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Ayllón: reactivando mi espíritu viajero

11 septiembre 2021

Ayllón es uno de esos lugares con los que surge el amor a primera vista. Situado en Segovia, está considerado uno de los pueblos más bonitos de España y fue  declarado Conjunto Histórico-Artístico de carácter nacional.

Este viaje fue el primero después del Covid, por lo que ha sido realmente especial. Atreverse a salir de casa y viajar con la mascarilla como complemento me costó bastante, por lo que lo recuerdo con especial cariño.

Llegamos sobre las 10 de la mañana y fue fácil aparcar, aunque tiene pinta de ser un lugar de esos que se llena de turistas y en los que, un poco más hacia el mediodía, se complica dejar el coche. Aparcamos cerca de la Plaza del Hospital, al otro lado del río Aguisejo, por lo que para llegar al casco histórico tuvimos que cruzar el puente románico. Si no aparcas por la zona, te recomiendo que te asomes al río, ya que las vistas merecen la pena.

Para acceder a la zona monumental pasamos por el Arco de la Villa, la única de las puertas que se conserva actualmente y que fue restaurada por última vez en 2013. Hace siglos había dos entradas más que permitían el acceso a la villa medieval: la puerta de Languilla y la de San Juan.

Lo primero que encontramos al pasar el arco es el Palacio de los Contreras, también conocido como el palacio de don Álvaro de Luna. Sin embargo, aunque se conoce como el palacio de este noble, no es correcto, ya que la construcción fue posterior a la muerte de De Luna.

Continuamos hacia la Plaza Mayor, donde aprovechamos para tomar un café y disfrutar del ambiente y de los monumentos mientras reponíamos fuerzas. Así, casi sin moverse, se puede contemplar el Ayuntamiento, la fuente de los cuatro caños, la Iglesia de San Miguel y la Casa Palacio de la Emperatriz María Eugenia de Montijo.

Se supone que en la Iglesia de San Miguel, de estilo románico, está la oficina de turismo. Sin embargo, ese día estaba cerrada a cal y canto y no encontramos dónde informarnos. Te recomiendo que, antes de ir, te descargues algún plano turístico que hay por internet.

Si sigues hacia la derecha del Ayuntamiento te encuentras con la Iglesia de Santa María la Mayor, con una torre de campanario de 40 metros de altura. De estilo neoclásico, puedes visitarla durante los horarios de culto excepto en verano, cuando adapta su apertura al turismo.

Una de las cosas que más encanto tiene de Ayllón, para mí, es recorrer esas callecitas que conectan la calle Real con la calle Alfarería, y desde donde puedes acceder a la parte alta de la villa. Además, a lo largo de la calle Real y su continuación, se pueden admirar diferentes casas señoriales decoradas con sus blasones.

Nos acercamos bastante a la Torre de la Martina, una torre vigía que perteneció a una antigua fortificación musulmana. Desde allí hay una panorámica preciosa de Ayllón, rodeada de campos verdes en primavera. Merece la pena detenerse unos instantes, observar y respirar el aire puro.

En la bajada hasta el centro del pueblo pasamos por el antiguo convento de la Purísima Concepción, del siglo XVI, hoy reconvertido en alojamiento rural.

Ayllón es un rincón al que no me importaría volver. Apagaría el móvil y desconectaría un fin de semana del mundo.

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Pedraza, villa de turismo medieval

17 noviembre 2014

Para aquel día de julio que yo pensaba caluroso (y no lo fue), elegimos una excursión por tierras segovianas. Después de ver Turégano, era el turno de pasear por Pedraza, una villa medieval conocida principalmente por la Noche de las Velas. Me habían hablado maravillas de este pueblecito (de obligada visita si te gustan, como a mí, los lugares con aires medievales), así que fui a comprobar in situ si de verdad merecía su la fama.

Calles de Pedraza

Sí, sin dudarlo. Pedraza merece la fama y el título de Conjunto Monumental que tiene. El nombre del pueblo es más que acertado, ya que paseas por calles empedradas con un origen que posiblemente se remonta al siglo IV a. C.

