Mostrando entradas con la etiqueta Valencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valencia. Mostrar todas las entradas

Restaurante María Mandiles (Valencia)

22 noviembre 2018

Situado en el Barrio del Carmen, este coqueto restaurante llamado María Mandiles nos conquistó en seguida gracias a la amabilidad de su personal y a su carta. Nos gustó tanto que las dos noches que estuvimos por esa zona de Valencia cenamos allí, ¡estaba todo riquísimo! Tienen cuatro restaurantes, así que si te apetece probarlos lo mejor es que mires en su web cuál te pilla mejor.


Cuando llegamos a la hora de la cena estaba todo hasta arriba, y a diferencia de otros restaurantes -que nos dijeron de malas maneras que estaban hasta arriba-, aquí nos comentaron que había mucha gente pero que si queríamos podíamos esperar tomando algo mientras se vaciaba una mesa. Como las opciones no pintaban mejor y el sitio nos había llamado la atención, nos quedamos allí (y no nos arrepentimos).




El primer día pedimos una tosta con morcilla, tomate caramelizado y queso de cabra y unos huevos rotos bastante generosos. Eso, más dos bebidas (cerveza y tinto de verano) nos costó 16’5€.

Al día siguiente la cena nos salió un poco más cara porque nos dimos el capricho de cenar una fondeu de queso y unas patatas bravas. Eso, más dos bebidas, nos costó 30€. La fondeu hubiera sido suficiente para dos personas, las bravas fueron un exceso (aunque nos las zampamos, estaban deliciosas). Lo digo por si no quieres ser tan gocho como nosotras.

En definitiva, un restaurante que me encantó y que ojalá abrieran en Madrid. ¿Tú has estado? ¿Lo conoces? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Jardines del Real, Valencia

16 octubre 2018

¡Hola viajero! 

El otoño se adueña ya de nuestros días, y con él, el trabajo y a veces la falta de tiempo. Al menos a mí me pasa, que septiembre me lleva a un mes de octubre de no parar, un bucle sin fin de actividades, y acabo saturándome. 



Y para evadirme, una de las actividades que más me gusta es ir a algún jardín a pasear, por eso hoy he elegido enseñarte los Jardines del Real, en Valencia. A mí no me pillan cerca (por desgracia) pero, si los tuviera al lado, sin duda me escaparía más de una y más de dos veces. 


Para llegar lo hice paseando por el Turia, entrando por la puerta más cercana al Museo de Bellas Artes que hay. Yo los visité en pleno verano, botella de agua en mano, caminando de sombra a sombra, y aún con estas condiciones climatológicas, me encantaron.


Unos 2.800 ejemplares arbóreos y casi 170 especies botánicas diferentes hacen de estos históricos jardines -también conocidos como Jardines de Viveros- un rincón único en Valencia. El encanto reside no solo en su vegetación, también en la cantidad de esculturas que alberga, escondidas entre árboles y arbustos. 

Además, en su corazón podemos encontrar el Museo de Ciencias Naturales, que tiene un precio apto para todos los bolsillos (2€ la entrada general).



Como te digo, yo los visité con 40 grados, pero seguro que ahora, con una temperatura más humana y con los colores del otoño, tienen que estar absolutamente arrebatadores. ¿Tú has estado? Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Restaurante “Luz de Luna” (Valencia)

05 septiembre 2018

¡Hola viajero!

Después de una temporada sin actualizar porque he estado de vacaciones, ¡vuelvo a la carga! El restaurante del que te hablo en este post se llama "Luz de Luna", y está situado en la Playa de la Malvarrosa, en Valencia.

Arroz a banda

Llegamos a él de casualidad, buscando comer lo más cerca de la playa posible, y lo cierto es que lo conseguimos. Sentadas en la terraza, viendo el Mediterráneo mientras comíamos un arroz… ¡Qué bonitos (y ricos) recuerdos!

Brocheta de ternera con verdura y patatas gajo con aceite de romero

El menú costaba 13’5€ y estaba todo delicioso. Tanto, que volvimos a comer otro día más aquí, porque la relación calidad-precio-situación-atención fue muy muy buena. Además, vi un gesto que me gustó mucho, y es que sacaron agua para el perrito de una pareja que fue con su mascota a comer allí, sin que ni siquiera se lo hubieran pedido.


