción histórica (hoy me ha dado por ahí), comenzamos la visita –cómo no- por la oficina de turismo, situada en la Ronda del Cañillo, nº 22, junto a Museo Etnográfico. A nosotros nos costó un poco aparcar, pero finalmente tuvimos suerte y lo dejamos al lado de la OT, que es un buen sitio para empezar a patear.

Al lado se encuentra el río Tajo con sus puentes: el Puente de Hierro y el Puente Romano, cada uno de un estilo como podréis adivinar por sus nombres. El de Hierro es de principios del siglo XX y supuso una mejora en las comunicaciones de la ciudad; el Romano, del que queda poco puente original, se ha reconstruido frecuentemente por el desgaste del río. También existe el puente de Castilla la Mancha, que no recuerdo así que estaría por otro lado.

Empezamos el recorrido por el centro viendo, desde fuera, el Convento Jerónimo de Catalina (San Prudencio), del que obtendréis una preciosa fotografía desde el puente Romano, reflejo en el agua incluido. Esta mezcla de nombres se debe a que ha ido pasando por diferentes “manos”: en su fundación fue el Convento de Santa Catalina, luego lo cogieron los Jerónimos y cuando se convirtió en un colegio de huérfanos, se llamó San Prudencio.

Cuando nosotros fuimos era Navidad, y tenían un precioso mercadillo medieval (bueno, creo que era nazareno pero en esencia son todos iguales). Merece la pena porque las calles decoradas están muy bonitas, y los precios, al menos el año 2013 fueron bastante asequibles (algo me compré yo jejeje).




Así, entre puestos de artesanía y guirnaldas, llegamos a la Iglesia de Santa María la Mayor (la Colegial). En su interior albergaba una exposición de belenes, en su mayoría miniaturas, que pasamos a ver porque era gratuita. Esta iglesia se sitúa en la Plaza del Pan (llamada con este suculento nombre porque antiguamente se vendía ahí el pan), y allí aproveché para fotografiar a Emily con la típica cerámica toledana, que decoraba los bancos de la plaza.

Callejeando por Talavera podemos ver muchas iglesias, algunas con estilo mudéjar (aunque un mudéjar, digamos, “moderado”, no al estilo de Teruel por ejemplo) como por ejemplo, la Iglesia de Santiago el Viejo y de Santiago el Nuevo. También hay numerosos conventos, muchos de los cuales vimos por fuera nada más porque estaban cerrados. En la web de turismo de Talavera podéis informaros de estos conventos y monumentos varios.



Otro de los sitios que me gustó especialmente fue las Torres Albarranas, una construcción que da aspecto de fortaleza a la ciudad. De hecho, gracias a ellas Talavera fue considerada una de las ciudades más seguras durante siglos. ¡Qué curioso! Ya sabéis que a mí todo lo que tenga que ver con fortalezas y castillos me vuelve loca :) En una de las torres, vacía por dentro, se instaló la Capilla del Cristo de los Mercaderes, que me llamó la atención porque está ahí empotrada y puedes asomarte por la cristalera.

Poco me queda por contaros, solo hablaros de la Basílica de Nuestra Señora del Prado, fuera de lo que es el casco histórico, en los Jardines del Prado. Allí está la patrona de Talavera, y son unos preciosos jardines por los que merece pasear. Cuando yo fui era diciembre y anochecía pronto, así que entre eso y el frío… No pude disfrutarlos mucho, pero merecen la pena.





Antes de acabar, os cuento. Para comer dimos bastantes vueltas. Me resultó un poco triste que, siendo domingo, hubiera muy pocos restaurantes abiertos, estaba todo un poco desolado. Por fin encontramos uno y fue perfecto: el restaurante Nueva España. Solo os digo una cosa: ¡10€ el menú en domingo!

Sin más, os deseo un buen día y que me contéis qué os ha parecido el post, Talavera, si habéis estado alguna vez o queréis ir, ¡comentadme! :) 

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Maqueda, una joya toledana

09 febrero 2014

Hacía mucho que no tenía tiempo para salir de excursión. De hecho, creo que desde que volví de Cantabria a finales de agosto no había conseguido salir ni un día de excursión… (la vida del músico es dura, aunque los hay que piensen que estamos todo el día sin hacer nada).



