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Atardecer de fuego en el Faro Cabo Mayor (Santander)

18 septiembre 2017

Los atardeceres siempre son bonitos, estés donde estés. Pero hay algunos que se quedan más grabados en tu memoria por algo, como fue el caso de esta puesta de sol que vimos en el Faro Cabo Mayor, en Santander.


Este imponente faro, de más de 30 metros de altura, lleva presidiendo la Bahía de Santander desde 1839. El paisaje que lo rodea es precioso, lleno de playas y acantilados que llegan a sobresalir 50 metros del nivel del mar.


Ver atardecer desde aquí fue una experiencia muy bonita, máxime porque pillamos uno de esos días en los que el cielo empieza a ponerse anaranjado y parece que está ardiendo. En las fotos no se aprecia bien, pero era impresionante.


La luz que emite el faro se puede ver en noche cerrada hasta a 21 millas de distancia (unos 33 kilómetros). Hoy ya no viven fareros en su interior, pero sigue ayudando a las embarcaciones con su luz. Además, el interior del faro está habilitado para acoger exposiciones.



Pasear por esta zona puede ser un estupendo plan. Puedes pasear hasta el faro, disfrutar de las vistas, sentarte a leer en el césped… Un sinfín de cosas que hacer en este espacio tan bonito. Y tú, ¿conoces este sitio? ¿Te gusta? ¡Cuéntame!

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El día que no avisté ballenas en Faro Cabo Peñas

15 febrero 2016

Hoy nos vamos a conocer uno de esos rinconcitos encantadores que me enamoran en mis viajes: el Faro Cabo Peñas. Para conocerlo tenemos que ir al norte de Asturias, a la costa del Concejo de Gozón. ¿Os venís?

Faro de Cabo Peñas

La visita puede empezar por el interior del faro, cosa que yo no pude hacer porque llegué fuera de horario. Antes de ir os recomiendo que os informéis bien de cuándo abren, para que no os pase como a mí. 

El faro, cuyo origen se remonta al año 1852, se ha convertido ahora en el Centro del Medio Marino de Peñas y alberga, en su planta baja, un museo dedicado a la naturaleza que rodea la zona y a otras cuestiones relacionadas con el mundo del mar (tormentas marinas, historia de los faros, naufragios…). Me dio mucha pena no poder pasar :(  

Exterior del Faro de Cabo Peñas

Menos mal que había algunas réplicas de animales marinos en el exterior, y carteles explicativos. Gracias a estos paneles me enteré que la zona de Cabo Peñas es buena para el avistamiento de cetáceos, ya que la costa asturiana es el área con mayor diversidad de estos animales en la zona cantábrica. ¿Vosotros sabíais esto?

Paseando por el Cabo Peñas

Yo estuve oteando el horizonte en busca de algún cetáceo, pero no tuve suerte jejeje. Eso sí, aprendí que es posible verlos siempre que se encuentren en superficie, y que para distinguir qué especie contemplamos, hay que fijarse en la aleta dorsal y la forma de la cabeza.

Paseando por el Cabo Peñas

Creo que es bastante complicado avistar nada en esa zona, ya que la belleza del paisaje que encontramos te eclipsa por completo. Al menos, ¡a mí fue lo que me pasó! Grandes y verdes acantilados que contrastaban con un azul brillante del mar, un sitio idílico por donde pasear sin preocupaciones, sin mirar el reloj, solo oyendo la brisa marina y las olas chocar en las rocas.

Paseando por el Cabo Peñas

Este es otro de los rincones que me conquistaron en mi viaje por Asturias, ¿y a ti? ¿te ha conquistado? Espero que sí :) Tengo pendiente volver para ver el Centro del Medio Marino y, a ser posible, ver atardecer por allí, que tiene que ser espectacular. 

¡Nos leemos pronto viajeros! No os olvidéis de seguirme en FacebookTwitterInstagram y Youtube para no perderos ninguna novedad del blog :)

La leprosería abandonada de Arico

29 octubre 2015

Érase una vez una joven pareja que se fue de excursión a ver el faro de la costa de Abades, en Tenerife. Estaba anocheciendo, y cuando llegaron, no fue el faro lo que les llamó la atención: un poco más allá se alzaba, imponente, un edificio coronado con una cruz. Empujados por la curiosidad, fueron a verlo más de cerca.



Un escalofrío recorrió la espalda de ella. Todavía no habían llegado a aquella construcción que parecía una iglesia, estaba más lejos de lo que parecía. El faro se perdía en la distancia, y daba paso a unos barracones de piedra abandonados. ¿Qué podía ser aquello? Un letrero de "Todo por la patria" les dio una pista. ¿Un cuartel?



Bien, esto que os cuento es completamente verídico. El año pasado, en mis vacaciones tinerfeñas, nos fuimos a ver el faro de Arico, y acabamos viendo este conjunto de edificios tan siniestros. La realidad es que fueron construidos para acoger a los leprosos allá por 1940, pero los enfermos no llegaron nunca a entrar allí gracias a que antes se inventaron los medicamentos contra la lepra.



Para aprovechar aquellas moles de piedra decidieron convertirlo en un cuartel, aunque no debió durar mucho antes de volver a cambiar de función: sería un complejo turístico con hoteles y campo de golf. Función que, por cierto, nunca cumplió.



Así es como ha llegado a la dejadez que tiene hoy en día la zona. Se ha convertido en un lugar admirable para los amantes de los sitios abandonados, para pasear, para hacer fiestas al amparo de esos techos que nunca llegaron a contagiarse de la lepra.




