Febrero en imágenes

01 marzo 2018

¡Hola holita!

Primer día de marzo, día de post de la sección "en imágenes". ¡Qué rápido se ha pasado el mes de febrero! Vale, tiene un par de días menos de lo normal, pero aún así... ¡El tiempo ha volado! 

Este mes haré alguna escapadita (mañana me voy a Cuenca, aunque no de turismo) así que espero nutrir un poco más sino el blog, al menos las redes sociales. Te recuerdo cuáles son por si aún no me sigues: FacebookTwitterInstagram y Youtube :) 

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Una ardilla en Colmenar de Oreja 


La Iglesia de San Miguel, en Brihuega, convertida en auditorio 

Castillo de Chinchón 

Si llevar una vida de perros es llevar una vida como esta, yo la quiero 💕


La gran nevada del año

¡A leer! Florencia en tres días

24 febrero 2018

¡Hola viajero!

Hoy te traigo un post diferente, en el que te hablo de la guía de viajes que ha realizado Laura Calvo -viajera bloguera de Donde finaliza el Norte- como Trabajo de Fin de Grado en la universidad. Me ha parecido interesante compartirlo no solo porque tenga que ver con los viajes (que también), sino porque además, al comprarla, colaboras con la protectora animal “El Campito Salvando Peludos.

En la foto, Laura, autora de la guía "Florencia en tres días" 

Yo estoy pendiente de que salga la versión en papel (soy así de tradicional) pero mientras tanto me la descargué en Amazon, que era gratis los primeros días. Ahora solo cuesta 3’99€, por lo que no es ninguna locura comprarla.

Las fotografías están realizadas en su totalidad por la autora, lo que para mí es un plus. El libro no es una mera recopilación de datos, sino que cada página está realizada desde sus vivencias, algo que, sinceramente, yo aprecio mucho cuando voy a preparar un viaje. No mira porque un establecimiento se lucre mandando viajeros allí, sino que te cuenta dónde ha estado ella o los lugares que piensa que son mejores.

En 39 páginas Laura ha condensado la historia de la ciudad, enlaces a páginas oficiales -en la versión Kindle-, un mapa de Florencia (se ve muy bien, he hecho zoom hasta límites insospechados y no ha perdido calidad) y consejos para organizar tu estancia allí: cómo llegar, dónde alojarse y dónde comer en la ciudad italiana.



Es una guía sencilla e intuitiva, donde además de mostrar información útil sobre los museos y monumentos que puedes visitar, la completa con enlaces para que compres las entradas o lecturas recomendadas sobre los lugares que muestra (esto último me parece muy original y diferente de lo que te ofrecen otras guías).

  • En el apartado de “cómo llegar” me gusta especialmente que la escritora haya mirado por la economía del viajero. Te detalla precios y tiempos aproximados de trayectos, lo que hace que puedas organizarte con mayor precisión.
  • En la sección “alojamientos” hace una selección de tres hoteles con buena relación calidad-precio, dándote además un presupuesto aproximado de lo que costaría pasar dos noches en ellos.
  • A la hora de comer también ha pensado que a lo mejor somos viajeros low-cost, y por ello nos da opciones económicas que no sobrepasan los 12€. Peeeeeeero… Esta sección es un poquito más amplia, y nos dice un par de restaurantes “para darnos un capricho” y para tomar cafés y helados, cosa que está muy bien porque yo no sé tú, pero yo en mis viajes aunque vaya con bajo presupuesto, procuro que para la comida siempre haya algo más, que soy una glotona 😋

Aprovecho para recomendarte el blog de Laura, Donde finaliza el Norte


Espero que esta pequeña reseña te ayude a conocer un poquito más la guía “Florencia en tres días”, y te animes a comprarla. Por decir algo negativo, tal vez se pueda quedar un poco corta, depende de tu sed de información. A mí me gusta casi más así, porque cuando me voy de viaje tampoco quiero llevar un ladrillo en la mochila, ni tirarme tres horas leyendo sobre cada sitio. Prefiero tenerlo así, resumido, condensado, y ya si hay algo que me interese más cuando esté en casa me meteré en internet y ya investigo más.

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Qué hacer un día en Valencia (si no son Fallas)

14 febrero 2018

Si hay una comunidad en España a la que aprecio mucho (además de Cantabria), esa es Valencia, cuna de muchos de mis profesores de música y tierra por excelencia de magníficas bandas de música. 

