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ALOJAMIENTOS: Pensión los Claveles (Baena)

29 enero 2018

¡Hola viajeros! Hacía mucho que no os dejaba por aquí una reseña de un alojamiento. Hoy os hablo de la Pensión Los Claveles, en Baena, Córdoba. Con motivo de una boda, tuve que pasar una noche allí a finales de junio.



DÓNDE ESTÁ

La pensión se sitúa en el centro de Baena, en la calle Juan Valera 15, al lado de la Plaza de España. Nosotros fuimos en coche y no tuvimos problemas de aparcamiento, lo dejamos al lado de la pensión.

INSTALACIONES

El alojamiento dispone de unas 10 habitaciones. La nuestra se encontraba en el segundo piso, con vistas a la calle. Era pequeña y sobria, con una decoración un poco antigua, pero tampoco hacía falta más. Había aire acondicionado y Wi-Fi, y el baño estaba limpio. No tenía más que un poco de jabón para las manos y la ducha, nada de accesorios ni secador.

No pisé zona común del hotel más allá de la recepción, así que poco más puedo deciros. En la web pone que tienen patio andaluz y un salón.



PRECIOS 💶

La noche para dos personas me costó 40€, que siendo finales de junio y fin de semana creo que está bastante bien.

VALORACIÓN PERSONAL

La nota que pongo a este alojamiento es de 9/10. La pensión está bien en relación calidad-precio. El trato fue correcto, pero a la hora de reservar tuve que hacerlo por teléfono y, aunque pedí confirmación vía mail, no me la mandaron. Esto me tuvo en vilo un tiempo porque prácticamente no había sitio en ningún hotel de la ciudad y me daba miedo quedarme sin habitación y luego no poder reclamar. 

Por lo demás, eché en falta que tuvieran cocina aunque sea para hacer un desayuno, pero eso ya son minucias que me gustan a mí, jejeje. 

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CÓRDOBA, día 4. ¡Hasta pronto!

12 enero 2012

La mañana del cuarto día la tomamos con relax. Ya habíamos visto casi todo lo que queríamos ver, y lo único que quedaba era pasear, hacer las últimas fotos y comprar algún souvenir. Dejamos las maletas en el hotel, y después de desayunar dimos una vuelta por una calle que no recuerdo su nombre pero es una de las zonas comerciales, toda decorada de Navidad (os recuerdo que el día real de mi viaje fue el 29 de diciembre de 2011).

Fuimos mirando en el plano qué había por esa zona y nos llamó la atención la Plaza de Colón, porque no venía en la guía y picaba la curiosidad. Bueno, pues ya os digo yo que no venía en la guía porque no había mucho que ver, un parquecito y una fuente, y a la entrada el monumento a la belleza de la mujer cordobesa. ¡Olé!

Capilla de San Bartolomé
Capilla de San Bartolomé

Por callejas y callejuelas fuimos sorteando coches de caballos y llegamos a la plaza de los Capuchinos, donde estaba solitario el famoso Cristo de los Faroles (en realidad Cristo de los Desagravios y Misericordia). Más adelante se encontraba el femenino de esa plaza, la de las Capuchinas, y tras atravesarla llegamos a la Plaza de las Tendillas, donde tenían montado un escenario y las parafernalias típicas navideñas.

El hambre empezaba a notarse y en la lista de bares pendientes se encontraba el Bar Santos. Pillaba un poco retirado, así que apretamos el paso para llegar lo antes posible. De camino pude ver el Conservatorio Superior de Música por fuera, y me pareció muy pequeñito y acogedor en comparación con el de Madrid.

Bar Santos
Sí, la tortilla de la foto es tan grande como las del bar

Llegamos al Bar Santos, famoso por sus tortillas: no solo porque (como pude comprobar) estuvieran riquísimas, sino porque ¡eran inmensas! La única pega del sitio es que es muy pequeño, por lo cual hay que salir fuera a comer. Tanto vasos como platos son de plástico, así que no hay problema. Por dos euros la supercuña de tortilla y un eurillo y pico de la bebida, ya íbamos servidos.

