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Museo Nacional de Ciencias Naturales

16 julio 2018

Si hay un museo que me encanta y me repugna a partes iguales es el de Ciencias Naturales de Madrid. Me encanta conocer cosas sobre los animales y sus hábitats, pero a la vez me da un poco de repelús eso de los animales disecados 😟. ¿A ti también te pasa?

Los museos me parecen una estupenda opción para días de invierno y días de verano, para evitar pelarse de frío o freírse de calor. Así que ¡allá vamos!



Datos prácticos para tu visita
  • Cómo llegar: el museo se encuentra en la calle José Gutiérrez Abascal, 2. Puedes llegar fácilmente en tren, bajando en la estación de Nuevos Ministerios, desde donde tardas unos 10 minutos a pie. También puedes ir en metro (paradas: Gregorio Marañón, Nuevos Ministerios, República Argentina y Ríos Rosas) o en autobús (líneas 7, 12, 14, 27, 40, 45, 147 y 150).
  • Horarios: el museo abre de martes a domingo, de 10 a 17 entre semana y de 10 a 20h. en fin de semana.
  • Precios: la entrada general son 7€, aunque tienen descuentos para estudiantes o desempleados, entre otros. La reducida son 3,5€. A veces tienen exposiciones para las que debes pagar un suplemento.
    • Aviso: esta información es orientativa, ya que está sacada de la web del museo en julio de 2018. Consulta su página para una información 100% actualizada.

El museo

Desde que se inaugurara allá por 1771 por Carlos III (ya ha llovido desde entonces…)  ha pasado por varios cambios de nombre y reformas, no solo arquitectónicas, también en la organización interna. El edificio donde hoy está emplazado es el Palacio de las Artes y la Industria, cuya construcción comenzó en 1882, siendo inaugurada en él la primera exposición en el 87.


Ahora viene la parte interesante. Puedes hacer dos cosas: si quieres una visión más formal, ahora es el momento de ir a la web del museo. Y si no, puedes quedarte y que te explique yo  las cosas a mi manera. Tú decides 😊

Cuando yo fui tenían una exposición temporal de pago en la parte central de la planta baja, que yo no visité. En esa misma planta, por las salas que hay en la parte derecha, encontramos una exposición titulada “Mediterráneo, naturaleza y civilización”, donde hay ejemplares de la fauna del área mediterránea española, tanto terrestre como marina. 


Para mi gusto, estas salas son un tanto morbosas, porque están los animales disecados que me dan un poco de repelús (como te comentaba al principio), y no sé hasta qué punto me agrada verlos. Pero por otra parte, entiendo que es una oportunidad única de aprender más y ver al animal tan de cerca. Sin duda, mi favorito de esta exposición fue el calamar gigante.

El Real Gabinete de Historia Natural es otra de las exposiciones permanentes. Si la anterior me daba un poco de repelús esta me da aún más, porque era una sala fría –al menos cuando yo fui- que tenía animales a lo alto y a lo ancho de una gran pared, sobre todo tortugas, cocodrilos, caimanes y otros reptiles.


La fauna del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama también tiene su exposición, y ahí las protagonistas son las águilas, jabalíes, liebres… Pero sin duda, la que exposición permanente que más me gusta es la de “Minerales, Fósiles y Evolución Humana”, ya que ahí están expuestos los esqueletos de mis adorados dinosaurios.


La parte dedicada a la evolución humana muestra huellas, cráneos y huesos. Siempre me ha llamado la atención ver cómo ha evolucionado el hombre a través de los siglos (al menos por fuera, por dentro a veces parece que seguimos igual), por lo que me parece la mar de interesante. Para acabar, antes de salir del museo, encontramos infinidad de vitrinas con minerales que, aunque no son lo que más me fascina del mundo, me resultan curiosos de ver.


Además de las exposiciones permanentes, hay algunas temporales gratuitas. Cuando yo estuve en enero, me encontré una muy interesante sobre las mujeres que han obtenido Premios Nobel a lo largo de la historia.


