Ermita de Santa Justa: el templo que nace de la roca

17 octubre 2016

Ermita de Santa Justa
Si hay un sitio bonito, sencillo y pintoresco en Cantabria, es la Ermita de Santa Justa, ubicada en la playa del mismo nombre, en el municipio de Ubiarco. El pequeño templo se encuentra en una cuevecita que sale directa del acantilado, lo que hace que en días de temporal sea prácticamente engullida por las olas.


Ermita de Santa Justa

La playa de Santa Justa es bastante turística, o al menos yo casi siempre que he ido estaba llena. En esta foto justo había poca gente porque pillaron unos días en los que había más algas que playa, y daba un asco tremendo meterse. 

Dispone de zona de aparcamiento y un chiringuito para tomar algo mientras ves el mar y la montaña. ¡Magnífico!

Playa de Santa Justa

La ermita es del siglo XVI, aunque está construida encima de una del siglo XII. Fue uno de los lugares de culto más antiguos de la zona, llegando a ser obligatoria la asistencia a la romería si no se quería pagar 100 maravedíes -antiguas monedas españolas- como castigo (fuente: Ayuntamiento de Santillana).

Ermita de Santa Justa

Por desgracia, no pude pasar a ver el interior, ya que está cerrada. Estuve buscando cuándo se puede visitar, y ante la falta de información escribí a turismo de Cantabria para ver si me podían ayudar, y me han dicho que solamente abre el día 19 de junio. Así que ya sabéis, si queréis verla ¡solo tenéis esa oportunidad!

Además de visitar esta joya arquitectónica encajada en la roca, te recomiendo que te tomes otro ratito en subir hasta la Torre de San Telmo, una antigua torre vigía del siglo XVI de la que solo se conservan dos paredes y el hueco de la ventana, pero que destaca por tener una panorámica preciosa de la Playa del Sable.

Hasta aquí la visita por Santa Justa. ¿Qué te ha parecido? ¿Conocías este rincón de Cantabria? ¡Cuéntame! 

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Restaurante "La Esquina" (Suances, Cantabria)

13 octubre 2016

Este pequeño restaurante, llamado "La Esquina" se sitúa en el Paseo de la Marina, al lado de la playa de Suances. Nos llamó la atención porque el menú que ofrecían no era caro (12'5€) y ofrecía platos variados, algo más diferente que en los otros establecimientos.



De primero elegí un arroz marinero que estaba delicioso y que traía gambas, mejillones y pescado de forma generosa, lo cual es de agradecer, ya que en otros sitios te ponen el arroz y una gamba, y todavía hay que dar gracias… Mi novio se pidió unos macarrones que fueron bastante normalitos, pero ricos también.



De segundo plato me decanté por merluza a la plancha con patatas (os recuerdo que yo no puedo comer ensalada) y mi novio un filete de ternera con patatas. Todo muy rico, la merluza se notaba fresca, no como otras congeladas que se quedan un poco tiesas.



En general, el sitio estuvo bien, aunque he de decir que nos tocó un camarero que debía ser nuevo (y un poco "empanao", para qué engañarnos) y me sacó un poco de mis casillas. Lo primero porque trajo una fanta sin gas, como si llevara abierta un tiempo, y se sorprendió porque pedimos que nos la cambiara, que esa no tenía gas. Todavía nos miró raro, ¡como si fuera un capricho que nos trajeran un refresco en buen estado!

Lo segundo por lo que agotó mi paciencia fue porque le repetí 20 veces que, por favor, el pescado me lo trajera con patatas y no con ensalada, que soy alérgica. Y ME LO TRAJO CON ENSALADA. Muy amablemente me dijo que me la retiraría del plato y que me ponía patatas, y otra vez a luchar con él porque le dije que tenía que ser un plato completamente limpio, que no hubiera rozado la ensalada antes porque me podía morir. Y bueno, aquí sigo viva y coleando, por lo que supongo que al final hizo bien su trabajo. ¡Ay! Qué difícil es a veces comer fuera de casa teniendo alergia.


Y tú, ¿has comido aquí alguna vez? ¿Te atendieron bien? ¡Cuéntame! También puedes comentarme tu opinión por las redes sociales:  FacebookTwitterInstagram y Youtube.