Pero por fin con las vacaciones de Navidad reuní un ratito y allá que fuimos. El destino principal de ese día era Talavera de la Reina, en Toledo, pero como sabéis me encanta entretenerme por el camino. Y así es como llegamos a Maqueda, un pueblecito que está unos 40 km. antes de Talavera.

En principio paramos porque desde la carretera se ve un castillo bastante bien conservado, y no podíamos dejar pasar la oportunidad de cotillearlo. Nos metimos al pueblo y nos costó un poco dar con un sitio para aparcar. No porque todo estuviera ocupado ni nada parecido, sino porque por los alrededores del castillo las calles eran tan estrechas que no cabía casi ni mi coche (que es de los más pequeñitos).



Cuando encontramos un sitio para dejar tirado el coche (“aparcarlo” sería decir mucho), nos bajamos y fuimos rápidamente al castillo, llamado Castillo de la Vela. Efectivamente por fuera se conserva muy bien, pero por dentro no sabíamos bien qué había. El castillo es de origen romano –fue una torre vigía- y estaba cerrado. Por dentro parecía moderno, por lo que pensamos que podía tener algún centro de interpretación o algo así. Más tarde descubrí que lo que hay es el Museo Histórico de la Guardia Civil. Al lado del castillo hay un pequeño parque donde en días de verano se debe estar muy bien.

Desde el cerro del castillo no se contemplaba mucho más, las casitas de Maqueda, por lo que fuimos al coche dispuestos a continuar el viaje. Peeeero… Al torcer por una calle vimos algo que se parecía a una iglesia (ya era raro un pueblo sin iglesia). Parece que habíamos encontrado la parte “nueva” de Maqueda, y ahora sí. Aparcamos el coche y paramos a informarnos en un cartel de estos turísticos.


Resulta que Maqueda nos tenía engañados y tiene bastantes cositas. Lo que habíamos visto de lejos y que confundimos con una torre de una iglesia era la Torre de la Vela, una torre que queda de una fortaleza del siglo XII.

Ahora sí, localizamos la iglesia y fuimos a verla. La Iglesia de Santa María de los Alcázares se encuentra en la plaza del pueblo, y aunque el edificio en sí es del siglo XV, la torre del campanario que vemos hoy es mucho más moderna, de 1908. Delante de esta iglesia vemos un arco semiderruido, la Puerta Califal, y era la puerta que daba entrada a una antigua fortaleza.


Detrás del Ayuntamiento entrevemos otra torre de otra iglesia y nos vamos a verla. Era la torre de la Parroquia de Santo Domingo, de la que solo quedaban esos restos de la torre, ni más ni menos. El resto fue demolido hace tiempo.

Entre las fiestas más destacadas de este pueblo toledano, se encuentra su fiesta de moros y cristianos, que se celebra el último domingo de abril. ¡Yo siempre empeñada en ir a la costa para ver estas fiestas y resulta que al lado de casa tengo una de estas bonitas fiestas! ¿Os venís a verla este año? :)



En fin, este es el resultado de pararse en los pueblos que te llaman la atención. Que al final encuentras un lugar precioso donde menos te lo esperas. ¿Conocíais Maqueda? ¿Os gustaría ir? ¿Qué os ha parecido? ¡Espero vuestros comentarios!



¡Un abrazo viajeros!



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El Museo de la Santa Cruz (Toledo)

21 febrero 2012

Ya con este post cierro, por el momento, el ciclo toledano que comenzó con la visita general a Toledo y después con el Alcázar. Y es que quería dedicarle un pequeño hueco al Museo de la Santa Cruz, al que la otra vez que visité Toledo entré por las mismas razones que en la última visita “total, si es gratis”.

Fachada del Museo de la Santa Cruz

Bueno, lo cierto es que hace dos lunes tenía alguna razón más para entrar: el edificio es muy bonito y las colecciones que alberga en su interior, interesantes y/o curiosas. Lo pongo así porque he visto una colección de arte contemporáneo que no me gustó mucho (no soy yo muy fan de lo contemporáneo) y otra de bellas artes donde destaca la muestra de pintura toledana de los siglos XVI-XVII.