Aún con su belleza y encanto, me llevé un pequeño chasco con Pedraza. El día que fuimos, la oficina de turismo estaba cerrada y me pareció bastante dejada (mirad la foto), las opciones para comer que encontramos eran más que caras, los menús rondaban los 30€, cosa que en mi casa no nos podemos permitir comer los 3 por ese precio… Vale que sea un pueblo muy turístico, Conjunto Monumental  con el premio Europa Nostra, pero no hay que abusar ~_~ ¿No creéis?

Cartel oficina de turismo

En fin. Me centraré en la parte bella de Pedraza, que es lo que importa. ¿Quién necesita guías o planos? Para aparcar hay un lugar habilitado, al lado de la Ermita de San Pedro (que en realidad es una casa particular y no se puede ver más que por fuera). Nosotros fuimos en lunes, por lo que no había casi nadie. Sin embargo, intuyo que un domingo o día festivo eso se pondrá a reventar, así que si puedes ves temprano.

Calles de Pedraza


Desde allí fuimos paseando por todo el centro, impregnándonos de esa soledad que solo proporciona (en ocasiones) ir entre semana a conocer sitios. Recorrimos calles preciosas, llenas de unas velas casi humeantes dado lo reciente que estaba la noche de las velas. Uno de los monumentos que puedes encontrar paseando es la Cárcel de la Villa, solo visitable sábados, domingos y festivos por 3€.

Balcón con flores y velas - Pedraza


Llegamos a la Iglesia de Santa María, en apariencia bastante ruinosa pero que en su interior alberga el museo Ignacio Zuloaga, pintor que compró la iglesia y también las ruinas del castillo. El museo alberga una colección de obras pintadas por el propio Zuloaga, además de obras de arte que él tenía en su propia colección.


Pedraza

El castillo me pareció bonito, pero no es de los que más me ha gustado (al menos en el exterior). Tuvimos la mala suerte de pillarlo con un escenario delante, lo que también estropea el paisaje. La fortaleza tiene origen medieval, y tenemos que agradecer de nuevo a Ignacio Zuloaga que algunas zonas del castillo estén restauradas. Se puede visitar por 6€ con visita guiada.

Castillo de Pedraza

Ahora le toca el turno a la Plaza Mayor. Centro neurálgico del pueblo, allí encontramos hoy el Ayuntamiento y la Iglesia de San Juan Bautista. Al igual que en la Edad Media, en las fiestas se sigue utilizando de plaza de toros (para que veáis lo avanzados que estamos). Recomiendo pasear por la plaza y alrededores, por unos callejones que llevan a otras plazas más pequeñas pero igual de encantadoras.

Plaza Mayor de Pedraza

Estas son algunas de las cosas que podemos ver en Pedraza, aunque podéis consultar la web de turismo donde viene bien explicado cada monumento con su horario (no como en el exterior de la oficina de turismo…)


¿Qué os ha parecido el pueblo? ¿Lo conocíais? ¿Os parece abusivo lo que os comento de los precios para comer? ¡Contadme! Un abrazo viajeros, ¡hasta la próxima!

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Turégano, vega de las torres

11 julio 2014

7 de julio de 2014. Amanecía soleado en Madrid, y yo, con toda mi ignorancia, me ponía mi pantalón corto y mi camiseta de tirantes. Bueno, me llevaré una camiseta de manga larga también, por si acaso, pensaba. Ingenua de mí. Cuando llegué a Turégano, en Segovia, me arrepentí de no haber ido vestida de invierno. ¡Vaya frío! El cielo estaba totalmente cubierto y el aire soplaba fresco, así que como era la hora de nuestro redesayuno (veáse “Un día de excursión: así me organizo”) pasamos a un bar de la Plaza Mayor a tomar un café a temperatura magma volcánico.
  