¡Hasta la próxima, viajero!

Comillas: de aldea de pescadores a Villa de los Arzobispos

10 octubre 2016

Hace tres años que visité esta bonita localidad cántabra, y este verano no pude resistirme redescubrirla, aprovechando que estaba de vacaciones por la zona. ¿Me acompañas en mi paseo?

Disfrutando de las vistas de Comillas

Comillas fue una villa de pescadores allá por la Edad Media, cuando sus habitantes vivían gracias a su puerto pesquero, a la ganadería y a la agricultura de la zona. Sin embargo, a lo largo de los siglos fue transformándose: a partir del siglo XVII se ganó el sobrenombre de "Villa de los Arzobispos", al nacer allí cinco prelados (superiores eclesiásticos) que luego ocuparon importantes diócesis; y ya en el siglo XIX, adquirió una gran notoriedad gracias al Marqués de Comillas. Este emprendedor naviero atrajo a personalidades tales como el rey Alfonso XII, quien empezó a veranear en este rincón de Cantabria. Ahora que ya conocemos un poco más de su historia, vamos a conocer sus calles.

Para mí, hay tres puntos fundamentales que no debes dejar de ver bajo ningún concepto:

El Capricho de Gaudí

Uno de mis edificios favoritos por su peculiar estilo, la alegría que me transmite y la genialidad que el arquitecto catalán impregnó en cada centímetro de la casa. Puedes conocer más en este post que le dediqué hace unos años.

El Capricho de Gaudí
El Capricho de Gaudí

Universidad Pontificia de Comillas

Se comienza a construir a finales del siglo XIX y se acaba a mediados del XX, cuando se añade la última parte del edificio. Una impresionante mole arquitectónica que el Marqués construyó para que se formaran los jóvenes sacerdotes. Actualmente alberga la sede de la Fundación Comillas, a la que agradezco que en su día me enseñaran por dentro este magnífico edificio.

Universidad Pontificia de Comillas


Conjunto de Sobrellano

Antes de construir la Universidad, el arquitecto Joan Martorell se volcó en este proyecto, que consta de un Palacio y de la Capilla Panteón. Confieso que no he pasado nunca al interior (ya lo haré…), pero que merece la pena al menos acercarse a ver los exteriores y las vistas que tiene la zona.

Palacio de Sobrellano

Además de estos lugares, Comillas tiene otros encantos que te expongo aquí a modo de resumen:
  • La zona centro mezcla edificios de los siglos XVIII, XIX y XX, entre ellos el Antiguo Ayuntamiento, coronado por los escudos de los arzobispos nacidos en la localidad.
  • La Iglesia de San Cristóbal se encuentra en la misma plaza que el Antiguo Ayuntamiento, y en ella se venera al Cristo del Amparo, patrono de los pescadores.
  • La huella de Gaudí también está presente en la Puerta de Moro, donde se aprecia el estilo característico del arquitecto modernista.
Comillas

  • Desde el Mirador de Santa Lucía podrás contemplar una bonita vista de la playa de Comillas, además de visitar la Ermita de la santa que da nombre al mirador.
  • Por último, pero no menos importante, no dejes de visitar el cementerio. Sí, has leído bien, el cementerio. Situado en una colina con vistas al mar, el arquitecto Doménech y Montaner consiguió integrar en la estructura del camposanto las ruinas de una antigua ermita gótica, lo que le confiere un aspecto entre precioso y siniestro difícil de igualar.
Cementerio de Comillas
Cementerio de Comillas


Aquí se acaba la visita a Comillas. ¿Qué te ha parecido? ¿Conoces esta localidad de Cantabria? ¡Cuéntame! Y no te olvides de seguirme en las redes sociales:  FacebookTwitterInstagram y Youtube.

¡Hasta pronto viajeros! :)

Septiembre en imágenes

06 octubre 2016

¡Hola amigos!

Después de una larga ausencia, ¡aquí estoy de nuevo! El curso está siendo agotador, y el conservatorio, unido al trabajo, me tiene fuera de combate estos días. Por fin he conseguido sacar un rato y asomarme al blog a mostraros algunas de las imágenes del pasado mes de septiembre.