Después de comer ojeamos las tiendas y compramos las postales e imanes de rigor. Las hay muy caras, no os dejéis engañar: yo compré postales por 20 céntimos e imanes por 2,20 €. Y eso al lado de la Mezquita, así que es cuestión de buscar. Que la gente se aprovecha mucho de los turistas a veces…

Por la tarde fuimos a visitar la Capilla de San Bartolomé, muy recogida y muy bonita, situada en el barrio de la judería. Este monumento fue levantado como capilla funeraria de la Iglesia de San Bartolomé en el siglo XV, y está al lado de la Facultad de Filosofía y Letras. Sitio pequeño pero que merece realmente la pena.

Los Patios Cordobeses                                                                                                                            

Desde el lunes teníamos también una cosa más en la lista de tareas pendientes: con motivo de la Navidad diez patios cordobeses abrían sus puertas a los visitantes, dentro del proyecto “La Navidad en Los Patios”.


Patio cordobés
Patio cordobés

El objetivo es potenciar la difusión cultural de Córdoba, y los patios de los que pudimos disfrutar fueron los de las calles Maese Luis, 22; Duque de la Victoria, 3; Isabel II, 1; Pozanco, 6; Pastoras, 2; Juan Tocino, 3; Frailes, 6; San Juan de Palomares, 11; Carbonell y Morand, 20; y San Basilio, 50.

Quedé gratamente impresionada por lo bonitos que eran; tenían muchísimas plantas, la decoración estaba muy cuidada, y más en esa época del año con todas las luces navideñas. Como aliciente para el viajero cansado, en cada patio solían tener una botellita de vino o de anís (o de ambos) y unos polvorones para reponer fuerzas.

Patio cordobés
Patio cordobés

Gracias a algunos de los dueños de los patios aprendí que la mayoría de ellos cuenta con columnas o algún otro elemento de Medina Azahara, cogidas durante el expolio. Las plantas tienen que estar muy cuidadas, llegando incluso a tener que subirlas a la azotea para regarlas y luego volver a bajarlas. En concreto, recuerdo de un señor que nos comentó que esa misma mañana había subido como 100 plantas y luego las había vuelto a colocar, ¡qué paciencia! También nos enseñaron cómo las regaban, con un tubo largo de plástico para que llegara el agua a las más altas.

Patio cordobés
Patio cordobés

En Córdoba eso de los patios es todo un arte, y todos los años se hace un concurso en mayo para premiar a los más bonitos. Desde 1933 se lleva celebrando, con el premio -que ahora nos suena casi a risa- de 1.500 pesetas. Habrá que estar pendientes, porque si me informaron bien, este año del 2 al 13 de mayo se celebrará el concurso, donde más de 60 patios abren sus puertas a todos los públicos.

Patio cordobés
Patio cordobés

Después de recorrernos los 10 patios, no nos quedó otro remedio que ir hasta el hotel a recoger nuestras maletas y emprender el camino a la estación. El viaje se había acabado, pero no nuestras ganas de seguir viendo y conociendo más cosas de la cultura cordobesa. Yo, por mi parte, voy a hacer un intento de escaparme en mayo a ver los patios; así que si vais… ¡Por allí nos veremos!

Patio cordobés
Patio cordobés

Espero que os haya gustado este viaje que he compartido con vosotros, y que os sirva de ayuda para futuros viajes a la ciudad califal. Os recuerdo que me podéis mandar fotos de vuestros viajes, y que cualquier sugerencia o comentario será bienvenido. ¡Hasta pronto viajeros!

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CÓRDOBA, día 3. ¿He dicho Córdoba? Quería decir… ¡Sevilla!

09 enero 2012

Bueno, vale, en realidad también estuvimos en Córdoba, pero la mayor parte del día lo que hicimos fue visitar Sevilla. Nuestra intención era coger un tren pronto, ya que nos habían comentado que salían con bastante frecuencia y sabíamos que no eran caros. Sin embargo, tuvimos un problema al llegar a la estación de RENFE y encontrarnos que los trenes de media distancia (los más económicos, vaya) no salían hasta bastantes horas después.

Giralda, Sevilla
La Giralda

Finalmente, un poco antes de las 13 h. salimos rumbo a Sevilla en un AVANT, que es (bastante) más barato que el AVE y tarda lo mismo, unos 45 minutos. Si tenéis el carnet joven y sois menores de 26 tenéis descuento del 20% si no recuerdo mal; y si no lo tenéis y estáis en edad… ¡Id a sacároslo en cuanto acabéis de leer este post :) ! 