Este ha sido mi resumen de lo que es el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. ¿Tú has estado? ¿Qué me falta por contar? ¿Qué te parece a ti? ¡Cuéntame!

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Museo Sorolla: conociendo la casa del pintor

22 enero 2018

Cuando la gente viene a Madrid, la oigo decir que ha visitado el Museo del Prado, el Reina Sofía  o los Jardines del Retiro. ¡Pero nunca he oído a nadie hablarme de su visita al Museo Sorolla! Por eso quiero hablarte de él, para que sepas que también puede ser una buena opción museística si vienes a la capital.


Está situado en el Paseo del General Martínez Campos 37, a 10 minutos caminando desde la estación de Renfe y Metro de Nuevos Ministerios. Aunque la zona en sí no me parece bonita, puedes aprovechar para ver también el Museo de Ciencias Naturales, que pilla muy cerquita, o el estadio Santiago Bernabéu.

El museo abre todos los días menos el lunes, y para horarios y tarifas te recomiendo que consultes la web, ya que ahí verás la información actualizada. A mí la entrada no me costó nada porque me la regalaban con el seguro de coche, pero la general son 3€.


Cuando visitamos el Museo Sorolla no visitamos cualquier lugar: nos estamos adentrando en la morada del pintor valenciano, con predilección a plasmar su tierra llena de luminosidad en sus pinturas.

Comenzamos la visita, que será cómoda y fácil de entender aunque no tengas audioguía, ya que en cada estancia hay unas hojas que puedes coger (luego hay que devolverlas) donde van explicándote los cuadros y los objetos que hay en la habitación.


El jardín que precede a la casa es de estilo andaluz, una auténtica preciosidad. Del mismo estilo es el patio interior, que aportaba luz a varias estancias de la casa. En una de las galerías encontramos diversas piezas cerámicas, la mayoría de ellas de Talavera de la Reina.

Después del jardín y de la zona de la cerámica, pasamos a las primeras salas, tres grandes habitaciones que hacían de estudio a Sorolla. La Sala I era el taller y almacén de marcos y lienzos; la Sala II era el despacho; la Sala III era el estudio propiamente dicho. Esta última fue mi favorita, ya que era una delicia de mezcla de muebles de época, cuadros y utensilios de pintura que le daban un toque muy bohemio a la sala.


La segunda planta de la casa, donde estaban los dormitorios y las salas dedicadas a la vida familiar, acoge ahora las exposiciones temporales del museo. La que yo vi era una muestra fotográfica de la vida de Sorolla, pero en breve cambiará. Por último, podemos visitar el salón, el comedor y el antecomedor, muy contrastantes con el resto de la casa por tener pavimento de mármol y colores más claros.


El museo me sorprendió gratamente. No había estado nunca y creo que merece la pena, porque es una forma diferente de ver la obra de un artista, ya que estamos en su propia casa. Puedes imaginarte a Sorolla pintando en el estudio, justo ahí, a tu lado. Ver la mesa del comedor e imaginarlo comiendo junto a su esposa Clotilde, a la que idolatraba (es la protagonista de muchas de sus pinturas). Se hace más cálido ver los cuadros en ese ambiente que en las salas de un museo normal.



¿Tú has estado alguna vez? ¿Te gustan este tipo de museos? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube :) si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Museo Marítimo de Asturias (Luanco)

17 julio 2017

Si te gusta el mar, si te gustan los museos o te gustan ambas cosas, este es tu sitio. El Museo Marítimo de Asturias tiene su sede en la villa marinera de Luanco, y en él se exponen más de 7.000 piezas divididas en cuatro zonas: biología marina, carpintería de ribera, pesca tradicional e historia de la navegación.
 
 

El precio de la entrada general son solo 2,8€, por lo que merece la pena darse un garbeo por el interior del museo. Si aún así no entra en tu presupuesto, los martes la visita es gratis, así que el dinero no es excusa 😉
 
 

Nada más entrar al museo, ya estuvimos entretenidos un buen rato con un juego de hacer nudos. Si sois como nosotros y os distraéis con una mosca (o con un nudo) id con tiempo para recrearos en estas cositas.
 