Espero poder ser más constante... Mientras tanto, aprovecho para recordaros las redes sociales por donde podéis seguirme:  FacebookTwitterInstagram y Youtube.

¡Hasta pronto viajeros!

A comienzos de mes tenía mucha nostalgia de Cantabria, así que
me consolaba comiendo sobaos y polkas, dulces típicos de allí :D

Aprendiendo a hacer cupcakes

Atardecer desde la Renfe

Un copiloto muy especial

El otoño llegó, aunque no se note...

Y por qué no hablar de Daganzo

19 septiembre 2016

Hoy es un día especial. Y es que, después de más de 5 años con el blog, por primera vez decido hablaros de Daganzo de Arriba, el pueblo donde vivo, mi pueblo. Sí, vale, soy madrileña de pura cepa, los primeros años de mi vida los viví en pleno barrio de Chamberí, pero después de tantos años no puedo dejar de considerarme daganceña.



Situado al noreste de la Comunidad de Madrid, Daganzo se encuentra a tan solo 15 minutos de Alcalá de Henares, con la que compartimos un poquito de Cervantes. Sí, Cervantes, el que escribió el Quijote, ese mismo. ¿No lo sabías? El genio de la literatura inmortalizó esta villa madrileña en uno de sus entremeses, "La elección de los alcaldes de Daganzo", que podéis leer en este enlace gracias a la Universidad de Alcalá de Henares.

RECUERDOS

Cuando llegué a vivir a Daganzo había unos 2.000 habitantes, y a día de hoy el pueblo cuenta con cerca de 10.000. La villa ha crecido mucho en los más de 20 años que llevo viviendo aquí, llenándose de gente nueva y de chalets. Me siento vieja cuando miro los pisos de enfrente de mi casa y puedo decir "antes, todo eso era campo".

Llegué siendo pequeña al pueblo, pero no lo suficiente como para no tener recuerdos. Cambiamos un bajo oscuro y húmedo en el centro de la capital por un tercer piso, luminoso y rodeado de campo. Recuerdo cambiar el asfalto por el prado, jugar entre el trigo, la cebada y  los cardos en "La Era" (así, con mayúsculas). Cardos a los que dábamos patadas para que salieran volando las cabezas y tuviéramos que correr para que no nos pincharan cuando la gravedad los trajera contra el suelo.

Me gustaba ir al colegio y ver las ovejas que guardaban en un corral allí al lado. Ovejas que, por cierto, hace tiempo que se cambiaron por un bonito paseo al lado del río (con poco agua, pero río) y por unos cuantos pisos.



No me gustan los toros, para nada, pero recuerdo con cariño jugar a los encierros cuando llegaban las fiestas. Los cuernos limados del difunto animal servían para hacer el juego más realista, algo diferente de un simple pilla-pilla. Corríamos como locos por las calles, como si las astas de verdad estuvieran aún pegadas al toro y no las condujera un niño. ¡Qué tiempos aquellos!

TURISMO EN DAGANZO DE ARRIBA

Que nunca os haya hablado de mi pueblo es porque considero que no tiene un gran patrimonio arquitectónico, ni ese encanto que me transmiten otros pueblecillos de aquí y de allá. Pero hace unos meses, mientras paseaba a mi perro y observaba cada calle, cada rincón, me pregunté… ¿y por qué no hablar de Daganzo? ¡También se lo merece! Dejo de lado la parte sentimental y ñoña que me ha entrado escribiendo este post, y paso a la parte práctica, a la que te interesa a ti como viajero. ¿Qué se puede ver en Daganzo?

Fuente de los Cuatro Caños

Comenzaremos por la Plaza de la Villa, donde está la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora.  Muy sobria en su interior, fue construida en el siglo XII o XIII. Es en esta plaza donde, en Semana Santa, se representa La Pasión, declarada hace un par de años como Fiesta de Interés Regional. Al lado de la Iglesia encontramos el Ayuntamiento y el Anfiteatro Tierno Galván, que a pesar de que el nombre suene a que vas a encontrar algo romano, es de construcción moderna.

