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Alcázar de Sevilla, un lugar que enamora

15 abril 2015

Hace unos años visité Sevilla. Fue una visita exprés, no llegó casi ni a un día entero. Entonces tuve que elegir entre visitar la Giralda o el Alcázar, y elegí este último. El destino, o más bien la empresa turística Sevilla Inside, quiso que volviese a esta hermosa ciudad andaluza y que, además, me reencontrara con el Alcázar. Confieso que, de nuevo, me ha robado el corazón…

Alcázar de Sevilla
Patio de las doncellas

Esta vez la visita ha sido diferente por una sencilla y tecnológica razón: para que conociéramos más a fondo esta fortaleza del siglo VIII, Sevilla Inside puso a nuestra disposición una tablet que incorpora una nueva forma de conocer monumentos: la visita "Alcázar 3D".

Sergio González, director de Sevilla Inside, nos habla más sobre la historia de la visita en 3D a los monumentos sevillanos. "La idea se me ocurrió hace un par de años, cuando le hice el planteamiento a una empresa de 3D de poner en valor los dos monumentos patrimonio de la humanidad de Sevilla [este servicio también está disponible para la Giralda] creando la posibilidad de verlo por el interior de una forma diferente. La duración del montaje fue de casi dos años y próximamente  ampliaremos con otros monumentos como Itálica o Casa de Pilatos"

Alcázar de Sevilla
Probando la visita 3D al Alcázar gracias a Sevilla Inside

Esta idea fue presentada en Fitur 2015, y lo que busca es hacer la visita a este monumento sevillano más rica y amena. Pero… ¿qué tiene de especial esta tablet? Digamos que es algo así como un plano interactivo, puedes ir seleccionando las estancias y te va dando información sobre ellas. Esto es lo más "normal", pero también dispone de otras opciones más ricas bajo mi punto de vista: una de las que más me gustó fue la que te permitía ver cómo eran algunas de las estancias originalmente, funcionando en este caso la tablet como una ventana al pasado. Para poder entender más cosas del Alcázar podías enfocar algunos de los cuadros y te salía información adicional, o reconocía las inscripciones de las yeserías y las traducía.

Alcázar de Sevilla
Probando la visita 3D al Alcázar gracias a Sevilla Inside

Pensaba que, al ser la segunda vez que visitaba el Alcázar, sería menos impresionante. Nada más lejos de la realidad… Volví a pasear por sus salas y a embobarme con la belleza de cada rincón. Porque el Alcázar de Sevilla es mágico y te atrapará mires donde mires, sino fijaos en las fotos que os pongo: suelos, paredes y techos que cautivan a primera vista. Podéis leer más del Alcázar en mi post de Sevilla, donde os hablo más detenidamente de las salas y del jardín.

Alcázar de Sevilla
Cúpula del Alcázar de Sevilla

Alcázar de Sevilla
Artesonado del Alcázar de Sevilla

Alcázar de Sevilla
Yeserías del Alcázar de Sevilla


Sinceramente, me parece una buena opción para conocer los monumentos, sobre todo porque con el tema de la tablet seguramente a los niños se les puede hacer más amena la visita, y los adultos podemos aprender más.

La única pega que le vi es que, a día de hoy, es una tablet que tienes que llevar en la mano todo el rato, por lo que hace incómodo el hacer fotos. Esto se lo comentamos a la empresa y nos dijeron que están pensando solucionarlo con algún tipo de cordón o similar que te permita colgar la tablet para facilitar su transporte.

Alcázar de Sevilla
Jardines del Alcázar de Sevilla

El precio de la visita Alcázar 3D sin guía son 6€, y con un guía oficial, 16€. Me parece un buen precio, teniendo en cuenta la cantidad de información que aporta y que es más dinámico, por ejemplo, que una audioguía (que no te sale más barata en algunos monumentos).


¿Qué os ha parecido? ¿Contrataríais este servicio? ¿Os parece más entretenido que una audioguía? ¿Y el precio? ¡Contadme! Todos vuestros comentarios son bienvenidos y tal vez puedan ayudar a mejorar esta novedosa forma de turismo.

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Alcázar de Sevilla

El laberíntico Alcázar de Toledo

14 febrero 2012

Después de tantos años de reformas del Alcázar, por fin he podido verlo. Desde fuera no me parece especialmente bonito, y ahora que lo he visto por dentro… Bueno, os iré contando poco a poco mi opinión y la visita.

