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Comillas: de aldea de pescadores a Villa de los Arzobispos

10 octubre 2016

Hace tres años que visité esta bonita localidad cántabra, y este verano no pude resistirme redescubrirla, aprovechando que estaba de vacaciones por la zona. ¿Me acompañas en mi paseo?

Disfrutando de las vistas de Comillas

Comillas fue una villa de pescadores allá por la Edad Media, cuando sus habitantes vivían gracias a su puerto pesquero, a la ganadería y a la agricultura de la zona. Sin embargo, a lo largo de los siglos fue transformándose: a partir del siglo XVII se ganó el sobrenombre de "Villa de los Arzobispos", al nacer allí cinco prelados (superiores eclesiásticos) que luego ocuparon importantes diócesis; y ya en el siglo XIX, adquirió una gran notoriedad gracias al Marqués de Comillas. Este emprendedor naviero atrajo a personalidades tales como el rey Alfonso XII, quien empezó a veranear en este rincón de Cantabria. Ahora que ya conocemos un poco más de su historia, vamos a conocer sus calles.

Para mí, hay tres puntos fundamentales que no debes dejar de ver bajo ningún concepto:

El Capricho de Gaudí

Uno de mis edificios favoritos por su peculiar estilo, la alegría que me transmite y la genialidad que el arquitecto catalán impregnó en cada centímetro de la casa. Puedes conocer más en este post que le dediqué hace unos años.

El Capricho de Gaudí
El Capricho de Gaudí

Universidad Pontificia de Comillas

Se comienza a construir a finales del siglo XIX y se acaba a mediados del XX, cuando se añade la última parte del edificio. Una impresionante mole arquitectónica que el Marqués construyó para que se formaran los jóvenes sacerdotes. Actualmente alberga la sede de la Fundación Comillas, a la que agradezco que en su día me enseñaran por dentro este magnífico edificio.

Universidad Pontificia de Comillas


Conjunto de Sobrellano

Antes de construir la Universidad, el arquitecto Joan Martorell se volcó en este proyecto, que consta de un Palacio y de la Capilla Panteón. Confieso que no he pasado nunca al interior (ya lo haré…), pero que merece la pena al menos acercarse a ver los exteriores y las vistas que tiene la zona.

Palacio de Sobrellano

Además de estos lugares, Comillas tiene otros encantos que te expongo aquí a modo de resumen:
  • La zona centro mezcla edificios de los siglos XVIII, XIX y XX, entre ellos el Antiguo Ayuntamiento, coronado por los escudos de los arzobispos nacidos en la localidad.
  • La Iglesia de San Cristóbal se encuentra en la misma plaza que el Antiguo Ayuntamiento, y en ella se venera al Cristo del Amparo, patrono de los pescadores.
  • La huella de Gaudí también está presente en la Puerta de Moro, donde se aprecia el estilo característico del arquitecto modernista.
Comillas

  • Desde el Mirador de Santa Lucía podrás contemplar una bonita vista de la playa de Comillas, además de visitar la Ermita de la santa que da nombre al mirador.
  • Por último, pero no menos importante, no dejes de visitar el cementerio. Sí, has leído bien, el cementerio. Situado en una colina con vistas al mar, el arquitecto Doménech y Montaner consiguió integrar en la estructura del camposanto las ruinas de una antigua ermita gótica, lo que le confiere un aspecto entre precioso y siniestro difícil de igualar.
Cementerio de Comillas
Cementerio de Comillas


Aquí se acaba la visita a Comillas. ¿Qué te ha parecido? ¿Conoces esta localidad de Cantabria? ¡Cuéntame! Y no te olvides de seguirme en las redes sociales:  FacebookTwitterInstagram y Youtube.

¡Hasta pronto viajeros! :)

El Capricho de Gaudí, una mágica casa girasol

17 septiembre 2014

Fue en verano cuando visité El Capricho, una obra que está en la localidad cántabra de Comillas. Esta casa, que erróneamente se ha tachado a veces de ser casa de verano de Gaudí e incluso un prostíbulo, es la obra más antigua del artista catalán y fue el encargo de Máximo Díaz de Quijano, concuñado del primer Marqués de Comillas.


Hicimos una visita guiada gracias a Carlos, una de las personas que lleva El Capricho hoy en día. Desde aquí, mil gracias por el trabajo que hace y por la estupenda visita guiada que nos hizo. Cuando le escribí diciendo que era bloguera de viajes, lejos de desmerecer nuestro trabajo (como a veces pasa) se volcó en que mi visita fuera perfecta. ¡Gracias!


La visita al complejo gaudiniano cuesta 5€, un precio que no es nada caro teniendo en cuenta que el edificio lo gestionan entre 5 personas… Son ellas las que se encargan de hacer visitas guiadas, atenderte en la taquilla o limpiar los baños. ¡Olé por ellos! Hacen una gran labor para que podamos conocer El Capricho. Antes era un restaurante, pero por suerte lo cerraron, ya que por lo visto la gente se volvía loca en las celebraciones y con el alcohol ya se habían llevado hasta azulejos de la fachada.

Una vez pagada la entrada, pasas a ver ese monumento que  -como bien señaló Carlos- tiene cierto parecido con el Palacio Laredo de Alcalá de Henares. De todo lo que nos contó, lo que más recuerdo porque me pareció suuuuuuuuuper curioso es que El Capricho tiene varias metáforas musicales: 
  • La primera la podemos ver en el exterior. Esos azulejos tan coloridos están colocados en 5 filas, ¡son como un pentagrama! Además, las rejas tienen un aire a la clave de sol.
  • Para ver la segunda hace falta pasar al interior de la casa. Llegamos a la estancia y nos pregunta que qué puede haber de musical allí. ¡Ni idea! Nos dio una pista: las ventanas. Así a simple vista no lo hubiéramos adivinado, pero cuando se abrieron las ventanas… Sonaban unas campanas celestiales :) Las ventanas de esa habitación tenían un sistema por el cual al abrirse accionaban unas campanitas con un contrapeso.
  • La tercera… Simplemente mirar las vidrieras de otra de las salas, decoradas con elementos musicales y de la naturaleza. ¡Qué preciosidad!
  • Y la última, que la he leído ahora investigando sobre el edificio, que precisamente el nombre El Capricho viene de la forma musical capricho, una pieza caracterizada precisamente por su libertad y carácter alegre.


Otra de las cosas que me llamó la atención es una casa girasol. Y no, no es porque tenga girasoles en su exterior. Es porque Gaudí la diseñó para que cada estancia recibiera la luz solar necesaria para cada momento del día. Es decir… La primera habitación donde te levantas es eso, la habitación. A continuación desayunas en el salón, pues ese cuarto está construido hacia donde gira el sol. Y así progresivamente. ¡Solo podía ser la obra de un genio!



Por lo demás, poco que añadir. Que me parece un edificio mágico, con mucho encanto y que recomiendo visitar si estás por allí. El interior es bonito, pero a mí me gustó más contemplar el Capricho desde fuera, embelesada con los azulejos de girasol y su minarete que parece hecho de piezas de Lego jejeje.

Y vosotros, ¿habéis estado alguna vez? ¿Conocíais sus metáforas musicales? ¡Contadme más! Me encanta aprender de vuestros comentarios.


¡Hasta la próxima viajeros!

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