Mostrando entradas con la etiqueta Hasenhorn Coaster. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hasenhorn Coaster. Mostrar todas las entradas

Todtnau: en plena Selva Negra

03 octubre 2012


Sin duda este ha sido uno de los viajes “más naturales” que me he dado. Después de ver las cataratas del Rin y dormir en el albergue de la Schwarzwald, ahora tocaba conocer la cascada de Todtnau, la más alta de Alemania con sus 97 metros.
 

Según cruzamos el cartel de Wasserfall la vegetación se hacía más densa y yo afinaba mi oído a ver si oía el agua caer, pero allí no había más ruido que el de la gente de mi alrededor hablando. Por fin apareció ante nuestros ojos. Un agua cristalina caía desde lo alto, y un paisaje muchísimo más espectacular que las cataratas del Rin (para mi gusto) se extendía por todas partes.



Al igual que otros días íbamos con el tiempo justo, así que nos pusimos manos a la obra (o pies, mejor dicho) y comenzamos el ascenso. Llegamos hasta casi arriba del todo. Digo casi porque los últimos metros ya se nos hizo tarde y nos dijeron que tampoco cambiaban mucho las vistas así que… ¡Para abajo!


Pero la visita no se acababa ahí. El pueblo, Todtnau, estaba a pocos kilómetros de allí y ya que estábamos, aprovechamos a verlo. Nos habían hablado muy bien de la subida en telesilla a la montaña así que decidimos probar. Más que por la subida, por la increíble bajada en el Hasenhorn Coaster. Esto es una especie de cochecito que va por railes y que baja la montaña por un circuito en el que alcanzas los 40 km/h. Tú eres el que conduces (solo tienes que acelerar y frenar) y la único que te piden es que mantengas la distancia de seguridad con el vehículo de delante. ¡Es divertidísimo! Mi hermana me dejó conducir a mí y creo que luego se arrepintió un poco, la llevé como una auténtica loca por allí jejeje.




Hay que decir que la subida en telesilla es larga y que luego arriba hay que esperar la cola para bajar en los coches, así que entre pitos y flautas se te va una hora y pico allí. No sé cuál era el precios porque nosotros teníamos las entradas de grupo incluidas (alguna ventaja tiene que tener viajar en grupos maxigrandes, no todo iba a ser ir como ovejas).




Cuando llegamos abajo después de descargar adrenalina en el Hasenhorn Coaster dimos una vuelta por el pueblo, que tampoco tiene mucho a parte de los bellísimos paisajes. En invierno es una buena pista de esquí que debe de llenarse hasta los topes, y cuando no hay nieve se convierte en un lugar idílico para pasear y hacer senderismo o ciclismo.

Esa tarde fue la actuación y lo que hicimos fue ver Toodtmos, del que ya os hablé anteriormente. Próxima parada… ¡Europa Park!

¡Todas las fotos en mi facebook!

Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.