Plaza de la Virgen

He visitado muchas veces la capital -a veces por motivos musicales, otras por la “cercanía” de la playa desde Madrid, o por las Fallas- pero nunca le había dedicado un día entero a pasear por sus calles que, por cierto, son bien bonitas. Sin embargo, este verano se dio la ocasión de hacer una visita en condiciones al centro de Valencia, y ya os adelanto que me encantó.


Bajamos del tren en la Estación del Norte, que en 2017 cumplió 100 años. En 1983 se la declaró como Bien de Interés Cultural, y a mí particularmente me encanta. Aunque ahora es la principal, no fue la primera estación que se construyó en la ciudad, sino que sustituyó a la de San Francisco.


De paso casi obligatorio cuando sales de la estación es la Plaza del Ayuntamiento. En Fallas, esta plaza se convierte en un hervidero de gente que acude a ver la Falla del Ayuntamiento o las mascletás. Si te organizas bien y vas entre semana, puedes visitar algunas dependencias del Ayuntamiento, como el Salón de Plenos, el Salón de Cristal o el Balcón del Ayuntamiento. En esta plaza se encuentra también el Edificio de Correos y el Kilómetro 0 del Valencianismo.


Después de este agradable paseo nos armamos de valor y nos decidimos a subir al Miguelete o Micalet, que es la torre de la Catedral. Por solo 2€ pudimos disfrutar de unas impresionantes vistas de la ciudad Eso sí, subiendo los 207 escalones que nos llevan hasta la cima del campanario.

Vistas desde la Torre del Micalet

Ya que estábamos allí no dejamos pasar la oportunidad de visitar la Catedral por dentro (7€), un edificio asentado sobre un templo romano que pasó también por mezquita antes de convertirse en Catedral. Como curiosidad, en el interior de una de sus capillas se encuentra la única copa en el mundo reconocida por el Vaticano como el Santo Cáliz (nada más y nada menos que el famoso Santo Grial). Al salir, nos tomamos un helado en la Plaza de la Virgen.

Catedral

Con las fuerzas renovadas seguimos paseando y, casi de casualidad, encontramos uno de los lugares más impresionantes de la ciudad de Valencia (al menos para mí): la Iglesia de San Nicolás. La entrada general con audioguía son 5€, y te aseguro que van a estar muuuuuy bien invertidos. Es conocida como la Capilla Sixtina valenciana, porque en su interior te encontrarás con más de 4.000 metros cuadrados de frescos, restaurados hace poquito. La entrada a esta maravilla arquitectónica se encuentra en la Calle Caballeros 35, y es muy discreta, así que tienes que tener cuidado de no pasártela.

Iglesia de San Nicolás

Salimos completamente embobados después de tan impresionante sitio (suena pedante, pero es que fue así) y seguimos paseando sin rumbo. En nuestras andadas pasamos por…

… el Mercado Central, que se encuentra donde hace más de un siglo se ponían los puestos ambulantes. En 1928 se inauguró el edificio –de estilo modernista- tal y como lo conocemos hoy en día, uno de los más grandes de Europa.


… las Torres de Serranos y Quart, dos de las puertas de acceso a la ciudad que formaban parte de la antigua muralla medieval, derribada en 1835. Se pueden visitar por dentro, pero nosotros las pillamos cerradas ya.


… los Jardines del Turia. El cauce del río, que fue desviado para evitar las inundaciones en la ciudad, sirve ahora como un gran parque de más de 9 kilómetros de recorrido. Paseando por estos jardines puedes llegar hasta la Ciudad de las Artes y las Ciencias. 

Jardines del Turia

… la Plaza Redonda, también conocida como “el clot” (“el ajujero”). Es una placita pequeña pero con mucha vida, llena de puestos artesanos y de bares.

Esto es solo una pequeña parte de lo que hay en Valencia. Creo que es una ciudad a la que, mínimo, hay que dedicarla un fin de semana, ya que la oferta turística es amplísima. Esto que os he contado forma parte de una visita al casco histórico, pero también está la zona de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y L’Albufera.

Todo esto lo podéis ver si vais en Fallas, pero tened en cuenta que muchos monumentos estarán enterrados bajo hordas de gente y ninots, y casi será imposible que los apreciéis, por eso el título del post.

Y tú, ¿has estado en Valencia? ¿Qué me recomiendas para futuras visitas? ¡Cuéntame! 

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Luarca, cuna del Nobel Severo Ochoa

05 febrero 2018

¡Hola viajeros! Hace ya unos meses que no os hablo de Asturias, y aún tengo pendientes algunos post. Hoy nos vamos a Luarca, la tierra que vio nacer a Severo Ochoa, un cienfítico asturiano que recibió el premio Nobel de Medicina en 1959.


