Qué ver en Calatañazor (Soria)

13 septiembre 2022

Era 1962 cuando Calatañazor, un precioso pueblito de Soria, fue declarado Conjunto Histórico Artístico. Sin embargo, la belleza de esta localidad se mantiene casi intacta desde hace 1000 años. ¿Me acompañas a visitarla?

Calatañazor se encuentra a unos 30 kilómetros de la capital soriana, y es conocida por la batalla que, según algunos, causó la derrota del caudillo Almanzor. Y digo “según algunos” porque no soy historiadora, pero he leído sobre el tema y hay disparidad de opiniones al respecto, así que animo a cada cual a que investigue por su cuenta.

Cuando llegamos, aparcamos sin problemas en la parte baja del pueblo, a pesar de ser fin de semana y la hora de comer. 👀¡Ojo! Si vas a comer es mejor ir con reserva, ya que no hay mucha oferta y corres el riesgo de quedarte sin sitio. Nosotros comimos en la Casa del Cura, todo muy rico y con unas vistas espectaculares, te lo recomiendo. Una vez comidos, con la barriga (demasiado) llena iniciamos la marcha.

Uno de los puntos de interés es la Iglesia de Nuestra Señora del Castillo, mezcla de estilos gótico y románico, y que ese día no pudimos ver por dentro porque estaba cerrada. En verano se celebran algunos conciertos gratuitos en su interior, enmarcados en las Jornadas Musicales.

Otra de las joyas de Calatañazor es el castillo, una imponente fortaleza del siglo XII que, aunque está en ruinas, conserva su torre del homenaje. Puedes subir a ella (gratis) y disfrutar de unas vistas espectaculares del pueblo. Además, en la parte de abajo del castillo hay una pequeña necrópolis medieval donde podemos ver 3 tumbas excavadas en la piedra.

Pero, sin duda, una de las cosas que más me gustan de los pueblos así son sus calles, rebosantes de encanto en cada rincón. Empedrada y preciosa es la calle Real, que recorre Calatañazor de un extremo a otro y que, si la recorres desde el castillo hacia abajo, te lleva hasta la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad.

Estos son los encantos de esta localidad soriana que, a todas luces, merece la pena visitar. Eso sí, es una visita relativamente corta (en una mañana o una tarde ya has visto Calatañazor) así que te recomiendo que complementes tu escapada con algunos lugares cercanos, como la Reserva Natural del Sabinar o la Fuentona de Muriel.

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Gumiel de Izán (Burgos)

25 agosto 2022

Gumiel de Izán es de esos sitios que te cautivan con sus calles sencillas y, si lo visitas en invierno, te recibe con olor a leña quemada y con poca gente a la vista. Esta localidad burgalesa, de poco más de 500 habitantes, merece una visita si vas por la zona.

Gumiel de Izán vista a través del Arco de los Mesones

Este pueblo fue citado por primera vez en un documento en 1042. Declarada Villa Real por Alfonso XI, cuenta con un trazado urbano medieval y llegó a estar totalmente amurallada. Además, Gumiel de Izán contaba con cinco puertas de acceso, hoy solo conservada una de ellas, el Arco de los Mesones.

Mural de Gumiel de Izán

Muy cerca de este arco se encuentra la Ermita de San Roque, cuya festividad se celebra el 16 de agosto. Es un edificio pequeño, según la web de la localidad “sus 28 metros de largo, por 6 o 7 metros de ancho, la hacen ser una de las más pequeñas de la región”. Cuando nosotros fuimos estaba cerrada, así que no pudimos verla en el interior.

Fachada de la Iglesia de Santa María

Pero, sin duda, el gran atractivo turístico de Gumiel de Izán es la Iglesia de Santa María. Se alza, majestuosa, en la Plaza Mayor, y desde 1962 tiene el título de Bien de Interés Cultural. La iglesia alberga en su interior el museo parroquial, pero nosotros encontramos todo cerrado ese día.

Parte trasera de la Iglesia de Santa María

Aprovechamos para dar un paseo y conocer sus calles, aunque la visita fue en enero y hacía un frío que pelaba la disfrutamos mucho. También intentamos reponer fuerzas desayunando algo en un bar, pero el único que encontramos abierto y cerca solo tenían café, nada de comer (ni siquiera un bollo de esos envasados), así que volvimos al coche para continuar el camino igual de hambrientos 😥

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Mi lugar favorito de Madrid: los Jardines del Campo del Moro

07 agosto 2022

Este rincón madrileño es una pincelada de naturaleza en la ciudad. La visita es gratuita, y sus más de 20 hectáreas son ideales para dar un paseo en cualquier época del año.