En cuanto a los platos que ofertaban, tenían variedad para elegir, y aunque en la carta pusieran, por ejemplo, de primero croquetas y de segundo arroz, podías elegir que te trajeran primero el arroz y luego las croquetas, según te apeteciera.

Arroz caldoso de marisco

Y tú, ¿conoces este restaurante? ¿Me recomiendas alguno para futuras ocasiones? Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube 😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Qué hacer un día en Valencia (si no son Fallas)

14 febrero 2018

Si hay una comunidad en España a la que aprecio mucho (además de Cantabria), esa es Valencia, cuna de muchos de mis profesores de música y tierra por excelencia de magníficas bandas de música. 

Plaza de la Virgen

He visitado muchas veces la capital -a veces por motivos musicales, otras por la “cercanía” de la playa desde Madrid, o por las Fallas- pero nunca le había dedicado un día entero a pasear por sus calles que, por cierto, son bien bonitas. Sin embargo, este verano se dio la ocasión de hacer una visita en condiciones al centro de Valencia, y ya os adelanto que me encantó.


Bajamos del tren en la Estación del Norte, que en 2017 cumplió 100 años. En 1983 se la declaró como Bien de Interés Cultural, y a mí particularmente me encanta. Aunque ahora es la principal, no fue la primera estación que se construyó en la ciudad, sino que sustituyó a la de San Francisco.


De paso casi obligatorio cuando sales de la estación es la Plaza del Ayuntamiento. En Fallas, esta plaza se convierte en un hervidero de gente que acude a ver la Falla del Ayuntamiento o las mascletás. Si te organizas bien y vas entre semana, puedes visitar algunas dependencias del Ayuntamiento, como el Salón de Plenos, el Salón de Cristal o el Balcón del Ayuntamiento. En esta plaza se encuentra también el Edificio de Correos y el Kilómetro 0 del Valencianismo.


Después de este agradable paseo nos armamos de valor y nos decidimos a subir al Miguelete o Micalet, que es la torre de la Catedral. Por solo 2€ pudimos disfrutar de unas impresionantes vistas de la ciudad Eso sí, subiendo los 207 escalones que nos llevan hasta la cima del campanario.

Vistas desde la Torre del Micalet

Ya que estábamos allí no dejamos pasar la oportunidad de visitar la Catedral por dentro (7€), un edificio asentado sobre un templo romano que pasó también por mezquita antes de convertirse en Catedral. Como curiosidad, en el interior de una de sus capillas se encuentra la única copa en el mundo reconocida por el Vaticano como el Santo Cáliz (nada más y nada menos que el famoso Santo Grial). Al salir, nos tomamos un helado en la Plaza de la Virgen.

Catedral

Con las fuerzas renovadas seguimos paseando y, casi de casualidad, encontramos uno de los lugares más impresionantes de la ciudad de Valencia (al menos para mí): la Iglesia de San Nicolás. La entrada general con audioguía son 5€, y te aseguro que van a estar muuuuuy bien invertidos. Es conocida como la Capilla Sixtina valenciana, porque en su interior te encontrarás con más de 4.000 metros cuadrados de frescos, restaurados hace poquito. La entrada a esta maravilla arquitectónica se encuentra en la Calle Caballeros 35, y es muy discreta, así que tienes que tener cuidado de no pasártela.

Iglesia de San Nicolás

Salimos completamente embobados después de tan impresionante sitio (suena pedante, pero es que fue así) y seguimos paseando sin rumbo. En nuestras andadas pasamos por…

… el Mercado Central, que se encuentra donde hace más de un siglo se ponían los puestos ambulantes. En 1928 se inauguró el edificio –de estilo modernista- tal y como lo conocemos hoy en día, uno de los más grandes de Europa.


… las Torres de Serranos y Quart, dos de las puertas de acceso a la ciudad que formaban parte de la antigua muralla medieval, derribada en 1835. Se pueden visitar por dentro, pero nosotros las pillamos cerradas ya.


… los Jardines del Turia. El cauce del río, que fue desviado para evitar las inundaciones en la ciudad, sirve ahora como un gran parque de más de 9 kilómetros de recorrido. Paseando por estos jardines puedes llegar hasta la Ciudad de las Artes y las Ciencias. 

