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La magia de Albarracín

16 mayo 2013

Estando en Teruel no podía dejar de visitar Albarracín, un pueblo que me sorprendió desde que llegué. Primero, porque aparcamos en un parking al lado de la oficina de turismo y yo por allí no veía qué encanto podía haber, no encontraba ni la catedral ni veía absolutamente nada xD Pensaba que me habían timado. Por algo, como dice Babyboom de Callejeando por el planeta tenía fama de “difícil de conquistar”, ¡está todo subiendo cuestas! 



Pero subiendo una callecita (no sé cuál porque perdí el mapa…) de repente te sumerges en otro ambiente. Calles empedradas, estrechas, mágicas. El día acompañaba, hasta asomaba el sol de vez en cuando. Y lo que me llamó la atención en esa calle es que una casa destacaba entre otras, ¿por qué? Porque entre las típicas casitas albarracinenses había una pintada de azul, la Casa de los Navarro de Arzuriaga. Aunque es la única que vi pintada entera de ese azulón, me llamó la atención que otras casas tenían restos de haber tenido alguna ventana o algún banco pintado de ese mismo color.


Paseando llegamos a la Plaza Mayor -donde se encuentra el Ayuntamiento- abarrotada de turistas y grupos escolares que visitaban Albarracín ese día. Destaca un balcón/mirador desde donde se ve la Catedral con su cúpula de tejas de colores y que es una plaza soportalada. Ya que todo el mundo parecía dirigirse hacia allá como una fila de hormiguitas, mi madre y yo decidimos desmarcarnos e ir en busca de los restos de las murallas y las torres...

… Que no estaban precisamente cerca. Si no os gusta caminar campo a través y encima subiendo cuestas no os recomiendo este camino. De camino pasamos por la Iglesia de Santiago, y luego ya empezamos el ascenso hasta la Torre del Andador. Es bastante fácil, no hay que ser de Desafío Extremo para subir jejeje, aunque cansa un poco.



Merece mucho la pena subir, ya que desde arriba puedes contemplar Albarracín a vista de pájaro, es precioso, casi parece que estás viendo una maqueta de esta ciudad medieval. La bajada ya es otra historia, yo ahí lo pasé peor porque tenía la sensación de que me iba a ir rodando por alguna cuesta.



















Una vez abajo volvimos a la Plaza Mayor, un poco menos abarrotada. Pero el recorrido que hicimos fue diferente, ya que primero bajamos hasta la carretera para ver Albarracín justo desde el lado contrario a la Torre: ahora estábamos a ras del suelo y era igual de bonito contemplarlo desde allí. Esas casas me recordaron un poco a las Casas Colgadas de Cuenca.


Ahora sí pusimos rumbo a la Catedral. Solamente se puede visitar con las visitas guiadas que ofrece la Fundación Santa María, y como nosotras íbamos por libre no pudimos pasar. Es un edificio muy sobrio, casi no hay ángulo para verlo bien pero la fachada tampoco tiene nada que merezca la pena. Lo más bonito, para mi gusto, es el decorado de la cúpula con tejas azules, blancas y amarillas, que la hacen resaltar desde lo lejos. 

Al salir de la Catedral tomamos un caminito que había rodeando el castillo para ver Albarracín desde otra perspectiva y contemplar el Molino del Rey, pero el aire que hacía y que empezaba a llover nos hizo desistir y dar media vuelta. Al Castillo tampoco pasé, lo vi un poco por fuera. Como el tiempo estaba loco aquel día, seguimos paseando y al llegar a la Ermita de San Juan hacía un sol resplandeciente.



Para comer elegimos la Tasca Azagra, donde comimos el menú del día por 11 eurillos. Era lo más asequible, y no se comía mal, a pesar de que tampoco era nada del otro mundo. Es decir, mis macarrones con tomate fueron eso, macarrones con tomate. Ni una pizquita de chorizo o de salchichas ni nada. Al menos no engañaban a nadie jejeje. Yo lo recomendaría si tu presupuesto es escaso.

¿Cosas que me quedaron por ver? Dos de las torres de la ciudad: la de Doña Blanca y la Torre de la Muela. El resto lo vi casi todo creo, aunque sea por fuera. De todas formas si os ha llamado la atención Albarracín os recomiendo que leáis el completísimo post de Callejeando por el planeta, que cuenta las cosas de forma amena e instructiva :) Además os enlazo a su plano, que está mejor que el de la web de Albarracín que es una castaña, siendo finos.


Espero que al menos este post os haya servido para que os pique el gusanillo y queráis conocer un poco más esta joyita turolense. A mí es un lugar que me ha conquistado con su magia, no hace falta tener cúpulas de oro ni templos fastuosos… Albarracín es de esos sitios que te enamora por sí solo.

 ¡Un abrazo!

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