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GEO-RUTA 1: Ocentejo – Hundido de Armallones

24 septiembre 2018

¡Buenos días, viajero!

A petición popular por las encuestas que hago en instagram, hoy publico este post sobre una ruta. Concretamente, una que parte de Ocentejo –Guadalajara, España- y que llega hasta el Hundido de Armallones. ¿Te suena? Este trekking forma parte del Parque Natural del Alto Tajo, y ese nombre tan curioso de “Hundido de Armallones” se debe a un gran desprendimiento que hubo en ese tramo del cañón del río.


La ruta es de ida y vuelta, y tiene unos 8 kilómetros de longitud en total, lo que se traduce en unas 2 o 3 horas a pie, dependiendo del ritmo que lleves. A nosotros, haciendo alguna parada para hacer fotos o beber agua, nos llevó unas 2 horas. La dificultad es baja.

Para empezar, debemos llegar a Ocentejo, un pueblo de la alcarria que se encuentra a unos 100 kilómetros de Guadalajara capital y 160 de Madrid. Allí aparcaremos el coche para continuar a pie. Antes de comenzar la ruta encontramos un puesto de información, que cuando nosotros fuimos en julio, entre semana, estaba cerrado.


En general, la señalización me pareció regular. Aunque es cierto que casi todo el rato es el único camino y no tiene pérdida, hay un cruce –por el principio de la ruta- en el que tienes que ir a la izquierda y no está indicado… Yo lo sé porque lo leí en un blog y me fié, ¡menos mal!

El primer tramo es el más aburrido, ya que transcurre por un camino de tierra que, además, si vas en verano, está plagado de saltamontes pequeños (yo me moría de asco). Lleva gorra o algo para protegerte del sol, porque no hay mucho para cobijarse en el primer tramo.


A lo largo del sendero vas encontrando paneles informativos, que a veces están un poco escondidos. La segunda parada -la primera realmente interesante- se llama Los cuchillares, nombre que toma de la forma de las rocas, dispuestas de una forma vertical muy escarpada.



La tercera parada, llamada Anatomía de un cañón, es la que nos va a permitir ir viendo la maravilla de camino que se ha ido abriendo el río Tajo a lo largo de los tiempos, aunque no es hasta un poquito después cuando veremos bien lo que es el hundido.

Yo tenía todas mis esperanzas puestas en la parada cuatro, llamada Una cascada de piedra; sin embargo, a la ida ni siquiera encontré el panel informativo que la señalaba, y mucho menos nada parecido a una cascada. Es verdad que en pleno mes de julio tampoco tenía muchas expectativas, pero es que ni encontré el cartel (spoiler: a la vuelta fui más atenta y sí lo vi, está un poco escondido pero está).



La parada número cinco es la que da nombre a la ruta, El hundido. Desde aquí vemos las aguas turquesas del Río Tajo, y las enormes rocas que quedaron allí tras el desprendimiento, que llegaron a cortar totalmente el río.

La ruta continúa hasta la parada seis (Detalle de un pliegue), donde podemos ver el proceso de plegamiento de las rocas. No sabía lo que era un plegamiento, así que lo he mirado en la RAE y es “Efecto producido en la corteza terrestre por el movimiento conjunto de rocas sometidas a una presión lateral”. Por si os aclara algo.



Después de esta parada, la ruta se acaba. Nosotros llevamos agua, bocadillos y picoteo, y paramos a descansar a orillas del río, antes de iniciar la vuelta. Habíamos leído en algunos blogs que podías bañarte en algunas pozas o remansos que hay en el río, pero nosotros no encontramos ninguno adecuado, así que nos quedamos con las ganas.


Para volver a Ocentejo debemos hacerlo por el mismo camino que hemos ido, con los mismos saltamontes, ¡puaj! Y es que de verdad era exagerado, mi novio iba delante y parecía Moisés abriendo las aguas pero con esos pequeños insectos saltarines.

Cuando llegamos al pueblo tomamos algo en el bar de la plaza, y descansamos un poco en el coche para seguir hasta Arbeteta, el pueblo de Mambrú.