Alcázar de Toledo
Fotografía del post "Evolución del Alcázar" del blog Toledo Olvidado

Una de las peculiaridades de este edificio es que cada una de sus fachadas es de un estilo (en algo se tenía que notar el siglo que se tardó en construirlo). Así, la fachada norte tiene un estilo más renacentista, la sur es herreriana y la oriental tiene restos del castillo anterior al Alcázar, por lo que es más medieval.

Pero las palabras no hacen mucho, y valen más las imágenes. Investigando en internet sobre este emblema toledano, he descubierto un blog súper interesante llamado Toledo Olvidado. En él he visto un post sobre cómo ha evolucionado el Alcázar, con fotografías desde 1852, ¡fascinante! No dejéis de visitarlo. 

A lo que iba. Compré mi entrada para visitar el Alcázar, la general cuesta 5 € pero si sois estudiantes o tenéis carnet joven os recomiendo que preguntéis si tenéis descuento, porque a mí con el carnet universitario me salió gratis, aunque si no llego a preguntar solo me decían que la reducida era para grupos.

Alcázar de Toledo
Plano del Alcázar de Toledo


Me avergüenza decirlo, pero no iba nada informada de lo que había en el Alcázar. Sí sabía que estaba el Museo del Ejército, sin embargo pensaba que eso sería una parte y la otra sería una visita de lo que quedase del Alcázar. Hombre, imaginaba que no iba a ser como el de Segovia, aún así… Demasiado cambiado para mi gusto. Sobre el traslado de dicho museo de Madrid a Toledo ha habido alguna que otra polémica en la que no voy a entrar, si queréis conocerla más por la red hay algún artículo.

Lo primero que visitamos fue la exposición temporal llamada “Los ejércitos antes del ejército”, donde aprendí cosas como que la táctica de lucha en campo abierto más representativa de los ejércitos cristianos fue la caballería pesada (vamos, el ataque a caballo), y había expuestas reproducciones a tamaño real de jinetes cristianos, soldados de infantería visigoda, soldados omeyas… Me daban un poco de cosita, estaban muy bien hechos y parecía que iban a revivir y a atacarte.

Además de las reproducciones a tamaño real, y un poco como contraste estaban las miniaturas de guerreros y las maquetas, como por ejemplo la de un campamento de tropas romanas. No se podía hacer fotos (ni siquiera de refilón, estaba muy bien vigilado todo), pero contrarrestaban el “no tocar” y “no fotografiar” con actividades interactivas y proyecciones. Algo es algo :) Lo único que no me gustó es que las diversas proyecciones se activaban automáticamente

Alcázar de Toledo
Como no se podía hacer fotos, os dejo unas imágenes del folleto


Al salir de esa exposición estuve charlando con uno de los guardas de allí, y me comentó que la visita podía durar fácilmente todo el día, si se hacía con tranquilidad y en condiciones. Me pareció un tanto exagerado, mas luego descubrí que tenía toda la razón del mundo.

A lo largo del resto de exposiciones (estas ya permanentes) aprendí que la industria espadera toledana, muy famosa, se vio perjudicada por la aparición de las armas de fuego. Y que las espadas no son solo un trozo de metal, que existen las armas-joya que pueden llegar a tener acero, oro, plata, rubíes y brillantes. ¡Casi nada!

Para continuar la visita hay que atravesar sí o sí la tienda, está muy bien hecho porque quieras o no tienes que pasar un par de veces por ahí. Pude ver no solo las armaduras que los hombres han llevado a lo largo de los años, sino también las de los caballos. Hubo un par de ellas que me impresionaron mucho y de las que no he encontrado fotos por internet, eran unas moles de acero que tenían la forma del caballo y que en la cabeza le añadían algo así como unos cuernos de carnero. Tenía que dar un miedo el caballo con eso…

Alcázar de Toledo
Patio del Alcázar de Toledo

Otra de las charlas que tuve (esta vez con mi madre y de nuevo uno de los guardas) fue a propósito de un uniforme que vimos. En la vitrina ponía que era de Isabel II de España, concretamente su uniforme de capitán general, pero no nos poníamos de acuerdo sobre si las mujeres llevaban uniformes militares en esa época o no. Al final, gané la discusión, la pena es que no tengo fotos de cómo era, pero se veía claramente que de mujer :)

Como música me gustó conocer los orígenes del Himno de España, que viene de la Marcha de Granaderos para pífano y tambor, y del que había una partitura. En otra sala había para escuchar música militar, que a mí personalmente hay algunas marchas que me gustan mucho.