La Fuente de los Cuatro Caños es otro de los lugares emblemáticos. Ha cambiado de traje recientemente, dejando de tener el agua verde y cosas colgando de los caños. Ahora luce más bonita, e incluso puedes sentarte a la vera del que fue el abrevadero del ganado hace muchos años.

Ermita del Espino

Por último, no puedes irte de Daganzo sin ver su Ermita del Espino. Está a unos 4 kilómetros del pueblo, y puedes acceder a ella en coche, por un camino de tierra. Hasta allí sale la romería en las fiestas, y es zona de ocio en cuanto llega el buen tiempo, ya que cuenta con zonas de picnic.

HAS DICHO DAGANZO DE ARRIBA… ¿Y EL DE ABAJO?

Si a alguien le dices que vives en un sitio "de Arriba", es muy probable que en algún momento te pregunte por el "de Abajo". Este municipio existió hace ya más de un siglo, pero, según dicen en este artículo de El País, desapareció durante la desamortización de Mendizábal (principios del siglo XIX).


EN RESUMEN

Este es mi pueblo. Ya sabéis que, aunque adore Alcalá de Henares y lo mencione como referencia, no es allí donde vivo. ¿Qué os parece? ¿Conocíais mi pueblo? ¿Cómo es el vuestro? ¡Contadme!

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Cartes, tranquilidad y belleza con aire cántabro

12 septiembre 2016

Si la semana pasada hacíamos la vía ferrata de la Hermida, este lunes te propongo algo más calmadito: visitar la encantadora villa cántabra de Cartes.

Cartes, Cantabria

Es un plan ideal para un día cualquiera, ya que esta localidad de unos 2.000 habitantes luce bonita con nubes, sol o lo que le echen. Si estás por la Santander y no te apetece ir a la playa (o no hace tiempo), pásate por Cartes.

Cartes, Cantabria

De trazado medieval y con arquitectura montañesa, es uno de esos rincones que adoro por su tranquilidad y belleza (¡toma rima!). No tiene grandes monumentos, pero tampoco los necesita.

Las casas de piedra, los balcones llenos de flores y la escasez de vehículos hacen que puedas pasear por Cartes sin preocuparte de nada, solo disfrutando del entorno. Tiene un puente del siglo XVIII y un torreón que se encontraba cerrado cuando fuimos, pero que alberga una exposición en el interior.

Cartes, Cantabria

Observa cada casa, cada flor, cada escudo tallado en piedra, cada recoveco de Cartes, o correrás el riesgo de perderte alguna pequeña maravilla. Como por ejemplo, una especie de capillita, la de San Roque, que si no te fijas bien no te das cuenta de su existencia.

Cartes, Cantabria
Capilla de San Roque

En definitiva, este tipo de pueblos me encanta, por si no lo has notado. ¿Y a ti? ¿Eres más de pueblos tranquilos o de grandes ciudades? ¡Cuéntame!

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Vía ferrata de la Hermida (Cantabria)

05 septiembre 2016

Una de las cosas que se me quedó pendiente en mi viaje a Cantabria en 2013 fue realizar la vía ferrata de la Hermida. Y aquí estoy, tres añitos después, satisfaciendo ese deseo que no cumplí. Si me acompañas en los próximos minutos, te mostraré cómo puedes escalar sin tener ni idea, y poder acceder a paisajes que, de otra forma, sería imposible ver.

Vía ferrata de la Hermida (Cantabria)
Vistas mientras hacíamos la Vía ferrata de la Hermida (Cantabria)

Vía ferrata: ¿qué es eso?

Te lo definiré en mis palabras: es escalada fácil, "asistida". Tienes que llevar casco, arnés y disipador, pero no se necesita saber hacer nudos ni asegurarse. Todo el recorrido se realiza asegurado a unos cables metálicos con los mosquetones, y cuando los tramos se complican hay unos peldaños como los de la foto, anclados en la roca, para que no tengas que buscar agarres naturales en la montaña.

Vía ferrata de la Hermida (Cantabria)
¿Subimos?

¿Cuesta dinero?

Puedes realizar la vía por libre y, si tienes material (arnés, casco, disipador), te saldrá totalmente gratis. Si no, lo único que te costará es el alquiler del equipo o de la parte del equipo que te falte. Yo tuve que alquilar todo y me costó 18€: el casco son 5€, el arnés 5€ y el disipador 8€.