Luarca es un pueblo costero que destaca por tener un tono blanco en sus casas y también, al menos el día que yo fui, en su ambiente. El cielo estaba bastante cubierto, acentuando esta característica de una villa que, paradójicamente, está en la Costa Verde.


Comenzamos la visita por la Capilla-Santuario de la Marinera Virgen de la Blanca y Nuestro Padre el Buen Jesús Nazareno, conocida –por abreviar, supongo- como Capilla de la Blanca o de la Atalaya. Su situación es absolutamente privilegiada, al igual que la de su cementerio, con unas vistas impresionantes al Mar Cantábrico. Alrededor del siglo XIV ya hay noticias de la existencia de este santuario, que se cree que hacía también de faro.


El Faro, cercano a la Capilla, se encuentra en la Atalaya, en la punta Focicón. Se construyó en 1890 en la misma zona que hubo un fuerte defensivo, cuya misión era proteger Luarca de los ataques de ingleses y franceses.

Una vez visitada la zona de la Atalaya, bajamos al pueblo en coche, pero también puedes hacerlo andando, ya que está como a un kilómetro. Una vez allí, podemos ver la Iglesia de Santa Eulalia, un templo de origen medieval construido en los mismos tonos blancos que muchos de los edificios.


Paseamos por el centro, y llegamos al Palacio de la Gamoneda, donde una exposición sobre Severo Ochoa nos recibe. Es gratuita, por lo que no dudamos en pasar a verla. En ella nos habla de su habitante más ilustre a través de fotografías, proyecciones y recreaciones de sus lugares y objetos de trabajo.


Otro de los planes que teníamos en mente era visitar el Aula del Mar o Centro del Calamar Gigante, pero lleva cerrado desde 2014 por los destrozos que causó el temporal, y no fue posible visitarlo (no sé cuándo estarás leyendo este post, pero si te interesa el Aula del Mar, consulta en la correspondiente oficina de turismo si el estado del museo ha cambiado o sigue cerrado)

Por último fuimos paseando hasta la Capilla de San Roque y San Martín, a la que hay que acceder subiendo un sendero y que merece la pena, no tanto por la Capilla en sí, sino por las vistas que desde allí te encuentras. He encontrado poquísima información sobre esta capilla, así que si tú sabes más, estaré encantada de leerte :)


En definitiva, Luarca es un pueblo de tradición marinera ideal para disfrutar de un día tranquilo conociendo un poco más Asturias. Nosotros pasamos allí la mañana y por la tarde fuimos a Cudillero, que está a unos 30 km.


Y tú, ¿conoces Luarca? ¿Qué me recomiendas por si vuelvo? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube :) si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓

Enero en imágenes

02 febrero 2018

¡Buenas tardes!

¡Cómo pasa el tiempo! 😯 Hace dos días estábamos dándole la bienvenida a enero y ahora... ¡Ya es febrero! Vamos a ver qué nos depara el segundo mes del año... Yo estoy constantemente pensando en hacer una escapada, pero con el horario de mierda que tengo es bastante complicado hacer una excursión aunque sea de un día. Así que de momento, nada de nada.

¿Tú qué tal? ¿Ya has hecho la primera escapada del año? ¡Cuéntame! Y si te ha gustado el post, te invito a seguirme en las redes sociales para no perderte ninguna novedad del blog: FacebookTwitterInstagram y Youtube 

¡Un saludo, viajero!

 Campo de Daganzo (más fotos campestres aquí)

FITUR 2018 

Museo de Ciencias Naturales de Madrid 

Museo Sorolla. Podéis conocer más sobre él en este post

Parque Warner de Madrid. Podéis leer más sobre este parque en este post

ALOJAMIENTOS: Pensión los Claveles (Baena)

29 enero 2018

¡Hola viajeros! Hacía mucho que no os dejaba por aquí una reseña de un alojamiento. Hoy os hablo de la Pensión Los Claveles, en Baena, Córdoba. Con motivo de una boda, tuve que pasar una noche allí a finales de junio.



DÓNDE ESTÁ

La pensión se sitúa en el centro de Baena, en la calle Juan Valera 15, al lado de la Plaza de España. Nosotros fuimos en coche y no tuvimos problemas de aparcamiento, lo dejamos al lado de la pensión.