Alcázar de Toledo
Detalle en el patio del Alcázar de Toledo

Y como periodista, me gustó poder contemplar el micrófono del Teniente General Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, conocido entre otras cosas por sus "tertulias" radiofónicas durante la Guerra Civil, o el micrófono Philips usado por Franco (no por nada, sino por simple curiosidad de ver aparatos antiguos).

No me quiero extender mucho más porque podría no acabar nunca. Solo os contaré que estuve muy entretenida durante un rato con algunas de las actividades interactivas como la de escribir mi nombre en morse, activar botones varios y tocar pantallas para conocer más sobre cómo eran los castillos.

Tantas salas tiene el Museo del Ejército del Alcázar de Toledo que parece un laberinto. Para mi gusto, debería haber algún tipo de señalización tipo IKEA para seguir un recorrido más cuerdo que el que seguí yo, que al final tenía hasta angustia porque no sabía dónde estaba la salida.


El Alcázar antes y después

Para finalizar este post quería hacer una pequeña comparativa de cómo era este emblemático lugar y como es en la actualidad.

Yo no lo conocí antes de que fuera el Museo del Ejército, pero hablando con varias personas he visto las diferentes opiniones que hay sobre las obras. Uno de los empleados del museo estuvo contándome que a él le parecía un error que se hubiera cambiado tanto el edificio, borrándose las huellas del asedio republicano en la Guerra Civil. Según citan en este artículo de Libertad Digital el Museo del Ejército cuando estaba en Madrid recibía 10 veces menos visitas que la exposición de Toledo.

Alcázar de Toledo
Patio del Alcázar de Toledo

Eduardo, autor del blog Toledo Olvidado (del que os hablé al principio del post), escribe también del asedio en esta entrada. Como me ha gustado mucho su bitácoras he querido consultarle su opinión, ya que ha visitado el Alcázar antes y después.

Para él, el balance del cambio ha sido positivo: “se han descubierto elementos muy valiosos como el torreón de los Trastámara, así como varios tramos de la muralla islámica -e incluso alguna puerta- que han permitido identificar casi en su totalidad su trazado como cerramiento del primitivo Alficén”.

En cuanto al contenido del museo opina que es mucho más rico ahora, pero como dice (sabiamente, a mi juicio) “no se puede ni se debe olvidar la importancia del Alcázar en la última guerra que sufrió España. En un museo de historia militar, obviar -o pasar de puntillas por él- un episodio bélico de primera magnitud sucedido dentro de esos muros es un error notable, máxime cuando ha pasado suficiente tiempo como para abordarlo desde una perspectiva objetiva y desapasionada”.

Con esto sí, acabo el post sobre el Alcázar de Toledo, esperando que os haya gustado con este breve trabajillo de comparación de opiniones como complemento a lo que es el museo. Y por supuesto darle las gracias a Eduardo por su colaboración :)

¡Hasta la próxima!

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Toledo no se visita en un día

08 febrero 2012

Hacía tres años que no visitaba la antigua capital de España y ya tenía ganas de hacerlo otra vez, así que el lunes que tenía un ratito me fui para allá.

Puerta Bisagra

Sabía que había bastantes problemas de aparcamiento porque todo el centro es zona azul, lo que no sospechaba era que también fuera de las murallas y la zona turística también se extendía otra zona de aparcamiento regulado. Al final decidimos aventurarnos en el casco histórico y nos metimos por donde pone parking “El Miradero”. Por ahí es zona verde, pero una calle más allá cambia y pasa a zona naranja. Ese es un buen sitio, ya que puedes echar dinero para todas las horas que quieras y no hay necesidad de andar moviendo el coche cada dos horas.

Detalle de la Puerta Bisagra

Ahí se quedó el coche y empezamos la visita yendo a la oficina de turismo situada al lado de la Puerta de Bisagra, una de las más famosas de la ciudad. Lo que más me gusta de ella son los motivos que decoran los tejados de sus torres, por un lado verde y blanco y por el otro con el escudo de Toledo.