Con la tripita caliente ya se veía todo de otra forma. Desenfundamos las cámaras de fotos y ¡al lío! Empezamos por la Plaza Mayor, donde nos encontrábamos. Salvo que era el sitio donde todo el mundo aparcaba (yo incluida), la plaza me gustó mucho.

Estaba llena de soportales, que a mí me gustan mucho y me parece que le confieren un aspecto muy pintoresco a las plazas, y desde allí teníamos magníficas vistas al castillo. El Ayuntamiento está en la Plaza Mayor, donde además de celebrarse mercadillo los sábados, se convierte en plaza de toros cuando llegan las fiestas.



Detrás del Ayuntamiento hay una callecita que me gustó mucho, desde la que también se divisaba el castillo de Turégano. Por allí pasaba el arroyo de Mulas (si San Google no se equivoca) y tenías un agradable paseo a la orilla del arroyo.

El siguiente punto de interés turístico que queríamos ver era el castillo. Ya había visto en internet que por ser lunes estaría cerrado, pero aún así se podía ver por fuera. Me pareció muy bonito, bien conservado pero no con ese punto de restauración que tienen algunos castillos que los hacen parecer casi decorados. A lo largo de la subida tienes una serie de carteles que te van contando un poco la historia del castillo, lo que hace que sea muy amena. Aún así, es una subida muy pequeña.



Para que os situéis un poco y conozcáis algo más de esta fortaleza, os contaré que la estructura que vemos hoy en día es del siglo XV, pero que el castillo tiene raíces celtibéricas. Además de castillo, ha tenido la función de iglesia y prisión, y en él se ha hospedado, entre otros personajes, Fernando el Católico.

No os aburriré más con la historia. Al acabar de recorrer el perímetro del castillo, bajamos al pueblo y fuimos hacia la iglesia. La Iglesia de Santiago data del siglo XII, está al lado de la Plaza Mayor (en la Plaza Santiago, donde está también el pilón), y solo la pude ver por fuera porque estaba cerrada.



Después de esto dimos por finalizada la visita y pusimos rumbo a Pedraza. Turégano lo descubrí gracias a un libro que cogí en la biblioteca donde venía una ruta de castillos. Así que próximamente trataré de conocer más de estos pueblos y hablaros de ellos aquí en el blog :) Por cierto, que el título del post no es por capricho. Es que el nombre del pueblo tiene origen en las palabras “Turrem Vegan”, que significan “vega de las torres”, ¿lo sabías?


 ¡Hasta pronto viajeros!


Si quieres conocer más pueblos de este entorno, puedes visitar estos postamigos:

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Conociendo Riaza y sus paisajes

19 marzo 2013

Aprovechando que era festivo en Madrid y que no tenía “nada que hacer”, preparé una excursión. Esta vez cambié el rumbo y en lugar de ir de ruta por Guadalajara como suelo hacer y aprovechando que tenía más tiempo, fuimos hasta Aranda de Duero, en Burgos. Pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión. También tenía ganas de conocer la Villa de Riaza (en Segovia), y de ese encantador pueblecillo es del que os voy a hablar ahora.


Probablemente mucha gente aproveche la Semana Santa para irse a la Pinilla a esquiar, y creo que si vais por la zona debéis acercaros a conocer Riaza. Es un pueblo encantador, pequeñito pero que se ve claramente preparado para acoger al turista. Hay numerosos alojamientos rurales y restaurantes (sobre todo asadores) distribuidos por todo Riaza, especialmente por la plaza.

La Plaza Mayor me gustó mucho, es muy curiosa. Rodeada por casas típicas con sus  soportales, en el centro tiene un ruedo (sí, como una placita de toros). Además alberga el ayuntamiento, curioso también por tener un campanario de hierro. Todo esto es Conjunto Histórico Artístico desde 1970.

Al lado del ayuntamiento se encuentra la Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Manto, patrona de Riaza. En su interior está la colección de Arte Sacro, repartida en dos salas en el campanario.