A las dos menos algo bajamos en la estación de Santa Justa, y en turismo nos informaron de los horarios de los monumentos, además de facilitarnos información del transporte que más nos convenía para ir al centro. Por si queréis ir ya preparados, el bus que hay que coger para ir de la estación hasta la Glorieta de San Juan de Austria, que está bien situado para empezar a conocer la ciudad, es el C1 y cuesta 1,30€.

Ya en nuestro destino, enfilamos la calle San Fernando (o avenida, no sé) pasando por al lado de la antigua Fábrica de Tabacos, que ahora alberga el rectorado de la Universidad. De pasada, a lo lejos, vimos la Torre del Oro, que me trajo a la memoria una canción que me cantaba mi abuela de pequeña, de la que solo me acuerdo del Olé Torre del Oro, Olé Torre del Oro pero que en mi memoria suena como un exitazo del verano. Después de este retroceso a la infancia –perdón-, continúo.

El primer lugar al que entramos fue el Archivo General de Indias, gratuito y bastante chulo. Tenían una exposición llamada “La primera vuelta al mundo: en busca de las especias” (y que creo que acaba este mes de enero) donde contaban un poco la historia de cómo fue la expedición que partía el 10 de agosto de 1519 con el objetivo de abrir una ruta hasta las islas de las especias. A parte de unos expositores con canela, jengibre y nuez moscada para que los olieses, había algunos legajos de los documentos de la época.

Me gustó mucho una cosa que leí referente a 500 aniversario de la vuelta al mundo (en 2019), y es que la Fundación Nao Victoria se propone reconstruir las réplicas de las cinco naves que protagonizaron este episodio histórico, y que vuelvan a surcar los mares en un proyecto promocional, cultural y científico. Con esto, cambiamos de aires, y salimos del Archivo.

Alcázar de Sevilla
Alcázar de Sevilla

Yo creo que cada ciudad suele tener algo que se te viene a la cabeza nada más oír su nombre, y en este caso es la Giralda. Con lo tarde que habíamos llegado, teníamos que elegir entre pasar ahí o al Alcázar, y… Elegí el Alcázar. Os cuento el porqué: entramos en un belén que había en la Catedral, y desde ahí pudimos ojear un poco cómo era; y como entrar a la Giralda costaba 8 euros e incluía la visita a la Catedral –que ya la habíamos “intuido”- pues nos decantamos por la bonita fortificación.

Alcázar de Sevilla
Alcázar de Sevilla

Y tengo que decir que no me arrepiento nada de la decisión. La Giralda será bonita pero el Real Alcázar… INCREÍBLE. Estuvimos como tres horas y no pudimos verlo bien entero. En su interior se puede disfrutar de las numerosas estancias, como la Alcoba Real, la Sala de los Pasos Perdidos, la de los Embajadores (salón del trono de Pedro I), con una preciosa cúpula dorada o el Salón del techo de Felipe II y de numerosos patios, como el de la Montería, donde el rey reunía a sus monteros para iniciar la cacería, el del Crucero o el Patio de las Doncellas, este último de gran belleza, y que tenía la función de organizar la zona pública del palacio.

Alcázar de Sevilla
Alcázar de Sevilla

En cuanto a los jardines… qué decir de los 50.000 metros cuadrados de flores y árboles, con algún que otro edificio o simplemente la muralla misma del Alcázar. Está en Jardín de los Poetas, el de la Alcubilla, el Jardín Inglés… Hay hasta un laberinto, ¡en el que de verdad hay que tener cuidado para no perderse!

En total, entre jardines, salones, edificios, patios y arquitecturas varias, el Real Alcázar –patrimonio de la Humanidad desde 1987- cuenta con unos 37 sitios interesantes.

Alcázar de Sevilla
Patio de las doncellas, Real Alcázar de Sevilla

Después de salir del Alcázar nos dirigimos un poco sin rumbo, pensando en comer algo y en seguir paseando. Si mi economía me lo hubiera permitido, seguramente hubiera dado un paseo en barco por el Guadalquivir.

Se hizo de noche, y volvimos a pasar por la Torre del Oro. Ahora es el turno de que os cuente algo más sobre ella. Me preguntaba por qué se llama así, y buscando por internet he descubierto que puede ser por dos cosas: bien por el revestimiento exterior que debió tener, de azulejos dorados, o bien a que en su interior se guardaban riquezas procedentes de los barcos que regresaban de América.