Escaleras mecánicas que llevan hasta la Diputación Provincial de Toledo

Desde ahí fuimos rodeando la muralla hasta la zona de las escaleras mecánicas (mira que me resultan curiosas). Vimos por fuera la Diputación Provincial y continuamos hasta llegar al Monasterio de San Juan de los Reyes. Es un sitio muy bonito que merece la pena visitar, además es bastante barato en comparación con otros monumentos (2,5 €). Este edificio fue construido por los Reyes Católicos y más tarde cedido a los monjes franciscanos. Este Monasterio ha sufrido mucho, ya que en la invasión napoleónica fue arrasado e incendiado, usando los manuscritos, códices y incluso el retablo mayor como combustible para avivar el fuego. También se perdió uno de los patios. Toda una pena…

En el exterior hay algo que siempre me ha llamado mucho la atención: si os fijáis (tampoco hace falta fijarse mucho, salta a la vista) veréis que una de las paredes está llena de cadenas. Bien, no son unas cadenas cualquiera, son los grilletes con los que los esbirros musulmanes sujetaban en las mazmorras de Granada a los presos cristianos. Curiosa “decoración”, ¿verdad?

Muralla toledana y, al fondo, el Monasterio de San Juan de los Reyes

Unos metros más allá se encuentra la sinagoga de Santa María la Blanca, que además de templo judío ha sido centro de acogida de mujeres y ermita. Sobria en interior y exterior, tiene un gran parecido a una mezquita.

La otra famosa sinagoga de Toledo es la de El Tránsito, que además es el Museo Sefardí. Esta fue mandada construir por Samuel ha-Leví, que tiene erigida una escultura y dedicada una calle con una placa que dice “Leyendas toledanas: El tesoro de Samuel Leví. Samuel Leví, tesorero del rey que prefirió morir torturado antes que confesar donde escondía sus riquezas”. La Sinagoga de El Tránsito ha pasado también por varios cambios en sus funciones, llegando a ser incluso barracón militar en el siglo XIX.


Por allí cerca se encuentra casi a orillas del Tajo la Casa-Museo de Victorio Macho, un escultor. Yo la visité en su momento y no es nada del otro mundo, merece más la pena invertir el tiempo y el dinero en otras cosas. Por ejemplo, en el Museo de El Greco o en la Iglesia de Santo Tomé. De esta última solo recuerdo haber visto situado en la entrada el famoso cuadro del Entierro del Conde Orgaz. De todas formas, las obras de Doménikos Theotokópoulos están muy repartidas por los monumentos toledanos.

Continuamos callejeando rumbo a la Plaza del Ayuntamiento, desde donde también se aprecia la bonita Catedral Primada, levantada sobre el solar de una basílica visigoda y sobre el espacio de una mezquita. Tengo pendiente pasar al interior, que tiene que estar muy bien dado que mi guía de Toledo le dedica unas 13 páginas y un desplegable 😀

Catedral de Toledo

Después de esto dimos una vuelta por alrededor de la Catedral y buscamos cómo llegar hasta la Plaza de Zocodover, para lo cual atravesamos por la Calle del Comercio. El nombre de esta plaza significa “mercado de las bestias” y hace referencia a la función comercial que tenía en la época musulmana. En un lateral de la plaza se encuentra el Arco de la Sangre, por el que llegamos al restaurante en el comimos. Es el menú más baratito que encontramos, 8 euros aunque no era nada típico de allí. Os lo recomiendo porque la comida estaba muy rica y el trato fue bueno, es el Bar Santa Fe.


Pero antes de comer pasamos al Museo de la Santa Cruz, el museo provincial cuya entrada es gratuita. Es una visita que considero obligada, porque no solo la exposición es interesante sino que el edificio es muy bonito. En los próximos días os hablaré más de este museo, que merece un post exclusivo.

Ya era la hora de la comida, y con la tripa llena nos dirigimos al Alcázar. Mi frase antes de entrar es “me lo imagino un poco feo”. Aún ahora después de visitarlo no tengo una opinión de si es bonito, feo o qué. Es extraño, quizás. Transformado en el Museo del Ejército, necesita prácticamente un día entero para verlo con tranquilidad. Pero al igual que el Museo de Santa Cruz, también necesita su espacio a parte.

