Viaje en el teleférico de Fuente Dé

13 marzo 2014

Nos levantamos, miramos al cielo. No hacía mal día, así que pusimos rumbo a Picos de Europa. Teníamos pensado hacer una de las vías ferratas que había por allí, pero según nos acercábamos, el día mejoraba y no queríamos perder la oportunidad de subir al teleférico con buenas vistas. Sacrificamos la vía ferrata y la pospusimos hasta el siguiente viaje cántabro.


El sol nos recibió espléndido y solitario en el cielo cuando llegamos a Fuente Dé. No había mucha cola para el teleférico (para sacar entradas) y tampoco tuvimos que esperar mucho para subir (yo me hacía a la idea de mínimo una hora de espera y estuvimos media como mucho).

El precio del teleférico son 16 euros ida y vuelta (tarifa general), no hay descuentos con carnet de estudiante :( Me parece un poco caro para mi gusto, porque al fin y al cabo son dos minutos de viaje. Pero claro, llegar andando hasta lo alto de la montaña es un duro camino, y al final por comodidad y por ahorrar tiempo, se paga el precio sin rechistar.

  
Arriba se notaba más fresquito, pero tampoco demasiado. Estaba algo nublado ya, pero con una sudadera fina y una camiseta de tirantes fui bien (era agosto, os recuerdo). Si vais no olvidéis llevar calzado cómodo para poder pasear sin que os duelan los pies.

Ya que subís, os recomiendo hacer, al menos, el comienzo de alguna ruta. Nosotros no lo teníamos muy planeado, así que decidimos caminar por una de las rutas hasta que nos empezara a entrar hambre y tuviéramos que volver al coche para comer.



Por si no habéis estado nunca por la zona y todo esto de los Picos de Europa os suena a chino, os cuento. Picos de Europa es un Parque Natural que abarca parte de Asturias y Cantabria. Fuente Dé es uno de los municipios cántabros que está dentro del área del Parque Natural, donde se encuentra el teleférico que os comento. Y sí, se llama Fuente Dé a secas, que yo la primera vez que lo oí pensé… ¿Fuente de… Fuente de qué?  ;)



Antes de irnos nos hicimos unas fotos en los miradores, no aptos para gente con vértigo ya que el suelo era de rejilla y se veía todo lo de abajo (a mí me encantaron estos miradores).

En el Parador de Fuente Dé podéis ver la Casa del Oso (mirad los horarios por si cuando vayáis no está abierto). Yo no pasé porque, a pesar de ser muy fan de los osos, costaba 3 euros y prefería invertirlos en otra cosa.



Con esto acabamos nuestra visita a Fuente Dé y pusimos rumbo a Potes, que está a unos 30 km. de allí y es visita obligada si estás por la zona. El próximo día os contaré más de este bonito pueblo. 



Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Puente Viesgo y la Cueva de las Monedas

27 febrero 2014


Una excursión cortita e interesante es a Puente Viesgo, un pueblo cántabro en el Valle del Pas. Destacado por albergar uno de los conjuntos de cuevas prehistóricas más importantes de la región, no tiene muchas más cosas, salvo una iglesia, un hotel, un río y unas casitas muy monas.

El río que atraviesa Puente Viesgo es el río Pas, y forma un paisaje bonito y relajante para pasear por el pueblo. Llegamos a la iglesia, donde ese día se celebraba una boda y no pudimos ver mucha cosa. Echamos un vistacillo rápido al interior y corriendo fuera.



Hay un hotel-balneario famoso porque sus aguas brotan del manantial del río y tienen unas propiedades curativas muy buenas (en la web la llaman aguas mineromedicinales). Yo no tuve la oportunidad de probarlo en este viaje, espero poder probarlo en el futuro :) Pero en la zona hay hoteles que salen muy bien de precio.