 
 
Cuando conseguimos empezar de verdad la visita lo hicimos por la planta baja, dedicada a la biología marina. Aquí pudimos ver todo tipo de flora y fauna marina, incluyendo un montón de "bichos" de esos que hacen que te replantees si quieres volver a meter un pie en el agua 😱
 
 

La sección de carpintería de ribera ocupa la nave principal del museo -junto con la de la pesca tradicional-, y hace hincapié en la importancia que tuvo Luanco en la construcción de embarcaciones. Para que conozcas más de cerca este oficio, han recreado los talleres de construcción de un astillero.
 

 
La primera planta del museo está dedicada a la historia de la navegación. He de decir que, aunque no te importe nada demasiado la historia de la navegación, esta planta merece muchísimo la pena por las casi 100 maquetas que tiene. Hay reproducciones de barcos diminutas y otras a una escala bastante grande. Por haber, ¡hay hasta una parte dedicada a los barquitos de juguete! Barcos de plata, de sal, de marfil…
 
 

En definitiva, es un museo súper entretenido que, aunque consideres que las cosas del mar no son lo tuyo, merece la pena visitar. Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube :) si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Real Jardín Botánico: un museo viviente en el corazón de Madrid

07 junio 2017

Más de dos siglos hace que nació el Real Jardín Botánico de Madrid. Y 28 años han tenido que pasar desde que yo nací para ir a visitarlo 😁 Mi primer plan para celebrar mi libertad de exámenes fue visitar este pedacito verde en el corazón de Madrid, y he de decir que me arrepiento de no haber ido antes. 
 
 
Más de 5.000 especies de plantas conviven en este recinto, declarado Jardín Histórico en 1942, y puedes visitarlas por tan solo 4€ (tarifa estándar, 2€ si eres estudiante y gratis si estás en paro). 
 
En la web te ofrecen folletos de itinerarios auto guiados y yo decidí imprimirme uno que se llamaba “La vuelta al mundo en 80 plantas”. Una vez allí, me resultó imposible de seguir, y fui al azar, siguiendo por los caminos que más me llamaban la atención a la vista. Hay que tener en cuenta que no es como seguir un itinerario en un museo, con cuadros o esculturas perfectamente estructurados. Aquí, en el Botánico, una planta tapa a otra y los carteles se ocultan tras hojas y ramas.
 
Si tienes tiempo, te recomiendo que hagas una visita muy tranquila, disfrutando de cada planta y sentándote en los bancos a ver y oler el paisaje. Son 8 hectáreas, así que hazte a la idea de que la visita te va a llevar mínimo dos horas. 
 
Además del jardín propiamente dicho, hay invernaderos, una colección de bonsáis (donada por el ex-presidente Felipe González) y varios estanques. El jardín se divide en terrazas, que a su vez están ordenadas por temáticas.  
 
Especialmente curiosa me resultó la parte de la huerta (sí, soy así de simple), porque había algunas de las plantas que no había visto nunca, como la de la fresa. Me gustó ver de dónde salen esas cositas tan ricas que cocinamos en casa.
 
La zona del invernadero Santiago Castroviejo fue fascinante, además de muy bonita. A través de tres estancias viajabas a diferentes climas, mientras veías plantas crasas (véase Wikipedia para saber qué narices son las “plantas crasas”) ​ plantas de las Islas Canarias, tropicales y de la selva ecuatorial. 
 
Los bonsáis están colocados en la parte más alta del jardín, y aunque me gustaron bastante, también me cansaron rápido. Había bonsáis españoles, pero también de Asia y América.
 
Por último quería destacar los catalogados como “árboles singulares”, que son, entre otros, aquellos plantados en el siglo XVIII y XIX. Aquí acabamos la visita al Jardín Botánico, pensando en volver en otra época del año a disfrutar de otros colores y olores de las plantas. La ventaja que tiene este museo viviente es que cada día, cada mes y, por supuesto cada estación, cambia. ¿Tú has estado alguna vez? ¡Cuéntame!
 
