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Batalla de Flores de Laredo: la lucha más bonita de Cantabria

21 agosto 2017

Una de las fiestas más populares y floridas de Cantabria lleva realizándose más de 100 años. Se celebra el último viernes del mes de agosto y tiene origen aristocrático. ¿Te vienes a conocerla más de cerca?



Hace ya más de un siglo se celebraba en Laredo el primer desfile de la Batalla de Flores. Era 1908, y un grupo de burgueses, animados por Arsenio Lazbal González –entonces secretario del Ayuntamiento- se decidieron a organizar un desfile de temática floral para despedir el verano.



Gracias al enorme éxito que tuvo, la fiesta se ha celebrado de forma prácticamente ininterrumpida hasta nuestros días, a excepción de los años que duró la Guerra Civil. Después de aquel parón, la batalla –declarada Fiesta de Interés Turístico en 1965- ha ido in crescendo, participando carrozas más grandes y haciendo el recorrido más largo.



Me ha llamado especialmente la atención que la fiesta, celebrada originalmente en domingo, se pasó al viernes para frenar el exceso de espectadores que acudían en día festivo. Curioso, ¿verdad?



El año pasado tuve la suerte de poder ver la Batalla de Flores por primera vez, por lo que voy a contaros un poco lo que me encontré. Lo primero es que tienes que estar bastante antes para coger sitio, porque aquello se llena y si te quedas muy atrás no podrás apreciar bien los detalles de las carrozas.



El desfile comienza en la Alameda Miramar a las 17:30 horas, aunque desde las 16:45 ya había charangas y mariachis amenizando la espera. Sobre las 17:10 explicaron cómo se iba a desarrollar la fiesta, y a las 17:30, de forma puntual, comenzó la cabalgata.



Unas 100.000 flores por carroza, puestas una a una horas antes de la batalla, pasaron ante nuestros ojos en un maravilloso espectáculo lleno de color y música. Una cosa muy buena es que hacen tres veces el recorrido, dos para ser valoradas y la tercera ya con los premios, así que si no pudiste verlas bien en la primera vuelta, seguramente puedas hacerlo en la segunda o la tercera, ya que mucha gente se va una vez finalizada la primera ronda.



Si no puedes ver el desfile…

No te preocupes. Si por lo que sea el último viernes de agosto no puedes ir a Laredo, no significa que te tengas que quedar sin ver las carrozas. Tienes dos alternativas:
  • La noche anterior ya se puede ver cómo los carrocistas colocan las flores. Tal vez no las veas acabadas, pero tiene que ser impresionante ver cómo van creándose flor a flor.
  • Después del desfile, las carrozas se quedan expuestas todo el fin de semana en una de las calles del circuito para que puedas contemplarlas.


Como ves, en Laredo tienen todo pensado para disfrutar de esta batalla donde se lucha sin violencia, solo compitiendo por ver qué carroza es la más bonita del lugar. ¿Qué te ha parecido esta fiesta? ¿La conocías? ¡Cuéntame! 

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(Fotos del 2016)

Laredo: rabas, playas y paseos

02 noviembre 2013

Abandonábamos Castro Urdiales sobre las 14,30 h., con el estómago rugiendo pero con ganas de comer en Laredo, nuestra próxima parada. Cristina, del blog Viaja en mi mochila, me había recomendado comer unas rabas en su tierra y no podía dejar pasar la oportunidad :)

Después de pasar por un bar donde nos hicieron esperar 15 minutos para nada, solo nos decían “ahora mismo preparamos la mesa”, acabamos en la Bodega el Mariscal, un sitio que estaba bastante bien.


Con la tripa llena fuimos a por un plano a la Oficina de Turismo y nos dijo que había un par de visitas guiadas gratuitas: la Ruta 1, por el Laredo Monumental y la Ruta 2 por el Laredo Natural. Ambas me llamaron la atención pero queríamos ver más sitios ese día y si nos apuntábamos no nos daría tiempo. Para otra vez será.

Miramos el mapa turístico y nos montamos la visita por nuestra cuenta. Lo primero que hicimos fue buscar el Túnel, un pasadizo que nos lleva atravesando la montaña hasta el Canto de Laredo, una calita donde hacía un viento que te llevaba volando.



Después de ventilarnos en el Canto de Laredo, volvemos a atravesar el túnel y vamos a donde está el ascenso a la Atalaya, donde está el Complejo Fortificado de El Rastrillar. A mí eso de complejo fortificado con miradores naturales me sonaba genial, y de hecho fue un paseo agradable, pero me esperaba otra cosa. Los miradores no son muy espectaculares, y de los polvorines y baterías no se conserva más que el hueco donde estaban emplazados.




Cuando se acabó la ruta (sencilla y agradable, para toda la familia) bajamos y pasamos a ver la iglesia de Santa María de La Asunción, que costaba 1 euro. La iglesia fue construida en el siglo XIII y es la principal de Laredo, con unos 1.500 m. de planta más 500 m. de la sacristía, ¡casi ! Confieso que me gustó más la iglesia de Castro Urdiales, y que además fue gratis.


Como os he dicho, Santa María de la Asunción es la principal iglesia… Pero no la más antigua. Ese título se la lleva la Iglesia de San Martín, de 1068. En cuanto a edificios religiosos, nos quedaría por ver el Convento de San Francisco, del que solo pude contemplar la entrada.

¿Qué más tenemos en Laredo? Por toda la villa marinera encontramos casonas y palacios como el de José de Zarauz, de Felipe Manuel de la Mar Libarona o de la familia Gutiérrez Carriazo, personajes ilustres que vivieron allí (por ejemplo, uno de la familia Gutiérrez fue caballero de Santiago).


Hablando de personajes importantes, la villa dedica un centro temático cultural y una escultura al Emperador Carlos V, que en 1556 desembarcó en Laredo para iniciar su camino hacia el Monasterio de Yuste, donde pasó sus últimos días. El precio de la visita al centro de interpretación es de 1€. Además, desde 1999 tiene lugar la fiesta de Carlos V, donde se escenifica el último desembarco y Laredo se transporta al siglo XVI.


Sí, sí, ya voy… Que estoy hablando de fiestas y la que tú quieres saber es la de la Batalla de Flores, ¿verdad? Yo no tuve la suerte de presenciarla porque para entonces yo ya estaba de nuevo en Madrid, pero es una de las fiestas más espectaculares de la zona. De gran atractivo turístico, esta particular batalla tiene lugar el último viernes de agosto y durante horas, las carrozas desfilan mostrando su belleza floral. Como os digo, yo no la pude ver y me tuve que conformar con cotillear la exposición que tenían en el Ayuntamiento :)


En definitiva, merece la pena dedicar al menos un día a Laredo, mejor si es un fin de semana. Así, además de visitar todo lo que os he contado –y más cosas que me dejo por el camino, seguro-, podréis disfrutar de los casi 9 km. de playas de la ciudad cántabra. Y para despedirme hasta el próximo post, os dejo con una foto tomada desde el Mirador del Hotel El Risco (recomendación de Cristina, gracias de nuevo). ¡Nos leemos!


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