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Turégano, vega de las torres

11 julio 2014

7 de julio de 2014. Amanecía soleado en Madrid, y yo, con toda mi ignorancia, me ponía mi pantalón corto y mi camiseta de tirantes. Bueno, me llevaré una camiseta de manga larga también, por si acaso, pensaba. Ingenua de mí. Cuando llegué a Turégano, en Segovia, me arrepentí de no haber ido vestida de invierno. ¡Vaya frío! El cielo estaba totalmente cubierto y el aire soplaba fresco, así que como era la hora de nuestro redesayuno (veáse “Un día de excursión: así me organizo”) pasamos a un bar de la Plaza Mayor a tomar un café a temperatura magma volcánico.
  


Con la tripita caliente ya se veía todo de otra forma. Desenfundamos las cámaras de fotos y ¡al lío! Empezamos por la Plaza Mayor, donde nos encontrábamos. Salvo que era el sitio donde todo el mundo aparcaba (yo incluida), la plaza me gustó mucho.

Estaba llena de soportales, que a mí me gustan mucho y me parece que le confieren un aspecto muy pintoresco a las plazas, y desde allí teníamos magníficas vistas al castillo. El Ayuntamiento está en la Plaza Mayor, donde además de celebrarse mercadillo los sábados, se convierte en plaza de toros cuando llegan las fiestas.



Detrás del Ayuntamiento hay una callecita que me gustó mucho, desde la que también se divisaba el castillo de Turégano. Por allí pasaba el arroyo de Mulas (si San Google no se equivoca) y tenías un agradable paseo a la orilla del arroyo.

El siguiente punto de interés turístico que queríamos ver era el castillo. Ya había visto en internet que por ser lunes estaría cerrado, pero aún así se podía ver por fuera. Me pareció muy bonito, bien conservado pero no con ese punto de restauración que tienen algunos castillos que los hacen parecer casi decorados. A lo largo de la subida tienes una serie de carteles que te van contando un poco la historia del castillo, lo que hace que sea muy amena. Aún así, es una subida muy pequeña.



Para que os situéis un poco y conozcáis algo más de esta fortaleza, os contaré que la estructura que vemos hoy en día es del siglo XV, pero que el castillo tiene raíces celtibéricas. Además de castillo, ha tenido la función de iglesia y prisión, y en él se ha hospedado, entre otros personajes, Fernando el Católico.

No os aburriré más con la historia. Al acabar de recorrer el perímetro del castillo, bajamos al pueblo y fuimos hacia la iglesia. La Iglesia de Santiago data del siglo XII, está al lado de la Plaza Mayor (en la Plaza Santiago, donde está también el pilón), y solo la pude ver por fuera porque estaba cerrada.



Después de esto dimos por finalizada la visita y pusimos rumbo a Pedraza. Turégano lo descubrí gracias a un libro que cogí en la biblioteca donde venía una ruta de castillos. Así que próximamente trataré de conocer más de estos pueblos y hablaros de ellos aquí en el blog :) Por cierto, que el título del post no es por capricho. Es que el nombre del pueblo tiene origen en las palabras “Turrem Vegan”, que significan “vega de las torres”, ¿lo sabías?


 ¡Hasta pronto viajeros!


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