Está cerca de la Plaza de Zocodover, y el edificio donde se emplaza dicho museo es el antiguo Hospital de la Santa Cruz (finales del siglo XV y primeros años del siglo XVI) y que como digo destaca también por la belleza de su interior. Tanto la fachada (muy bonita, por cierto) como la escalera del claustro es obra del arquitecto Alonso de Covarrubias.

Claustro del Museo de la Santa Cruz

Como nos explican en la web de turismo de Toledo, “El museo reparte su colección en tres secciones: Arqueología, dedicada a las culturas romana, visigoda, árabe y mudéjar; Bellas Artes, con una importante muestra de pintura toledana de los siglos XVI-XVII, y obras de artistas como El Greco; y Artes Industriales, que con ejemplos de cultura popular y tradición artesana local (cerámica, vidrios, tejidos, forja y orfebrería)”.



Os cuento brevemente la visita: comenzamos por la planta baja, donde había cuadros de El Greco, esculturas y tapices varios. Es muy ameno porque está todo intercalado, y no te cansas por estar solo viendo cuadros o un tipo determinado de arte. Esta entrada la ilustro con algunas de las cosas que más me llamaron la atención.



Hay una zona que es casi como una cueva, la parte mudéjar. En su interior alberga sobre todo restos de cerámica y mosaicos. Ya en el claustro tienes la oportunidad de ver también el piso superior y subir por la escalera de Covarrubias.

No recuerdo si es arriba o abajo, pero en uno de los dos pisos se encuentra una colección de cerámica y azulejos (“Colección Carranza”). A no ser que seas un entusiasta de la cerámica, te recomiendo que pases, eches un vistazo a la primera sala o a las primeras vitrinas y huyas de allí. Personalmente, esta vez decidí no entrar porque la otra sí lo hice y casi muero de aburrimiento en el intento. No sé cuántas piezas habrá, pero desde luego que la cerámica no está hecha para mí. Ya me daréis vuestra opinión si vais.

De arriba abajo y de izquierda a derecha: La Verónica con la Santa Fe (El Greco), una sala del museo, espeluznante óleo anónimo de la cabeza de San Juan Bautista, Detalle de la Sagrada Familia de José de Ribera

La exposición permanente de Arte español, inaugurada en 2010, está en la planta superior y la comprenden unas 250 piezas que recorren la historia del arte español desde el Paleolítico a la modernidad.

Dolorosa, de Pedro de Mena

Nada más que añadir, me gustaría saber si alguna vez lo habéis visitado y qué os pareció. Últimamente tengo el blog un poco descuidado, lo siento mucho pero es que estoy pasando una época en la que no paro por casa ni un segundo. Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.


El laberíntico Alcázar de Toledo

14 febrero 2012

Después de tantos años de reformas del Alcázar, por fin he podido verlo. Desde fuera no me parece especialmente bonito, y ahora que lo he visto por dentro… Bueno, os iré contando poco a poco mi opinión y la visita.

Alcázar de Toledo
Fotografía del post "Evolución del Alcázar" del blog Toledo Olvidado

Una de las peculiaridades de este edificio es que cada una de sus fachadas es de un estilo (en algo se tenía que notar el siglo que se tardó en construirlo). Así, la fachada norte tiene un estilo más renacentista, la sur es herreriana y la oriental tiene restos del castillo anterior al Alcázar, por lo que es más medieval.

Pero las palabras no hacen mucho, y valen más las imágenes. Investigando en internet sobre este emblema toledano, he descubierto un blog súper interesante llamado Toledo Olvidado. En él he visto un post sobre cómo ha evolucionado el Alcázar, con fotografías desde 1852, ¡fascinante! No dejéis de visitarlo. 

A lo que iba. Compré mi entrada para visitar el Alcázar, la general cuesta 5 € pero si sois estudiantes o tenéis carnet joven os recomiendo que preguntéis si tenéis descuento, porque a mí con el carnet universitario me salió gratis, aunque si no llego a preguntar solo me decían que la reducida era para grupos.

Alcázar de Toledo
Plano del Alcázar de Toledo


Me avergüenza decirlo, pero no iba nada informada de lo que había en el Alcázar. Sí sabía que estaba el Museo del Ejército, sin embargo pensaba que eso sería una parte y la otra sería una visita de lo que quedase del Alcázar. Hombre, imaginaba que no iba a ser como el de Segovia, aún así… Demasiado cambiado para mi gusto. Sobre el traslado de dicho museo de Madrid a Toledo ha habido alguna que otra polémica en la que no voy a entrar, si queréis conocerla más por la red hay algún artículo.