Si nunca has realizado esta actividad (y no vas con nadie que ya la haya hecho, como fue mi caso) o te sientes más seguro, puedes contratar el servicio de un guía.

Vía ferrata de la Hermida (Cantabria)
En la vía también encontramos una pequeña cueva donde descansar en nuestro camino


Todo esto se puede hacer al lado del comienzo de la vía, donde hay una caseta en la que puedes alquilar el material y pasar al baño antes de iniciar el ascenso :) Te recomiendo que eches un vistazo a la web de la ferrata para informarte bien de la localización del sitio y de los horarios.


¿Es muy difícil?

Dentro de la vía hay varios itinerarios. El que yo realicé es el de los Puentes, y está calificado como dificultad media-alta. A mí no me pareció complicada -os recuerdo que no soy una persona atlética, realizo deporte en ocasiones muy, muy, muuuy puntuales-, salvo un tramo a la salida del primer puente en el que sufrí bastante. Mis brazos no tienen demasiada fuerza y necesité de toda ella y más para salir de aquella parte.

Vía ferrata de la Hermida (Cantabria)
Vía ferrata de la Hermida (Cantabria)

Por lo demás, el hecho de ir todo el rato agarrado a un cable y trepando por los peldaños, hizo que no me resultara difícil la ruta. No hace falta ser especialmente ágil o fuerte, ya que los peldaños están muy bien puestos y facilitan el ascenso.

Como os decía al principio del post, no hace falta saber de escalada, solo tienes que enganchar y desenganchar el disipador, que lleva dos mosquetones para que nunca te quedes sin asegurar. Cada pocos metros te vas reenganchando, de forma que, si te cayeras, la caída sería pequeña.

Cómo es la ruta de los Puentes

Vía ferrata de la Hermida (Cantabria)
Puente mono de la vía ferrata de la Hermida (Cantabria)

Todo el mundo con quien he hablado de la vía ferrata de la Hermida asegura que es el itinerario más bonito de todos los que hay. Además de unos paisajes espectaculares, podrás pasar por dos puentes colgantes, que le da un extra de emoción: el primero, un puente mono; el segundo, uno tibetano. 

El puente mono es un cable de acero de unos 35 metros, por el que tienes que pasar cual equilibrista. Para mí fue el más complicado de los dos, ya que el cable llega a moverse bastante.

El segundo es el tibetano, casi de 100 metros pero más sencillo. A priori impresiona más, ya que ves la altura a la que estás entre las tablillas del puente, sin embargo, es mucho más estable que el anterior y puedes disfrutar de las vistas.

  • ¡Importante! Antes de pasar por el tibetano, asegúrate de llevar bien estirado el disipador, ya que, si no, te tirará mucho de tus partes y, en el peor de los casos, te impedirá avanzar.


Vía ferrata de la Hermida (Cantabria)
Puente tibetano de la vía ferrata de la Hermida (Cantabria)

La duración estimada de la ruta de los Puentes es de 3-4 horas, y a nosotros nos llevó unas 5, bajada incluida. Nos retrasó bastante que los puentes se pasan de uno en uno, y llegaron a acumularse unas seis personas delante de nosotros. Perdimos unos 40 minutos esperando en cada puente…

Lo único que no me gustó de la vía es que la bajada está bastante mal señalizada. Ya no vas asegurado (no es necesario) y solo puedes guiarte por el medio camino que asoma por la montaña y por los hitos, esos montoncitos de piedras que hay a lo largo del recorrido.

Os dejo un vídeo donde se ve el acceso a la zona de la vía (Desfiladero de la Hermida) y el paso de los puentes




En definitiva, es un plan muy recomendado si te gusta salirte un poco de lo típico y no sufres de vértigo. Vas a ver unos paisajes impresionantes, y la sensación de estar colgando en los puentes es increíble. ¡Te la recomiendo! Yo ya estoy pensando en cuál va a ser la siguiente vía que haga. ¿Me recomiendas alguna cerca de Madrid? Espero tus comentarios contando si te gustaría hacerla, si te daría miedo, si has hecho ya alguna...

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