¿Qué te ha parecido la ruta? ¿La conocías? La verdad es que el Parque Natural del Alto Tajo es una pasada, y hay un montón de rutas que descubrir. 

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Arbeteta, el pueblo de Mambrú

25 julio 2018

Un pueblecito pequeño, bonito y con una historia curiosa. Ese es Arbeteta, un rincón de Guadalajara que pertenece a la zona del Alto Tajo. Llamó mi atención porque en el plano estaba señalizado un castillo, así que aprovechando que estábamos por la zona, fuimos a visitarlo.


El castillo está en ruinas, y parece emerger de la roca. Perteneció al primer duque de Medinaceli, y nosotros lo vimos desde el pueblo, ya que con la solana que caía no nos planteamos siquiera el acercarnos (tampoco estoy segura de que se pudiera).


Atraídos a Arbeteta por el castillo, no es el único atractico del lugar. Encontramos una bonita iglesia que llamaba la atención desde lejos por estar coronada con una enorme veleta, apodada como “Mambrú”. Investigando en internet, este Mambrú nada tiene que ver con el de la famosa canción popular “Mambrú se fue a la guerra, qué dolor, qué dolor, qué pena…”, aunque también es una historia de guerra y pena. 


Resumiendo la información encontrada, la leyenda dice que Mambrú se enamoró de una muchacha rica de Escamilla, cuyo padre no aprobaba la relación. Mambrú se fue a la guerra y, cuando volvió con un rango más elevado, el padre de su amada aún no lo consideraba suficiente.



La forma que tenían de comunicarse era subiendo a las torres inacabadas de sus respectivas iglesias y saludándose con una bandera o paño blanco. Cuando Mambrú volvió a irse al combate lo hizo para no volver, y la muchacha, al enterarse, murió de pena a los pocos meses.

En Escamilla y en Arbeteta coronaron sus iglesias con sendas veletas con forma de mujer y hombre, respectivamente, para que los amantes pudieran seguir saludándose desde lo alto de las torres.

¿Qué te ha parecido la historia? ¿La conocías? ¿Conocías este pueblo? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.


Pastrana, tierra de nobles

08 enero 2015

Hace muchos años que conozco Pastrana, un pueblo de Guadalajara (en España). Sin embargo, era de estos sitios a los que no le prestaba mucha atención. ¡Error! Es un lugar muy bonito y con gran interés turístico. Por ello, te invito a que recorras Pastrana virtualmente en mi post y, si tienes oportunidad, te acerques a conocerlo.

Puerta de San Francisco - Pastrana

Desde que Pastrana fuera fundada allá por el siglo XIII han pasado por allí muchos nobles (de ahí el título del post), entre ellos Doña Ana de la Cerda, quien mandó construir el Palacio Ducal (uno de los monumentos más importantes de la villa). Con sus hijos, que obtuvieron el título de duques, Pastrana alcanzó un gran esplendor. A partir de entonces se levantaron varios conventos con la ayuda de Santa Teresa de Jesús, y se construyó la fábrica de tapices (referencia en los siglos XVI y XVII). Esto es un breve resumen histórico que, espero, te ayude a situarte en la grandiosidad de Pastrana. Ahora vamos a conocerla más a fondo.

Palacio Ducal - Pastrana

Cuando voy, aparco el coche al lado del cementerio, ya que suele haber sitio y no está lejos del centro del pueblo. Una villa tan importante no podía carecer de muralla. Por eso para acceder al casco histórico es probable que entres por la puerta de San Francisco, que forma parte de la muralla que rodeaba toda la ciudad en el siglo XIV.

Atravesada la muralla, empezamos el recorrido desde la Plaza de la Hora, donde se encuentra la oficina de información turística y el Palacio Ducal que os mencioné antes. Es un edificio grande, austero al menos en su fachada, ya que no he llegado a pasar al interior. La última reforma/restauración corrió a cargo de la Universidad de Alcalá de Henares en 1997.