Lo primero que visitamos fue la exposición temporal llamada “Los ejércitos antes del ejército”, donde aprendí cosas como que la táctica de lucha en campo abierto más representativa de los ejércitos cristianos fue la caballería pesada (vamos, el ataque a caballo), y había expuestas reproducciones a tamaño real de jinetes cristianos, soldados de infantería visigoda, soldados omeyas… Me daban un poco de cosita, estaban muy bien hechos y parecía que iban a revivir y a atacarte.

Además de las reproducciones a tamaño real, y un poco como contraste estaban las miniaturas de guerreros y las maquetas, como por ejemplo la de un campamento de tropas romanas. No se podía hacer fotos (ni siquiera de refilón, estaba muy bien vigilado todo), pero contrarrestaban el “no tocar” y “no fotografiar” con actividades interactivas y proyecciones. Algo es algo :) Lo único que no me gustó es que las diversas proyecciones se activaban automáticamente

Alcázar de Toledo
Como no se podía hacer fotos, os dejo unas imágenes del folleto


Al salir de esa exposición estuve charlando con uno de los guardas de allí, y me comentó que la visita podía durar fácilmente todo el día, si se hacía con tranquilidad y en condiciones. Me pareció un tanto exagerado, mas luego descubrí que tenía toda la razón del mundo.

A lo largo del resto de exposiciones (estas ya permanentes) aprendí que la industria espadera toledana, muy famosa, se vio perjudicada por la aparición de las armas de fuego. Y que las espadas no son solo un trozo de metal, que existen las armas-joya que pueden llegar a tener acero, oro, plata, rubíes y brillantes. ¡Casi nada!

Para continuar la visita hay que atravesar sí o sí la tienda, está muy bien hecho porque quieras o no tienes que pasar un par de veces por ahí. Pude ver no solo las armaduras que los hombres han llevado a lo largo de los años, sino también las de los caballos. Hubo un par de ellas que me impresionaron mucho y de las que no he encontrado fotos por internet, eran unas moles de acero que tenían la forma del caballo y que en la cabeza le añadían algo así como unos cuernos de carnero. Tenía que dar un miedo el caballo con eso…

Alcázar de Toledo
Patio del Alcázar de Toledo

Otra de las charlas que tuve (esta vez con mi madre y de nuevo uno de los guardas) fue a propósito de un uniforme que vimos. En la vitrina ponía que era de Isabel II de España, concretamente su uniforme de capitán general, pero no nos poníamos de acuerdo sobre si las mujeres llevaban uniformes militares en esa época o no. Al final, gané la discusión, la pena es que no tengo fotos de cómo era, pero se veía claramente que de mujer :)

Como música me gustó conocer los orígenes del Himno de España, que viene de la Marcha de Granaderos para pífano y tambor, y del que había una partitura. En otra sala había para escuchar música militar, que a mí personalmente hay algunas marchas que me gustan mucho.

Alcázar de Toledo
Detalle en el patio del Alcázar de Toledo

Y como periodista, me gustó poder contemplar el micrófono del Teniente General Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, conocido entre otras cosas por sus "tertulias" radiofónicas durante la Guerra Civil, o el micrófono Philips usado por Franco (no por nada, sino por simple curiosidad de ver aparatos antiguos).

No me quiero extender mucho más porque podría no acabar nunca. Solo os contaré que estuve muy entretenida durante un rato con algunas de las actividades interactivas como la de escribir mi nombre en morse, activar botones varios y tocar pantallas para conocer más sobre cómo eran los castillos.

Tantas salas tiene el Museo del Ejército del Alcázar de Toledo que parece un laberinto. Para mi gusto, debería haber algún tipo de señalización tipo IKEA para seguir un recorrido más cuerdo que el que seguí yo, que al final tenía hasta angustia porque no sabía dónde estaba la salida.


El Alcázar antes y después

Para finalizar este post quería hacer una pequeña comparativa de cómo era este emblemático lugar y como es en la actualidad.

