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Mi primera vez de LOCAL HEROE

16 julio 2012

Pasaron unos 7 meses hasta que alguien se puso en contacto conmigo a través de la página de Local Heroes. Tengo que decir que tal y como tenía mi agenda esos días fue muy difícil concertar el encuentro pero finalmente lo conseguimos.


Juanmi, de Granada, ha sido mi conejillo de indias en la visita a Alcalá de Henares. Desde luego no soy la mejor guía porque eso de retener datos históricos de los sitios me cuesta bastante (la historia y yo nunca hemos sido buenas amigas) pero sí le he podido llevar a los sitios que más me gustan tanto de monumentos como de gastronomía.

Quedamos en la estación de autobuses, y fuimos fácilmente reconocibles: yo con mis pantalones naranjas y él con su gorrito. A partir de ahí fuimos charlando y me enteré que había conocido esto de Local Heroes a través de Antena 3, donde salió un breve reportaje de esta bonita iniciativa.


A pesar de que había mirado un poco las horas y los precios de las entradas a los monumentos, pasamos la oficina de turismo de la Plaza Cervantes para comprobar que lo que había en internet era correcto o por si se me había pasado algo. Por el camino vimos la exposición de La Barraca en el Instituto Cervantes (en mi facebook podéis ver algunas fotos), que ya se acababa este fin de semana.
  
A lo largo de la visita fuimos por los lugares más emblemáticos de la ciudad: la Plaza Cervantes, la Calle Mayor, la Catedral Magistral… Incluso intentamos asomarnos a algunas facultades y al Aula de Música, aunque estaban cerrados. Una de las desventajas de venir en fin de semana es que muchos lugares solo admiten visitas guiadas o que están cerrados (esto solo las facultades, pero algunas merece la pena verlas). Por la mañana también vimos el Museo Arqueológico un poco por encima (la entrada es gratuita y tanto el edificio como las exposiciones están muy bien).


Por la Casa Natal de Cervantes pasamos y había una cola para entrar que dijimos… Mejor para luego. Y así hicimos: a las 2 nos fuimos a tomar unas tapitas por los sitios que más me gustan. Unas brochetas con patatas después, nos fuimos a la Casa Cervantes. Como era de esperar, la gente estaba llenando la tripa en las terrazas y no había casi nadie dentro, por lo que disfrutamos de una visita tranquila.

Paseamos por la Calle Mayor con unos helados y pusimos rumbo al Rectorado. Aunque ya habíamos pasado antes a ver la fachada, le insistí a Juanmi en que no podía irse de Alcalá sin ver el interior. Finalmente nos decidimos por la visita combinada con el Palacio Laredo (5,5 € las dos cosas), porque yo no conocía este sitio y me habían hablado muy bien de él. Vamos, que con la excusa de enseñar la ciudad yo también he conocido sitios nuevos.

La visita al Rectorado (universidad Cisneriana) comenzaba con la explicación de la fachada y la historia del lugar. Resulta que cuando Cisneros la mandó construir ya estaba muy mayor y quiso hacerla con materiales “pobres” (ladrillo, adobe…) para que fuera más rápida la construcción y pudiera verla acabada antes de morir. La fachada central es de piedra y se construyó con posterioridad, el Cardenal Cisneros no la pudo ver acabada.


En el interior vimos los tres patios y el Paraninfo. El tercer patio, el Patio Trilingüe, era llamado así porque era donde se estudiaba latín, griego y hebreo. Desde ahí se accedía al Paraninfo, donde se defendían las tesis doctorales. Aquí viene lo bueno: si el alumno aprobaba, le sacaban “por la puerta grande”, era aclamado, vitoreado y tenía que invitar a todo el pueblo a una fiesta. Si no tenía dinero la universidad se lo prestaba porque tenía la seguridad de que con el doctorado se colocaría bien y le podría devolver el dinero (igualito que ahora, vamos). Y si suspendía… Todo lo contrario: una grandísima humillación pública tanto dentro como fuera de la universidad, donde un enfurecido pueblo le abucheaba no solo por haber suspendido, sino porque se quedaba sin su fiesta de celebración.


Después de la visita a la universidad, que concluyó con la vista de una grandiosa maqueta de Alcalá (la de la foto), fuimos corriendo la del Palacio Laredo. Nos hicieron el favor de esperarnos para comenzar la visita guiada, llegamos con la lengua fuera y… ¡Solo estábamos Juanmi y yo para verlo! Mucho mejor, porque es un sitio pequeñito y así lo vimos sin agobios. El Palacio me resultó un edificio mágico e impactante, completamente diferente a todos los que hay en Alcalá. Por ello voy a reservarme un post especial para que lo conozcáis.

Cuando salimos del Palacio ya solo nos quedaba dar un paseo hasta la Catedral para verla por dentro (por la mañana solo vimos la fachada, dentro había boda) y que Juanmi comprara algún recuerdo.

Yo he quedado muy contenta con la experiencia de ser una heroína local y espero que Juanmi también. Como curiosidad, me comentó que las dos cosas fundamentales que cambiaron al haber hecho la visita conmigo fueron comer de tapas y visitar el Palacio Laredo, que si hubiera ido solo seguramente no habría hecho estas dos cosas.


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