Convento de San Francisco - Pastrana
Desde la plaza no recuerdo qué recorrido seguí (hace ya unos años de esta visita que os hablo ahora), pero está bien perderse para ir descubriendo las casas de nobles, las ermitas, iglesias, sinagogas y diversos edificios monumentales, los cuales vi por fuera mayormente. Está el convento de San Francisco (en la foto), la Iglesia Colegiata o el Convento del Carmen (el que fue fundado por Santa Teresa), entre otros monumentos.

Iglesia Colegiata - Pastrana

A la Iglesia Colegiata sí que pasé y di una vuelta, que era gratis. Si querías podías hacer una visita guiada con gente de allí de la tierra (previo pago, esa sí). Fue construida en el siglo XIV, aunque hasta el siglo XVII se siguieron incluyendo detalles.

Paseando por Pastrana descubrí la fuente de los Cuatro Caños, típica de muchos pueblos pero que aquí además es símbolo de la ciudad. Data del siglo VI y cada caño tiene un mascarón diferente.

Fuente de los Cuatro Caños - Pastrana

Como veis, son monumentos “caseros”, como digo yo. No hay grandes edificios (salvo el Palacio Ducal), sino que Pastrana es un lugar para dejarse embriagar por sus calles. No os voy a hablar de todos porque sería prácticamente copiar a la web de turismo, donde los cita (yo no podría contaros mucho más), si queréis conocerlos todos os remito a esa página. 

Una de las calles de  Pastrana

En Pastrana se celebra el Festival Ducal, declarada fiesta de interés turístico. Se desarrolla en el mes de julio (si no me equivoco) y  “es un espectáculo audiovisual que narra hechos históricos relacionados con el Siglo de Oro Español y la época de esplendor de Pastrana, con personajes como Felipe II, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz…” (cita de la web de turismo). Yo nunca he ido a verlo, pero sí he oído hablar bien de este festival.


En fin, esto es Pastrana así por encima. ¿Conocíais esta localidad alcarreña? ¿Habéis estado en el festival? ¡Contadme! Podéis seguirme en las redes sociales como regalito de Reyes :) Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

El Chorro de Valdesotos o cómo bañarse en el fin del mundo

23 julio 2014

¡Hola viajeros! ¿Qué tal? Seguro que con este calor achicharrante estáis en la piscina, en la playa o, en su defecto, dándoos una ducha fresquita. Yo os traigo para hoy un relato de mi última excusión, bastante refrescante pero también un poco desesperante. ¿Me acompañáis? Hoy os llevo a El Chorro de Valdesotos (Guadalajara)

Resulta que el otro día mi novio y yo decidimos pasar el día por ahí. Como a él le gusta mucho llevarme a sitios-sorpresa, mis únicas indicaciones para ese día eran: calzado cómo para conducir hasta su casa y luego chanclas de piscina. O eso entendí yo… El caso es que tiramos Torrelaguna p'arriba y llegó un momento donde el GPS no indicó bien, total, que nos pasamos la salida. Pero no pasaba nada, o al menos eso nos quería dar a entender el malicioso cacharro, porque nos metió por un camino de tierra que bueno, no estaba mal. ¡Estaba fatal! Yo no era partidaria de seguir por ahí, pero mi novio dijo que era un poco de camino y que en seguida nos sacaba de ahí el GPS. A mí me dio igual, porque como no era mi coche el que iba por ahí… Jejejeje.


El camino avanzaba y eso no acababa. Es más, a cada paso empeoraba y los pedruscos eran más grandes. Tenéis que haceros una idea: un camino de tierra donde solo cabía un coche, lleno de piedras, con un 407 por ahí metidos (¡que no era un todoterreno!)… Eso iba de mal en peor. Al final me tocó bajarme del coche e indicar por dónde debíamos pasar el coche para que no acabara siendo un montón de chatarra. ¿El resultado? Yo muerta de calor, andando delante del coche y espantando bichos asquerosos. Por fin salimos del camino y miramos el resultado del coche: un millón de arañazos surcando el lado derecho :( Al menos no se había caído ninguna pieza.