Yo no lo conocí antes de que fuera el Museo del Ejército, pero hablando con varias personas he visto las diferentes opiniones que hay sobre las obras. Uno de los empleados del museo estuvo contándome que a él le parecía un error que se hubiera cambiado tanto el edificio, borrándose las huellas del asedio republicano en la Guerra Civil. Según citan en este artículo de Libertad Digital el Museo del Ejército cuando estaba en Madrid recibía 10 veces menos visitas que la exposición de Toledo.

Alcázar de Toledo
Patio del Alcázar de Toledo

Eduardo, autor del blog Toledo Olvidado (del que os hablé al principio del post), escribe también del asedio en esta entrada. Como me ha gustado mucho su bitácoras he querido consultarle su opinión, ya que ha visitado el Alcázar antes y después.

Para él, el balance del cambio ha sido positivo: “se han descubierto elementos muy valiosos como el torreón de los Trastámara, así como varios tramos de la muralla islámica -e incluso alguna puerta- que han permitido identificar casi en su totalidad su trazado como cerramiento del primitivo Alficén”.

En cuanto al contenido del museo opina que es mucho más rico ahora, pero como dice (sabiamente, a mi juicio) “no se puede ni se debe olvidar la importancia del Alcázar en la última guerra que sufrió España. En un museo de historia militar, obviar -o pasar de puntillas por él- un episodio bélico de primera magnitud sucedido dentro de esos muros es un error notable, máxime cuando ha pasado suficiente tiempo como para abordarlo desde una perspectiva objetiva y desapasionada”.

Con esto sí, acabo el post sobre el Alcázar de Toledo, esperando que os haya gustado con este breve trabajillo de comparación de opiniones como complemento a lo que es el museo. Y por supuesto darle las gracias a Eduardo por su colaboración :)

¡Hasta la próxima!

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Toledo no se visita en un día

08 febrero 2012

Hacía tres años que no visitaba la antigua capital de España y ya tenía ganas de hacerlo otra vez, así que el lunes que tenía un ratito me fui para allá.

Puerta Bisagra

Sabía que había bastantes problemas de aparcamiento porque todo el centro es zona azul, lo que no sospechaba era que también fuera de las murallas y la zona turística también se extendía otra zona de aparcamiento regulado. Al final decidimos aventurarnos en el casco histórico y nos metimos por donde pone parking “El Miradero”. Por ahí es zona verde, pero una calle más allá cambia y pasa a zona naranja. Ese es un buen sitio, ya que puedes echar dinero para todas las horas que quieras y no hay necesidad de andar moviendo el coche cada dos horas.

Detalle de la Puerta Bisagra

Ahí se quedó el coche y empezamos la visita yendo a la oficina de turismo situada al lado de la Puerta de Bisagra, una de las más famosas de la ciudad. Lo que más me gusta de ella son los motivos que decoran los tejados de sus torres, por un lado verde y blanco y por el otro con el escudo de Toledo.

Escaleras mecánicas que llevan hasta la Diputación Provincial de Toledo

Desde ahí fuimos rodeando la muralla hasta la zona de las escaleras mecánicas (mira que me resultan curiosas). Vimos por fuera la Diputación Provincial y continuamos hasta llegar al Monasterio de San Juan de los Reyes. Es un sitio muy bonito que merece la pena visitar, además es bastante barato en comparación con otros monumentos (2,5 €). Este edificio fue construido por los Reyes Católicos y más tarde cedido a los monjes franciscanos. Este Monasterio ha sufrido mucho, ya que en la invasión napoleónica fue arrasado e incendiado, usando los manuscritos, códices y incluso el retablo mayor como combustible para avivar el fuego. También se perdió uno de los patios. Toda una pena…

En el exterior hay algo que siempre me ha llamado mucho la atención: si os fijáis (tampoco hace falta fijarse mucho, salta a la vista) veréis que una de las paredes está llena de cadenas. Bien, no son unas cadenas cualquiera, son los grilletes con los que los esbirros musulmanes sujetaban en las mazmorras de Granada a los presos cristianos. Curiosa “decoración”, ¿verdad?

Muralla toledana y, al fondo, el Monasterio de San Juan de los Reyes

Unos metros más allá se encuentra la sinagoga de Santa María la Blanca, que además de templo judío ha sido centro de acogida de mujeres y ermita. Sobria en interior y exterior, tiene un gran parecido a una mezquita.