Torre del Oro


Por último, nuestros pasos nos llevaron por las calles sevillanas y, finalmente, a la Plaza de España. Por la noche no se aprecia bien su esplendor, sí su grandiosidad. Si me lo permitís, diré que así vista de noche tiene cierta semejanza con la fachada de una plaza de toros como las Ventas, no sé, se me daba un aire. Con esto, regresamos hasta el mismo sitio que nos habíamos bajado del autobús por la mañana y volvimos en el C2, que para ese trayecto daba menos vuelta.

Eran más de las 10 de la noche cuando llegamos otra vez a Córdoba, y para cerrar el día fuimos a un bar bastante peculiar: El Poney Pisador. Sí, a los que habéis visto el Señor de los Anillos o habéis leído los libros, os sonará, porque es una posada que aparece en ambas. El sitio está bastante retirado del centro, por lo cual es complicado llegar si no tienes coche y no sabes dónde queda (si alguien tiene especial interés, que me pregunte y le intento conseguir la dirección). ¿Qué se puede tomar ahí? Todo tipo de batidos y grofres con nombres de ESDLA. Pensároslo bien porque al camarero le gusta cargar bien las cosas… De hecho, ¡yo no encontraba mi gofre debajo de tanta nata! Y si me apuras, tampoco el batido. ¡Vaya empacho!

Batidos de El Poney Pisador
Con tanta nata... ¡¿dónde está mi batido?!

Con el batido y el cansancio acumulado de todo el día en Sevilla, fuimos a descansar, listos para afrontar el último día del viaje de Córdoba.

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CÓRDOBA, día 2. Lo pequeño y grande que es Medina Azahara

04 enero 2012

Nos levantamos pronto porque habíamos quedado para ir a Medina Azahara esa mañana. Antes de salir hacia allá nos esperaba un buen desayuno en O mundo de Alicia, un bar-tetería de un diseño impecable y sorprendente donde llenamos el estómago con una (generosa) tostada y un café. Ahora sí, ya estábamos listos para salir hacia nuestro destino. 

Bar-tetería O mundo de Alicia

Para ir a Medina Azahara se puede ir en coche o en bus, aunque: 1) si vas en coche tienes que dejarlo en un aparcamiento y coger otro autobús que llegue hasta el yacimiento 2) Si vas en bus son 7 euros ida y vuelta y no sé si ese te lleva hasta el parking o hasta los restos de la ciudad, creo que lo primero.

Como habréis deducido, yo tomé la opción del coche, y sin problemas de aparcamiento, bajamos a ver la exposición. Digo exposición porque antes de nada, hay un museo donde tienes que solicitar tu entrada (gratuita). Este lugar está ideado para que te hagas una idea de cómo eran esas ruinas que vas a ir a ver; de quiénes vivían en esas casas y cómo estaban distribuidas las calles de la que fue la capital política y administrativa de Al-Andalus.

En el museo hay dos partes: una es una exposición permanente donde se muestra la historia de la ciudad con piezas significativas como capiteles, vasijas… y con actividades interactivas (más bien ordenadores); la otra parte es una sala donde proyectan una especie de documental que es súper interesante, porque hacen la recreación que os mencioné antes de cómo era Madinat al-Zahra.

Medina Azahara

Después de ver todo esto y de pasar por la tienda a ver los souvenirs (no pude resistirme a un bolígrafo muy gracioso que había, que parecía un lápiz de color) salimos a esperar el autobús que sube al yacimiento. Su horario es de 10 a 18 h. cada media hora, y el precio de ida y vuelta, 2,10 € por persona.

Al llegar cogimos un plano-folleto del sitio (que nunca viene mal) y echamos a andar, un poco sin rumbo y a la vez guiados por unas flechas que marcaban el itinerario. Me gustaría señalar que a pesar de lo grande que es, lo que nosotros podemos ver es solo un 5% del poco más del 11% que está excavado. ¡Impresionante! Por eso pienso que es tan pequeño lo que vemos y tan grande lo que podríamos ver…

Comienza la visita: Según cuenta en el folleto, cito textualmente: “el itinerario de visita se inicia hoy en el paseo de ronda de la muralla norte, aunque en el siglo X las visitas de carácter protocolario se realizaban partiendo de la muralla sur, ascendiendo hacia el Alcázar”. Vamos, que la visita que hacemos es justo al contrario de como se solía entrar antiguamente.