Hasta aquí este relato viajero un poco diferente. ¿Qué os ha parecido? ¿Conocéis el sitio? ¿Sois de visitar lugares abandonados? ¡Contadme vuestras historias viajeros!

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Ahora sí: mis vacaciones en El Albir

29 julio 2012

¡Buenos días a tod@s! Después de casi 24 horas de autobús (solo en la vuelta) y de una semana sin parar de ver cosas por Francia, Alemania y Suiza, ya he vuelto por los madriles. Ahora resulta que se me han acumulado muchas cosas por postear… Pero como ya había empezado un poco con lo de las vacaciones de verano, continuaré con ello y más adelante os hablaré de Alemania.


Ruta del faro de Albir


Tras contaros un poco de información útil de este bonito lugar, voy a hablar de lo que fueron las vacaciones en sí, centrándome ahora en El Albir. Mis excursiones por los alrededores ya os los contaré, todo a su debido tiempo.
 
Tengo que confesar que me salté el único desvío hacia Alicante que había en la carretera y después de varias paradas para que el señor Coco hiciera pis (en realidad teníamos más ganas el resto, el perro era solo una excusa), llegamos a El Albir sobre las dos de la tarde.

OJO: nos confundimos porque el Albir aparece como parte de Alfaz del Pi, pero tiene señalización a parte, no es necesario meterse al pueblo.

Comimos e intentamos echarnos la siesta, pero las ganas de darnos un chapuzón en la piscina nos pudieron. Disfrutamos de un baño relajante en la piscina y luego nos fuimos a conocer la playa de cantos rodados. Nos llevamos las palas para jugar un rato pero entre el aire que hacía y las piedras, fue una tarea complicada.

¡A refrescarse a la piscina!

Descubrimos que había algo llamado “biblioplaya”, una especie de chiringuito donde te podían prestar libros, revistas y prensa y lo leías ahí al lado de la playa. Me pareció una chulada, diferente a lo típico de tomarte una cervecita en el chiringuito jeje.

Este fue el primer contacto con el mini paseo de la fama del Albir, un passeig con estrellas donde aparece el nombre de los diferentes premiados de cada edición del festival, (festival que  se celebra los primeros días de julio). En este paseo Coco hizo unos cuantos amigos perrunos, y al caer la noche nos fuimos a nuestra casa temporal a descansar.

De camino al apartamento vimos un museo al aire libre, de una Villa Romana, pero no llegamos a pasar en todas las vacaciones, no me terminaba de convencer. Si queréis más información en la página de turismo del Albir viene muy bien.

Ruta del faro de Albir

Yo llevo toda la vida yendo a playas de arena en las que casi no cubre nada. Así que cuando me metí en esta que a 10 metros de la orilla ya me llegaba el agua al cuello (y yo soy alta) me dio bastante respeto. Además, en los 7 días que estuvimos casi siempre había bandera amarilla, con un montón de olas y de resaca.

Una anécdota graciosa fue un día que estábamos mi hermana y yo jugando en la orilla (como unas niñas de 18 y 23 años, hay que ver) y el socorrista se nos acercó como a vigilarnos. Lo primero que me vino a la cabeza fue “madre mía, ¿nos ve tan torpes como para ahogarnos aquí mismo?”. Se quedó mirando un rato y se fue.

Por la noche, a las 9, dentro del programa cultural de Albir estaba una visita teatralizada al Faro. Se nos hizo tarde y cuando llegamos (que serían las 21,05) ya no había nadie. Sin embargo, no fue por los 5 minutos que pasaban de la hora, es que en realidad estaba mal y salieron a las 20,30 h.

Decidimos aventuramos por la ruta, a pesar de que ya estaba anocheciendo. Mereció la pena: aunque no llegamos hasta el faro (de hecho llegamos poco más del kilómetro 1) las vistas del anochecer desde los miradores de esa parte de la Sierra Gelada eran impresionantes.

Atardecer en la ruta del Faro de Albir


Hasta el faro llegamos otro día, el domingo por la mañana temprano. En estas fechas es la mejor hora, porque sino en seguida aprieta el calor. La ruta, de unos 2,5 km. (solo ida) es bastante fácil y atractiva. Cuesta arriba pero por camino asfaltado es muy recomendable para hacer solo, con perros, en familia o con niños.

Las vistas durante todo el camino son preciosas y cuando llegas arriba puedes contemplar la inmensidad del mar. Por cierto que esta es zona de delfines, yo estuve un buen rato intentando ver alguno pero no hubo suerte…

¡Vaya día más nublado que nos tocó!

          
Dejando a un lado el Faro, os comento: la oficina de turismo del Albir se encuentra en el paseo marítimo. Yo me pasé a por información pero dejó mucho que desear. Estuve ahí 10 minutos y la chica tampoco me aclaró demasiado.

Para los amantes de los puestecitos, hay algunos artesanos justo por esta zona de la oficina de turismo, y cerca del paseo también montan algunas noches puestos veraniegos. El rastrillo es los domingos por la mañana y se coloca en el parking municipal (junto al Boulevard de los Músicos).

Faro de Albir

Aprovecho este post para comentaros que Benidorm está a 10 minutos en coche pero no os lo recomiendo (el coche, no la ciudad). El autobús pasa con frecuencia y los taxis desde el Albir tienen tarifa cerrada, 12 € ida Albir-Benidorm. Yo intenté meterme con el coche y tuve que volver por donde había venido.

En definitiva, el Albir es un lugar tranquilo, muy bueno para pasar unas vacaciones de verano y darse un chapuzón en el mar. Poco más que contaros de esta localidad alicantina. ¡Nos leemos en el siguiente post!

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