Seguimos la excursión, hasta ahora un tanto accidentada. Llegamos a Valdesotos, un precioso pueblo de pizarra donde tienes que aparcar a la entrada porque si no te multan. Dimos una vuelta pero ni rastro de la piscina natural (El Chorro) donde íbamos. Pasamos al bar del pueblo y nos dijeron que estaba a 1km andando. ¡1 kilómetro! No es nada, pero tened en cuenta lo que había caminado ya delante del coche y que iba con unas chanclas de piscina. Qué sufrimiento… Otra vez a caminar por sitios terregosos llenos de avispas, saltamontes y a saber qué otros bichos. Se me hizo eterno.



Por suerte, cuando llegamos al deseado Chorro de Valdesotos, estaba prácticamente vacío y pudimos bañarnos a nuestro antojo. Era un sitio precioso, con un agua cristalina donde se veían pececillos nadando (a mí eso me da un poco de repelús y me costó horrores meterme jejejeje). El agua estaba fresquita, pero mis pies lo agradecieron después de todo. Llevamos comida y ahí nos dispusimos a descansar después de una dura mañana. A pesar de todo lo que os he contado, os recomiendo ir al Chorro de Valdesotos, que está en Guadalajara y no en el fin del mundo como titulo el post. Antes de acabar, me voy a permitir daros algunos consejos:
  1. No os saltéis el dichoso camino para ir a Valdesotos. Os dejo un post de un blog que se llama Rutas y viaje que he encontrado con fotos de la entrada a la carretera, que yo no tengo 
  2. Id preparados con bocadillos y agua, porque una vez que lleguéis al Chorro no os apetecerá volver para comer o merendar, os lo aseguro.
  3. No hay cobertura en el pueblo, así que avisad a vuestra familia de dónde vais para que se queden tranquilos.
  4. Aprovechad la falta de cobertura para dejar el móvil a un lado y disfrutad de un estupendo día sin tecnología :)



Y así acabo mi post veraniego, escaso de fotos pero esperando que os haya sido de utilidad. ¿Conocíais este paisaje alcarreño? ¿Os ha pasado algo parecido con otro lugar o con este? ¡Contadme viajeros! ¡Hasta la próxima!

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Ruta de la Arquitectura Negra: Majaelrayo

06 septiembre 2013

¡Hola viajeros! Ya iba siendo hora de que le diera movimiento al blog… ¡Que con eso de que he tenido vacaciones y que ahora empiezo a currar en un sitio nuevo no paro! :)

Antes de contaros mi estupendo viaje por Cantabria, quería acabar con la ruta de la Arquitectura Negra; al menos con la parte que he hecho, porque me quedan más pueblos y alguna ruta a pie. Ya habíamos pasado por Tamajón, Campillo de Ranas, comido en La Fragua y ahora llegábamos a Majaelrayo.


¿Por qué este nombre? Buscando en internet encontré el origen y me pareció curioso compartirlo. Allá por el siglo XV los pastores de la zona construyeron unos refugios en medio del campo que recibían el nombre de majada. Un día tuvieron la mala suerte de que durante una tormenta cayó un rayo y… ¡Tachán! Majada del Rayo… Majaelrayo. No es muy original pero me gustó saber esta historieta :)

La Iglesia Parroquial de San Juan Bautista me pareció menos bonita que la de Campillo de Ranas porque no es entera de pizarra. Tal vez se debe a que sufrió algunos daños durante la guerra civil.


No podemos hablar de muchos más monumentos en Majaelrayo, simplemente mi recomendación es perderse por la zona y disfrutar de las acogedoras y lindas casitas que hay.

Si os gusta, podéis hacer una ruta que sale del pueblo, la del Arroyuelo. Son solo 2,5 km. y está calificada como fácil. Un paseo contemplando bosques de álamos y fresnos, y las aves que por allí habitan.