La otra famosa sinagoga de Toledo es la de El Tránsito, que además es el Museo Sefardí. Esta fue mandada construir por Samuel ha-Leví, que tiene erigida una escultura y dedicada una calle con una placa que dice “Leyendas toledanas: El tesoro de Samuel Leví. Samuel Leví, tesorero del rey que prefirió morir torturado antes que confesar donde escondía sus riquezas”. La Sinagoga de El Tránsito ha pasado también por varios cambios en sus funciones, llegando a ser incluso barracón militar en el siglo XIX.


Por allí cerca se encuentra casi a orillas del Tajo la Casa-Museo de Victorio Macho, un escultor. Yo la visité en su momento y no es nada del otro mundo, merece más la pena invertir el tiempo y el dinero en otras cosas. Por ejemplo, en el Museo de El Greco o en la Iglesia de Santo Tomé. De esta última solo recuerdo haber visto situado en la entrada el famoso cuadro del Entierro del Conde Orgaz. De todas formas, las obras de Doménikos Theotokópoulos están muy repartidas por los monumentos toledanos.

Continuamos callejeando rumbo a la Plaza del Ayuntamiento, desde donde también se aprecia la bonita Catedral Primada, levantada sobre el solar de una basílica visigoda y sobre el espacio de una mezquita. Tengo pendiente pasar al interior, que tiene que estar muy bien dado que mi guía de Toledo le dedica unas 13 páginas y un desplegable 😀

Catedral de Toledo

Después de esto dimos una vuelta por alrededor de la Catedral y buscamos cómo llegar hasta la Plaza de Zocodover, para lo cual atravesamos por la Calle del Comercio. El nombre de esta plaza significa “mercado de las bestias” y hace referencia a la función comercial que tenía en la época musulmana. En un lateral de la plaza se encuentra el Arco de la Sangre, por el que llegamos al restaurante en el comimos. Es el menú más baratito que encontramos, 8 euros aunque no era nada típico de allí. Os lo recomiendo porque la comida estaba muy rica y el trato fue bueno, es el Bar Santa Fe.


Pero antes de comer pasamos al Museo de la Santa Cruz, el museo provincial cuya entrada es gratuita. Es una visita que considero obligada, porque no solo la exposición es interesante sino que el edificio es muy bonito. En los próximos días os hablaré más de este museo, que merece un post exclusivo.

Ya era la hora de la comida, y con la tripa llena nos dirigimos al Alcázar. Mi frase antes de entrar es “me lo imagino un poco feo”. Aún ahora después de visitarlo no tengo una opinión de si es bonito, feo o qué. Es extraño, quizás. Transformado en el Museo del Ejército, necesita prácticamente un día entero para verlo con tranquilidad. Pero al igual que el Museo de Santa Cruz, también necesita su espacio a parte.

Ver el Alcázar nos comió mucho tiempo, por lo que cuando salimos ya era la hora de volver. Sin embargo, os quería contar algunas cosas más de la ciudad de las otras visitas que he hecho y de las que haré. Son famosos los patios cordobeses, de los que ya os hablé en el post de Córdoba, y lo que yo no sabía es que los patios toledanos también lo son. Escribí a la Asociación de Amigos de los Patios Toledanos por si me podían enseñar alguno o decir dónde estaban situados pero su respuesta fue bastante seca: se abren en la semana del Corpus. Así que hasta entonces habrá que esperar… De todas formas preguntando en la oficina de turismo te indican alguna calle por donde quizás hay alguno abierto (yo no lo encontré).

Si paseáis por la Calle de los Alfileritos encontraréis la Virgen del mismo nombre, conocida por la leyenda que si una muchacha echa dentro de la hornacina un alfiler, pronto tiene novio. 

Y para finalizar, unos consejos prácticos para organizar vuestra visita a Toledo:
  • Aparcar en zona naranja o ir en transporte público.
  • Coger alguna de las visitas organizadas: las hay de pago (muy buenas) y gratuitas.
  • Sale rentable comprarse la pulsera turística.
  • No paséis solo un día en Toledo, porque no os dará tiempo a nada. Un fin de semana mucho mejor 😉
Lo dicho, en los siguientes post os hablaré más de Toledo y sus encantos. ¡Hasta la próxima viajeros! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.