 
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Mi primera visita al Museo Arqueológico Nacional (pero no la última)

21 noviembre 2016

¡Buenos días viajeros!

Semana nueva, post nuevo. Y como ya no nos libramos del frío ni de la lluvia en una temporadita -al menos del frío-, he pensado que tal vez te apetezca ir a conocer un museo. ¿Te vienes al Museo Arqueológico Nacional? Es un plan barato (solo cuesta 3€, y en algunas franjas horarias es gratuito) y además, aprenderás cosas sobre nuestra historia.

Museo Arqueológico Nacional

El museo tiene tres plantas y una entreplanta en las que va haciendo un recorrido que abarca desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna. Nos recibe una proyección audiovisual que, dicho sea de paso, no pude ver porque había bastante gente delante y no me apetecía esperar.

A continuación, retrocedemos en el tiempo no un año ni cien ni mil, ¡millones! Llegamos a la exposición de la Prehistoria. Siempre me ha resultado curioso eso de que hace tanto tiempo fuéramos tan parecidos a los primates y midiéramos apenas un metro y poco en edad adulta. ¡Cómo han cambiado las cosas!

Museo Arqueológico Nacional

La siguiente exposición es la de la Protohistoria, que abarca de los siglos XI al I a. C. y muestra las novedades que introdujeron los fenicios y los griegos cuando llegaron a la Península. Una de las salas que más me gustó fue la de la Hispania Romana, que tenía una estancia dedicada exclusivamente a los mosaicos, y me resultó impresionante. 

Museo Arqueológico Nacional
A lo largo de cuarenta salas descubrimos todo esto que os he contado más el Mundo Medieval (Al-Ándalus y los Reinos Cristianos), la Antigüedad Tardía, Oriente Próximo, Egipto y Nubia y la Edad Moderna, y una exposición sobre la moneda.

Museo Arqueológico Nacional
Museo Arqueológico Nacional

Lo que menos me gustó del museo fue la cantidad de vasijas y otros objetos de cerámica que exponía. No es nada en contra de este museo, la cerámica en general me resulta soporífera en cualquier sitio que la expongan. Salvo eso, el resto me encantó. Destacaría…
  • Los patios interiores con un techo de cristal por donde entra la luz natural y da a la exposición un toque muy especial, fuera de esas luces a veces mortecinas que hay en algunas salas.
  • La Dama de Elche. Fue un placer conocerla en persona.
  • La zona dedicada al arte islámico. Es un estilo que me fascina, y la forma que tiene el museo de mostrarla, con artesonados y arcos polilobulados como si estuvieras en el Alcázar de Sevilla, me encandiló.

Museo Arqueológico Nacional

Que además de cosas varias para observar, tiene "estaciones táctiles" donde puedes comprobar la textura de algunas de las cosas que exponen en el museo, como por ejemplo mis queridas vasijas de cerámica y sus diferentes decoraciones.

Estas son algunas de las razones por las que debes visitar el Museo Arqueológico Nacional. No olvides pasar a la recreación de la Cueva de Altamira que tienen en el exterior, ¡que a nosotros casi se nos pasa!

Os deseo una buena semana y me despido hasta la próxima 😊 Recuerda que puedes seguir al blog a través de  FacebookTwitterInstagram y Youtube :)

Museo de la Ciencia y el Cosmos (Tenerife)

08 agosto 2016

A veces el verano puede ser una tortura si te faltan planes (sobre todo planes para hacer sin morir de calor), así que he pensado que estaría bien traer algún plan para hacer en familia: visitar el Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife, donde disfrutarán tanto los niños como los adultos :)

Museo de la Ciencia y el Cosmos

Se encuentra situado en la Avda. Los Menceyes, 70, en San Cristóbal de La Laguna, y la tarifa de entrada ronda los 5€, dependiendo de si eres o no residente en las Canarias o si se te puede aplicar algún descuento.

