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Disneyland París: "¡¡No quiero crecer!!"

03 mayo 2011

Esa frase la decía yo muchas veces cuando era pequeña, que no quería crecer y que no quería hacerme mayor. A veces hoy la pienso, según pasan los años y voy teniendo más responsabilidades. ¿Cómo hubiera sido no crecer, vivir una larga infancia, seguir siendo niño y fantaseando como cuando éramos pequeños?

Disneyland Paris

Yo he estado dos veces ya en Disneyland París, y si os digo la verdad, me he sentido como si aún siguiera siendo pequeña, como si no tuviera problemas y las únicas decisiones que tuviera que tomar fueran si montarme en una atracción o en otra, o en perderme entre los montones de muñecos.

El primer día que visité Disneyland fui al parque que tiene ese nombre, y pasé descontroladamente por todas las zonas que tiene: Main Street USA, Frontierland, Adventureland, Fantasyland y Discoveryland, cada una de ellas de una temática diferente. En un día es difícil visitar todo y por eso, aprovechando que llegamos pronto al parque y que no había (aún) demasiada gente, nos montamos en el Space Mountain, una montaña rusa de interior que simula un cohete espacial donde después una cuenta atrás y de lanzarte a toda velocidad, vas haciendo loopings y viendo pasar planetas por tu lado.

A lo largo del día también monté en las otras dos montañas rusas del parque: el Indiana Jones (que está bien, pero no es tan “fuerte” como el Space Mountain) y la Big Thunder Mountain, algo intermedio y quizás un poco light si ya te has montado antes en las otras dos.

Big Thunder Mountain

Si te gustan las cosas más tranquilitas cualquier cosa de Fantasyland es apropiada para ti. El Castillo de la Bella Durmiente, al que puedes subir y ver por dentro (es una tienda). La atracción de Dumbo es un elefantito donde puedes montarte y manejarlo tú, tipo “El pulpo” de las ferias o algo así. Es adecuada para montar con madres :)

El País de los Cuentos de Hadas

Más cosas de esa zona: el Laberinto de Alicia, donde tienes que tener cuidado para no perderte; el Carrusel, tradicional y muy bonito. Recomiendo darse prisa en subir a esa atracción, porque en cuanto es tu turno la gente corre como loca a elegir sitio y al final te toca donde nadie quiere :( yo quería caballito y me quedé en la carroza… El País de los Cuentos de Hadas merece la pena, es una barca que te lleva por los diferentes cuentos (o más bien películas) de Disney.

Y si te han gustado estas barcas, aprovecha y móntate en otras que te dan un paseo por todos los rincones del mundo, con una melodía que te acompaña durante todo el viaje y cambia según la parte del mundo que te encuentres. Si habéis ido al Parque de Atracciones de Madrid, es muy parecida a la atracción de Fantasía, solo que con más glamour.  En esta zona hay más cosas, pero solo me dio tiempo a montarme en una más: ¡¡¡las Tacitas!!! ¿Quién no ha visto el típico anuncio de Disneyland donde sale la gente dando vueltas en las tazas? Un poco pequeñas pero muy divertidas, nosotros conseguimos montarnos cinco en una.


La que para mí es la mejor de todas las atracciones “familiares” es la de Peter Pan. Te subes en un barquito y ves este cuento como si fueras volando en él, pasando por la habitación de los niños y por Londres, que a mí es lo que más me impresionó. Realmente parece que vas volando… Completamente mágico. No sé describirlo…

Más o menos estas son las atracciones de este parque donde pude montarme. Como os digo, a pesar de haberlo visitado en dos ocasiones, no he tenido tiempo de ver ni de montar en todas las atracciones, creo que para ver los dos parques bien se necesitan al menos cuatro días. 

Hay mucha gente para pasar a las atracciones y a los espectáculos, pero con la entrada tienes la opción (en algunas atracciones) de coger un fast-pass. ¿Qué es esto? Os explico: al lado de las entradas hay unas máquinas donde tú pasas tu ticket y te dan un papel con una hora aproximada. Por ejemplo: son las 11 de la mañana, voy al Space Mountain a sacar un fast-pass y me dan un papel que pone “16:40 – 17:10”. Así, yo volveré a esa hora y podré pasar sin esperar cola. ¡Todo un adelanto! :)

Walt Disney Studios

Este es solo un parque. El otro es Walt Disney Studios. Completamente diferente al otro, con un estilo más americano, más hollywoodiense. Es más pequeño que el otro, por lo que se puede visitar más fácilmente. Si tuviera que elegir una atracción, no sabría decidirme entre la montaña rusa de Nemo o la Rock ‘n’ Roller Coaster, de Aerosmith –ambas montañas rusas de interior-. Si te gustan las emociones fuertes quizás sea mejor la de Aerosmith, ya que tiene más caídas, más loopings y es más movidita. Pero la de Nemo no se queda atrás: montado en un caparazón de tortuga vas dando vueltas por el mundo submarino, emocionante a la vez que bonita la atracción. Otro punto a favor de la de Aerosmith es que la espera hasta que te montas se hace muy amena, porque hay una exposición de guitarras y otros objetos de grupos como Radiohead, The Cure o el propio Aerosmith.