INSTALACIONES

El alojamiento dispone de unas 10 habitaciones. La nuestra se encontraba en el segundo piso, con vistas a la calle. Era pequeña y sobria, con una decoración un poco antigua, pero tampoco hacía falta más. Había aire acondicionado y Wi-Fi, y el baño estaba limpio. No tenía más que un poco de jabón para las manos y la ducha, nada de accesorios ni secador.

No pisé zona común del hotel más allá de la recepción, así que poco más puedo deciros. En la web pone que tienen patio andaluz y un salón.



PRECIOS 💶

La noche para dos personas me costó 40€, que siendo finales de junio y fin de semana creo que está bastante bien.

VALORACIÓN PERSONAL

La nota que pongo a este alojamiento es de 9/10. La pensión está bien en relación calidad-precio. El trato fue correcto, pero a la hora de reservar tuve que hacerlo por teléfono y, aunque pedí confirmación vía mail, no me la mandaron. Esto me tuvo en vilo un tiempo porque prácticamente no había sitio en ningún hotel de la ciudad y me daba miedo quedarme sin habitación y luego no poder reclamar. 

Por lo demás, eché en falta que tuvieran cocina aunque sea para hacer un desayuno, pero eso ya son minucias que me gustan a mí, jejeje. 

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Museo Sorolla: conociendo la casa del pintor

22 enero 2018

Cuando la gente viene a Madrid, la oigo decir que ha visitado el Museo del Prado, el Reina Sofía  o los Jardines del Retiro. ¡Pero nunca he oído a nadie hablarme de su visita al Museo Sorolla! Por eso quiero hablarte de él, para que sepas que también puede ser una buena opción museística si vienes a la capital.


Está situado en el Paseo del General Martínez Campos 37, a 10 minutos caminando desde la estación de Renfe y Metro de Nuevos Ministerios. Aunque la zona en sí no me parece bonita, puedes aprovechar para ver también el Museo de Ciencias Naturales, que pilla muy cerquita, o el estadio Santiago Bernabéu.

El museo abre todos los días menos el lunes, y para horarios y tarifas te recomiendo que consultes la web, ya que ahí verás la información actualizada. A mí la entrada no me costó nada porque me la regalaban con el seguro de coche, pero la general son 3€.


Cuando visitamos el Museo Sorolla no visitamos cualquier lugar: nos estamos adentrando en la morada del pintor valenciano, con predilección a plasmar su tierra llena de luminosidad en sus pinturas.

Comenzamos la visita, que será cómoda y fácil de entender aunque no tengas audioguía, ya que en cada estancia hay unas hojas que puedes coger (luego hay que devolverlas) donde van explicándote los cuadros y los objetos que hay en la habitación.


El jardín que precede a la casa es de estilo andaluz, una auténtica preciosidad. Del mismo estilo es el patio interior, que aportaba luz a varias estancias de la casa. En una de las galerías encontramos diversas piezas cerámicas, la mayoría de ellas de Talavera de la Reina.

Después del jardín y de la zona de la cerámica, pasamos a las primeras salas, tres grandes habitaciones que hacían de estudio a Sorolla. La Sala I era el taller y almacén de marcos y lienzos; la Sala II era el despacho; la Sala III era el estudio propiamente dicho. Esta última fue mi favorita, ya que era una delicia de mezcla de muebles de época, cuadros y utensilios de pintura que le daban un toque muy bohemio a la sala.


La segunda planta de la casa, donde estaban los dormitorios y las salas dedicadas a la vida familiar, acoge ahora las exposiciones temporales del museo. La que yo vi era una muestra fotográfica de la vida de Sorolla, pero en breve cambiará. Por último, podemos visitar el salón, el comedor y el antecomedor, muy contrastantes con el resto de la casa por tener pavimento de mármol y colores más claros.


El museo me sorprendió gratamente. No había estado nunca y creo que merece la pena, porque es una forma diferente de ver la obra de un artista, ya que estamos en su propia casa. Puedes imaginarte a Sorolla pintando en el estudio, justo ahí, a tu lado. Ver la mesa del comedor e imaginarlo comiendo junto a su esposa Clotilde, a la que idolatraba (es la protagonista de muchas de sus pinturas). Se hace más cálido ver los cuadros en ese ambiente que en las salas de un museo normal.



¿Tú has estado alguna vez? ¿Te gustan este tipo de museos? ¡Cuéntame! Te recuerdo que me puedes seguir en FacebookTwitterInstagram y Youtube :) si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales pinchando en uno de los botones de aquí abajo ↓