Una vez visto todo esto fuimos a la oficina de turismo a preguntar qué más había por ver y nos dijo que las cuevas, o que si queríamos podíamos hacer alguna ruta a pie o en bicicleta. Después de mi experiencia ciclista por Santander, decliné gustosamente la oferta a pesar de que me asegurara que eran rutas en llano…



Y nos fuimos a las cuevas. Están situadas a un pequeño paseo en coche (¿un par de kilómetros?) en el Monte Castillo. Preguntamos cómo sería la visita y los precios, y si veríamos la cueva de verdad o solo una recreación. Allí nos dijeron que había que reservar, que había varias cuevas y que podían visitarse todas o solo alguna en concreto, y se visitaban las cuevas originales. Nosotros nos decidimos por la Cueva de las Monedas, y la visita fueron 3€, un precio muy asequible.


Ese día ya estaba todo lleno, pero tuvimos suerte porque una pareja había cancelado su visita en el último momento y nos dejaron pasar en su lugar, sino nos habríamos quedado sin ver la cueva.

La visita duraba unos 45 minutos y se pasaba en grupos de máximo 15 personas. La cueva estaba bastante bien, yo no había visitado ninguna de verdad antes de ese estilo, así que me gustó mucho. En un primer momento la cueva se llamaba “De los Osos” porque había restos de osos en su interior (qué originales jajaja), pero luego explorando de nuevo la caverna, descubrieron unas huellas que llevaban a un agujero que estaba lleno de monedas. Y fue entonces cuando pasó a llamarse Cueva de las Monedas :)



La guía fue encantadora pero no terminó de convencerme… Me mató un poco que no supiera decirle a un niño qué es un bisonte O_O Por lo demás, la cueva nos la enseñó estupendamente. Las pinturas rupestres eran muy poquitas y estaban localizadas en un pequeño pasillo. Las pudimos ver cerquísima y apreciar cómo habían resistido el paso de los años. Y no pocos años, porque según la prueba del C14 llevan ahí desde 12.000 años a. C.

Salimos de la cueva, y mientras íbamos a la salida del recinto, de repente empieza a oler mucho a cabra… ¡Con razón! Como eso está en medio del monte se habían bajado a pastar por medio del camino. A mí me dio bastante respeto porque tenía unos cuernos… Por suerte rápidamente se subieron al monte de nuevo y pudimos salir.


Después de esto, el día había acabado turísticamente para nosotros y nos fuimos a casa a descansar. Al día siguiente nos esperaba un día duro, quizás una vía ferrata o un paseo por la montaña, así que nos convenía reposar un poco.


¡Hasta la próxima, viajeros!

Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Maqueda, una joya toledana

09 febrero 2014

Hacía mucho que no tenía tiempo para salir de excursión. De hecho, creo que desde que volví de Cantabria a finales de agosto no había conseguido salir ni un día de excursión… (la vida del músico es dura, aunque los hay que piensen que estamos todo el día sin hacer nada).



Pero por fin con las vacaciones de Navidad reuní un ratito y allá que fuimos. El destino principal de ese día era Talavera de la Reina, en Toledo, pero como sabéis me encanta entretenerme por el camino. Y así es como llegamos a Maqueda, un pueblecito que está unos 40 km. antes de Talavera.

En principio paramos porque desde la carretera se ve un castillo bastante bien conservado, y no podíamos dejar pasar la oportunidad de cotillearlo. Nos metimos al pueblo y nos costó un poco dar con un sitio para aparcar. No porque todo estuviera ocupado ni nada parecido, sino porque por los alrededores del castillo las calles eran tan estrechas que no cabía casi ni mi coche (que es de los más pequeñitos).



Cuando encontramos un sitio para dejar tirado el coche (“aparcarlo” sería decir mucho), nos bajamos y fuimos rápidamente al castillo, llamado Castillo de la Vela. Efectivamente por fuera se conserva muy bien, pero por dentro no sabíamos bien qué había. El castillo es de origen romano –fue una torre vigía- y estaba cerrado. Por dentro parecía moderno, por lo que pensamos que podía tener algún centro de interpretación o algo así. Más tarde descubrí que lo que hay es el Museo Histórico de la Guardia Civil. Al lado del castillo hay un pequeño parque donde en días de verano se debe estar muy bien.

