11 junio 2013
Llega el verano y va apeteciendo
una cervecita fresca… Bueno a mí no que no me gusta la cerveza… ¿Pero a que a
alguno de vosotros sí?
El verano pasado cuando fui a Alemania una de las tardes la dedicamos a conocer un poco más esta bebida que
tanto gusta: cómo se elabora, cómo sabe… Y aunque yo no estaba entusiasmada
ante la perspectiva de estar rodeada de cerveza siempre es curioso conocer cómo
se hacen las cosas.
El Brauereimuseum de Fürstenberg -museo de la cerveza- está situado en Donaueschingen, donde nace el Danubio (ya os hablaré de este sitio otro día). Como nosotros íbamos en grupo muuuuy numeroso, alrededor de 200 personas, nos separaron en grupos de 40 o así para la visita, y mientras unos conocían la fábrica el resto se quedaban degustando cerveza de varias clases acompañados de deliciosos y saladitos bretzel. Yo las probé porque ya que estaba, pero nada, un traguito cada una y apañada, la gente dice que estaba rica jejeje.
Cuando me tocó entrar a la
fábrica lo primero nos metieron en una sala a ver un vídeo corporativo del cuál
no nos enteramos de nada, porque aunque le dijimos al chico que nos lo pusiera
en inglés no nos hizo ni caso y se empeñó en que lo entendíamos mejor en
italiano. Como dato (que por supuesto no recuerdo de ese vídeo que no entendí),
Fürstenberg lleva fabricando cerveza desde 1283.
Después pasamos al Museo de la Cerveza, una sala llena de diferentes tipos de vasos y jarras, botellas y tarros con los ingredientes para elaborar el zumo de cebada. Cuando acabamos de cotillear todo esto, llegó la hora de entrar en la verdadera fábrica de cerveza.
Si os soy sincera lo que es el proceso de elaboración no me enteré de prácticamente nada, porque éramos un montón, el guía se explicaba bastante mal (creo que degustó demasiada cerveza) y no podía tomar notas…
… Pero sí me quedé con algunas
curiosidades, como por ejemplo que en lugar de poner máquinas de café en
algunas empresas, a algún lumbreras se le ocurrió que estaría bien poner una de
cerveza porque era lo que más le gustaba a sus trabajadores y así a la hora del descanso en lugar de irse al bar se quedaban en la propia empresa y no se retrasaban al volver del descanso (aunque a saber cómo llegaban al trabajo luego). Y esa es la
máquina que podéis ver en la foto.
De todas las salas que vi la peor
fue la del embotellado, donde olía mal no, lo siguiente. Era un olor horrible y
penetrante que aún así me dejó enterarme de que se embotella la friolera de
60.000 botellas a la HORA. ¡Alucinante!
Cuando acabamos la visita
volvimos a la sala de degustación a terminar las cervezas (yo a ver si pillaba
otro bretzel jejeje). El precio de la visita está bastante bien, son 7€
incluyendo el museo, 3 cervezas y de obsequio un vaso de cristal de Fürstenberg
(si está bien indicado en la web, ya que yo lo tenía incluido en el paquete del
viaje a Alemania).
¿Vosotros habéis visitado alguna
fábrica de cerveza? ¿Qué es lo que más os llama la atención? ¡Contadme!