Jardines del Turia

… la Plaza Redonda, también conocida como “el clot” (“el ajujero”). Es una placita pequeña pero con mucha vida, llena de puestos artesanos y de bares.

Esto es solo una pequeña parte de lo que hay en Valencia. Creo que es una ciudad a la que, mínimo, hay que dedicarla un fin de semana, ya que la oferta turística es amplísima. Esto que os he contado forma parte de una visita al casco histórico, pero también está la zona de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y L’Albufera.

Todo esto lo podéis ver si vais en Fallas, pero tened en cuenta que muchos monumentos estarán enterrados bajo hordas de gente y ninots, y casi será imposible que los apreciéis, por eso el título del post.

Y tú, ¿has estado en Valencia? ¿Qué me recomiendas para futuras visitas? ¡Cuéntame! 

Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube :) si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Bar Restaurante Granada (Alfafar, Valencia)

25 marzo 2017

¡Buenos días!

Como el domingo es un día que a veces no apetece cocinar y lo que queremos es salir a comer fuera de casa, te traigo una opción buena, bonita y barata si estás por Alfafar, en Valencia. 
  • Dirección: Av. de Gomez Ferrer, 4 (Alfafar)


Ahí fue donde dejamos el coche este año cuando fuimos a las Fallas, al lado de la estación de Renfe de Alfafar-Benetúser, y de casualidad nos topamos con un restaurante de nombre andaluz donde comimos a las mil maravillas: el Bar Restaurante Granada.



Nos llamó la atención que el menú costara 10€ estando en Fallas y siendo sábado, así que pasamos a preguntar. Al principio nos dieron largas, porque eran las 15:30 y decían que no sabían si quedaban todos los platos del menú y no sé qué historias, pero los camareros se fueron pasando la pelota unos a otros hasta que llegamos al que debía manejar el cotarro. Os transcribo el diálogo que tuvimos con él:

                - ¿Queda algo del menú? -le preguntamos.
                - ¿Algo? Queda de todo y en muchas cantidades -respondió.
                - ¿Y qué tenéis? -siempre me tengo que asegurar de que puedo comer bien en un sitio antes de sentarme.
                - Vosotros sentaros aquí y si no os gusta algo os lo cambio.




No sé a ti, pero a mí con ese desparpajo y buen trato ya me ganó, así que nos sentamos encantados de la vida. De aperitivo, un poco de tomate con aceite para untar el pan. ¡Riquísimo! Cuando nos trajo la hoja donde estaba apuntado el menú nos echamos unas risas al llegar a los postres: "muchos e impresionantes". Desde luego, tenían sentido del humor en aquel restaurante.



La comida estaba rica, tardaron poco en atendernos y encima venían perfectamente especificados los alérgenos en la carta. ¿Qué más podía pedir? Por 10€ comimos muy bien (fideuá, espaguetis, filetes de lomo, fritura de pescado y tarta de queso de postre), y vimos que el domingo también había menú y costaba 12€, así que decidimos volver. Una pena que al día siguiente fuera el día del padre y que llevaran dos meses con las mesas reservadas.



Y tú, ¿conocías este restaurante? ¿Qué te ha parecido? ¡Cuéntame! Si te ha gustado el post, te invito a seguirme en las redes sociales para no perderte ninguna novedad del blog:  FacebookTwitterInstagram y Youtube y a compartirlo ↓😉

24 horas en las Fallas de Valencia

07 marzo 2017

La primera y única vez que pude ir a las Fallas fue en 2010, y por fin el año pasado pude volver. Si la otra vez fue una escapada exprés, esta vez no iba a ser menos. ¿Quieres saber cómo aprovechar si solo tienes 24 horas para disfrutar de las Fallas? ¡No te pierdas este post!
  • Nota: las fotografías son todas de las Fallas de Valencia 2016



La primera opción es la que yo hice en 2010, que fui en la cremá, la noche en la que las fallas pasan a ser pasto de las llamas y que puedes leer en este post de hace unos añosLa segunda opción, que yo casi la disfruté más, es ir el penúltimo día para disfrutar de la Nit del Foc y de la última mascletá de la temporada. Os cuento qué hacer si elegís esta segunda recomendación.