Museo de la Ciencia y el Cosmos

Museo de la Ciencia y el Cosmos

En el museo podremos ver varias exposiciones permanentes: sobre el Universo, el Sol, la Tierra, el cuerpo humano, y la sala infantil Microcosmos. Además, hay exposiciones temporales y un planetario. Completito, ¿verdad?

Museo de la Ciencia y el Cosmos

Es un museo interactivo, cosa que es muy interesante porque siempre se hace más entretenido, para niños y no tan niños. Personalmente, da igual los años que tenga que me sigue flipando ir a un museo y poder toquetear cosas sin parar. Aquí, por ejemplo, había una máquina que "fabricaba" tornados en el agua, sala de espejos donde perderte, otra que creaba ilusiones ópticas y parecías un gigante o un enanito, o máquinas que te cambiaban la cara por al de personajes famosos… En definitiva, cosas terrenales que nos acercan a la ciencia.

Museo de la Ciencia y el Cosmos
¿Fabricamos un tornado?

Museo de la Ciencia y el Cosmos
A la izquierda, la sala de los espejos. A la derecha, yo convertida en Gollum ^_^

Me parece que es una visita interesante para hacer tanto si vas de turismo a Tenerife como si eres de allí. ¿Qué opinas? ¿Has ido alguna vez a este museo? ¿Vas a ir? ¡Cuéntame!

Con este post me despido, probablemente, hasta septiembre, ¡que me voy de vacaciones! Pero no te alarmes, que seguiré activa en las redes sociales :) Puedes seguir mis aventuras por Cantabria en FacebookTwitterInstagram y Youtube.

¡Hasta la próxima!

Museo Etnográfico de la Lechería (Asturias)

11 abril 2016

¡No vayáis! Primer aviso. Sé que el nombre del museo puede ser prometedor si eres devoto de la leche y el queso como yo, pero no merece la pena en absoluto. Comenzaré la historia por el principio, y luego me contáis si seguís con ganas de ir o no.

Museo Etnográfico de la Lechería

Uno de nuestros objetivos en Asturias era visitar alguna quesería o algún museo relacionado con los lácteos, pero no era tan fácil como parecía. La mayoría de museos chulos (los relacionados con el queso cabrales) estaban lejísimos, y los que no, tenían poco horario de apertura o no permitían visitas. Yo llevaba mi folleto de los museos del queso, pero, aviso, está bastante desactualizado y casi no sirvió de nada. Llamé a un par de sitios en los que me trataron como loca cuando pregunté que si se podía visitar.

Por fin encontramos el que parecía el definitivo: el Muséu Etnográficu de la Llechería (Museo Etnográfico de la Lechería en castellano). ¡Bien! Nos pillaba relativamente cerca, en la Foz de Morcín, y costaba 2€ la visita, según la guía. De nuevo, el folleto estaba desactualizado, porque costaba 3€ la entrada.

Cuando por fin lo encontramos, que costó lo suyo, nos dio un vuelco el corazón. ¡Estaba cerrado! No nos lo podíamos creer. Ya que estábamos allí, nos acercamos a la puerta a ver qué ponían los carteles, por si abrían más tarde. Esto era lo que encontramos, además de los horarios: 

Museo Etnográfico de la Lechería

Fuera quien fuese quien había puesto ese cartel, estaba en el supermercado de enfrente. Así que allí nos dirigimos. Una vez en el supermercado, preguntamos al dependiente, que nos dijo que nos esperásemos y que ahora nos abrían. Nuestro asombro aumentaba cada segundo. Esperamos pacientemente hasta que nos abrieron. Pasamos por caja, aunque cada vez con más dudas, y ahí nos dejaron, SOLOS, en el Museo de la Lechería. El sitio era pequeño, olía a humedad, y daba un poco de miedo, con tanto cachivache y con esa soledad en la que nos habían dejado. Realmente descubrí que no estábamos tan solos cuando pasé al baño y vi las arañas que había por todas partes, casi me da un patatús. ¡No vayáis! Segundo aviso.