Walt Disney Studios

La zona de Toy Story también está genial, ya que te hace sentir como un juguete de la película, con los decorados a escala. Puedes montarte en una atracción que son paracaídas de los soldaditos, en el perro Slinky (tipo del “Gusano”, esa que da vueltas nada más) o en uno de los coches de la película, que hace más o menos como el barco del pirata de toda la vida.

Sin duda, algo que destacar de este parque son los espectáculos. Me habían recomendado uno que se llama Animagique, pero a ese no pude ir. Al que sí fui es al espectáculo de especialistas de cine, donde varios coches y motos hacían acrobacias impresionantes. Escenifican varias persecuciones, incluyendo un tiroteo donde un hombre caía abatido desde un par de pisos, y un incendio en una moto, donde el piloto ardía junto a la moto. Son 45 minutos de show que merece la pena ver.

Walt Disney Studios

The Hollywood Towner Hotel es una atracción donde no conseguí montar, no por falta de tiempo sino por un poco de miedo... Mi hermana sí se montó, y para ella estuvo muy bien. Además de disfrutar de unas magníficas vistas del parque durante unos segundos antes de que te dejen caer, te cuentan mientras una historia y lo escenifican con efectos especiales, narrando cómo una familia murió en ese ascensor.

Por último acabaré el post hablándoos de las tiendas y restaurantes de ambos parques. Al igual que el resto de instalaciones, hay que visitarlas. Aunque no vayas a comprar nada, las tiendas son bonitas en sí mismas; además, no me parecen especialmente caras, al menos no más que las de Disney Store que tenemos en Madrid. Y los restaurantes más de lo mismo. Están ambientados en diferentes películas, como Piratas del Caribe o High School Musical, y allí, hasta la comida es bonita.

Walt Disney Studios

Espero no haberos aburrido demasiado, y por supuesto espero que me contéis vuestras experiencias en el parque o dónde os gustaría montar si vais :)

¡¡¡Hasta la próxima!!!

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París, una tierra donde soñar

22 abril 2011

Como ya os anuncié, estos días he estado en varios sitios de Francia, entre ellos Poitiers (más bien Futuroscope), el Valle del Loira (viendo el magnífico castillo de Chambord) y en París, visitando la ciudad y Disneyland. Para que cunda más el viaje y no sea un post tan cargante y “agobiante”, voy a repartirlo un poquito. Y hoy os voy a hablar de París.

La capital francesa merece el título de impresionante. Es la segunda vez que paso por allí, y no dejan de sorprenderme sus monumentos, el río Sena y el tiempo. ¿Por qué digo esto del tiempo? Porque casualmente las dos veces que he ido he disfrutado de un sol propio del mes de agosto. Sí, la primera vez que fui era agosto, vale, pero ¿ahora? En París nos ha hecho mejor tiempo que en Madrid, llegando a alcanzar los 25 grados. Y así, bajo un sol radiante he paseado por las calles parisinas.

Más o menos todos conocemos de una forma u otra qué hay en París: Torre Eiffel, Notre Dame, el Museo del Louvre, Montmartre… Así que en lugar de centrarme en contaros cosas de estos monumentos, ahora os hablaré de uno de los lugares más mágicos para mí: las orillas del Sena.

París

A los lados de este río que atraviesa la ciudad de París están los monumentos más emblemáticos de la ciudad, algo que ya le da un toque especial al río. No obstante, no solo destacan edificios históricos, sino el ambiente que hay allí y los preciosos puentes que cruzan el Sena de la orilla izquierda a la derecha.

El domingo por la tarde pasé las horas viendo todo esto que os cuento. Sin duda, Notre Dame (situada en una de las islas que forma el Sena) o el Palacio de Borbón, sede de la Asamblea Nacional de París, contribuyen a realzar el encanto del río, pero yo quiero resaltar otras cosas, como bajar a la orilla y sentarse; descalzarse y observar la grandiosidad de lo que te rodea, divisando a lo lejos la Torre Eiffel, viendo pasar los bateau mouche (barcos que llevan a los turistas por el Sena) y embarcaciones de todo tipo (desde barcos-restaurante a navíos de carga); imaginando qué libros o qué postales estarán vendiendo en los puestecitos de libros que, sentada allí, veo por la parte de atrás. También me gusta imaginar las historias de la gente que, siguiendo el ejemplo de los protagonistas de la novela de Moccia, llenan uno de los puentes del Sena de candados del amor.