Ver el Alcázar nos comió mucho tiempo, por lo que cuando salimos ya era la hora de volver. Sin embargo, os quería contar algunas cosas más de la ciudad de las otras visitas que he hecho y de las que haré. Son famosos los patios cordobeses, de los que ya os hablé en el post de Córdoba, y lo que yo no sabía es que los patios toledanos también lo son. Escribí a la Asociación de Amigos de los Patios Toledanos por si me podían enseñar alguno o decir dónde estaban situados pero su respuesta fue bastante seca: se abren en la semana del Corpus. Así que hasta entonces habrá que esperar… De todas formas preguntando en la oficina de turismo te indican alguna calle por donde quizás hay alguno abierto (yo no lo encontré).

Si paseáis por la Calle de los Alfileritos encontraréis la Virgen del mismo nombre, conocida por la leyenda que si una muchacha echa dentro de la hornacina un alfiler, pronto tiene novio. 

Y para finalizar, unos consejos prácticos para organizar vuestra visita a Toledo:
  • Aparcar en zona naranja o ir en transporte público.
  • Coger alguna de las visitas organizadas: las hay de pago (muy buenas) y gratuitas.
  • Sale rentable comprarse la pulsera turística.
  • No paséis solo un día en Toledo, porque no os dará tiempo a nada. Un fin de semana mucho mejor 😉
Lo dicho, en los siguientes post os hablaré más de Toledo y sus encantos. ¡Hasta la próxima viajeros! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.


CÓRDOBA, día 3. ¿He dicho Córdoba? Quería decir… ¡Sevilla!

09 enero 2012

Bueno, vale, en realidad también estuvimos en Córdoba, pero la mayor parte del día lo que hicimos fue visitar Sevilla. Nuestra intención era coger un tren pronto, ya que nos habían comentado que salían con bastante frecuencia y sabíamos que no eran caros. Sin embargo, tuvimos un problema al llegar a la estación de RENFE y encontrarnos que los trenes de media distancia (los más económicos, vaya) no salían hasta bastantes horas después.

Giralda, Sevilla
La Giralda

Finalmente, un poco antes de las 13 h. salimos rumbo a Sevilla en un AVANT, que es (bastante) más barato que el AVE y tarda lo mismo, unos 45 minutos. Si tenéis el carnet joven y sois menores de 26 tenéis descuento del 20% si no recuerdo mal; y si no lo tenéis y estáis en edad… ¡Id a sacároslo en cuanto acabéis de leer este post :) ! 

A las dos menos algo bajamos en la estación de Santa Justa, y en turismo nos informaron de los horarios de los monumentos, además de facilitarnos información del transporte que más nos convenía para ir al centro. Por si queréis ir ya preparados, el bus que hay que coger para ir de la estación hasta la Glorieta de San Juan de Austria, que está bien situado para empezar a conocer la ciudad, es el C1 y cuesta 1,30€.

Ya en nuestro destino, enfilamos la calle San Fernando (o avenida, no sé) pasando por al lado de la antigua Fábrica de Tabacos, que ahora alberga el rectorado de la Universidad. De pasada, a lo lejos, vimos la Torre del Oro, que me trajo a la memoria una canción que me cantaba mi abuela de pequeña, de la que solo me acuerdo del Olé Torre del Oro, Olé Torre del Oro pero que en mi memoria suena como un exitazo del verano. Después de este retroceso a la infancia –perdón-, continúo.

El primer lugar al que entramos fue el Archivo General de Indias, gratuito y bastante chulo. Tenían una exposición llamada “La primera vuelta al mundo: en busca de las especias” (y que creo que acaba este mes de enero) donde contaban un poco la historia de cómo fue la expedición que partía el 10 de agosto de 1519 con el objetivo de abrir una ruta hasta las islas de las especias. A parte de unos expositores con canela, jengibre y nuez moscada para que los olieses, había algunos legajos de los documentos de la época.

Me gustó mucho una cosa que leí referente a 500 aniversario de la vuelta al mundo (en 2019), y es que la Fundación Nao Victoria se propone reconstruir las réplicas de las cinco naves que protagonizaron este episodio histórico, y que vuelvan a surcar los mares en un proyecto promocional, cultural y científico. Con esto, cambiamos de aires, y salimos del Archivo.

