02 noviembre 2013
Abandonábamos Castro Urdiales sobre las 14,30
h., con el estómago rugiendo pero con ganas de comer en Laredo, nuestra próxima
parada. Cristina, del blog Viaja en mi mochila, me había recomendado comer unas
rabas en su tierra y no podía dejar pasar la oportunidad :)
Después de pasar por un bar donde nos
hicieron esperar 15 minutos para nada, solo nos decían “ahora mismo preparamos
la mesa”, acabamos en la Bodega
el Mariscal, un sitio que estaba bastante bien.
Con la tripa llena fuimos a por un plano a la Oficina de Turismo y nos
dijo que había un par de visitas guiadas gratuitas: la Ruta 1, por el Laredo
Monumental y la Ruta
2 por el Laredo Natural. Ambas me llamaron la atención pero queríamos ver más
sitios ese día y si nos apuntábamos no nos daría tiempo. Para otra vez será.
Miramos el mapa turístico y nos montamos la
visita por nuestra cuenta. Lo primero que hicimos fue buscar el Túnel, un
pasadizo que nos lleva atravesando la montaña hasta el Canto de Laredo, una
calita donde hacía un viento que te llevaba volando.
Después de ventilarnos en el Canto de Laredo,
volvemos a atravesar el túnel y vamos a donde está el ascenso a la Atalaya , donde está el
Complejo Fortificado de El Rastrillar. A mí eso de complejo fortificado con
miradores naturales me sonaba genial, y de hecho fue un paseo agradable, pero
me esperaba otra cosa. Los miradores no son muy espectaculares, y de los
polvorines y baterías no se conserva más que el hueco donde estaban emplazados.
Cuando se acabó la ruta (sencilla y
agradable, para toda la familia) bajamos y pasamos a ver la iglesia de Santa
María de La Asunción ,
que costaba 1 euro. La iglesia fue construida en el siglo XIII y es la
principal de Laredo, con unos 1.500 m. de planta más 500 m. de la sacristía,
¡casi ná! Confieso que me gustó más
la iglesia de Castro Urdiales, y que además fue gratis.
Como os he dicho, Santa María de la Asunción es la principal
iglesia… Pero no la más antigua. Ese título se la lleva la Iglesia de San Martín, de
1068. En cuanto a edificios religiosos, nos quedaría por ver el Convento de San
Francisco, del que solo pude contemplar la entrada.
¿Qué más tenemos en Laredo? Por toda la villa
marinera encontramos casonas y palacios como el de José de Zarauz, de Felipe
Manuel de la Mar Libarona
o de la familia Gutiérrez Carriazo, personajes ilustres que vivieron allí (por
ejemplo, uno de la familia Gutiérrez fue caballero de Santiago).
Hablando
de personajes importantes, la villa dedica un centro temático cultural y una
escultura al Emperador Carlos V, que en 1556 desembarcó en Laredo para iniciar
su camino hacia el Monasterio de Yuste, donde pasó sus últimos días. El precio
de la visita al centro de interpretación es de 1€. Además, desde 1999 tiene
lugar la fiesta de Carlos V, donde se escenifica el último desembarco y Laredo
se transporta al siglo XVI.
Sí, sí,
ya voy… Que estoy hablando de fiestas y la que tú quieres saber es la de la Batalla de Flores,
¿verdad? Yo no tuve la suerte de presenciarla porque para entonces yo ya estaba
de nuevo en Madrid, pero es una de las fiestas más espectaculares de la zona.
De gran atractivo turístico, esta particular batalla tiene lugar el último
viernes de agosto y durante horas, las carrozas desfilan mostrando su belleza
floral. Como os digo, yo no la pude ver y me tuve que conformar con cotillear
la exposición que tenían en el Ayuntamiento :)
En
definitiva, merece la pena dedicar al menos un día a Laredo, mejor si es un fin
de semana. Así, además de visitar todo lo que os he contado –y más cosas que me
dejo por el camino, seguro-, podréis disfrutar de los casi 9 km. de playas de
la ciudad cántabra. Y para despedirme hasta el próximo post, os dejo con una foto
tomada desde el Mirador del Hotel El Risco (recomendación de Cristina, gracias
de nuevo). ¡Nos leemos!