Desde el cerro del castillo no se contemplaba mucho más, las casitas de Maqueda, por lo que fuimos al coche dispuestos a continuar el viaje. Peeeero… Al torcer por una calle vimos algo que se parecía a una iglesia (ya era raro un pueblo sin iglesia). Parece que habíamos encontrado la parte “nueva” de Maqueda, y ahora sí. Aparcamos el coche y paramos a informarnos en un cartel de estos turísticos.


Resulta que Maqueda nos tenía engañados y tiene bastantes cositas. Lo que habíamos visto de lejos y que confundimos con una torre de una iglesia era la Torre de la Vela, una torre que queda de una fortaleza del siglo XII.

Ahora sí, localizamos la iglesia y fuimos a verla. La Iglesia de Santa María de los Alcázares se encuentra en la plaza del pueblo, y aunque el edificio en sí es del siglo XV, la torre del campanario que vemos hoy es mucho más moderna, de 1908. Delante de esta iglesia vemos un arco semiderruido, la Puerta Califal, y era la puerta que daba entrada a una antigua fortaleza.


Detrás del Ayuntamiento entrevemos otra torre de otra iglesia y nos vamos a verla. Era la torre de la Parroquia de Santo Domingo, de la que solo quedaban esos restos de la torre, ni más ni menos. El resto fue demolido hace tiempo.

Entre las fiestas más destacadas de este pueblo toledano, se encuentra su fiesta de moros y cristianos, que se celebra el último domingo de abril. ¡Yo siempre empeñada en ir a la costa para ver estas fiestas y resulta que al lado de casa tengo una de estas bonitas fiestas! ¿Os venís a verla este año? :)



En fin, este es el resultado de pararse en los pueblos que te llaman la atención. Que al final encuentras un lugar precioso donde menos te lo esperas. ¿Conocíais Maqueda? ¿Os gustaría ir? ¿Qué os ha parecido? ¡Espero vuestros comentarios!



¡Un abrazo viajeros!



Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

ALOJAMIENTOS: Gran Hotel Colón **** (Madrid)

01 febrero 2014

¡Muy buenos días!

Tú, que has llegado aquí buscando información de este hotel, por curiosidad, por asiduidad al blog o por casualidad, ¡bienvenido! Hoy os voy a hablar de un hotel madrileño con mucho encanto en el que pasé hace poco una noche. Se llama Gran Hotel Colón **** y pertenece a la cadena de hoteles Ayre. Lo cogimos porque está más o menos cerca del Palacio de los Deportes y nos vino bien, ya que al acabar tarde el espectáculo, no teníamos que volver hasta mi recóndito pueblo :)



DÓNDE ESTÁ                                                                                            

Bien situado, a 1 minuto andando de la parada de metro de Sáinz de Baranda, es decir, bastante céntrico. No metido en la Puerta del Sol que es el centro turístico por antonomasia, pero se tarda media horita como mucho en metro, lo cuál hace que ganes en tranquilidad y que baje algo el precio respecto a un hotel “céntrico-céntrico”.

Por los alrededores hay restaurantes, tiendas varias y a un paso tienes el Auditorio Nacional, si lo que vas es a disfrutar de un concierto. También puedes ir andando al Retiro a respirar aire puro.

INSTALACIONES

Habitaciones: amplias, muy confortables. Yo me alojé en una doble y se estaba genial. Tienes unas botellitas de agua gratis para refrescarte a tu llegada, la cama es muy cómoda y calentita. Lo único que no me gustó es que en lugar de un nórdico tenía una especie de funda con una manta dentro y se movía bastante, por lo que a lo largo de la noche tenías que estar recolocándola.

Había una carta de almohadas O_o, me quedé alucinada. No pregunté, pero supongo que si llamabas a recepción podrías solicitar la que más se adaptara a tus necesidades.

Entre sus más de 300 habitaciones hay suites junior y presidencial. Solo al alcance de unos pocos privilegiados… :)



Baño: al igual que la habitación, muy amplio. Un kit con jabones, limpiador de zapatos y gorro de baño. Equipado con toallas, todo muy bien colocado y perfectamente limpio. Me gustó especialmente el calientatoallas que tenían y una parte del espejo del baño que no se empañaba aunque te ducharas en modo sauna. Las habitaciones tienen secador.





