14 octubre 2014
Bien, si no conoces Talavera, estás a puntito de hacerlo. ¡A leer!
Habíamos parado previamente en Maqueda, un pueblo de Toledo que resultó ser precioso, y ya íbamos a nuestro destino principal: Talavera de la Reina. Esta ciudad existe desde la época de los romanos, cuando se llamaba Cesaróbriga. Desde entonces, ha pasado por manos de los visigodos y de los musulmanes, hasta que en 1083 fue conquistada por Alfonso VI. Como veis, una ciudad muy rica históricamente, lo que estará reflejado en sus monumentos y edificios.
Después de esta introducción histórica (hoy
me ha dado por ahí), comenzamos la visita –cómo no- por la oficina de turismo, situada en la Ronda del Cañillo, nº 22, junto a
Museo Etnográfico. A nosotros nos
costó un poco aparcar, pero finalmente tuvimos suerte y lo dejamos al lado de
la OT, que es un buen sitio para empezar a patear.
Al lado se encuentra el río Tajo con sus
puentes: el Puente de Hierro y el Puente Romano, cada uno de un estilo
como podréis adivinar por sus nombres. El de Hierro es de principios del siglo
XX y supuso una mejora en las comunicaciones de la ciudad; el Romano, del que
queda poco puente original, se ha reconstruido frecuentemente por el desgaste
del río. También existe el puente de Castilla la Mancha, que no recuerdo así
que estaría por otro lado.
Empezamos
el recorrido por el centro viendo, desde fuera, el Convento Jerónimo de Catalina (San Prudencio), del que obtendréis
una preciosa fotografía desde el puente Romano, reflejo en el agua incluido. Esta
mezcla de nombres se debe a que ha ido pasando por diferentes “manos”: en su
fundación fue el Convento de Santa Catalina, luego lo cogieron los Jerónimos y
cuando se convirtió en un colegio de huérfanos, se llamó San Prudencio.
Cuando
nosotros fuimos era Navidad, y tenían un precioso mercadillo medieval (bueno,
creo que era nazareno pero en esencia son todos iguales). Merece la pena porque
las calles decoradas están muy bonitas, y los precios, al menos el año 2013
fueron bastante asequibles (algo me compré yo jejeje).
Así,
entre puestos de artesanía y guirnaldas, llegamos a la Iglesia de Santa María la Mayor (la Colegial). En su interior
albergaba una exposición de belenes, en su mayoría miniaturas, que pasamos a
ver porque era gratuita. Esta iglesia se sitúa en la Plaza del Pan (llamada con este suculento nombre porque
antiguamente se vendía ahí el pan), y allí aproveché para fotografiar a Emily
con la típica cerámica toledana, que
decoraba los bancos de la plaza.
Callejeando
por Talavera podemos ver muchas iglesias, algunas con estilo mudéjar (aunque un
mudéjar, digamos, “moderado”, no al estilo de Teruel por ejemplo) como por ejemplo, la Iglesia de Santiago el Viejo y de Santiago el Nuevo. También hay
numerosos conventos, muchos de los cuales vimos por fuera nada más porque
estaban cerrados. En la web de turismo de Talavera podéis informaros de estos
conventos y monumentos varios.
Otro de
los sitios que me gustó especialmente fue las Torres Albarranas, una construcción que da aspecto de fortaleza a
la ciudad. De hecho, gracias a ellas Talavera fue considerada una de las
ciudades más seguras durante siglos. ¡Qué curioso! Ya sabéis que a mí todo lo
que tenga que ver con fortalezas y castillos me vuelve loca :) En una de las
torres, vacía por dentro, se instaló la Capilla
del Cristo de los Mercaderes, que me
llamó la atención porque está ahí empotrada y puedes asomarte por la
cristalera.
Poco me
queda por contaros, solo hablaros de la Basílica
de Nuestra Señora del Prado, fuera de lo que es el casco histórico, en los Jardines del Prado. Allí está la
patrona de Talavera, y son unos preciosos jardines por los que merece pasear.
Cuando yo fui era diciembre y anochecía pronto, así que entre eso y el frío… No
pude disfrutarlos mucho, pero merecen la pena.
Antes
de acabar, os cuento. Para comer dimos bastantes vueltas. Me resultó un poco
triste que, siendo domingo, hubiera muy pocos restaurantes abiertos, estaba
todo un poco desolado. Por fin encontramos uno y fue perfecto: el restaurante Nueva España. Solo os digo una cosa: ¡10€ el menú en domingo!
Sin
más, os deseo un buen día y que me contéis qué os ha parecido el post,
Talavera, si habéis estado alguna vez o queréis ir, ¡comentadme! :)
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