Mostrando entradas con la etiqueta mascletá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mascletá. Mostrar todas las entradas

Viaje relámpago a las Fallas de Valencia (2010)

12 marzo 2012

Estos días veo en las noticias cosas de las Fallas, y digo… ¡Yo quiero ir! A los pocos segundos pensé… ¡Pero si ya fui un año! Y aunque el viaje duró nada y menos, he decidido contaros un poco cómo fue. 


En las fechas que son suelo estar liada con mil cosas y no me puedo permitir hacer un viaje en condiciones para verlas. Por eso, en 2010, cuando vimos la oferta de Viajes a precios jóvenes no dudamos ni un momento en cogerla. Por 25 € (este año ha vuelto a salir, se puede ir el 17 o el 19 de marzo) nos llevaban hasta Valencia un día por la mañana –viernes, creo recordar- y volvíamos al día siguiente a las 6 de la mañana. Vamos, la idea era llegar, ver un poco las fallas, asistir a la cremá, fiesta y volvernos. Y así fue.

A las 9 de la mañana, mis amigas y yo estábamos en Ciudad Universitaria montándonos en el bus que nos llevaría a ver ese bonito espectáculo que son los Ninots. No sé la cantidad de autobuses que saldrían, no menos de 20, ¡impresionante! Pero es que por esos precios… Era irresistible (una paliza, sí, pero irresistible).


Sobre las 14 h. llegamos a Valencia, nos paramos al lado del Palau de la Música y ahí nos dejaron hasta las 6 de la mañana del 20 de marzo. Ilusionadas, mirábamos por todas las calles, ansiosas por descubrir esas Fallas que habíamos visto en al televisión y en los medios. La primera que vimos fue una que representaba un par de futbolistas de un futbolín gigante, con Vicente del Bosque por ahí y Naranjito.

El día se pasó viendo esas pequeñas y grandes caricaturas que son los ninots, y pensando en la pena que iba a dar cuando ardieran. Si había algo que me fascinó, a parte de lo bonitas que eran, fue lo cerca que estaban algunas –casi todas- de los edificios. Qué bien controlado lo tienen todo para que no prendan como mechas las casas cercanas…

Nos decían que habíamos ido el peor día, que en la cremá ya no hay nada, que a las 12 de la noche las queman y se acabó. Sin embargo, aún quedaba mucho tiempo para esa hora y nosotras estábamos dispuestas a pasárnoslo genial y a ver todas las Fallas posibles.


 Más de 20 metros medían algunas, figuraos qué impresión daba eso. No en vano son candidatas a Patrimonio de la Humanidad. Los petardos resonaban por todas las calles, y nos llevamos algún que otro susto. Concretamente, yo me accidenté levemente (por suerte al final del viaje) cuando descansaba tranquilamente en un banco. Suena irónico, pero mientras estaba allí sentada, un niño tiró un correpiés que saltó directo hacia mí, rebotó en alguna parte y yo por esquivarlo me tropecé y me raspé en una valla, para después caer al césped. ¡Toda una experiencia!



Otra de las cosas que merece la pena ver si vas a Valencia en Fallas es lo guapa que está su patrona, la Virgen de los Desamparados. Para la ocasión viste un manto floral confeccionado con los ramos de flores que depositan en la tradicional Ofrenda a la Mare de Déu de los días 17 y 18 de marzo. La verdad que no tenía ni idea de esa tradición, y me sorprendió gratamente, ya que la escultura de la Virgen (un busto, las manos, el niño Jesús más la estructura para poner las flores) mide unos 15 metros. 



No solo la mascletá, los petardos, la cremá y los ninots son los protagonistas en esta sonora fiesta, también lo son mis queridas bandas de música. Yo no he ido nunca a tocar, pero por lo que dicen es tan divertido como duro. Me alegré mucho cuando, paseando por una de las plazas, encontramos un desfile de una banda que iba tocando una marcha mora o cristiana (lo siento, no las distingo bien). 



El día pasó rápido, y llegó la hora de la cremá. Optamos por irnos a una de las plazas secundarias, ya que la del Ayuntamiento con su inmenso ninot estaba a rebosar, y tampoco queríamos meternos en una calle estrecha para no ahumarnos mucho. El resultado fue que hubo algún problema con esa Falla y hasta las 3 de la mañana no la vimos arder.


 Así que, entre pitos y flautas, eran ya casi las 4. Estuvimos un rato más de marcha y a las 5.30 de la madruagada con un cuerpo para el arrastre, volvimos al autobús, que salía de la otra punta.

Y este fue mi viaje relámpago por tierras valencianas para conocer la tradicional fiesta de las Fallas. Al menos con esto ya sabréis un poco qué ver en las Fallas de Valencia, aunque hay que decir que no solo en la capital sino por casi todos los pueblos de la Comunidad Valenciana hay fallas.

¿Vosotros habéis ido alguna vez? ¿Queréis ir? ¿Qué os parece que sea candidata a Patrimonio de la Humanidad? Con estos interrogantes me despido. ¡Espero poder contaros las del año que viene!

¡Más fotos en mi facebook! (muchas más jejeje)

Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.