11 abril 2016

Museo Etnográfico de la Lechería (Asturias)

¡No vayáis! Primer aviso. Sé que el nombre del museo puede ser prometedor si eres devoto de la leche y el queso como yo, pero no merece la pena en absoluto. Comenzaré la historia por el principio, y luego me contáis si seguís con ganas de ir o no.

Museo Etnográfico de la Lechería
Museo Etnográfico de la Lechería

Uno de nuestros objetivos en Asturias era visitar alguna quesería o algún museo relacionado con los lácteos, pero no era tan fácil como parecía. La mayoría de museos chulos (los relacionados con el queso cabrales) estaban lejísimos, y los que no, tenían poco horario de apertura o no permitían visitas. Yo llevaba mi folleto de los museos del queso, pero, aviso, está bastante desactualizado y casi no sirvió de nada. Llamé a un par de sitios en los que me trataron como loca cuando pregunté que si se podía visitar.

Por fin encontramos el que parecía el definitivo: el Muséu Etnográficu de la Llechería (Museo Etnográfico de la Lechería en castellano). ¡Bien! Nos pillaba relativamente cerca, en la Foz de Morcín, y costaba 2€ la visita, según la guía. De nuevo, el folleto estaba desactualizado, porque costaba 3€ la entrada.

Cuando por fin lo encontramos, que costó lo suyo, nos dio un vuelco el corazón. ¡Estaba cerrado! No nos lo podíamos creer. Ya que estábamos allí, nos acercamos a la puerta a ver qué ponían los carteles, por si abrían más tarde. Esto era lo que encontramos, además de los horarios: 

Museo Etnográfico de la Lechería
Museo Etnográfico de la Lechería

Fuera quien fuese quien había puesto ese cartel, estaba en el supermercado de enfrente. Así que allí nos dirigimos. Una vez en el supermercado, preguntamos al dependiente, que nos dijo que nos esperásemos y que ahora nos abrían. Nuestro asombro aumentaba cada segundo. Esperamos pacientemente hasta que nos abrieron. Pasamos por caja, aunque cada vez con más dudas, y ahí nos dejaron, SOLOS, en el Museo de la Lechería. El sitio era pequeño, olía a humedad, y daba un poco de miedo, con tanto cachivache y con esa soledad en la que nos habían dejado. Realmente descubrí que no estábamos tan solos cuando pasé al baño y vi las arañas que había por todas partes, casi me da un patatús. ¡No vayáis! Segundo aviso.

Museo Etnográfico de la Lechería
Museo Etnográfico de la Lechería

¿Qué aprendí en el museo? Poca cosa, para qué voy a mentir. El clima no era muy propicio para que mantuviera la atención en los pobres paneles que acompañaban los artilugios para elaborar el queso, batir la leche o sacar manteca. Encima las cosas que ponían no eran demasiado agradables (fragmento de un cartel del museo: "en el odre se introduce la leche por la boca […] situada en el cuello del animal, y se cuelga de la rama de algún árbol próximo hasta que cuaje"). Total, que no me gustó nada aquel sitio.

Museo Etnográfico de la Lechería
Museo Etnográfico de la Lechería

Me pareció totalmente descuidado, desconozco las razones de que esté así (y me encantaría saberlas, podría ser un lugar muy interesante). Al acabar la escueta visita, volvimos al supermercado para avisar de que nos íbamos de allí. Fin del cuento. Por todo esto es por lo que os recomiendo, por tercera vez, que no vayáis, a no ser que cambien las cosas y acondicionen el lugar.

Museo Etnográfico de la Lechería
Museo Etnográfico de la Lechería

¿Estáis de acuerdo conmigo? ¿Tal vez me he pasado de dura? ¿Qué opinaríais vosotros de un sitio así? Por cierto, aprovecho este post para pediros recomendaciones de museos del queso en Asturias para cuando vuelva, sea cuando sea eso jejeje.

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