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Visita exprés a Garachico

13 enero 2016

Enero es una época fabulosa para viajar a las Islas Canarias, y ya que no puedo ir físicamente hasta allí, voy a desplazarme mentalmente gracias a mis recuerdos y fotografías del verano de 2014. ¿Os venís? En este caso he elegido pasear por Garachico, un municipio tinerfeño fundado allá por el siglo XV que hoy ostenta la medalla de oro  al Mérito en las Bellas Artes, y que es Bien de Interés Cultural desde 1994.

Garachico

Era el primer día que estábamos en Tenerife, y después de darnos la paliza del siglo en la Ruta de Arenas Negras, meternos en las tripas de un volcán, y ver el drago milenario de Icod de los Vinos, tocaba dar un paseo por Garachico. Una visita exprés, pero completa.

Garachico
Fortaleza de San Miguel

Comenzamos nuestro paseo en el Mirador de "El Guincho", desde donde podemos disfrutar de la silueta que dibuja el mar en las costas de Garachico. Desde ahí bajamos a la Fortaleza de San Miguel, un pequeño castillo que solo vimos por fuera, y que hoy albergua el Centro de Información Patrimonial.

Garachico
Piscinas naturales de "El Caletón", Garachico

En esa zona encontramos uno de los grandes atractivos de lugareños y turistas: las Piscinas Naturales "El Caletón". Por lo visto, estas piscinas se formaron tras una erupción volcánica en el siglo XVIII, que enterró el antiguo puerto y dejó paso a estas charcas que hoy están acondicionadas con escaleras para poder bañarse. Aunque estoy trabajando en superar mi miedo al agua, ahí no me atreví a bañarme :'(

Parroquia de Santa Ana, Garachico
Parroquia de Santa Ana

Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, Garachico
Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, Garachico

Dejamos la zona costera y nos adentramos en el centro de la ciudad. Estaban o habían estado en fiestas, y aún tenían la decoración colgada por las calles. Y así, decoradas, conocimos la Plaza de la Libertad y la Plaza Juan González de la Torre. Como curiosidad, la Plaza de la Libertad ha cambiado de nombre varias veces a lo largo de la historia: Plaza de Santa Ana, de la Constitución, de la República, del General Franco y, por último, Plaza de la Libertad, donde está la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles. La otra iglesia que vi fue la Parroquia de Santa Ana que, al igual que la zona de las piscinas naturales, sufrió daños en la erupción volcánica de 1700.

Parque de la Puerta de la Tierra, Garachico
Parque de la Puerta de la Tierra, Garachico

Otro de los rincones que tenéis que visitar si vais a Garachico es la Puerta de la Tierra, un parque de lo más original, ya que en él se encuentra la puerta por donde debían pasar todas las personas y mercancías que entraban o salían de Garachico, un resto del antiguo puerto.

Aparte de esto que os cuento, que básicamente es lo que yo vi en mi paseo por allí, os recomiendo ojear la web de turismo de Garachico, que está bastante bien y podréis encontrar mucha más información. Si estás de viaje por Tenerife, merece la pena dedicarle unas horitas, y si eres de allí, es completamente obligatorio que se las dediques :)


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Un baño en el paraíso gomero: las piscinas naturales de Hermigua

08 diciembre 2014

Cuando pensamos en playas paradisíacas o nos mencionan lugares de ensueño para bañarnos, casi automáticamente pensamos en Punta Cana, Bora-Bora, Jamaica, etc. Lo que no sabemos es que aquí, en España, también tenemos sitios espectaculares para remojarnos, ¡no hace falta irse tan lejos!

Piscinas naturales de Hermigua

Hoy os presento uno de ellos: las piscinas naturales de Hermigua, en La Gomera (Islas Canarias). Antes de seguir, os confesaré una cosa: como sabéis los que me conocéis o me seguís habitualmente, tengo cierta fobia a bañarme en el mar, así que yo no fui capaz de meterme aquí :( Sí que disfruté del sitio y mi novio estuvo bañándose cual pececillo, así que a pesar de todo, ¡sé de lo que hablo!

Piscinas naturales de Hermigua

Este precioso rincón que os muestro en las fotos está en el municipio gomero de Hermigua, a 20 km. de la capital de la isla. Para acceder a él tenéis que ir hacia la playa de Hermigua, y cuando lleguéis, tirad hacia la derecha de Playa Catalina. Os llevará por una carreterita donde podéis dejar el coche e ir andando hasta las piscinas.

Piscinas naturales de Hermigua

La naturaleza es caprichosa a veces, y en este caso ha creado unos rincones en la roca donde la gente se baña, bucea y salta desde las rocas. El hombre ha puesto algunas escaleras en la piedra para facilitar el acceso (y la salida) del agua, y los restos del antiguo pescante hacen el resto.