Salimos temprano por la mañana desde Madrid, y llegamos al mediodía al centro de Valencia. Aparcamos un pelín retirado del centro porque sino, no hay quien aparque. Comimos un bocadillo previamente hecho con amor y cariño en casa, y así no perdíamos tiempo en buscar dónde comer.



Tuvimos unas horitas para contemplar y fotografiar las fallas que encontrábamos por cada rincón. Hay que tener cuidado, porque las aglomeraciones de gente y los petardos son una combinación peligrosa… Si te agobias fácilmente y no te gusta el ruido y la pirotecnia, esto no es para ti. Sé que parece una recomendación obvia, pero hay gente que a pesar de todo se empeña en ir a las fallas y lo pasa realmente mal. Tal vez, en ese caso, te recomendaría ir los primeros días que habrá menos gentío.



Después de hartarnos a ver los ninots y de esquivar algún que otro petardo nos fuimos a ver el desfile de la Ofrenda, un pasacalles donde las comisiones falleras peregrinan junto a sus bandas de música para acabar dejando las flores en el manto de su patrona, la Virgen de los Desamparados. Al acabar la ofrenda, la Virgen luce un precioso vestido realizado con las flores que la gente ha ido llevando.



A final de la tarde la cosa se puso un poco fea porque nos empezó a llover y nos mojamos un poco, pero por suerte la cosa no fue a más y por la noche paró. Buscamos un sitio donde cenar (algo alejado del centro) y, una vez con el estómago lleno, fuimos a la zona donde unas horas más tarde tendría lugar el espectáculo de la Nit del Foc, en la zona de la Alameda a la 1:30 de la madrugada.



El castillo de fuegos artificiales es un gran reclamo turístico, por lo que te recomiendo que te armes de paciencia y vayas con tiempo para coger sitio. Llévate las cartas, crucigramas, un libro y pipas porque te dará tiempo a hartarte de jugar, acabar los crucigramas, el libro y las pipas. El espectáculo merece la pena aunque, repito, hay que tener mucha paciencia. En este caso, el año pasado tuvimos la mala suerte de que además empezó con bastante retraso… Esperemos que este año no pase igual.





Una vez deslumbrados por los fuegos artificiales volvimos al coche. Como veréis, no he hablado nada de alojamientos en este post, y es que nuestro alojamiento fue el coche. Lo movimos hasta una zona apartada y con los sacos de dormir y los asientos de atrás plegados pudimos dormitar bastante decentemente. A la mañana siguiente dejamos el coche en una estación de Renfe cercana (no recuerdo cuál 😐) y fuimos al segundo ejercicio de paciencia de nuestro viaje a las Fallas: coger sitio para ver la última cremá.



A pesar de que era a las 14 horas, desde las 10 de la mañana la gente ya estaba cogiendo sitio. INCREÍBLE. Nosotros desayunamos, compramos unos aperitivos para la espera y cogimos sitio, eso sí, no sin antes plantearnos robar alguna silla de algún bar para que la espera fuera más cómoda 😁 También intentamos comprarla, pero no hubo manera. La próxima vez iremos mejor preparados, ¡prometido!

La espera fue un poco eterna, a pesar de que llevaba los crucigramas y un cuaderno para entretenerme. Sabiendo que la gente está ahí más de tres horas antes de la mascletá (si quieres coger buen sitio) no sé cómo no hacen algún pasacalles o algo que amenice la espera… Ahí lo dejo jejeje. A las 14 horas comenzó lo más ruidoso que he oído en mi vida, pero que con los oídos medio tapados es soportable e impresionante.

Así se cumplían las 24 horas en las Fallas de Valencia, y con ellas nuestra estancia en estas fiestas. Había sido poco tiempo pero bien aprovechado, ¿no crees? ¿Tú has estado en las Fallas? Me encantaría saber tu experiencia :) ¡Cuéntame!

Si te ha gustado el post, te invito a seguirme en las redes sociales para no perderte ninguna novedad del blog:  FacebookTwitterInstagram y Youtube y a compartirlo usando estos botones de aquí abajo

Marzo en imágenes

02 abril 2016

¡Buenas tardes!