Actualmente (agosto 2022) el acceso a los Jardines del Campo del Moro solo puede hacerse a través de una entrada, situada en el Paseo de la Virgen del Puerto, aunque está prevista la construcción de dos accesos más. Desde la puerta, antes de bajar los escalones, aparecen las imponentes vistas del Palacio Real.

Si bajamos por la derecha, accedemos a las Praderas Vistas del Sol, desde donde podemos ver a lo lejos las fuentes de los Tritones y de las Conchas. Siguiendo de nuevo el sendero de la derecha, iniciamos la caminata por el Paseo de Circunvalación, muy agradable incluso en verano, ya que pasearemos arropados a la sombra de los árboles.

Siguiendo ese sendero pasamos por el Estanque de Carruajes, cuyo nombre se debe a que está al lado del museo del mismo nombre. Lo cierto es que no sé si el Museo de los Carruajes está abierto: yo nunca lo he visto abierto, y lo único que sé de ese edificio es que se utiliza para que ensaye alguna banda militar.

Este camino acaba en un punto de acceso restringido, pero se puede subir por la zona de la rosaleda y continuar la caminata. En el eje central de los jardines se encuentra el Paseo de las Damas, donde se pueden ver por fuera dos construcciones: el Chalet de la Reina (foto de arriba) y el Chalet de Corcho (foto de abajo). El primero es una casa con un entramado que me recuerda a las de Alemania, y el segundo es una cabañita pequeña con aspecto acogedor.

El Campo del Moro alberga en su interior 6 árboles singulares (aproximadamente, por lo que leo Filomena se cargó alguno), el más joven de ellos de 150 años. Para mí, uno de los más impresionantes de ver es la secuoya, de 30 metros de altura.

Groso modo, así son los Jardines del Campo del Moro. He estado muchísimas veces y me encanta el sitio: es tranquilo, incluso en épocas de mucho turismo; puedes escuchar los pájaros cantar y descansar en uno de sus bancos. También puedes tomar algo en su terraza, al menos en verano, y disfrutar de algún concierto en época estival. En definitiva, un rincón madrileño que merece mucho la pena.

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Taormina, un balcón sobre el mar Jónico

22 julio 2022

Esta ciudad medieval de la provincia de Mesina, en Sicilia, se sitúa sobre el monte Tauros y destaca por sus magníficas vistas, sobre todo desde su impresionante teatro griego. Es bastante turística, por lo que debes ir preparado para encontrarte con bastante gente por allí.

Taormina

Si vas en coche, debes aparcarlo en el Parcheggio Lumbi, en la parte de debajo de la ciudad. Las tarifas del parking oscilan de los 2€ la hora y media a 25€ las 48 horas. Para que te hagas a la idea, nosotros estuvimos unas 7 horas y nos costó 11€. Para subir del aparcamiento a la ciudad puedes hacerlo andando, pero es como un kilómetro y medio caminando cuesta arriba: yo te recomiendo el uso del autobús gratuito que sale del exterior del parking.

Odeón de Taormina

Lo primero que visitamos fue el Odeón (gratis), un teatro romano de pequeñas dimensiones que no fue descubierto hasta 1892.  En su interior podía albergar unas 200 personas y hoy parece que se usa aún para algún concierto, ya que tenía montados unos altavoces y un pequeño escenario.

Calle de Taormina

Dimos un paseo y atravesamos Porta Messina, una de las dos puertas de acceso a la famosa calle Corso Umberto. Aún no era muy tarde, por lo que nos decidimos por ir al Teatro Antico di Taormina (10€), el segundo teatro más grande de Sicilia después del de Siracusa. Estuvimos como media hora haciendo cola para entrar: llevad gorra y agua fresca, porque la espera es a pleno sol.

Teatro Antico

Una vez dentro, el lugar es absolutamente impresionante, uno de los que más me gustó de todo el viaje a Sicilia. La edificación en sí resulta apabullante, pero las vistas que tiene no se quedan atrás, con la bahía de Naxos y el Etna de fondo. La visita te llevará fácilmente una hora, perdiéndote por todos los rincones y haciendo fotos sin parar. Cuando acabes, aprovecha un rato y piérdete por Taormina. Sus calles son una delicia, llenas de bullicio y color; toma un granizado o un café y disfruta de ver el tiempo pasar.

Piazza IX Aprile

La Piazza IX Aprile (antiguamente llamada Piazza Sant’Agostino) es otro de los lugares emblemáticos de esta localidad siciliana. Desde allí hay unas vistas al mar preciosas, además de tener acceso en pocos metros a la Torre del Reloj, la Iglesia de Sant’Agostino o la Iglesia de San Giuseppe, todas de visita gratuita.