Restos de mosaicos en Medina Azahara, esperando a ser ordenados

A lo largo del recorrido llegamos a ver hasta 16 sitios diferentes: desde la Puerta Norte (por donde se entra), pasando por las caballerizas, las viviendas de servicio, la mezquita o el Salón de Abd al-Rahman III. Me llamó la atención los restos de mosaico que había ordenados en el suelo de algunas partes, listos para ser reconstruidos. ¡Vaya trabajazo! Y a mí que me cuesta hacer un puzzle…

Sobre las 2 de la tarde acabamos de ver Medina Azahara y nos volvimos. El último bus del mediodía es a las 14.30 (si no recuerdo mal) y hasta las 15.30 más o menos no sale otro. Así que mi consejo es que, o bien organicéis la visita para pasar allí esa hora, o que cojáis el bus un poco antes de las 14.30 porque ese bus se pone hasta arriba de gente.

Ese día la comida no fue nada fuera de lo normal -más flamenquín, eso sí- y después tocaba visitar el Alcázar de los Reyes Cristianos. Con una bonita luz de atardecer recorrimos los jardines, por los que se puede dar un paseo muy romántico :) Son grandes, aunque no tanto como los del Alcázar de Sevilla, del que hablaré en el próximo post. Cuando acabamos el paseo pasamos al interior, donde se pueden contemplar los salones y los baños que se conservan muy bien. Lo que más me gustó, a parte de los jardines, fue subir a las torres. Yo subí ya de noche y no se apreciaba mucho las vistas que había, aunque Córdoba iluminada y desde cierta altura es preciosa también.

Alcázar de Córdoba

Tengo que decir que por la noche iluminan la torre del Alcázar con una luz azul que me parece bastante fea, le da un aspecto un tanto de feria. Como dato de interés histórico, esta fortaleza, de origen militar, sirvió de alojamiento a los Reyes pero también como sede de la Inquisición. Y para finalizar, os comento que existe un espectáculo nocturno titulado “Córdoba, la luz de las culturas”, donde se mezclan agua, luz y sonido. Si queréis más información consultad en la web de turismo de Córdoba, porque en el folleto no pone mucho más.

Alcázar con iluminación nocturna, y de fondo la Mezquita-Catedral

Al salir del Alcázar fuimos a las Caballerizas Reales, un poco de casualidad, todo hay que decirlo. No esperaba que estuvieran abiertas a esas horas (serían casi las 8) y tampoco sabía que se podían visitar por libre, ya que por internet y en los horarios de monumentos que te dan en turismo, solo te vendían el espectáculo ecuestre por 15€. Así que ya os lo aclaro yo: entrar a las Caballerizas Reales es totalmente gratuito, y el horario es de martes a sábado de 11 a 13.30 y de 17 a 20 h. y los domingos de 9.30 a 11.30 h. ¿Que qué hay en las Caballerizas? A parte del animal del que toma su nombre el lugar, como es obvio, hay también una pequeña exposición de coches de caballos. Mientras estuve allí pude ver cómo entrenaban a uno de los animales para esa exhibición de 15 euros. Un sitio curioso y visitable.

La Puerta del Puente o Arco del Triunfo, con decoración navideña

Qué más vimos ese día… Al pasar por el Zoco, que es un mercado artesanal, tuve mi primer contacto con los patios cordobeses (de los que tengo pensado hacer un especial); vi el Monumento a los Enamorados que hay al lado del Alcázar y paseé por una Córdoba nocturna e iluminada de Navidad, aunque muy sobriamente.

Qué bonito el Puente Romano iluminado y la Mezquita de fondo

A la hora de la cena el sitio elegido fue Patio de la Judería, donde degustamos unas tapitas. El sitio es chulo, no os dejéis engañar por la web, que no está muy currada. Al lado de este restaurante hay una tetería a la que no llegamos a pasar pero que nos la recomendaron; no recuerdo el nombre, pero seguro que la encontráis fácil.


Así acabó el segundo día en Córdoba: entre tapas y la preparación del viaje a Sevilla del día siguiente. ¡Dulces sueños!