A puntito de cumplir 5 años con el blog (que se dice pronto) tengo al pobrecito un poco desatendido. ¡Pero es que no paro! Desgraciadamente no todo son viajes, pero no me puedo quejar del mes de marzo. He podido pasar un fin de semana en Rascafría, y además hice una escapada exprés a las Fallas de Valencia ^_^ No llegué a estar ni 24h. pero pude ver los ninots del centro, disfrutar de la Nit del Foc y de la última mascletá. Ya os contaré cómo hacer todo eso en tan poco tiempo.

Abril va a ser un mes más complicado, pero para que pase bien, de momento lo inicio con la sección "en imágenes", esperando como siempre que me contéis cuál es vuestra favorita. ¡Feliz fin de semana!

No os olvidéis de seguirme en FacebookTwitterInstagram y Youtube para no perderos ninguna novedad del blog :)

Fallas de Valencia 

Falla del Ayuntamiento

Desfile fallero por las calles de Valencia

Penúltima noche fallera

No podía faltar una imagen de alguna procesión, ¡que para eso ha sido Semana Santa!

Rascafría

Cullera: la experiencia de ganar un certamen

17 abril 2012

Como algunos sabréis, este fin de semana lo he pasado por Valencia. No ha sido un viaje “normal” de los que se hacen para conocer una ciudad, sino que he ido con la Banda de la Sociedad Musical Joaquín Turina para participar en un certamen. Y aunque como he dicho no es un viaje como los que habitualmente cuento, quería compartirlo en el blog.

El sábado 14 de abril por la mañana un autobús y varios coches salían desde el Conservatorio de El Espinillo con cerca de 80 personas llenas de ilusión. El destino de ese día era Manises, donde teníamos ensayo y luego hacer noche en un albergue juvenil Llometa de Llavata. Cullera hasta el domingo no la pisaríamos.



Alrededor de las 17 h. llegamos a Manises y ensayamos en la sede de la banda. Me encanta la tradición musical que tienen allí (en Valencia en general), donde las bandas son centenarias y en ocasiones, los edificios donde ensayan o donde dan conciertos, verdaderos monumentos. 

Después de unas 3 horitas de ensayo y toda la mañana de viaje nos merecíamos cenar y descansar, así que fuimos al albergue, a unos 5 kilómetros de Llíria. Aquí va la información útil para futuros viajeros u organizadores de viajes. Como dice en su web, es un sitio especializado en alojar jóvenes y niños, en definitiva, viajes organizados. No es fácil llegar allí si no es en transporte privado, ya que está a las afueras de Llíria en un camí que sale de la carretera.

El alojamiento aparentemente es bastante idílico, con sus cabañitas de madera y ese ambiente rural encantador. Hay hasta una placita del “pueblo” y unas instalaciones con perritos de la pradera. La pega que tiene este lugar son los aseos. Son comunitarios (algo normal tratándose de un albergue) pero la cuestión no es esa. Están fuera de las cabañas y no tienen una zona para dejar la ropa mientras te duchas o para cambiarse, salvo el propio retrete (no recomendable). Y la GRAN pega es que dichos baños están bastante asquerosos. No solo huelen mal sino que están sucios y da un poco de asco pasar. La sensación era que ibas a salir de la ducha más sucio de lo que habías entrado. Así que si vais, queridos viajeros, no olvidéis vuestras chanclas.

Por lo demás, la noche transcurrió muy bien. Sobre la una de la madrugada me fui a dormir, las habitaciones sí que están chulas y son confortables. Lo único que tienes que llevar tú las sábanas o alquilarlas allí (por 3 euros). Con el agradable olor de mis sábanas caseras me quedé dormida. Ya quedaba menos para el certamen.

Entre pitos y flautas, sobre las 6 de la mañana empezaron a sonar alarmas, comenzaron las duchas y las búsquedas de los trajes, así que me levanté yo también. Al salir de la habitación vi un amanecer precioso, hacía mucho que no veía uno tan bonito, con el cielo entre rosa y naranja, y los pájaros cantando alrededor; un ambiente limpio limpio, no como el que suele haber en Madrid. Decidí captar el momento con mi móvil, pero desgraciadamente no se ve todo lo bien que creía; aún así he decidido compartirlo.