A parte de este conjunto monumental, merece la pena pasear tranquilamente por las calles riazanas y disfrutar del paisaje que nos ofrece, con las montañas nevadas al lado. Nosotros paseamos más bien poco, porque hacía un frío y un aire que no invitaba a ello…




Pero antes de irnos de Riaza fuimos hasta el Parque Municipal El Rasero, que no es otra cosa que una explanada verde con columpios para los niños. El motivo de que fuéramos hasta allí es que también está la Ermita de San Roque, aunque solo pudimos verla por fuera.

Si tenéis coche os recomiendo subir hasta la Ermita de Hontanares. Según un folleto que tengo pone que está a unos 4,5 km. de Riaza pero a mí me parecieron muchos más… Como ya me imaginaba yo, eso de paisaje pintoresco implicaba una carretera de cabras de esas que caben dos coches justitos justitos. No está muy mal la carretera ni es peligrosa, pero tampoco es la mejor del mundo.



Cuando subimos los presuntos 4 kilómetros y medio pudimos descubrir un bonito paisaje natural donde quiero volver cuando haga mejor tiempo, ya que está lleno de merenderos y zonas de barbacoa y se tiene que estar genial para pasar el día. La Ermita estaba cerrada, al igual que el restaurante que había al lado, pero fue bonito subir hasta allí y respirar el aire aún más puro de las montañas (el paraje de Hontanares está situado a 1.400 m. de altitud).


Como os digo ayer hacía mucho frío y tanto Riaza como la zona de Hontanares nos la encontramos vacía; sin embargo creo que en días primaverales, vacaciones y demás se tiene que poner hasta arriba de gente.


¿Habéis estado alguna vez en Riaza? ¿Conocéis aquella zona? ¿Os gustaría ir? ¡Espero vuestros comentarios! ¡Hasta pronto viajeros!

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Segovia, una ciudad histórica

09 mayo 2012

Para mí es una escapada de un día o un fin de semana, pero visitar Segovia puede convertirse en un lugar para darse unas pequeñas vacaciones y conocer también sus alrededores. Situado en el centro de la Península, al lado de bonitos pueblos como San Ildefonso o Riofrío, esta ciudad es una buena opción para hacer turismo.





Creo que lo primero que se nos viene a la mente si nos dicen Segovia, es el Acueducto. Es un monumento bastante impresionante, desde mi punto de vista, y de las primeras cosas que se ven al llegar a la ciudad, ya que sus 167 arcos destacan desde la lejanía.

Aparcamos sin problemas un poco a las afueras. Lo primero que hicimos al llegar fue comer, ya que previamente habíamos estado en San Ildefonso (lugar del que ya os hablaré más adelante) y llegamos al mediodía. No comimos en ningún sitio típico, normalmente vamos a lo barato, que no hay mucho dinerito… Pero permitidme que os hable un poco de la gastronomía segoviana. A la hora de comer, las calles se inundan con el olor de los diferentes asados, y el aroma a cochinillo,  lechazo, cabrito y cordero se mezcla en el ambiente. De postre se puede tomar, por ejemplo, un ponche segoviano, que es una especie de tarta de mazapán y bizcocho de la cual no podré disfrutar ni un pedacito por mis alergias 😓


 Después de comer nos perdimos por las calles de Segovia (bueno, previa recogida de plano en la oficina de turismo) y descubrimos sitios realmente bonitos. La Casa de los Picos (hoy en día sede de un centro de enseñanzas artísticas) fue uno de los que me llamó la atención porque la fachada es realmente fiel a su nombre. Hablando de fachadas, me gustaron mucho cómo estaban decoradas las de las casas. Casi todas tenían algún esgrafiado especial.



Iglesias también hay unas cuantas. La de San Martín por ejemplo no me pareció especialmente bonita, no por nada pero me recuerda demasiado a la de mi pueblo… Sin embargo la plaza donde se encuentra (Plaza de Bellas Artes) sí me gustó más, con la escultura a Juan Bravo y al fondo el museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente. La Iglesia de San Milán sí me gustó más, quizás porque tenía algo de influencia islámica, y a la Iglesia de la Vera Cruz no llegué a pasar, más que nada porque está por un camino perdido a las afueras de Segovia, solo la vi de lejos desde el Alcázar. Por lo visto, se dice que fue fundada por los Templarios.