Alcázar de Sevilla
Alcázar de Sevilla

Yo creo que cada ciudad suele tener algo que se te viene a la cabeza nada más oír su nombre, y en este caso es la Giralda. Con lo tarde que habíamos llegado, teníamos que elegir entre pasar ahí o al Alcázar, y… Elegí el Alcázar. Os cuento el porqué: entramos en un belén que había en la Catedral, y desde ahí pudimos ojear un poco cómo era; y como entrar a la Giralda costaba 8 euros e incluía la visita a la Catedral –que ya la habíamos “intuido”- pues nos decantamos por la bonita fortificación.

Alcázar de Sevilla
Alcázar de Sevilla

Y tengo que decir que no me arrepiento nada de la decisión. La Giralda será bonita pero el Real Alcázar… INCREÍBLE. Estuvimos como tres horas y no pudimos verlo bien entero. En su interior se puede disfrutar de las numerosas estancias, como la Alcoba Real, la Sala de los Pasos Perdidos, la de los Embajadores (salón del trono de Pedro I), con una preciosa cúpula dorada o el Salón del techo de Felipe II y de numerosos patios, como el de la Montería, donde el rey reunía a sus monteros para iniciar la cacería, el del Crucero o el Patio de las Doncellas, este último de gran belleza, y que tenía la función de organizar la zona pública del palacio.

Alcázar de Sevilla
Alcázar de Sevilla

En cuanto a los jardines… qué decir de los 50.000 metros cuadrados de flores y árboles, con algún que otro edificio o simplemente la muralla misma del Alcázar. Está en Jardín de los Poetas, el de la Alcubilla, el Jardín Inglés… Hay hasta un laberinto, ¡en el que de verdad hay que tener cuidado para no perderse!

En total, entre jardines, salones, edificios, patios y arquitecturas varias, el Real Alcázar –patrimonio de la Humanidad desde 1987- cuenta con unos 37 sitios interesantes.

Alcázar de Sevilla
Patio de las doncellas, Real Alcázar de Sevilla

Después de salir del Alcázar nos dirigimos un poco sin rumbo, pensando en comer algo y en seguir paseando. Si mi economía me lo hubiera permitido, seguramente hubiera dado un paseo en barco por el Guadalquivir.

Se hizo de noche, y volvimos a pasar por la Torre del Oro. Ahora es el turno de que os cuente algo más sobre ella. Me preguntaba por qué se llama así, y buscando por internet he descubierto que puede ser por dos cosas: bien por el revestimiento exterior que debió tener, de azulejos dorados, o bien a que en su interior se guardaban riquezas procedentes de los barcos que regresaban de América.

Torre del Oro


Por último, nuestros pasos nos llevaron por las calles sevillanas y, finalmente, a la Plaza de España. Por la noche no se aprecia bien su esplendor, sí su grandiosidad. Si me lo permitís, diré que así vista de noche tiene cierta semejanza con la fachada de una plaza de toros como las Ventas, no sé, se me daba un aire. Con esto, regresamos hasta el mismo sitio que nos habíamos bajado del autobús por la mañana y volvimos en el C2, que para ese trayecto daba menos vuelta.

Eran más de las 10 de la noche cuando llegamos otra vez a Córdoba, y para cerrar el día fuimos a un bar bastante peculiar: El Poney Pisador. Sí, a los que habéis visto el Señor de los Anillos o habéis leído los libros, os sonará, porque es una posada que aparece en ambas. El sitio está bastante retirado del centro, por lo cual es complicado llegar si no tienes coche y no sabes dónde queda (si alguien tiene especial interés, que me pregunte y le intento conseguir la dirección). ¿Qué se puede tomar ahí? Todo tipo de batidos y grofres con nombres de ESDLA. Pensároslo bien porque al camarero le gusta cargar bien las cosas… De hecho, ¡yo no encontraba mi gofre debajo de tanta nata! Y si me apuras, tampoco el batido. ¡Vaya empacho!

Batidos de El Poney Pisador
Con tanta nata... ¡¿dónde está mi batido?!

Con el batido y el cansancio acumulado de todo el día en Sevilla, fuimos a descansar, listos para afrontar el último día del viaje de Córdoba.

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CÓRDOBA, día 2. Lo pequeño y grande que es Medina Azahara

04 enero 2012

Nos levantamos pronto porque habíamos quedado para ir a Medina Azahara esa mañana. Antes de salir hacia allá nos esperaba un buen desayuno en O mundo de Alicia, un bar-tetería de un diseño impecable y sorprendente donde llenamos el estómago con una (generosa) tostada y un café. Ahora sí, ya estábamos listos para salir hacia nuestro destino. 