Amanecer en el albergue

 A las 9 de la mañana después de desayunar (un desayuno normalito que daban allí en el albergue) nos montamos en el bus ahora sí, rumbo a Cullera. Una hora más tarde, tras ver las enormes letras “CULLERA” escritas en las montañas al estilo de Hollywood, bajamos del autobús en el Mercado de Cullera, donde tendría lugar el certamen. Es un edificio de finales del siglo XIX, y tiene cuatro “módulos”. En uno de ellos está el auditorio.

A las 11 comenzó el desfile con el que se inauguraba el certamen, y después la actuación. Desde finales de enero habíamos ensayado duramente casi todos los fines de semana, de forma mucho más intensa durante semana santa, y por fin había llegado el gran momento. Lo dimos todo y se notó en la música: la Obertura para un Centenario, del maestro Talens, era la obra obligada, y para la libre elegimos la Suite del Pájaro de Fuego, de Stravinsky. Acabamos de tocar y relajados fuimos a dejar las cosas.
 
Otros tres compañeros y yo fuimos a ensayar con la Banda del Ateneo Musical de Cullera y me lo pasé genial tocando con ellos, sobre todo una obra que se llama Libertadores, de Óscar Navarro.

A las 14 h. la tripa ya reclamaba atención y como no podía ser de otra forma comí una rica paella valenciana. El sitio elegido por la organización de la Banda fue la Sociedad de Cazadores (a mí no me gusta nada la caza, no como el rey yo no hubiera ido ahí). Cuando acabamos decidimos que nos apetecía ir a la playa y allá que fuimos, aunque con el traje resultaba un poco incómodo y raro pasear por allí.

La tranquila playa de Cullera

La tarde avanzaba y a las 17 h. volvimos al Mercado a ver a la tercera y última banda participante. De camino nos interceptaron para probar la cazalla, pero yo no soy muy de anís y con un par de traguitos ya estaba más que servida… A lo que iba. La Banda de Xátiva llegó desfilando y se metió al auditorio y nosotros con ella. Tocaron genial, la competencia era dura.

A las 18,15 el certamen llegó a su fin. Ahora tocaba esperar el veredicto. Tuve suerte de que tenía que ir a tocar con el Ateneo (ya fuera de concurso, por supuesto) y la espera se me hizo más corta. Cuando acabó la actuación, todavía encima del escenario escuchamos el veredicto. Entre el aire que se había levantado, que ya eran las 20 h. (más o menos) y los nervios que tenía, no paraba de tiritar.

Premio al mejor desfile... ¡Para la Sociedad Musical Joaquín Turina! Contentos ya con eso, pensábamos que no tendríamos ninguno más. Siguiente premio: al mejor director, quedó desierto. ¡Vaya chasco! Aunque tendría que ser realmente difícil decidirlo. Ahora iban los premios gordos… En tercer lugar, la banda de Xátiva. En segundo lugar… La Unió Musical de Vallada. En nuestra banda ya se oían gritos de júbilo, a pesar de que el primer premio todavía podía quedar desierto. Primer premio y mención del jurado… ¡Sociedad Musical Joaquín Turina!



Apenas pude tocar el Himno de Valencia de la emoción. Nuestro trabajo había dado su fruto, habíamos ganado nada más y nada menos que tres premios con el esfuerzo de todos y cada uno de los miembros de aquella banda. Con la miel del éxito en los labios, recogimos las maletas y de vuelta a Madrid.

¡Enhorabuena a la Banda de la Sociedad Musical Joaquín Turina!

Viaje relámpago a las Fallas de Valencia (2010)

12 marzo 2012

Estos días veo en las noticias cosas de las Fallas, y digo… ¡Yo quiero ir! A los pocos segundos pensé… ¡Pero si ya fui un año! Y aunque el viaje duró nada y menos, he decidido contaros un poco cómo fue. 


En las fechas que son suelo estar liada con mil cosas y no me puedo permitir hacer un viaje en condiciones para verlas. Por eso, en 2010, cuando vimos la oferta de Viajes a precios jóvenes no dudamos ni un momento en cogerla. Por 25 € (este año ha vuelto a salir, se puede ir el 17 o el 19 de marzo) nos llevaban hasta Valencia un día por la mañana –viernes, creo recordar- y volvíamos al día siguiente a las 6 de la mañana. Vamos, la idea era llegar, ver un poco las fallas, asistir a la cremá, fiesta y volvernos. Y así fue.