Otra de las partes importantes a las que hay que prestar atención si se va a Segovia es a la Judería. Para conocerla más a fondo se puede visitar el Centro Didáctico de la Judería, que cuesta 2 € la visita general y además dar un buen paseo por sus calles. Uno de los monumentos más representativos es la Antigua Sinagoga Mayor, actual Convento del Corpus Christi. 

Ahora dejo a un lado los monumentos que vienen en cualquier guía de turismo para hablaros de unos pequeños “monumentos” que hay por las calles y que me gustan mucho por el valor histórico de algunos y lo curiosos que son otros. ¿Que de qué estoy hablando? Nada más y nada menos que de los carteles de las calles. Os he hecho un mix con algunos de los que me encontré por el camino, podéis verlos todos en mi página de facebook (y ya de paso, haceros fans! ^_^). El de la esquina inferior derecha se ve un poco mal, os lo traduzco por si acaso: “No se permite dejar carruajes en esta plazuela bajo multa de 5 pesetas”. Algunos carteles estaban muy malogrados y fue imposible distinguir lo que ponía, pero me gustaba intentar adivinarlo. Además que la ortografía no es siempre la misma que tenemos hoy en día.


A parte de recorrer las calles lo que más tiempo nos llevó en esta excursión fue la visita al Alcázar, que os contaré otro día para poder explayarme más tranquilamente porque como ya iréis sabiendo, soy una enamorada de los castillos :) 

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El Castillo de Cuéllar

30 marzo 2012

El otro día os estuve contando cómo fue mi visita a Cuéllar; sin embargo, me dejé sin contar uno de los elementos principales de esta villa: su Castillo.

Castillo de Cuellar


Solo se puede visitar con una visita guiada y/o guiada-teatralizada. Nosotros elegimos la normal (o sea, guiada) y nos costó 2,60 por persona; si elegís la otra, son 7 € y dura una hora. A las 13,20 nos citaron en la puerta de la oficina de turismo y a la una y media comenzamos. El tono con que la guía nos contaba los primeros datos de aquel edificio presagiaba que aquello no iba a ser tan entretenido como pensaba, y desgraciadamente no me equivoqué.

Castillo de Cuellar


Voy a contaros lo que más interesante me resultó de la escasa media hora que duró la ruta por el también llamado Palacio de los Duques de Alburquerque. La entrada la hicimos por un pasillo llamado liza o pasillo trampa, que venía a ser un espacio que dejaban abierto entre una puerta y otra del castillo para que los enemigos pasaran, confiados. Una vez dentro, la segunda puerta estaba cerrada, y cuando querían retroceder ya era tarde porque estaban encerrados. Ahí entraban en juego los matacanes, unos agujeros por donde los defensores de la fortaleza tiraban todo lo tirable para acabar con sus enemigos.

Castillo de Cuellar
Matacanes del Castillo de Cuéllar

Una de las fachadas tiene un grafiado segoviano con escoria: traducido al castellano, la pared está decorada con una especie de círculos y trocitos de metal, como se ve en la foto. De lejos no quedaba mal. Ya en el interior, la estancia que más me gustó fue la mazmorra, porque fue de la que mejor explicación nos dio la guía.

En el interior no se podían hacer fotos así que os lo describiré. Estaba en la planta baja, era una estancia pequeña y habían puesto un muñeco ahí tirado al lado de un montón de paja, simbolizando uno de los presos recluidos ahí. En el techo había un agujero que servía como “entrada” a la mazmorra. Y digo “entrada” entre comillas porque era más bien un boquete en el suelo del piso superior por donde lanzaban a los malhechores al que sería su lecho de muerte. Conocidos como pozos negros, se dejaba morir a los que ahí caían entre sus propios desechos y basuras varias… Escalofriante.