Bar-tetería O mundo de Alicia

Para ir a Medina Azahara se puede ir en coche o en bus, aunque: 1) si vas en coche tienes que dejarlo en un aparcamiento y coger otro autobús que llegue hasta el yacimiento 2) Si vas en bus son 7 euros ida y vuelta y no sé si ese te lleva hasta el parking o hasta los restos de la ciudad, creo que lo primero.

Como habréis deducido, yo tomé la opción del coche, y sin problemas de aparcamiento, bajamos a ver la exposición. Digo exposición porque antes de nada, hay un museo donde tienes que solicitar tu entrada (gratuita). Este lugar está ideado para que te hagas una idea de cómo eran esas ruinas que vas a ir a ver; de quiénes vivían en esas casas y cómo estaban distribuidas las calles de la que fue la capital política y administrativa de Al-Andalus.

En el museo hay dos partes: una es una exposición permanente donde se muestra la historia de la ciudad con piezas significativas como capiteles, vasijas… y con actividades interactivas (más bien ordenadores); la otra parte es una sala donde proyectan una especie de documental que es súper interesante, porque hacen la recreación que os mencioné antes de cómo era Madinat al-Zahra.

Medina Azahara

Después de ver todo esto y de pasar por la tienda a ver los souvenirs (no pude resistirme a un bolígrafo muy gracioso que había, que parecía un lápiz de color) salimos a esperar el autobús que sube al yacimiento. Su horario es de 10 a 18 h. cada media hora, y el precio de ida y vuelta, 2,10 € por persona.

Al llegar cogimos un plano-folleto del sitio (que nunca viene mal) y echamos a andar, un poco sin rumbo y a la vez guiados por unas flechas que marcaban el itinerario. Me gustaría señalar que a pesar de lo grande que es, lo que nosotros podemos ver es solo un 5% del poco más del 11% que está excavado. ¡Impresionante! Por eso pienso que es tan pequeño lo que vemos y tan grande lo que podríamos ver…

Comienza la visita: Según cuenta en el folleto, cito textualmente: “el itinerario de visita se inicia hoy en el paseo de ronda de la muralla norte, aunque en el siglo X las visitas de carácter protocolario se realizaban partiendo de la muralla sur, ascendiendo hacia el Alcázar”. Vamos, que la visita que hacemos es justo al contrario de como se solía entrar antiguamente.

Restos de mosaicos en Medina Azahara, esperando a ser ordenados

A lo largo del recorrido llegamos a ver hasta 16 sitios diferentes: desde la Puerta Norte (por donde se entra), pasando por las caballerizas, las viviendas de servicio, la mezquita o el Salón de Abd al-Rahman III. Me llamó la atención los restos de mosaico que había ordenados en el suelo de algunas partes, listos para ser reconstruidos. ¡Vaya trabajazo! Y a mí que me cuesta hacer un puzzle…

Sobre las 2 de la tarde acabamos de ver Medina Azahara y nos volvimos. El último bus del mediodía es a las 14.30 (si no recuerdo mal) y hasta las 15.30 más o menos no sale otro. Así que mi consejo es que, o bien organicéis la visita para pasar allí esa hora, o que cojáis el bus un poco antes de las 14.30 porque ese bus se pone hasta arriba de gente.

Ese día la comida no fue nada fuera de lo normal -más flamenquín, eso sí- y después tocaba visitar el Alcázar de los Reyes Cristianos. Con una bonita luz de atardecer recorrimos los jardines, por los que se puede dar un paseo muy romántico :) Son grandes, aunque no tanto como los del Alcázar de Sevilla, del que hablaré en el próximo post. Cuando acabamos el paseo pasamos al interior, donde se pueden contemplar los salones y los baños que se conservan muy bien. Lo que más me gustó, a parte de los jardines, fue subir a las torres. Yo subí ya de noche y no se apreciaba mucho las vistas que había, aunque Córdoba iluminada y desde cierta altura es preciosa también.