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CÓRDOBA, día 1. A la Mezquita… Y poco más

01 enero 2012

Por fin llegó el día, y el 26 de diciembre a las 7 de la mañana cogíamos el AVE rumbo a Córdoba. Poco más de una hora y media de trayecto que pasé dormitando, y ya habíamos llegado. Allí nos recogió un amigo que fue también nuestro anfitrión durante esos días (mil gracias, Jose), y fuimos a información turística. Allí nos enteramos que la “Córdoba Card” (algo que encontré en internet y que me pareció bastante chulo) ya no existía… Pues vaya. Así que cogimos todos los planos, horarios y cosas interesantes para esos días y nos fuimos.

Córdoba
Interior de la Mezquita de Córdoba

Nos alojamos en la Hospedería Luis de Góngora, muy bien situada en el centro. No suelo hablar de los hoteles/hostales donde voy, pero en esta ocasión bien merece la pena mencionarlo. Es un sitio pequeñito, acogedor, y el recepcionista que había nos atendió maravillosamente bien; de hecho, nos explicó las cosas mejor que en turismo… No solo monumentos, sino consejos sobre los bares a los que ir, precios, localización de los sitios… El desayuno lo teníamos incluido; como no hay restaurante en el propio hotel, íbamos a un bar que hay enfrente y que es del mismo dueño y ahí nos lo servían. Pero de eso ya hablaremos en otra ocasión :)

El caso es que no eran ni las 10 de la mañana, y fuimos a recorrer esa ciudad llamada Córdoba. Callejeando llegamos a la Mezquita (o bueno, Catedral la llaman ahora) y previo pago de 8 euros, pasamos al interior. Yo había leído sobre aquel sitio, visto imágenes, e incluso puede que algún vídeo. Sin embargo, nunca llegué a pensar que ese término que usan para describir el interior, el “bosque de columnas”, se ajustara tanto a la realidad. Es impresionante encontrarte perdida entre más de 800 columnas, perfectamente alineadas, por unas zonas más luminosas y por otras más oscuras, pero siempre preciosas. Y si 800 parecen muchas, imaginad las 1.013 que tenía antes de que los cristianos hicieran reformas. ¡Uf!

Córdoba


Recorrimos de un extremo a otro la Mezquita, pasando por todas sus ampliaciones, por el museo y por las diversas capillas y parroquias. En el corazón es donde realmente está lo que llaman Catedral, que contrasta de una forma brutal con el resto de arquitectura: donde antes había más columnas y una decoración más bien sobria, ahora había un altar, una cúpula espléndida y dos órganos enfrentados, que podéis apreciar en la foto. Ya sabéis que como música soy una friki de estas cosas, y me encantan los órganos de las iglesias y catedrales. Bueno, y en general cualquier instrumento musical jeje.

Córdoba
La torre de la Mezquita, desde el Patio de los Naranjos

Tampoco quiero aburriros más contando cada detalle del paseo, prefiero que lo descubráis vosotros mismos en persona. Sí me gustaría contar como curiosidad que la Mezquita (sí, seguiré llamándolo así aunque en el folleto ponga Catedral) está construida sobre la Basílica de San Vicente, cuyos restos podemos curiosear en el museo del mismo nombre, en el interior de la Mezquita.

Antes de acabar, os comento que también se puede comprar la entrada para una visita nocturna, que cuesta 18 euros –precio general- y está guiada la ruta. No la cogí porque no se podía hacer fotos y porque, al no haber entrado nunca, merecía más la pena la diurna.

En el exterior está el famoso Patio de los Naranjos, por el que tienes que pasar a comprar las entradas. Es muy bonito, y desde ahí se puede sacar la típica foto como la que os pongo yo aquí. Eso sí, no os penséis que siempre tuvo esas deliciosas frutitas: hasta el siglo XV eran palmeras las que ocupaban el patio.

El río Guadalquivir pasa por allí cerquita, y para cruzarlo está el Puente Romano, precedido por la Puerta del Puente o Arco del Triunfo, que allá por 1575 fue la puerta principal de Córdoba. Si lo atravesamos, pisamos un suelo más o menos reciente, ya que sustituyeron la piedra antigua por otro material (no entiendo de suelos…). A la mitad del puente está la imagen del arcángel San Rafael, y en el otro extremo, la Torre de la Calahorra. Me gustó el significado del nombre, que viene a decir algo así como “castillo o fortaleza libre”. Fue concebida como puerta de protección de la ciudad, y ahora en su interior alberga un museo al que no llegué a pasar.