Zonas recreativas: había un salón donde ver la tele, leer, descansar, estar con el portátil un rato… También un minijardín artificial que me dio la sensación de ser como una extensión del restaurante pero para fumadores. Yo no pasé a verlo pero también tienen un gimnasio y un café donde suele haber música en directo.

También tiene una azotea que debe ser preciosa y con unas vistas estupendas. Preguntamos si podíamos subir pero dijeron que no, que solo es para eventos privados porque no tienen seguridad en esa zona del hotel. Una lástima :(

Había una carta de masajes, aunque me parecieron un poco caros. Una hora 70 euros y media hora 40 euros.




Comida: desgraciadamente no pude probarla. Cogimos la habitación monda y lironda para pasar la noche, pero os adelanto que tienen restaurante con menú y que tenía muy buena pinta. También hay room service, así que si estáis vagos y con el bolsillo lleno, podéis pedir la comida en la habitación.



VALORACIÓN Y OPINIÓN PERSONAL

Le doy un 9/10. El hotel me pareció una pasada. Aparte de un buen trato, limpio y de cómodo, me pareció muy bonito. Tiene una decoración como si fuera una galería de arte, muy minimalista, y eso me encanta. Además el wifi es gratuito, y está bien comunicado para ir al centro. Incluso desde allí hay sitios de interés turístico que se puede ir andando. Además, en páginas de viajes se puede encontrar por unos 60€ la habitación (solo alojamiento) que me parece un precio bastante razonable.



Y tú, ¿has estado en este hotel o en otro de la cadena Ayre? ¿Qué te ha parecido? Cuéntame tu opinión para enriquecer el post y ayudar a otros viajeros :)

Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Fitur 2014: crónica y 5 consejos para sobrevivir a esta feria

24 enero 2014

¡Hola a todos!

Está siendo una semana un poco larga, pero por suerte ha acabado bien. Un año más hemos estado acreditados los bloggers y hemos podido disfrutar de la feria los días de profesionales.


El jueves acudí a la ruta bloguera, y paseamos por varios stands. En Alemania, además de darnos un desayuno riquísimo presentaron las novedades turísticas de este año. La bicicleta va a ser una gran protagonista en el país germano, además del turismo cultural y el turismo homosexual. 


Cuando acabamos nos dirigimos hacia el stand de Argentina. Ahí, tras una breve charla donde nos hablaron de las características de su país, destacando la diversidad de paisajes, nos sirvieron una muestra de la gastronomía local. Mmmmm... Yo probé una empanada de carne riquísima. Ojalá algún día pueda ir a probarlas in situ :)


Sin movernos del continente americano, continuamos la ruta. Repetíamos visita a Perú, este año tuvimos el gusto de aprender algo más de cómo son los trajes regionales de las mujeres peruanas. Muy bonitos y coloridos, me enteré de que algunos de esos vestidos tienen toques de los españoles. Un piscolabis y unos regalos después, pusimos rumbo a...



¡Canadá! Allí nos hablaron de los cursos de idiomas que se pueden realizar, pero la megafonía era pésima y no me enteré de casi nada. Solo de que nos servían sidra de manzana helada, muy rica por cierto. Con unos cuantos kilos de más encima por toda la gastronomía mundial que habíamos ido probando, caminamos hasta el stand de Japón, el último para mí de la ruta. Y si en el de Canadá la megafonia era mala, en este ya ni os cuento... Así que solo pude ver hablar a un japonés (ver, que no oír) y sacaron a 10 blogueros a escribir su nombre en japonés.



Después de esto yo me fui a mi aire porque quería recorrer la feria y luego tenía que trabajar. La vi como siempre, de hecho, no me he molestado en hacer demasiadas fotos porque todos los años tengo las mismas... Eso sí, antes de acabar quería hacer un par de cosas. La primera agradecer a todos los organizadores que han hecho posible que tenga mi acreditación, y la segunda... Daros unos humildes consejos para sobrevivir a esta feria :)