Castillo de Cuellar
Grafiado segoviano con escoria

Entre los 3 metros de grosor de aquellos muros vimos una recreación del trono, con tapices originales del siglo XVII, una capilla que anteriormente había sido mazmorra y la Sala de las Damas, con unas troneras (ventanas) a las que llamaban “troneras cortejadoras”, porque era el rincón favorito de los amantes. Me imaginaba a las princesas de los cuentos ahí sentadas esperando a su príncipe azul…

Castillo de Cuéllar visto desde la planta superior

La última sala que visitamos antes de pasar “al otro lado” del castillo fue la Sala de Parcerisa, que no me pareció que quedara muy bien. Básicamente es una sala decorada con unos paraguas, maletas y objetos diversos, además de unos cuadros, para hacer honor al pintor Parcerisa, que dibujó varios cuadros de Cuéllar. Los cuadros eran muy bonitos, sí, pero quizás se deberían haber planteado poner esa sala en otro lugar del pueblo y no en el castillo, porque no pegaba nada todo eso ahí. Hay que reconocer que, como nos explicaron, este artista catalán tuvo su mérito, ya que gracias a sus cuadros de monumentos se han podido restaurar algunos de forma bastante fiel.

Por aquí tiraban diversas cosas para defenderse cuando asaltaban el Castillo

El “otro lado” es la parte que se usa como instituto, y que además de aulas que se entreveían por ahí, tiene el patio con su fachada renacentista y poca cosa más que nos enseñaran. Ahí se acabó la media horilla de visita, bastante sosa y decepcionante para nosotros.

Fachada del patio del Castillo de Cuéllar


Sinceramente, me esperaba otra cosa. Pero bueno, opiniones hay muchas, por ejemplo la de una twittera, que ponía en el twitter de Donde me dejes llevarte que a ella le fascina el castillo y que recomienda la visita teatralizada. También recomienda la feria medieval, a la cual yo no he ido pero ahora que sé que existe, estoy deseando ir, ¡me encantan las ferias medievales!


Si alguna vez habéis estado en Cuéllar, a vosotros no os gustó (o sí) la visita al castillo, si visteis más monumentos… Espero que me lo contéis :) Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.


La gran muralla de Cuéllar

23 marzo 2012

¡Por fin! Tenía muchas ganas de contaros mi escapada del 19 de marzo (al menos la primera parte), y después de una ajetreada semana, esta tarde he conseguido ponerme a ello. Ahí va. 

Aprovechando que el lunes teníamos el día libre con motivo de la festividad de San José, me fui con mis padres a conocer Cuéllar, un pueblo de Segovia. La idea de visitar este pueblo en concreto salió de una bolsa que tenía en la terraza con folletos de mi visita a Fitur. Cuéllar me conquistó por su castillo y la cantidad de cosas que tenía por ver.

Cuellar, Segovia
Este es el folleto que me cautivó y me animó a visitar Cuéllar

Cogimos el coche sobre las 9 de la mañana y allá que fuimos. Después de unos 160 km. llegamos a nuestro destino. Cuéllar parecía, a priori, un sitio más turístico y me esperaba que estuviera a reventar de turistas que como nosotros, aprovechaban el día del padre para conocer algún sitio nuevo. Pero nada más lejos de la realidad. Atravesamos el pueblo acercándonos al castillo y casi no vimos a nadie… Mejor a la hora de aparcar, todo sea dicho.

Cuellar, Segovia
Iglesia de Santa María de la Cuesta, Cuéllar

Finalmente dejamos el coche al lado del Arco de San Andrés, que daba acceso al recinto amurallado de la ciudad, y comenzamos la visita. Nuestra intención era visitar lo primero el castillo, entre otras cosas, porque allí se encuentra la oficina de turismo. La realidad fue que llegamos antes a la Iglesia de San Andrés, no muy llamativa por fuera y desconocida por dentro porque no pudimos pasar.

