30 abril 2015
Regensburg, o Ratisbona
si lo traducimos, es una ciudad al sur de Alemania, situada en la región de
Baviera y a unos 150 km. de Múnich.
Antes de que mi hermana decidiera irse allí de Erasmus, no había oído hablar de
este lugar, y he de decir que ha sido todo un descubrimiento. Gracias a que apenas fue dañada en la Segunda Guerra
Mundial, podemos disfrutar hoy de la única ciudad medieval que se conserva
en Alemania. Es un buen destino si tienes pensado visitar Múnich, ya que están
muy bien comunicados entre sí.
No es una ciudad muy grande, y es
fácil orientarse por allí. Nosotras cuando fuimos nos alojamos en el Brook Lane Hostel, situado en pleno
centro, desde donde podíamos ir caminando casi a cualquier sitio.
La primera noche que llegamos
dimos una vuelta por el casco histórico. Cenamos una hamburguesa, cogimos un café
para llevar (que ya hacía frío y necesitábamos calentar el cuerpo) y pusimos
rumbo al Danubio. Tuvimos un primer contacto con un Regensburg oscuro,
nocturno, tranquilo. De camino al río nos cruzamos con su imponente catedral, a
la que volveríamos por el día.
Llegamos al Danubio. Por mucho
que el señor Johann Strauss se empeñara en llamar a su famosísimo vals "An
der schönen blauen Donau" (algo así como el bello Danubio azul), este río
no es azul se mire por donde se mire. Por suerte, la belleza de las ciudades
por las que pasa hacen que este sea un detalle sin importancia, y que disfrutar
de un paseo a orillas del Danubio sea siempre bonito y relajante. Aunque su
nacimiento es uno de los mayores chascos que me he llevado
"viajeramente" hablando, aquel café que tomamos sentadas contemplando
la oscuridad e inmensidad del río fue de mis cosas favoritas. Lo acabamos y
volvimos al hotel.
Fotografía gracias a mi hermana Carolina
La semana siguiente la pasé casi
entera en Regensburg, y tuve tiempo de conocer más a fondo esta ciudad universitaria. Conocí el campus,
situado un poco a las afueras pero perfectamente comunicado con el centro. Me
recorrí el centro comercial que hay en la estación en busca de comida que no
llevara alérgenos peligrosos para mi salud. Paseé por sus calles. Observé los
pequeños edificios de colores y caminé
por el suelo empedrado. Vi el musgo más verde que jamás había visto, pegado a
las vallas de sus parques. Me mojé con la lluvia y la niebla de Regensburg. Y
sobre todo, pedí a cada rincón de la ciudad que cuidara bien de mi hermanita
que estudiaría allí este curso.
Todo eso que hice es lo que os
recomiendo hacer. Añadiría pasar a la catedral (Dom St. Peter), de entrada gratuita, contemplar las vidrieras de
colores y admirar el estilo gótico del templo. Me pareció muy bonita la
catedral, pero no pude verla bien porque no sé qué estaban haciendo allí que
tenían puesta una pantalla en el altar y afeaba un poco aquello.
Si queréis ver Regensburg de una
forma diferente podéis visitarla en Navidad,
que adornan la ciudad y ponen el mercadillo navideño (que cuesta dinero, entre
3 y 8,5€ dependiendo cuándo vayas), o ahora en mayo, que se celebra el Maidult, una fiesta de la
cerveza. Tendrá lugar del 8 al 25 de mayo.
¿Qué os parece esta ciudad? ¿La
conocíais? Si has estado en ella, te animo a que comentes y me cuentes qué más
cosas hacer, dónde comer o dónde tomar la mejor cerveza del lugar. Podéis ver más fotos de esta ciudad en el blog Otra mirada.