Museo Etnográfico de la Lechería

¿Qué aprendí en el museo? Poca cosa, para qué voy a mentir. El clima no era muy propicio para que mantuviera la atención en los pobres paneles que acompañaban los artilugios para elaborar el queso, batir la leche o sacar manteca. Encima las cosas que ponían no eran demasiado agradables (fragmento de un cartel del museo: "en el odre se introduce la leche por la boca […] situada en el cuello del animal, y se cuelga de la rama de algún árbol próximo hasta que cuaje"). Total, que no me gustó nada aquel sitio.

Museo Etnográfico de la Lechería

Me pareció totalmente descuidado, desconozco las razones de que esté así (y me encantaría saberlas, podría ser un lugar muy interesante). Al acabar la escueta visita, volvimos al supermercado para avisar de que nos íbamos de allí. Fin del cuento. Por todo esto es por lo que os recomiendo, por tercera vez, que no vayáis, a no ser que cambien las cosas y acondicionen el lugar.

Museo Etnográfico de la Lechería

¿Estáis de acuerdo conmigo? ¿Tal vez me he pasado de dura? ¿Qué opinaríais vosotros de un sitio así? Por cierto, aprovecho este post para pediros recomendaciones de museos del queso en Asturias para cuando vuelva, sea cuando sea eso jejeje.

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Museo Arqueológico de Asturias (Oviedo)

10 febrero 2016

Aprovechando que estos días de lluvia y viento muchas veces no sabemos qué hacer (¿cine? ¿centro comercial?) os traigo una propuesta más cultureta: visitar el Museo Arqueológico de Asturias, situado en Oviedo, capital del Principado de Asturias.

Museo Arqueológico de Asturias

La entrada es gratuita, y abre todos los días menos lunes y martes. Para conocer mejor los horarios y consultar si han sufrido alguna modificación, podéis entrar en la web del Museo Arqueológico. El edificio donde se ubica es el antiguo Convento de San Vicente, cuyo claustro podremos admirar durante nuestra visita. 

Museo Arqueológico de Asturias

El museo es grande, tiene 4 plantas en total, por lo que os recomiendo que, si lleváis muchas cosas encima, las dejéis en las taquillas que hay en la entrada, al lado de los baños. Ahí va un pequeño resumen de lo que nos encontraremos en cada una de las plantas:
  • En la planta baja conoceremos un poco más de la historia del convento, el Patrimonio Mundial y los yacimientos y equipamientos culturales de Asturias.
  • La primera planta está dedicada a los tiempos prehistóricos, al Neolítico y a la Edad de los Metales. Veremos la evolución de la presencia del hombre en Asturias, y cómo empieza la historia minera y metalúrgica en esta región.
Museo Arqueológico de Asturias

Museo Arqueológico de Asturias

  • En la segunda planta descubrimos la Edad de Hierro, aprenderemos cosas sobre los castros (el modelo de hábitat asturiano de esta época), y veremos las huellas de Roma en Asturias. En este piso le dedican una sala donde se explica el nacimiento y evolución del museo a lo largo de los años.
  • En la tercera y última planta llegamos a la Edad Media, centrada en el arte de la Monarquía Asturiana y en  las rutas de peregrinación que nacen y pasan por Asturias.


Museo Arqueológico de Asturias

Como veis, es un museo muy variado en el que podéis echar la tarde fácilmente. Puedes aprender que los primeros habitantes asturianos son de hace 300.000 años mientras interactúas mediante botones, visores, adivinanzas, maquetas, reproducciones a tamaño real… Vamos, aprender historia de una forma divertida.

Museo Arqueológico de Asturias

Ya os he solucionado una tarde de esas de sábado que no sabes qué hacer, ¿qué os ha parecido? ¿Habéis estado en este o en otro museo arqueológico? ¡Contadme! A mí me parece un buen plan para hacer en pareja, con amigos, familia o incluso tú solo. ¡Espero que os haya gustado!

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