Cerca está también el Pico del Ocejón, pero ahí ya no llegué a subir. A ver si ahora que llega un tiempo intermedio y ni te mueres de calor ni te congelas puedo volver por allí a conocerlo. Es una montaña formada principalmente por piedra de pizarra, que dicen con encanto por sus diferentes arroyos y por  las Chorreras de Despeñalagua, situadas en la ladera que baja hacia Valverde de los Arroyos.

Con esto se acaba (de momento) la ruta de la Arquitectura Negra. Próximamente... ¡Cantabria

¿Qué pueblo de los 3 os ha gustado más? ¿Habéis estado en alguno? ¿Os llama la atención la ruta? ¡Contadme! Estoy deseando leer vuestros comentarios :)

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Ruta de la Arquitectura Negra: Campillo de Ranas

22 agosto 2013

Después de Tamajón seguimos rumbo a Majaelrayo. Pero antes de llegar ahí todavía teníamos que hacer más paradas.

Campillejo (en la foto de abajo) lo encontramos de casualidad y nos paramos a cotillear. Son poco más que cuatro casitas, es una pedanía de Campillo de Ranas y un lugar de lo más idílico.


Un par de fotos a las casas de pizarra, unos halagos a esas mismas casonas y un vistazo a la primera iglesia de pizarra que veía en mi vida. ¡Qué curiosa! Aunque por lo visto según pone en la web está totalmente restaurada.

Después nos subimos al coche y seguimos el camino. De lejos captó mi atención una iglesia, también de pizarra como la anterior pero esta bastante más alta. Era Campillo de Ranas, nuestra siguiente parada “accidental”.

Aparcamos en la Plaza de la Iglesia, (que como su nombre indica está al lado de la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena), y dimos una vuelta por el pueblo. A parte de la iglesia, estaba el Reloj Solar, que por lo visto es uno de los símbolos de Campillo de Ranas y antiguamente era la casa del cura.


Es un pueblo del que dependen otros como el citado Campillejo, pero no os creáis que es muy grande. Tiene poco más de 60 habitantes, y se recorre rápidamente. Dando una vuelta encontramos un restaurante llamado La Fragua y pasamos atraídos por el menú a 10€. No me arrepiento para nada de haber pasado, porque a parte de que la comida estaba muy rica nos atendieron genial. 



Si tenéis oportunidad os recomiendo hacer esta ruta. Si estáis por Madrid o Guadalajara y no tenéis transporte, merece la pena que alquiléis un coche, sobre todo si os gusta hacer rutas. Más que nada porque en transporte público… ¡Podéis morir en el intento!


Cuando acabamos de comer fuimos al último pueblo que visitamos ese día, Majaelrayo. Pero eso es otra historia y será contada en otra ocasión. ¡Hasta pronto viajeros!

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Ruta de la Arquitectura Negra: Tamajón

02 agosto 2013

Último día de vacaciones de mi padre, no demasiado calor, me levanto pronto y me digo… ¿por qué no una excursioncilla?

Hace poco que leí el post del Diario de Viaje de Kiana en el que hablaba de la ruta de la Arquitectura Negra, así que busqué cuáles eran los principales pueblos, puse el GPS a punto –o no tan a punto- y allí que nos fuimos. Como veis, nada preparado…

El primer pueblo al que llegamos tras una buena tirada de carreteras tortuosas (carreteras algunas por llamarlas de alguna forma) fue Tamajón. Allí aparcamos el coche sin problema y bajamos a inspeccionar el terreno.

De los lugares que visitamos (Campillo de Ranas, Campillejo y Majaelrayo) es el que menos me cuadra con la Arquitectura Negra, pero estaba chulo. La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción está construida en piedra, no en pizarra como vimos en otros pueblos. Es del siglo XIII y tiene una mezcla de estilos románico, gótico y renacentista.


Al lado de la iglesia está la oficina de información turística, que solo abre los sábados y domingos de 10 a 14h. Después de ver la iglesia nos adentramos en la villa, que tuvo su mayor esplendor en el siglo XVI por el Marqués de Santillana. Hoy en día es un pueblecito tranquilo, donde a parte de una placita y el Palacio Mendocino (actualmente el Ayuntamiento) no hay mucho que ver.


