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Preciosas vistas al mar desde Altea

06 agosto 2012

Paseando por la playa de Albir podemos llegar a la localidad vecina de Altea. Este pueblo me había llamado la atención ya desde que empezara a preparar las vacaciones, porque en las fotos aparecía con unas casitas blancas muy monas y una iglesia con una cúpula azul. Además, es capital cultural de la Comunidad Valenciana.


Bonitas las vistas de Altea, ¿verdad?

Podemos dividir Altea en dos zonas, como muchos lugares: una, la del casco histórico y la otra, la comercial, urbana (de zona azul en su mayoría, por cierto). Nosotros tiramos para lo histórico, donde nos encontramos unas tranquilas calles. Eso sí, con unas cuestas que daba gusto.

Una de las callejuelas de Altea

Paseamos por las calles solitarias hasta llegar a la iglesia que os decía, la Parroquia de Nuestra Señora del Consuelo. En el centro de la plaza había dos palitroques con un montón de trapos atados, y como me intrigó bastante, me acerqué a un lugareño a preguntar qué demonios era eso. Bien, no saqué mucho en claro, solo algo así como que en las fiestas se llevaban esos árboles a la plaza y la gente les ataba trapos y camisetas, como a ver quién llegaba más alto. No sé cómo colgaban tantas porque el arbolito parecía bastante endeble… Sin embargo, con mi trabajo de investigación me he enterado un poco más de qué va la cosa. Forma parte de l’arbret, donde los chicos llevan un árbol en vilo por todo el pueblo, le atan la ropa y cuando llegan a la plaza lo suben ahí con cuerdas. Podéis ver este vídeo que encontré para haceros un poco más a la idea.

L’arbret

Al asomarme por una de las calles colindantes descubrí lo que para mí fue lo más bonito: unas increíbles vistas al mar, ya que la “diadema” de Altea está llena de miradores. No digo más, juzgarlo por vosotros mismos con mis humildes fotos. 

Parroquia de Nuestra Señora del Consuelo
Vistas desde uno de los miradores




A parte del casco antiguo no vimos mucho más: el sol apretaba y con Coco malo no podíamos estar mucho fuera del apartamento. Aún así quise asomarme a la oficina de turismo por ver qué más cosas había allí, al menos si no las podía ver para informaros. Pero vamos, que la tía rancia de turismo no me informó nada, la falto tirarme el plano a la cara...

Con este minipost para una miniexcursión, ¡me despido hasta la próxima!

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