A las 9 de la mañana, mis amigas y yo estábamos en Ciudad Universitaria montándonos en el bus que nos llevaría a ver ese bonito espectáculo que son los Ninots. No sé la cantidad de autobuses que saldrían, no menos de 20, ¡impresionante! Pero es que por esos precios… Era irresistible (una paliza, sí, pero irresistible).


Sobre las 14 h. llegamos a Valencia, nos paramos al lado del Palau de la Música y ahí nos dejaron hasta las 6 de la mañana del 20 de marzo. Ilusionadas, mirábamos por todas las calles, ansiosas por descubrir esas Fallas que habíamos visto en al televisión y en los medios. La primera que vimos fue una que representaba un par de futbolistas de un futbolín gigante, con Vicente del Bosque por ahí y Naranjito.

El día se pasó viendo esas pequeñas y grandes caricaturas que son los ninots, y pensando en la pena que iba a dar cuando ardieran. Si había algo que me fascinó, a parte de lo bonitas que eran, fue lo cerca que estaban algunas –casi todas- de los edificios. Qué bien controlado lo tienen todo para que no prendan como mechas las casas cercanas…

Nos decían que habíamos ido el peor día, que en la cremá ya no hay nada, que a las 12 de la noche las queman y se acabó. Sin embargo, aún quedaba mucho tiempo para esa hora y nosotras estábamos dispuestas a pasárnoslo genial y a ver todas las Fallas posibles.


 Más de 20 metros medían algunas, figuraos qué impresión daba eso. No en vano son candidatas a Patrimonio de la Humanidad. Los petardos resonaban por todas las calles, y nos llevamos algún que otro susto. Concretamente, yo me accidenté levemente (por suerte al final del viaje) cuando descansaba tranquilamente en un banco. Suena irónico, pero mientras estaba allí sentada, un niño tiró un correpiés que saltó directo hacia mí, rebotó en alguna parte y yo por esquivarlo me tropecé y me raspé en una valla, para después caer al césped. ¡Toda una experiencia!



Otra de las cosas que merece la pena ver si vas a Valencia en Fallas es lo guapa que está su patrona, la Virgen de los Desamparados. Para la ocasión viste un manto floral confeccionado con los ramos de flores que depositan en la tradicional Ofrenda a la Mare de Déu de los días 17 y 18 de marzo. La verdad que no tenía ni idea de esa tradición, y me sorprendió gratamente, ya que la escultura de la Virgen (un busto, las manos, el niño Jesús más la estructura para poner las flores) mide unos 15 metros. 



No solo la mascletá, los petardos, la cremá y los ninots son los protagonistas en esta sonora fiesta, también lo son mis queridas bandas de música. Yo no he ido nunca a tocar, pero por lo que dicen es tan divertido como duro. Me alegré mucho cuando, paseando por una de las plazas, encontramos un desfile de una banda que iba tocando una marcha mora o cristiana (lo siento, no las distingo bien). 



El día pasó rápido, y llegó la hora de la cremá. Optamos por irnos a una de las plazas secundarias, ya que la del Ayuntamiento con su inmenso ninot estaba a rebosar, y tampoco queríamos meternos en una calle estrecha para no ahumarnos mucho. El resultado fue que hubo algún problema con esa Falla y hasta las 3 de la mañana no la vimos arder.


 Así que, entre pitos y flautas, eran ya casi las 4. Estuvimos un rato más de marcha y a las 5.30 de la madruagada con un cuerpo para el arrastre, volvimos al autobús, que salía de la otra punta.

Y este fue mi viaje relámpago por tierras valencianas para conocer la tradicional fiesta de las Fallas. Al menos con esto ya sabréis un poco qué ver en las Fallas de Valencia, aunque hay que decir que no solo en la capital sino por casi todos los pueblos de la Comunidad Valenciana hay fallas.

¿Vosotros habéis ido alguna vez? ¿Queréis ir? ¿Qué os parece que sea candidata a Patrimonio de la Humanidad? Con estos interrogantes me despido. ¡Espero poder contaros las del año que viene!

¡Más fotos en mi facebook! (muchas más jejeje)

Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.