Eso sí, por todos estos pueblos hay gran cantidad de rutas para a hacer, a pie o en bicicleta. Yo tengo más o menos cerca los pueblos de la Arquitectura Negra y puedo ir en cualquier momento, pero si no, me plantearía alojarme en uno de los muchos alojamientos rurales que hay por la zona para poder verla con tranquilidad y hacer esas rutas.


Queríamos haber hecho una que lleva a Sacedoncillo, un pueblo abandonado, pero hacía demasiado calor y no íbamos bien preparados. Si queréis hacerla, el empiece de la ruta está en la carretera de Tamajón a Muriel, a unos 500 metros del pueblo por la carretera, así que podéis aparcar en Tamajón y andar por la carretera hasta coger la ruta.

De camino al siguiente pueblo paramos en la Ermita de los Enebrales, que está a un lado de la carretera cerca de Tamajón. Estaba cerrada, pero la puerta eran unas rejas y nos asomamos dentro. Es pequeña, y no pudimos ver bien porque estaba bastante oscuro.





Por allí se encuentra también la Ciudad Encantada, rocas formadas y deformadas por la lluvia y el viento que, caprichosos, las han moldeado a su antojo dándoles formas a veces de lo más curiosas.

Otros lugares de interés que hay por allí y que yo no vi son la Laguna de Tamajón y las ruinas del Monasterio de Bonaval. De hecho, no sé dónde quedan, probablemente escondidos en una de las rutas.


Esto, queridos viajeros y curiosos, es Tamajón. Próximamente os hablaré de los demás pueblos de la ruta. ¡No os lo perdáis! ¡Hasta pronto!
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Día de pueblo en Albares

24 julio 2013

Mientras espero con ansia que llegue mi viaje del verano (10 días por Cantabria), ayer tuve “un día de pueblo”.

Así que hoy os hablaré de Albares, un pueblo del sur de Guadalajara que, aunque no tiene mucho que ver, me gustó. Yo no tengo pueblo como mucha gente, pero Albares se convirtió en mi pueblo de adopción por un día :)

Es un lugar donde en verano, el calor invade las calles y donde las casas, bajas, amplias, te cobijan con un ambiente fresco en su interior. Algunas tienen jardín, otras patio. Cualquier lugar es bueno para tomar la sombra, hasta bajo una parra llena de apetitosas uvas (que aunque no pueda comerlas tenían buena pinta).

Si te gusta este ambiente, algo rural, es un sitio que debes visitar. La gente se saca las sillas a la puerta de casa y te da los buenos días sin conocerte. Otros te observan intrigados preguntándose de dónde vienes o a dónde vas.

Me hizo gracia un amigo que me contó que cuando era pequeño le decían: "en Albares ni te pares". Pero que cuando se hizo mayor se paró y encontró un mesón donde ponían un cocido riquísimo. ¡Qué cosas!

¿Qué podemos ver en Albares?

La iglesia: por el exterior es bastante sobria, el interior no pude verlo porque estaba cerrada. Alrededor se encuentra la plaza y el parque de San Antonio. Este parque está situado donde antaño –supongo- se encontraba el cementerio.


















El Ayuntamiento: cuenta con dos, uno nuevo y otro “viejo”. Digo viejo entrecomillado porque aún así es de construcción bastante nueva, o al menos así lo aparenta. Este de la foto es el antiguo. Está en la plaza de la iglesia.


Camino del Vía Crucis: desde la iglesia podemos ver a lo lejos tres cruces grandes que intrigan bastante. ¿Qué serán? Así que cogimos el todoterreno y nos subimos por el monte (estaba ilusionada porque nunca había montado en un 4x4 jejeje). Y esas tres cruces no son otra cosa que el final de un vía crucis que hay a lo largo de todo el camino. Si no está mal la información de internet, este camino de la cruz se hace los viernes de cuaresma. Merece la pena subir –andando, en bici o como sea- porque desde allí arriba hay unas preciosas vistas de Albares.