Paseando bajo un sol engañoso no tan abrigada como debería (hice una mala asociación de esas de hace sol/no hace frío) llegamos al Castillo del Duque de Alburquerque. Como ya he comentado en alguna que otra ocasión, soy bastante fan de los castillos y este me pareció bonito y bien cuidado. No en vano es Monumento Artístico Nacional desde 1931 y lo han restaurado más o menos recientemente. Pero del castillo ya os hablaré en el próximo post, ahora quiero contaros qué más vimos en este pueblo segoviano.

Cuellar, Segovia
Muralla de Cuéllar

Otro de los encantos de Cuéllar es la muralla que rodea una pequeña y a la vez gran parte del pueblo. Tiene su origen en siglo XII, y además del muro en sí tiene varios arcos mudéjares. Puedes subir a ella por 1 €, nosotros decidimos no hacerlo porque desde el castillo ya tuvimos unas buenas vistas (de hecho, me gusta como se ve en la foto que os pongo porque parece súper larga, es lo único bonito de la foto). Lo que sí hicimos fue pasear por los alrededores, desde donde salen varios senderos.

Ahí cerquita teníamos la Iglesia de San Martín, actual Centro de Interpretación del Arte Mudéjar, que al igual que el castillo fue declarada Monumento Artístico Nacional en el mismo año, y restaurada en los años 80. No sé qué tal estará pero la entrada cuesta 3,10 €. Os cuento los precios porque a mí me gusta consultarlos antes de ir a un sitio para prever el gasto que tendré y en este caso no están por internet (que yo haya visto), así que os los voy dejando caer (tampoco tenían ningún folleto que pudiera escanear, podéis verlos en esta foto de mi facebook).

Cuellar, Segovia
Iglesia de San Martín, actual Centro de Interpretación del Arte Mudéjar,(Cuéllar)

Bajando centro del pueblo con las cámaras de foto desenvainadas, se nos acercó un anciano lugareño: ¿sabéis cuál es el colmo de un fotógrafo? ¡Hacer una foto a un muerto y que te salga movida! A mí me hizo mucha gracia, más que nada por cómo se nos acercó el hombre y nos lo contó. Con la risa floja pasamos por otro de los arcos, esta vez el de San Martín.

Hablando de arcos, al de San Basilio se podía subir, pero dijimos esa maldita frase “cuando volvamos a pasar, subimos”. No lo hicimos en su momento, no recuerdo por qué, y tampoco lo hicimos después. Lástima…

Y a lo que iba, la siguiente zona que me llamó la atención fue el Parque Arqueológico de San Esteban, donde además de la iglesia con el mismo nombre, se pueden ver varias tumbas antropomorfas y varios silos que más tarde fueron pozos para almacenar la nieve.

Cuellar, Segovia
Arco de San Basilio

Cuellar, Segovia
Tumba del Parque Arqueológico de San Esteban

Vimos más cosas y otras tantas las dejamos por ver. Nuestra idea original era haber comido en el pueblo y haber pasado el día allí, pero salvo un restaurante que no nos llamó la atención (vendían el “típico plato mudéjar” que no era otra cosa que chorizo y huevos fritos), estaba todo completamente cerrado.

Por eso alrededor de las 3 de la tarde y con el estómago rugiendo ferozmente, nos montamos en el coche rumbo a buscar un sitio donde comer. Se nos fue de las manos y acabamos… ¡En Valladolid! Pero como dicen en mi libro favorito, esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión :)

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Parque Natural de las Hoces del Duratón

15 abril 2011


Hoces del Duratón
Hoces del Duratón
Llega la Semana Santa, y con ella los desplazamientos a muchos sitios diferentes: unos eligen la costa, otros la montaña, otros vuelan a algún destino europeo o quizás más lejos. Yo te propongo un sitio bonito, para estar en contacto con la naturaleza y desconectar del estrés y la rutina: el Parque Natural de las Hoces del Duratón.

