Mostrando entradas con la etiqueta Donaueschingen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Donaueschingen. Mostrar todas las entradas

Mi mayor chasco viajero: el nacimiento del Danubio

17 junio 2014

Hace ya un par de años que el viaje del verano volvía a ser Alemania, y uno de los sitios que había previstos en la ruta era el nacimiento del Danubio (era un viaje con la banda de música, por lo que estaba todo organizado). 

No se tú qué te imaginas, pero a mí cuando me dijeron que íbamos a visitar el nacimiento del Danubio me imaginaba algo, cuanto menos, espectacular. Algún bonito paraje del tipo de las cataratas de Todtnau o algo así, mínimo. El caso es que después de visitar las cataratas del Rin llegaba con las expectativas muy altas, y cuando el bus paró en Donaueschingen y nos dice que ya hemos llegado... Miro a mi alrededor y no veo nada que me sugiera ese paraje idílico que imaginaba.


Pensaba para mí: bueno, ahora nos llevarán por un camino de estos que aparece de la nada y va hacia un bosque y ahí estará el nacimiento del Danubio (yo toda empeñada en que nacía en un bosque). Sin embargo, nada más lejos de la realidad. El nacimiento del Danubio se simboliza con la Donauquelle, la Fuente del Danubio y en aquel momento se me rompía en mil pedazos mi paisaje imaginado: imaginad 200 personas queriendo ver la dichosa fuente y hacer fotos, y descansar, y tirar monedas, y, y, y... Pues así me pasó. Que me llevé un chasco de lo más grande.


La fuente no es fea, vista así sola sin las 200 personas que os comento; aún así... No creo que merezca la pena darse el paseo solo para eso. Si os pilla de paso, sí, es un sitio más que visitar. Pero ya os digo que para mí ha sido mi mayor chasco viajero hasta el momento. Y para ti, ¿cuál ha sido tu mayor chasco viajero? ¿Conocías el nacimiento del Danubio?



Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Visita al Museo-Cervecería Fürstenberg

11 junio 2013

Llega el verano y va apeteciendo una cervecita fresca… Bueno a mí no que no me gusta la cerveza… ¿Pero a que a alguno de vosotros sí?


El verano pasado cuando fui a Alemania una de las tardes la dedicamos a conocer un poco más esta bebida que tanto gusta: cómo se elabora, cómo sabe… Y aunque yo no estaba entusiasmada ante la perspectiva de estar rodeada de cerveza siempre es curioso conocer cómo se hacen las cosas.


El Brauereimuseum de Fürstenberg -museo de la cerveza- está situado en Donaueschingen, donde nace el Danubio (ya os hablaré de este sitio otro día). Como nosotros íbamos en grupo muuuuy numeroso, alrededor de 200 personas, nos separaron en grupos de 40 o así para la visita, y mientras unos conocían la fábrica el resto se quedaban degustando cerveza de varias clases acompañados de deliciosos y saladitos bretzel. Yo las probé porque ya que estaba, pero nada, un traguito cada una y apañada, la gente dice que estaba rica jejeje.

Cuando me tocó entrar a la fábrica lo primero nos metieron en una sala a ver un vídeo corporativo del cuál no nos enteramos de nada, porque aunque le dijimos al chico que nos lo pusiera en inglés no nos hizo ni caso y se empeñó en que lo entendíamos mejor en italiano. Como dato (que por supuesto no recuerdo de ese vídeo que no entendí), Fürstenberg lleva fabricando cerveza desde 1283.



Después pasamos al Museo de la Cerveza, una sala llena de diferentes tipos de vasos y jarras, botellas y tarros con los ingredientes para elaborar el zumo de cebada. Cuando acabamos de cotillear todo esto, llegó la hora de entrar en la verdadera fábrica de cerveza.


Si os soy sincera lo que es el proceso de elaboración no me enteré de prácticamente nada, porque éramos un montón, el guía se explicaba bastante mal (creo que degustó demasiada cerveza) y no podía tomar notas…

… Pero sí me quedé con algunas curiosidades, como por ejemplo que en lugar de poner máquinas de café en algunas empresas, a algún lumbreras se le ocurrió que estaría bien poner una de cerveza porque era lo que más le gustaba a sus trabajadores y así a la hora del descanso en lugar de irse al bar se quedaban en la propia empresa y no se retrasaban al volver del descanso (aunque a saber cómo llegaban al trabajo luego). Y esa es la máquina que podéis ver en la foto.



De todas las salas que vi la peor fue la del embotellado, donde olía mal no, lo siguiente. Era un olor horrible y penetrante que aún así me dejó enterarme de que se embotella la friolera de 60.000 botellas a la HORA. ¡Alucinante!




Cuando acabamos la visita volvimos a la sala de degustación a terminar las cervezas (yo a ver si pillaba otro bretzel jejeje). El precio de la visita está bastante bien, son 7€ incluyendo el museo, 3 cervezas y de obsequio un vaso de cristal de Fürstenberg (si está bien indicado en la web, ya que yo lo tenía incluido en el paquete del viaje a Alemania).


¿Vosotros habéis visitado alguna fábrica de cerveza? ¿Qué es lo que más os llama la atención? ¡Contadme!


¡Un abrazo viajeros!

Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.