Ermita de San Antonio: en la otra punta del pueblo hay una ermita. Lo que no estoy al 100% segura es de si pertenece o no a Albares, porque estaba después del cartelito tachado de Albares… Yo no me voy a mojar por si acaso que luego la lío jejeje. Simplemente os comento que está ahí, dirección Mondéjar y que tenía pinta de ser chula por dentro. Yo solo pude ver y oler las velas encendidas desde la ventana, porque estaba cerrada la ermita.




Esto, queridos lectores, fue mi excursión :) Espero poder contaros alguna más en los próximos días antes de irme oficialmente de vacaciones. ¡Hasta pronto viajeros!

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Hita: paseos, justas y torneos

11 julio 2013

Después de la visita fallida al Castillo del Cid en Jadraque y de parar en Miralrío (polémico post, por cierto), continuamos el camino hacia Hita. Peeero… Antes paramos en Padilla de Hita, que ya sabéis que me encanta eso de parar por el camino en los pueblos que encuentro.




En este caso me llamó la atención la iglesia, que estaba en lo alto del pueblo (foto de arriba). La contemplamos desde lejos y después subimos para verla un poco mejor. No tenía mucho misterio, era una iglesia románica dedicada a San Miguel Arcángel que, con el día que hacía, tenía un aspecto un poco tétrico. Ahí aproveché para hacerle la primera foto a mi adorado traveller Emily, que me tocó el año pasado en el sorteo de Halloween de Vero4Travel.

Ahora sí, llegaba el momento de ir a Hita, un pueblo de Guadalajara que es conjunto Histórico Artístico desde 1964. A pesar de ser domingo pudimos aparcar sin problemas en el casco histórico. En las afueras hay un descampado donde dejar el coche, pero os recomiendo que miréis si hay hueco en la plaza porque suele haber.


Atravesamos la Puerta de Santa María y llegamos a la plaza. Ahí dejamos el coche y fuimos en busca de la oficina de turismo, aunque confieso que casi no hacía falta porque en el muro había un mapa grabado que se veía muy bien. Me llamó la atención que a lo lejos se oía una musiquilla medieval (enlatada) que finalmente descubrí que venía de la oficina de turismo.


Sin embargo sí que os recomiendo pasar por turismo, ya que el edificio es la Casa del Arcipreste y se puede visitar de forma gratuita, al menos cuando yo fui. Consta de dos plantas donde puedes ver la Sala de Arqueología, donde hay una serie de objetos antiguos recogidos en Hita (monedas, vasijas…), la Sala Medieval, donde se encuentran las máscaras utilizadas en la famosa feria medieval que se celebra en el mes de julio. Esta sala fue mi favorita, me resultó súper curiosa y la Sala Etnográfica, donde hay enseres y utensilios rurales. A parte de estas salas en la Casa del Arcipreste hay un salón de actos, una biblioteca y un centro de Internet.



Continuamos dando una vuelta por las ruinas de la iglesia de San Pedro, destruida durante la Guerra Civil. Y de iglesia en iglesia, nos fuimos a la de San Juan. Como dato curioso, esta es la única que sobrevive entera de las tres que llegó a tener Hita. Creo que ahí fue donde más frío pasé, al estar más en alto corría un aire que daba gusto… (estamos hablando de que estuve en noviembre)

Ya quedaba poco por ver. Pusimos rumbo al Palenque, lugar donde se celebran las justas de la feria medieval. Yo estuve hace unos años y es realmente impresionante aquello, todo ambientado con estandartes, lleno de velas y con los caballeros peleando con sus lanzas. Fue justo el fin de semana pasado y me lo perdí :( ¡Espero poder volver un año porque me encanta!



En cuanto a la muralla de Hita, se conserva bastante bien por varios tramos (entre ellos en la parte del palenque), aunque es cierto que por alguna zona ha sido reconstruida. Fue mandada construir por el Marqués de Santillana allá por 1441 y la única puerta que se conserva es la de Santa María, también remodelada. Volvimos a atravesar aquella puerta, que es la que da a la plaza, y emprendimos el regreso a casa.