Alcázar de Córdoba

Tengo que decir que por la noche iluminan la torre del Alcázar con una luz azul que me parece bastante fea, le da un aspecto un tanto de feria. Como dato de interés histórico, esta fortaleza, de origen militar, sirvió de alojamiento a los Reyes pero también como sede de la Inquisición. Y para finalizar, os comento que existe un espectáculo nocturno titulado “Córdoba, la luz de las culturas”, donde se mezclan agua, luz y sonido. Si queréis más información consultad en la web de turismo de Córdoba, porque en el folleto no pone mucho más.

Alcázar con iluminación nocturna, y de fondo la Mezquita-Catedral

Al salir del Alcázar fuimos a las Caballerizas Reales, un poco de casualidad, todo hay que decirlo. No esperaba que estuvieran abiertas a esas horas (serían casi las 8) y tampoco sabía que se podían visitar por libre, ya que por internet y en los horarios de monumentos que te dan en turismo, solo te vendían el espectáculo ecuestre por 15€. Así que ya os lo aclaro yo: entrar a las Caballerizas Reales es totalmente gratuito, y el horario es de martes a sábado de 11 a 13.30 y de 17 a 20 h. y los domingos de 9.30 a 11.30 h. ¿Que qué hay en las Caballerizas? A parte del animal del que toma su nombre el lugar, como es obvio, hay también una pequeña exposición de coches de caballos. Mientras estuve allí pude ver cómo entrenaban a uno de los animales para esa exhibición de 15 euros. Un sitio curioso y visitable.

La Puerta del Puente o Arco del Triunfo, con decoración navideña

Qué más vimos ese día… Al pasar por el Zoco, que es un mercado artesanal, tuve mi primer contacto con los patios cordobeses (de los que tengo pensado hacer un especial); vi el Monumento a los Enamorados que hay al lado del Alcázar y paseé por una Córdoba nocturna e iluminada de Navidad, aunque muy sobriamente.

Qué bonito el Puente Romano iluminado y la Mezquita de fondo

A la hora de la cena el sitio elegido fue Patio de la Judería, donde degustamos unas tapitas. El sitio es chulo, no os dejéis engañar por la web, que no está muy currada. Al lado de este restaurante hay una tetería a la que no llegamos a pasar pero que nos la recomendaron; no recuerdo el nombre, pero seguro que la encontráis fácil.


Así acabó el segundo día en Córdoba: entre tapas y la preparación del viaje a Sevilla del día siguiente. ¡Dulces sueños!

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Y para el año que viene…

31 diciembre 2011


Os contaré mi viaje por tierras andaluzas, concretamente por Córdoba y por Sevilla. Me hubiera gustado contaros una parte al menos antes de que acabara el año, pero no me ha dado tiempo. Así que estad pendientes porque va a dar para varios post el viaje :)

En estos últimos días de 2011 he paseado entre los naranjos de las calles de Córdoba. Ahí he podido disfrutar de maravillas tales como la Mezquita-Catedral, el Alcázar, Medina Azahara o los patios cordobeses. Con respecto a esto, quería aprovechar para recomendaros que los visitéis. Es hasta el día 4 de enero, y están abiertos de 18 a 21 horas. Os recomiendo que los veáis en varios días (aunque ya no quedan muchos) porque están un poco retirados unos de otros. 


Alcázar de Córdoba
Alcázar de Córdoba

Además de patear la ciudad, aprender cosas y fotografiar todo lo fotografiable, he tenido tiempo para disfrutar de los flamenquines, las berenjenas con miel o el salmorejo con el vinito de la tierra; y para rematarlo, unos baños árabes con té y pastitas. Ya os hablaré más sobre esto que seguro que hay más de uno y de dos interesad@s en ir.

Con lo cerquita que está y lo poco que se tarda en tren, no pude dejar de visitar Sevilla. Aunque no vi todo lo que quería ver (por ejemplo la Giralda no me dio tiempo a verla), el Alcázar sevillano me embrujó: vaya jardines, vaya patios, vaya salones… La Torre del Oro o el Archivo de Indias tampoco se libraron de mi visita.

Plaza de España, en Sevilla

Si queréis saber más, no os perdáis los próximos post porque os daré detalles de los monumentos, restaurantes y hoteles; vamos, de cosas interesantes para los turistas.

Sin más, con este post despido el 2011, deseando que tengáis una Nochevieja inmejorable, acompañada de vuestros seres queridos. Mucho cuidado con los excesos y si cogéis el coche no bebáis. Disfrutad de las últimas horitas de 2011 y… ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!