En las zonas que entra el agua del mar directamente contra las rocas el agua está más fría y puede ser más peligroso bañarse (he leído en internet que en invierno las corrientes son más fuertes), pero si os fijáis en las fotografías, hay una parte que es una piscina, y ahí se metía la gente con bebés incluso. El agua, además, está mucho más templada debido a que hay menos movimiento.


Tal vez os preguntéis, ¿y tú qué narices hiciste allí todo ese tiempo, si no te bañaste? Bueno, disfruté igual de aquel sitio. Era muy relajante chapotear por la piscina y contemplar el atardecer en aquel recóndito pueblo, sin pensar en nada más que en lo bonita que es la vida a veces :)

Espero que os haya gustado este pequeño rinconcito, ¿lo conocíais? ¿Os bañaríais ahí? ¡Todo el mundo a comentar! Si te ha gustado, puedes leer más sobre mi viaje por las Islas Canarias consultando este índice.

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El Chorro de Valdesotos o cómo bañarse en el fin del mundo

23 julio 2014

¡Hola viajeros! ¿Qué tal? Seguro que con este calor achicharrante estáis en la piscina, en la playa o, en su defecto, dándoos una ducha fresquita. Yo os traigo para hoy un relato de mi última excusión, bastante refrescante pero también un poco desesperante. ¿Me acompañáis? Hoy os llevo a El Chorro de Valdesotos (Guadalajara)

Resulta que el otro día mi novio y yo decidimos pasar el día por ahí. Como a él le gusta mucho llevarme a sitios-sorpresa, mis únicas indicaciones para ese día eran: calzado cómo para conducir hasta su casa y luego chanclas de piscina. O eso entendí yo… El caso es que tiramos Torrelaguna p'arriba y llegó un momento donde el GPS no indicó bien, total, que nos pasamos la salida. Pero no pasaba nada, o al menos eso nos quería dar a entender el malicioso cacharro, porque nos metió por un camino de tierra que bueno, no estaba mal. ¡Estaba fatal! Yo no era partidaria de seguir por ahí, pero mi novio dijo que era un poco de camino y que en seguida nos sacaba de ahí el GPS. A mí me dio igual, porque como no era mi coche el que iba por ahí… Jejejeje.


El camino avanzaba y eso no acababa. Es más, a cada paso empeoraba y los pedruscos eran más grandes. Tenéis que haceros una idea: un camino de tierra donde solo cabía un coche, lleno de piedras, con un 407 por ahí metidos (¡que no era un todoterreno!)… Eso iba de mal en peor. Al final me tocó bajarme del coche e indicar por dónde debíamos pasar el coche para que no acabara siendo un montón de chatarra. ¿El resultado? Yo muerta de calor, andando delante del coche y espantando bichos asquerosos. Por fin salimos del camino y miramos el resultado del coche: un millón de arañazos surcando el lado derecho :( Al menos no se había caído ninguna pieza.


Seguimos la excursión, hasta ahora un tanto accidentada. Llegamos a Valdesotos, un precioso pueblo de pizarra donde tienes que aparcar a la entrada porque si no te multan. Dimos una vuelta pero ni rastro de la piscina natural (El Chorro) donde íbamos. Pasamos al bar del pueblo y nos dijeron que estaba a 1km andando. ¡1 kilómetro! No es nada, pero tened en cuenta lo que había caminado ya delante del coche y que iba con unas chanclas de piscina. Qué sufrimiento… Otra vez a caminar por sitios terregosos llenos de avispas, saltamontes y a saber qué otros bichos. Se me hizo eterno.



Por suerte, cuando llegamos al deseado Chorro de Valdesotos, estaba prácticamente vacío y pudimos bañarnos a nuestro antojo. Era un sitio precioso, con un agua cristalina donde se veían pececillos nadando (a mí eso me da un poco de repelús y me costó horrores meterme jejejeje). El agua estaba fresquita, pero mis pies lo agradecieron después de todo. Llevamos comida y ahí nos dispusimos a descansar después de una dura mañana. A pesar de todo lo que os he contado, os recomiendo ir al Chorro de Valdesotos, que está en Guadalajara y no en el fin del mundo como titulo el post. Antes de acabar, me voy a permitir daros algunos consejos:
  1. No os saltéis el dichoso camino para ir a Valdesotos. Os dejo un post de un blog que se llama Rutas y viaje que he encontrado con fotos de la entrada a la carretera, que yo no tengo 
  2. Id preparados con bocadillos y agua, porque una vez que lleguéis al Chorro no os apetecerá volver para comer o merendar, os lo aseguro.
  3. No hay cobertura en el pueblo, así que avisad a vuestra familia de dónde vais para que se queden tranquilos.
  4. Aprovechad la falta de cobertura para dejar el móvil a un lado y disfrutad de un estupendo día sin tecnología :)



Y así acabo mi post veraniego, escaso de fotos pero esperando que os haya sido de utilidad. ¿Conocíais este paisaje alcarreño? ¿Os ha pasado algo parecido con otro lugar o con este? ¡Contadme viajeros! ¡Hasta la próxima!

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