Catedral de Taormina

Volviendo por Corso Umberto, a unos 5 minutos a pie de la Piazza IX Aprile, encontramos la Catedral de Taormina, un edificio de aspecto fortificado que data del siglo XIII. Nos quedaron por ver algunas cosas, como los Jardines de la Villa Comunale, el Castello Saraceno o la Isla Bella, pero a grandes rasgos, esta es Taormina. Cuéntame, ¿tú has estado? ¿Te ha gustado? ¿Volverías?

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Monasterio de Suso (La Rioja)

28 junio 2022

De la cueva de San Millán nace el monasterio riojano de Suso, patrimonio de la humanidad desde 1997. Necesita reserva previa para poder visitarse, y el acceso está prohibido en vehículo privado.

La reserva se hace por teléfono, y la entrada de Suso (el de arriba) se recoge en el Monasterio de Yuso (el de abajo), a la hora que hayas reservado. Allí puedes aparcar el coche de forma gratuita, y el bus sale justo al lado del parking, es fácil de encontrar. Recuerda que la única forma de acceder es en autobús, que está incluido en el precio de la visita.

  • El precio de la visita guiada + autobús es de 4€.

En cinco minutos llegas al monasterio, al que también puedes llegar haciendo una ruta, si lo prefieres. Una vez allí, una guía te explica en algo menos de media hora la historia y curiosidades del lugar. A mí me gustó mucho, pero se me quedó corta la visita.

Para que te hagas a la idea de la evolución del monasterio, este comenzó siendo una cueva donde se alojaba San Millán. Más tarde, tras su muerte, sus discípulos ampliaron las cuevas a dos niveles, usando algunas como habitaciones y otras como oratorio e iglesia.

En el siglo VII se construye un pequeño edificio de reuniones, que más tarde se convierte en una iglesia mozárabe y que desapareció por un incendio causado por Almanzor. A partir del año 1030 la iglesia y el pórtico se van construyendo, aprovechando algunos espacios que habían sobrevivido al fuego.

Al llegar a Suso, te recibe un exterior sencillo y bonito, gracias en parte a la situación del edificio. Al entrar encontramos el Pórtico de los Infantes de Lara, donde están los sarcófagos de tres reinas navarras, de los infantes de Lara y del Ayo Nuño.

En el interior se encuentra el que se considera uno de los altares más antiguos de España, además del cenotafio de San Millán. Tranqui, yo tampoco sabía qué significaba ese palabro y lo busqué: un cenotafio es un monumento funerario que no contiene el cadáver de a quien está dedicado.

Además, se conserva una viga de madera (la de la foto de arriba) relacionada con un milagro de San Millán en el que ayudó a unos carpinteros que habían dejado una viga más corta de lo que debían, alargándola para que les sirviera en su trabajo.

Después de ver el Monasterio de Suso, bajamos a ver el de Yuso, pero de ese ya te hablaré en otro post. ¿Has estado por la zona? ¿Me cuentas tu experiencia?

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Lyon: la ciudad donde El Principito me decepcionó

11 abril 2022

Saint-Exupéry nació en Lyon, aunque su novela más famosa, El Principito, la escribió estando en Nueva York. Y de Lyon te hablo hoy, esa ciudad que precisamente me hizo tanta ilusión visitar por ser la cuna de este escritor.

Ya hablé de los datos prácticos para visitar Lyon en otro post, así que hoy me meto en materia para contaros qué podemos ver en esta bella localidad francesa.

DÍA 1

Comienzo el recorrido desde la Place Bellecour, una enorme plaza peatonal donde lo primero que hice fue buscar la escultura del Principito. Viendo un sitio tan colosal, me imaginé una estatua grande y vistosa, pero… Nada más lejos de la realidad. A un lado, entre los árboles,  casi escondidos, asomaban los pies de lo que se intuía el Principito y Saint-Exupéry. Y así fue como me decepcionó Le Petit Prince, sin comerlo ni beberlo.

Cruzamos el Puente Bonaparte hasta la Plaza Saint-Jean, donde se encuentra la Catedral. De acceso gratuito, es una mezcla de los estilos gótico y románico. Es una zona muy animada, con bares y tiendas, y merece la pena dedicarle un rato a observar cada rincón.

Muy cerca, prácticamente detrás de la catedral, se encuentra el Palacio de Justicia y el Museo de Cine y Miniaturas (9’5€), donde no llegamos a pasar. Las calles empedradas del Vieux-Lyon me parecen preciosas, y caminando por ellas llegamos al Museo de las Marionetas (8€). Aquí tampoco pasamos, que a mí los guiñoles me dan mal rollo y encima pagar por verlos, como que no me apetecía.