  1. Aunque haga frío, lleva un abrigo no demasiado aparatoso. En Fitur las temperaturas son infernales, sobre todo cuando vas cargado de bolsas hasta arriba. Así que lleva algo con lo que puedas cargar más o menos sin problema durante el tiempo que estés allí. Vale, hay ropero, pero cuesta 1,65€ y a primera hora hay mucha cola para dejar la ropa. Para mí no fue una opción.
  2. Si eres bloguero, pide citas con las agencias antes de ir. No lo dejes al azar porque lo más posible es que cuando llegues no estén en el stand, estén reunidos o cualquier otro contratiempo.
  3. Si eres bloguero, lleva tus tarjetas siempre a mano. No sabes cuándo te van a hacer falta y a quién se las vas a dar. Si no tienes, no te cortes. Tu nombre, el nombre del blog y algún dato más, una cartulina y listo. Siempre puedes decir que ya has repartido todas y que has tenido que pillar esa medida de urgencia ;)
  4. Lleva un bolso o mochila pequeño. Piensa que allí te dan bolsas e incluso un trolley de cartón, por lo que es mejor ahorrarse llevar un bolso gigante porque lo llenarás, eso y todas las bolsas que te den. 
  5. El calzado también debe ser cómodo. No vas a la Fashion Week, sino a recorrer el mundo entero en 54.000 metros. Asegúrate de ponerte algo para patear cómodo.


Parecen consejos obvios, pero me parecía que no están de más. Además, sino todos los años mis post de Fitur serían iguales :) Antes de acabar este viernes y este post, ha sido un placer reencontrarme con los blogueros conocidos y conocer a otros nuevos. Para mí, lo mejor de Fitur en todos los sentidos. Más que un lugar de reunión de empresas, es un sitio para reencontrarse y socializar. ¡Me encanta! Solo espero veros pronto a todos y no tener que esperar hasta el próximo Fitur.

Mañana se abre la feria a todo el púbico, ¡espero vuestros comentarios! 


Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Santillana del Mar: visita al pueblo y a Altamira

19 enero 2014

¿Por donde iba el año pasado...? Ah sí, contándoos el viaje cántabro...

El día amanecía lluvioso y rompíamos la racha de sol y calor. Pero me alegré porque eso hizo que fuéramos a Santillana del Mar en coche y no en bici :) El pueblo está muy cerca de Torrelavega y por eso decidimos visitar el Museo de la Cueva de Altamira por la mañana, ir a comer a casa y por la tarde conocer el pueblo.


Fuimos más o menos temprano y no tuvimos que esperar demasiada cola, aunque se notaba que había bastante gente porque era difícil aparcar. Una vez en taquilla, tuvimos suerte porque nos ahorramos mi entrada: en las tarifas de la web pone que la entrada reducida es 1,5€ pero yo enseñé el carnet de estudiante y me salió completamente gratis…

Una vez en el museo tenías por un lado lo que era la exposición y por otro la recreación de la cueva. Para esto último te daban una hora determinada porque accedían grupos reducidos. El museo estaba bien, quizás demasiado masificado pero siendo verano y Altamira… Qué podía esperar. Allí conocimos un poco la vida del hombre prehistórico: cómo realizaba sus armas, cómo se las ingeniaba para comer, pintar, cazar, hacerse los abrigos… Estaba bien que había vídeos y audios con sus auriculares para que no se mezclaran los sonidos y se armara aún más jaleo. A mí me gustó especialmente conocer cómo realizaban las pinturas rupestres.

Cuando llegó nuestro turno, pasamos a la recreación de la cueva de Altamira. La recreación está bastante bien, adaptada para que todo el mundo pueda pasar y verla sin problemas de accesibilidad. Yo no lo sabía pero la cueva real tenía una altura de poco más de un metro, por lo que imaginad la incomodidad que sería meterse ahí y ver las pinturas… ¡¡Saldríamos todos con el cuello torcido!!