Está situado en el municipio segoviano de Sepúlveda y en Sebúlcor, y en él podemos deleitarnos no solo de la tranquilidad que la naturaleza te proporciona, sino también de unas vistas magníficas de los paisajes de las Hoces y de la fauna y flora que allí habita.

Si tenéis la oportunidad de visitarlo un día que no coincida con festivo seguro que lo disfrutáis mucho más, porque aunque no suele ser un lugar muy transitado, en general la gente no sabe apreciarlo y anda por allí dando voces, cosa que como indican algunos carteles del parque, está prohibido porque perjudica a las aves.

Hoces del Duratón
Ermita de San Frutos - Hoces del Duratón

Una vez hechas las recomendaciones pertinentes, vamos a ver cómo es. La verdad es que yo hace ya como un par de años que estuve allí (justo por estas fechas) pero recuerdo la tranquilidad del sitio. Es muy amplio, y el primer lugar que visité fue más o menos a un par de kilómetros de donde se deja el coche. En medio de una de las hoces, en sitio idílico de la reserva natural, se alzaba la pequeña Ermita de San Frutos. Preciosa, pequeñita y rodeada del río Duratón. Sencilla, sin apenas ornamentación, muy acogedora. Una buena impresión para comenzar el día, que se avecinaba caluroso.

Hoces del Duratón
Ermita de San Frutos - Hoces del Duratón

Ya fuera de la ermita, en el exterior, el suelo que pisas en prácticamente todo el parque está formado por roca caliza, con el cauce del río Duratón a los lados. Él ha sido el encargado de modelar aquello de una forma tan peculiar, formando hoces de hasta 100 metros de altura.

Para mí uno de los momentos más impresionantes fue cuando me alejé un poco del sitio “más turístico”, me perdí por aquel paisaje (en algunos sitios temible por su altura) y me senté en un camino apartado. Desde ahí se oye (paradójicamente) el silencio. Un silencio que te hace desconectar de todo lo que hay a tu alrededor, de todos los pensamientos negativos que puedas tener. De verdad, os lo recomiendo.

Hoces del Duratón
Buitres en las Hoces del Duratón

Además, allí sentada podía observar las aves, otro de los atractivos del parque. Concretamente, el buitre leonado tiene grandes comunidades allí en las hoces. He encontrado varios datos: en uno se calcula que anidan en torno a 565 parejas y en otro 250, imagino que como todo será un término medio porque la diferencia es demasiada. También hay alimoches, águilas reales y halcones peregrinos. Es absolutamente espectacular cómo pasan tan cerca de tu cabeza estas grandes aves carroñeras de cerca de 2,5 metros de envergadura. La imagen de los buitres leonados no se aprecia aquí muy bien. Pero animaos a pinchar encima, ya veréis qué bien se ven los buitres :)

Al otro lado del parque, situado en pleno cañón del Duratón, hay otro edificio de gran interés histórico-cultural: el Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz. Fundado en 1231, solo se conserva parte de la fachada, y por él han pasado Isabel la Católica o Felipe II. Unas vistas muy bonitas que contrastaban con los grupos de piragüistas que pasaban el día por allí.

Hoces del Duratón
Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz - Hoces del Duratón

Definitivamente, creo que es un paraje al que merece la pena ir alguna vez, sobre todo si te gusta la naturaleza (aprovecho para recordar que es muy importante respetarla). ¿Que te aburre “solo ver paisajes”? No hay problema. La zona es perfecta para montar en piragua. Depende de dónde vivas esto puede ser una escapada de ida y vuelta en el día o puedes hacer noche allí; ya puestos a recomendar, para redondear el viaje cogeros una casita rural o un hotel rural, veréis que bien sientan unos días alejados del bullicio de la ciudad.

Por supuesto, espero vuestros comentarios y recomendaciones. ¿Habéis estado allí ya? ¿Os gustaría ir? ¿Qué os ha parecido este lugar? Ya os hablaré de más parques naturales en próximas entradas.

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