Aprovechando que el calor estaba bajando (fuimos en aquel agosto donde aún no se sabía nada del COVID) nos armamos de valor y subimos por la parte alta de la ciudad, sin llegar a la Basílica de Notre Dame de Fourvière, pero parando en unos rincones-miradores que daban unas vistas de la ciudad impresionantes. Volvimos al centro de la ciudad en metro para cenar y dar un paseo nocturno por el Viejo Lyon.

DÍA 2

Amanecimos temprano y paseamos por las orillas del Rhône. Después de desayunar, subimos hasta Notre Dame de Fourvière (en metro). Le dedicamos como una hora y media, contando con la contemplación de la panorámica de la ciudad desde lo alto de la colina. Al lado de la basílica se encuentra la conocida como Pequeña Torre Eiffel, que no es otra cosa que una antena de radio y televisión.

  • Aviso para meones: hay baños públicos gratuitos en la misma plaza de Fourvière.

A unos 10 minutos andando se encuentra el Anfiteatro Romano y el Odeón, que se pueden visitar gratuitamente. No así el Museo Galo-Romano, que cuesta 6€ y que no llegamos a entrar.

Por la tarde hacía muy mal día, y aprovechamos para montar en barco. Si no recuerdo mal, fuimos con Les Bateaux Lyonnais, y el precio rondaría los 14€ por persona. El recorrido era de una hora más o menos, y nos llevó por el Saona hasta la zona del Museo Confluencias y vuelta. Es un plan tranquilo, me parece que está bien de precio y te da otra visión de la ciudad.

DÍA 3

Como no llovía, nos dimos un paseo mañanero por el barrio Confluence hasta el Musée des Confluences (9€). Por el camino vimos los modernos edificios le Cube Vert (en la foto de arriba) y le Cube Orange, bastante feos para mi gusto pero oye, le dan un toque diferente a la zona.

Por la tarde estuvimos paseando por el barrio de la Croix-Rousse, algo más alejado del casco histórico pero que merece mucho la pena. Y ya lo que nos quedaba era pasear, relajarnos y hacer compras de recuerdos para la familia. 

Del alojamiento y otras cuestiones prácticas ya os hablé en este post, y del tema de comer no puedo ayudaros mucho, ya que por temas de alergias me limité a comer bocadillos y cosas que sabía que no me iban a matar.

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Mombeltrán (Ávila)

20 febrero 2022

Atraídos por el imponente Castillo de Mombeltrán, decidimos dedicarle una mañana a este pueblo abulense después de visitar las Navas del Marqués.

Aparcamos sin problemas al lado de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, un edificio de reedificado en el siglo XV que nos quedamos con ganas de ver por dentro, ya que estaba cerrado. Rodeamos la iglesia, situada en una zona alta, y pudimos contemplar a lo lejos el castillo.

Disfrutábamos de un tiempo nublado pero no muy frío para ser finales de octubre, y así, con las nubes muy cerca de nuestras cabezas, pusimos rumbo a la fortaleza que nos había llevado hasta allí. El castillo está rodeado por el Parque de la Soledad (en la fotografía de abajo), lugar en el que se celebran las fiestas patronales y donde se encuentra la ermita del mismo nombre.

El Castillo de los Duques de Alburquerque es del siglo XV y las visitas, hasta donde he podido leer, hay que reservarlas (echa un vistazo a la web de turismo de Castilla y León). Nosotros llegamos justo cuando estaban cerrando, y no pudimos ni preguntar.

No muy lejos, de la zona de la Cuesta de la Villa, parten un par de sendas de todas las que se pueden hacer en el pueblo: la Senda de las 5 villas y la Senda de los pozos de Felipe. Mombeltrán tiene el atractivo turístico de lo natural y del senderismo, por lo que si te gusta ese mundo, te recomiendo que te informes.

Otro de los atractivos es donde se encuentra, precisamente, la oficina de turismo, en el Hospital de San Andrés. Fundado en el siglo XVI, estuvo activo hasta mediados del siglo XX, y podemos acceder a él desde la Plaza de la Corredera.

Plaza de la Corredera

Como conclusión, diré que Mombeltrán es un pueblo que recomiendo al 100% y que puede llevar un par de horas visitarlo, a no ser que hagas una de las sendas. Para comer, nosotros fuimos al Rinconcito de Gredos, del que ya te hablaré en otro post, pero que también recomiendo, por la calidad en la comida y por sus vistas.

Cuéntame si has estado en Mombeltrán, qué me recomiendas y qué no te gustó. ¡Ah! Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitter y Youtube  😃 si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