El museo en general está bien y merece la pena por el precio que tiene. Lo que no me gusta es que ni siquiera se puede ver por fuera la entrada a la cueva real. Ya sabía que no se podía pasar a esa cueva pero no sé… Que al menos digan esa es la entrada real y me quedaría más feliz jejeje. Por otra parte, en el interior del museo no se podían hacer fotos. A mediados de diciembre solicité que me mandaran alguna para incluirla en el post pero a día de hoy aún estoy pendiente de que me contesten…


Por la tarde le dedicamos un ratito al pueblo, y el primer sitio al que pasamos fue el Museo de la Tortura. Nunca había pasado a uno de estos y tenía curiosidad. Sabía que sería duro… Pero no tanto. Además de ser duro por la cantidad de horrores que se contemplan en el museo, fue duro porque de los pocas personas que había visitando el museo topamos con un grupito súper escandaloso que leía los carteles a voces. Aparte de esto, era increíble y espeluznante ver la cantidad de artefactos que el hombre es capaz de idear para torturar. La entrada al museo cuesta 3,60€, y aunque en algunos sitios he visto que pone que hacen descuento con el carnet de estudiante allí pregunté y me dijeron que no.

Del museo me llamó particularmente la atención (y me pareció muy triste) que en los carteles explicativos de algunos instrumentos de tortura se hablara de la “tortura moderna”, que básicamente son algunas técnicas que no dejan marca…

Cuando salimos necesitamos un poco de aire fresco y puro para reponer fuerzas y continuar el paseo. Pasamos al Museo del Barquillero que era gratis, integrado en una tienda. También tenía una exposición de juguetes antiguos, ¡muy bonito! Está en la  Casa de la Archiduquesa Margarita de Austria.



La Colegiata de Santa Juliana decidimos verla solo por fuera (ya volveré). Entrar costaba 3 euros y sinceramente, me parecía un poco caro.

Santillana del Mar es un lugar turístico completamente. De hecho, la tarde que yo fui asomó el sol y los turistas invadíamos las calles. Por esto las fotos que tengo son horrorosas… Hay muchísimas tiendas de souvenirs, paseos en caballo y alguna que otra cosa más para deleitar al visitante.

Pasamos a las Casas del Águila y de la Parra, que son salas de exposiciones. Era gratuita la entrada pero tampoco me gustó mucho, aunque siendo gratis tampoco me voy a quejar jejeje. También visitamos el Museo y Fundación Jesús Otero, del cual se exponen varias esculturas. En el interior del edificio hay exposiciones temporales, en nuestro caso vimos una de cuadros.


Antes de acabar, os recomiendo probar los chochitos de Santillana. No seáis mal pensados… Los chochitos son unos bollitos como rosquillas, con mantequilla y frutas del bosque. ¿¿¿¿Qué habíais pensado????

Sinceramente, le debo otra visita a esta bonita villa medieval. Quiero volver a disfrutar de sus calles empedradas y pasar a los sitios que me dejé pendientes ese día, como el Museo Diocesano o el Palacio de Velarde. Incluso puede que también visite el zoo de Santillana.


¡Hasta pronto viajeros!

Todas las fotos en mi facebook :) 

Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

Un día de excursión: así me organizo

04 enero 2014

¡Hola! Tenemos año nuevo y hay que estrenarlo. Qué nervios… Cuál será el primer post… Bueno, he decidido hacer uno un poco especial y diferente. Quiero que conozcáis a quienes me acompañan habitualmente en mis excursiones y cómo nos organizamos :)

Medio de transporte: nada que envidiar a primera clase   

El que siempre nos acompaña es mi pequeño cochecito (bueno, de mi padre, hablando con propiedad) es un Citroen Saxo blanco, de 3 puertas, el coche más básico del universo. Ni siquiera tenemos aire acondicionado, así que en las vacaciones familiares-veraniegas nos veíamos obligados a salir a las 4 de la mañana para no morir por el camino abrasados por el sol.

Ahí está, aguantando carros y carretas a pesar de tener más años que la tos el pobre. Le hemos llegado a dar palizas de unos 400 km. en un día, así tranquilamente… ¡Y que nos dure!

¿Quiénes somos?                                                                  

Muchas veces hablo en plural y pensaréis… ¿Nosotros? ¿Quiénes sois nosotros? No, no son mis amigos invisibles, esos “nosotros” que digo con frecuencia son mis padres. Ellos me acompañan en mis pequeñas excursiones, me preguntan que cuándo vamos a ir a conocer sitios y me soportan cuando voy como una loca por ahí haciendo fotos, con el móvil twiteando cosas y a la vez escribiendo en mi libreta viajera.