Torre Eiffel París

Si por el día hay bullicio, por la noche no es menos. Dando un paseo en el bateau mouche (os lo recomiendo si no habéis montado nunca, ofrece unas vistas de París muy bonitas desde el barco) ves a los jóvenes tomando algo en las orillas, bailando, tocando la guitarra, el acordeón o simplemente subidos en los puentes y saludando a la gente que va montada en los barcos como si les conocieran de toda la vida.

Después de pasear por el Sena sí, podemos visitar otros sitios. El lunes por la mañana hice un tour en autobús por el centro de la ciudad, y desde allí pude contemplar esos sitios emblemáticos que antes mencionaba. Os cuento los lugares que visité durante el recorrido que hice, con algunas pinceladas de lo que decía la guía.

Torre Eiffel

Empezamos el recorrido en la Plaza de la Bastilla, inaugurada en 1840 y con la columna de Juillet en el centro, en honor a los revolucionarios de la Segunda Revolución Francesa. Continuamos por varias calles del lado derecho del Sena, pasando por la Isla de Saint Louis, una zona residencial muy tranquila, hasta llegar a la Isla Cité, donde está la Catedral de Notre Dame, uno de los primeros ejemplos de catedral gótica. Se empezó a construir en 1160 y se acabó hacia 1225, aunque no fue hasta el siglo XIX cuando se añadió la aguja sobre el crucero. Por desgracia ninguna de las dos veces que he ido a París he podido subir hasta arriba, así que sigo con la duda de si estará allí el Jorobado ;)


Palacio de Luxemburgo París

De camino al barrio latino vimos el Ayuntamiento y el campanario de Santiago, y una vez allí pudimos ver de cerca la Sorbona, el Panteón (cerca del cual había una biblioteca donde los estudiantes hacían cola para entrar) y un poco más lejos, los Jardines de Luxemburgo. Me llamó la atención la historia de estos jardines que rodean al Palacio de Luxemburgo, ya que fueron construidos por encargo de María de Medici porque quería una casita más pequeña que el edificio del Louvre, donde vivía hasta que se quedó viuda. ¡Una casita más pequeña! Si ese palacete le parecía una casita, ¿qué diría de los pisos de 30 metros cuadrados? En estos jardines se encuentra la Estatua de la Libertad original (diseñada por el escultor francés F. A. Bartholdi). La estatua fue donada por Francia a Nueva York para conmemorar el centenario de la independencia estadounidense.


Jardines de Luxemburgo París


Por lo demás, el Louvre lo he visto por fuera, las Tullerías no he podido pasar y el Arco del Triunfo solo lo he visto desde la ventana del autobús… Eso sí, subí a la Torre Eiffel (tras pasar por horas de desesperantes e interminables filas para comprar la entrada) y también pasé a la Ópera, un edificio que recomiendo visitar por dentro. Por fuera también es grandioso, pero no podía ser menos: fue construida por Charles Garnier entre 1861 y 1874, después de “ganar” a otros 170 proyectos de otros arquitectos. La razón por la que ganó es que utilizó gran diversidad de materiales para construirla, dándole un aspecto monumental. 

Ópera de París

Me dejo muchas cosas, seguro, pero como mi intención es volver (algún año… me gusta soñar) ya os las contaré. Ah, pero otro sitio que no podéis dejar de ver es donde se encuentra la tumba de Napoleón, Los Inválidos. El edificio cuenta con una cúpula que tiene nada menos que 12 kilos de oro, ¡increíble!

Los Inválidos

Además del centro, si vais a París tenéis que acercaros a Montmartre, conocido por la hermosa Basílica del Sagrado Corazón y por el barrio de los pintores. Lo bonito es que paseéis desde la calle donde está situado el Moulin Rouge (calle, por cierto, nada recomendada para los niños por sus sexshop –llegué a contar hasta 4 seguidos- o su museo erótico) e ir subiendo hasta la plaza del Sacré Coeur. Está la opción de subir en funicular, pero yo creo que bien merece la pena ahorrarse ese eurillo con poco que cuesta y disfrutar del paisaje y de las escaleras (que no son tantas) que llevan hasta la basílica.
 
Sagrado Corazón

 Esta es mi visita a París así por encima, intentado contaros qué es lo que más me ha gustado de la ciudad de la luz. Ahora tú puedes decirme qué es lo que te gusta, si has subido a la Torre Eiffel, si has montado en bateau mouche o si prefieres el funicular en lugar de las escaleras. En el próximo post os hablaré de Futuroscope o de Disneyland París, dos parques temáticos completamente diferentes pero igualmente buenos. ¡Hasta la próxima!

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