Volviendo de un viaje por Galicia, tras haber visto unas
fotos que nos llamaron la atención, decidimos parar en Arévalo. De eso hace ya
un año, y, por circunstancias, he tenido que volver varias veces a esta localidad
abulense en la que, cada vez, descubro algo nuevo que me enamora.
Plaza de la Villa, con Santa María la Mayor al fondo
La cara uno de Arévalo (que es, dicho sea de paso, la
segunda localidad con más población después de la capital) es la que se
maquilla de ciudad nueva, con bares, supermercados, bloques de pisos y tráfico.
La cara dos, por el contrario, es esa sin gota de maquillaje, natural, que
conserva la esencia en sus casitas de pueblo, el ambiente tranquilo y la
belleza simple de su Plaza de Villa.
Castillo de Arévalo
Pero no nos engañemos. Como las personas, maquilladas o sin maquillar, Arévalo se funde
en una sola, y a 1h15 de Madrid si vas por peaje (sí, mido todo desde Madrid
porque vivo allí) ofrece un enorme atractivo turístico. Te cuento qué puedes
hacer allí para que me creas 😄 Puedes entrar por la zona del Castillo, ya que
atraviesas el Puente de Medina y ves el arco del mismo nombre. Por allí
posiblemente no haya problemas de aparcamiento, y puedes recorrer el pueblo a
pie.
Fachada del Palacio Ballesteros
Si vas a visitar el Castillo de Arévalo, debes saber que
solo abre viernes, sábados, domingos y festivos (consúltalo siempre antes, esta
información puede quedar desactualizada). Yo, de momento, no he podido pasar al
interior, es una de mis tareas pendientes para el futuro próximo. En la misma
avenida del castillo está la Bodega del Arriero, del siglo XVI y que se ha
restaurado hace poco y puede ser visitada, aunque nosotros no la hemos pillado
abierta aún.
Iglesia de San Martín en la Plaza de la Villa
Piérdete por las calles, y, cuando te apetezca encontrarte,
ve hasta la Plaza de la Villa. Allí vas a estar bastante rato, ya que se trata
de un conjunto monumental de gran belleza. Además de la propia plaza, que es
bonita por sí misma, ¿qué más puedes ver allí?
- La Iglesia de Santa María la Mayor, un edificio de finales
del siglo XVII, de estilo mudéjar.
- El Museo de Historia de Arévalo, situado en la antigua Casa
de los Sexmos, donde puedes conocer más sobre la localidad.
- El Centro de Actividades del Mudéjar, construido en la
antigua vivienda del escritor Nicasio Hernández Luquero.
- La Iglesia de San Martín es un vestigio románico de la
localidad abulense, convertido ahora en Collegium, un centro de exposición,
educación, investigación y experimentación en arte contemporáneo.
Una vez visto todo lo que hay en la Plaza de la Villa, que
no es poco, puedes bajar hasta la Plaza del Real, donde se encuentra el
templete de la música, el Ayuntamiento y el arco que da acceso a otras de las
plazas principales, la del Arrabal. En este arco, llamado Arco del Alcocer o Puerta
del Arrabal, se encuentra la oficina de turismo.
Plaza del Real, en las fiestas del 7 de julio
La Plaza del Arrabal rompe con todo lo visto hasta ahora,
que correspondía con esa parte tranquila y pueblerina (en el buen sentido de la
palabra, que nadie se ofenda). El bullicio de la gente y el tráfico inundan este
rincón de la ciudad, que también aloja una de las muchas iglesias de Arévalo,
la de Santo Domingo de Silos. En su interior están los patrones de la ciudad:
San Vitorino y la Virgen de las Angustias.
Más iglesias, ermitas y encantos te (nos) esperan en
Arévalo, esa villa bañada por el Adaja y el Arevalillo que nos sorprendió un caluroso
día de verano y sigue haciéndolo cada vez que vamos.
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