Me considero afortunada de que quieran compartir mis momentos viajeros-excursionistas-blogueros conmigo. Aunque bueno, mi madre lo hace encantada porque le viene bien para su blog de fotografía viajera, todo hay que decirlo. ¿EH? ¿Que todavía no lo conocéis? ¡Se llama Otra mirada! Anda anda, pinchad en este enlace y mirad las fotos tan bonitas que tiene :)

Nuestro modus operandi                                                        

Bien. Os contaré cómo procedemos cuando decidimos salir de excursión (yo le digo excursión, como si estuviera en el cole).

1. Preparativos: ¿aquí, allí, al otro lado…?
Nos pasamos la noche anterior decidiendo dónde ir a la mañana siguiente. Teniendo en cuenta que son excursiones de ida y vuelta en el día, miramos lugares que estén como mucho a unos 150 km. Nos fijamos un objetivo. Preparamos las cámaras, libretas, tarjetas del blog… Y a dormir.

2. Llega el día E (e, de excursión). ¡Comenzamos!
Salimos sobre las 9 y pico de la mañana. Ya hemos desayunado, pero no mucho porque luego nos gusta parar a desayunar otra vez por el camino. Comprobamos que no se nos olvida nada y nos montamos en el coche.
  • Como curiosidad, de lo que veis en la foto... Ese cuaderno ya se me acabó, la cámara de fotos funciona fatal y la silla se me rompió por la mitad. Literalmente. 


3. Redesayuno.
Creo que siempre que salimos por ahí paramos a desayunar otra vez, es ya una tradición. A ser posible unos churritos y un café bien calentito, ¡rico rico! Así sí que estamos listos para conocer sitios y caminar lo que nos echen.


4. Llegamos al lugar.
¿Aparcamos aquí? No, esto está muy lejos. Venga vamos más al centro a ver si hay sitio. Joder, es zona azul (normalmente vamos de excursión los lunes). Bueno venga, vamos a alejarnos a ver dónde se acaba y no tenemos que pagar. Encontramos un sitio y a patear.

5. Nos informamos (o no) en la oficina de turismo.
Normalmente nos gusta pasar e informarnos. Pero claro, por el camino te encuentras la iglesia de no sé qué, la estatua de no se quién y te vas distrayendo. Total, que cuando llegamos a la oficina de turismo ya hemos visitado casi todo… Aún así me gusta llevarme mi plano para cuando me entren las dudas en casa de lo que he visto.



6. Conociendo la ciudad.
A veces con ayuda del plano y otras con un plano y más perdidos que nada, vamos viendo poco a poco la ciudad o pueblo elegido. Mi orientación es tirando a malísima, así que le suelo dar el plano a mi padre para que nos guíe. Aunque en mi última excursión conseguí reconciliarme con los mapas y les guié yo bastante bien :)



7. Vuelta a casa.
A la vuelta le suelo dejar a mi padre conducir y yo voy poniendo alguna cosa del viaje en mi facebook o en twitter. Voy dándole vueltas a la cabeza y apuntando ideas en mi libreta para cuando haga el post.

8. Llegada a casa: hora de ver las fotos.
Normalmente me da igual la hora a la que llegue a casa, lo cansada que esté o el hambre que tenga. Lo primero que hago es descargar las fotos y, a ser posible, verlas. (NOTA: Esto es aplicable a los días de excursión. Después de un viaje en el que traigo 1.000 fotos no lo hago).

Fin del día                                                            

Y así es como son mis días de excursión, ni más ni menos. Espero que os haya gustado este primer post del año, un poco diferente a los que suelo hacer. Próximamente continuaré hablando de Cantabria, de Talavera o de otros sitios que tengo pendientes. También espero que hayáis disfrutado de las fiestas, ¡y que todavía quedan los reyes magos! A ver si nos traen algún viajecito.


¿Qué os ha parecido el post? ¿Cómo os organizáis vosotros? ¿Qué me sugerís? Un abrazo grande para todos, ¡disfrutad lo que queda de navidades!


Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.