Sojo Córdoba
Interior del Sojo

Como ya era más o menos la hora de comer y el hambre apretaba, decidimos ir a uno de los sitios que nos habían recomendado, el Sojo. Es un bar/pub que sirve desayunos por la mañana, tapitas al mediodía y copazos por la noche (con un ambiente bastante cool, por lo que me han dicho), y que destaca por estar en un cuarto piso y tener unas vistas espectaculares del río. Así que por 1,20 tomé una copita de vino con su tapita. No está mal, ¿verdad?

Pero con eso no se sacía el hambre, así que fuimos a la Plaza de la Corredera –algo así como la Plaza Mayor de Madrid- donde hay muchos restaurantes con menús a buen precio. Finalmente, ese día cayeron un flamenquín, salmorejo y un revuelto de ajetes con gambas y salmón. ¡Delicioso!

Gastronomía de Córdoba

Salmorejo cordobés (arriba) y flamenquín (abajo)

Gastronomía de Córdoba

A lo tonto y a lo bobo ya eran las 5 de la tarde, y ese día decidimos que era de relax. Después de una siesta en el hotel, cogimos el bañador y nos dispusimos a darnos un respiro en los Baños Árabes de Córdoba que había reservado como regalo de Navidad, a la vuelta de la esquina de nuestro hotel.  Lo que me gustó de estos es que no tienes límite de tiempo; que puedes pedirte un té y unas pastitas y luego seguir en remojo en las cuatro piscinas que tiene o en la sauna. Y si eres de los afortunados que se lo puede permitir, también hay masajes. En mi caso el presupuesto no daba para más :(

Baños árabes de Córdoba
Baños árabes de Córdoba

Para rematar el día, cenamos en un bar un poco alejado del centro y que está genial tanto por la calidad como por la cantidad de la comida y el precio. Se llama La Tuerta y puedes tomar una bebida con su tapa o unas deliciosas tostas. No son las típicas tapas, y están servidas con mucho estilo. ¡Altamente recomendado! Con el estómago lleno, regresamos al hotel y a dormir, que mañana será otro día.

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Y para el año que viene…

31 diciembre 2011


Os contaré mi viaje por tierras andaluzas, concretamente por Córdoba y por Sevilla. Me hubiera gustado contaros una parte al menos antes de que acabara el año, pero no me ha dado tiempo. Así que estad pendientes porque va a dar para varios post el viaje :)

En estos últimos días de 2011 he paseado entre los naranjos de las calles de Córdoba. Ahí he podido disfrutar de maravillas tales como la Mezquita-Catedral, el Alcázar, Medina Azahara o los patios cordobeses. Con respecto a esto, quería aprovechar para recomendaros que los visitéis. Es hasta el día 4 de enero, y están abiertos de 18 a 21 horas. Os recomiendo que los veáis en varios días (aunque ya no quedan muchos) porque están un poco retirados unos de otros. 


Alcázar de Córdoba
Alcázar de Córdoba

Además de patear la ciudad, aprender cosas y fotografiar todo lo fotografiable, he tenido tiempo para disfrutar de los flamenquines, las berenjenas con miel o el salmorejo con el vinito de la tierra; y para rematarlo, unos baños árabes con té y pastitas. Ya os hablaré más sobre esto que seguro que hay más de uno y de dos interesad@s en ir.

Con lo cerquita que está y lo poco que se tarda en tren, no pude dejar de visitar Sevilla. Aunque no vi todo lo que quería ver (por ejemplo la Giralda no me dio tiempo a verla), el Alcázar sevillano me embrujó: vaya jardines, vaya patios, vaya salones… La Torre del Oro o el Archivo de Indias tampoco se libraron de mi visita.

Plaza de España, en Sevilla

Si queréis saber más, no os perdáis los próximos post porque os daré detalles de los monumentos, restaurantes y hoteles; vamos, de cosas interesantes para los turistas.

Sin más, con este post despido el 2011, deseando que tengáis una Nochevieja inmejorable, acompañada de vuestros seres queridos. Mucho cuidado con los excesos y si cogéis el coche no bebáis. Disfrutad de las últimas horitas de 2011 y… ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!