Y así es como acaba el primer viaje de Emily. Espero que después de este post pueda reincorporarme a la vida bloguera y atenderos a todos como os merecéis :) ¡Feliz verano!


Todas las fotos en mi facebook :)

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Miralrío, pueblo de paso hacia Jadraque

26 junio 2013

¡Buenos días viajeros!

Ya ha pasado mi primer examen y lo primero que hago para relajarme es actualizar el blog. Lo echaba de menos :) Os voy a contar la historia de un domingo cualquiera conseguí juntar unas horas para salir de excursión (no muchas, tampoco os creáis jejeje) y por cercanía decidí ir a visitar Hita, en Guadalajara, una población medieval muy bonita. Pero de ella os hablaré otro día, porque como suele pasar, me distraje por el camino y acabé parando por un par de pueblecitos más.


Como Jadraque pillaba por la misma carretera, conduje unos kilómetros más para conocer el Castillo del Cid (foto de arriba). Y cuál fue mi (desagradable) sorpresa cuando llegué y vi que era muy complicado acceder y que eso estaba más cerrado que nada… Total, pasé de largo y aparqué en el pueblo, tomé un café y medité el plan. Ya que el acceso era imposible para mi coche (habría que subir por una cuesta de cabras hasta el castillo, que está en la cima de un cerro), que andando casi también porque no había dónde aparcar y que una vez arriba me encontraría con una fortaleza cerrada a cal y canto, decidí parar por alguna cuneta que había más ancha para fotografiarlo de lejos. Una que se contenta con poco…

Una vez sacadas las fotos me tragué mi decepción y puse rumbo a mi destino principal. Pero noooo, aún no os hablaré de Hita. Antes os contaré que paré en Miralrío, una aldea que no hace honor a su nombre porque por mucho que miré ahí no había río por ningún lado… (ver añadido al final del post)




Es un lugar donde hay más gatos por metro cuadrado que habitantes, y cuya única lugareña que nos encontramos fue bastante desagradable. Decidimos parar allí porque la pequeña torre de la iglesia nos llamó la atención: tenía una terminación que parecía una torre de castillo. Además de esa iglesia, Miralrío tiene unas calles estrechas, empedradas y con unos carteles de las calles muy chulos, con su dibujito correspondiente.


A orillas de la carretera hay una pequeña ermita (que estaba cerrada) en una punta del pueblo; y en la otra, una misteriosa casa llamada “Museo del Hierro”. Digo misteriosa porque era una casona llena de artilugios, que por supuesto estaba también cerrada y no había ni horarios en la puerta ni nada, como suelen tener los museos. Para colmo, ahí rondando había una señora muy desagradable con un gato con sobrepeso (¡¡¡de hecho yo de lejos pensé que era un perro!!!) que se acercó a decirnos que qué hacíamos fotografiando la casa sin permiso del dueño. Le dijimos que era una foto a la fachada de su museo y que no había ningún cartel prohibiéndolo y la dejamos ahí, no fuera a achucharnos a su gato gigante.



Conclusión: Miralrío es un pueblo curioso para visitar si os pilla de paso. Estoy convencida en que esa señora es una excepción y que el resto de habitantes del pueblo son maravillosos y amables :)

Por favor pido que si alguien sabe más de este pueblo y su extraño museo del hierro, me lo cuente… Que me quedé bastante intrigada.

¡Un abrazo viajeros!



AÑADIDO EL 15/07/13Y gracias a los comentarios aprendí…

  • Que Miralrío sí tiene río, y no uno sino dos: el Henares y el Bornova.
  • Que el Museo del Hierro es del herrero del pueblo, Ricardo, y que no debe ser un museo como tal sino una casa particular que si el hombre está te la puede enseñar.
  • Que el 7 de septiembre (al menos en 2013 cae así) hay una fiesta “con juegos campestres, misa, comida en el campo y procesión”.

Esta es la información que he podido sacar gracias a los comentarios que me habéis dejado en este post, ya que antes no sabía nada de Miralrío. ¡Gracias! :)

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