Mi primera vez de LOCAL HEROE

16 julio 2012

Pasaron unos 7 meses hasta que alguien se puso en contacto conmigo a través de la página de Local Heroes. Tengo que decir que tal y como tenía mi agenda esos días fue muy difícil concertar el encuentro pero finalmente lo conseguimos.


Juanmi, de Granada, ha sido mi conejillo de indias en la visita a Alcalá de Henares. Desde luego no soy la mejor guía porque eso de retener datos históricos de los sitios me cuesta bastante (la historia y yo nunca hemos sido buenas amigas) pero sí le he podido llevar a los sitios que más me gustan tanto de monumentos como de gastronomía.

Quedamos en la estación de autobuses, y fuimos fácilmente reconocibles: yo con mis pantalones naranjas y él con su gorrito. A partir de ahí fuimos charlando y me enteré que había conocido esto de Local Heroes a través de Antena 3, donde salió un breve reportaje de esta bonita iniciativa.


A pesar de que había mirado un poco las horas y los precios de las entradas a los monumentos, pasamos la oficina de turismo de la Plaza Cervantes para comprobar que lo que había en internet era correcto o por si se me había pasado algo. Por el camino vimos la exposición de La Barraca en el Instituto Cervantes (en mi facebook podéis ver algunas fotos), que ya se acababa este fin de semana.
  
A lo largo de la visita fuimos por los lugares más emblemáticos de la ciudad: la Plaza Cervantes, la Calle Mayor, la Catedral Magistral… Incluso intentamos asomarnos a algunas facultades y al Aula de Música, aunque estaban cerrados. Una de las desventajas de venir en fin de semana es que muchos lugares solo admiten visitas guiadas o que están cerrados (esto solo las facultades, pero algunas merece la pena verlas). Por la mañana también vimos el Museo Arqueológico un poco por encima (la entrada es gratuita y tanto el edificio como las exposiciones están muy bien).


Por la Casa Natal de Cervantes pasamos y había una cola para entrar que dijimos… Mejor para luego. Y así hicimos: a las 2 nos fuimos a tomar unas tapitas por los sitios que más me gustan. Unas brochetas con patatas después, nos fuimos a la Casa Cervantes. Como era de esperar, la gente estaba llenando la tripa en las terrazas y no había casi nadie dentro, por lo que disfrutamos de una visita tranquila.

Paseamos por la Calle Mayor con unos helados y pusimos rumbo al Rectorado. Aunque ya habíamos pasado antes a ver la fachada, le insistí a Juanmi en que no podía irse de Alcalá sin ver el interior. Finalmente nos decidimos por la visita combinada con el Palacio Laredo (5,5 € las dos cosas), porque yo no conocía este sitio y me habían hablado muy bien de él. Vamos, que con la excusa de enseñar la ciudad yo también he conocido sitios nuevos.

La visita al Rectorado (universidad Cisneriana) comenzaba con la explicación de la fachada y la historia del lugar. Resulta que cuando Cisneros la mandó construir ya estaba muy mayor y quiso hacerla con materiales “pobres” (ladrillo, adobe…) para que fuera más rápida la construcción y pudiera verla acabada antes de morir. La fachada central es de piedra y se construyó con posterioridad, el Cardenal Cisneros no la pudo ver acabada.


En el interior vimos los tres patios y el Paraninfo. El tercer patio, el Patio Trilingüe, era llamado así porque era donde se estudiaba latín, griego y hebreo. Desde ahí se accedía al Paraninfo, donde se defendían las tesis doctorales. Aquí viene lo bueno: si el alumno aprobaba, le sacaban “por la puerta grande”, era aclamado, vitoreado y tenía que invitar a todo el pueblo a una fiesta. Si no tenía dinero la universidad se lo prestaba porque tenía la seguridad de que con el doctorado se colocaría bien y le podría devolver el dinero (igualito que ahora, vamos). Y si suspendía… Todo lo contrario: una grandísima humillación pública tanto dentro como fuera de la universidad, donde un enfurecido pueblo le abucheaba no solo por haber suspendido, sino porque se quedaba sin su fiesta de celebración.


Después de la visita a la universidad, que concluyó con la vista de una grandiosa maqueta de Alcalá (la de la foto), fuimos corriendo la del Palacio Laredo. Nos hicieron el favor de esperarnos para comenzar la visita guiada, llegamos con la lengua fuera y… ¡Solo estábamos Juanmi y yo para verlo! Mucho mejor, porque es un sitio pequeñito y así lo vimos sin agobios. El Palacio me resultó un edificio mágico e impactante, completamente diferente a todos los que hay en Alcalá. Por ello voy a reservarme un post especial para que lo conozcáis.

Cuando salimos del Palacio ya solo nos quedaba dar un paseo hasta la Catedral para verla por dentro (por la mañana solo vimos la fachada, dentro había boda) y que Juanmi comprara algún recuerdo.

Yo he quedado muy contenta con la experiencia de ser una heroína local y espero que Juanmi también. Como curiosidad, me comentó que las dos cosas fundamentales que cambiaron al haber hecho la visita conmigo fueron comer de tapas y visitar el Palacio Laredo, que si hubiera ido solo seguramente no habría hecho estas dos cosas.


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Vacaciones en El Albir: información práctica

11 julio 2012


¡Buenos días/tardes/noches! Aquí estoy de nuevo, preparada para contaros cómo han sido mis vacaciones en El Albir, en Alfaz del Pi, Alicante. De momento hoy os dejaré datos prácticos y en el próximo post ya os contaré más en profundidad las cosas.

Después de 7 años sin unas vacaciones “de sol y playa” propiamente dichas este año ya tocaba, y además han sido vacaciones en familia con perro incluido. Para irnos todos es francamente complicado porque tienen que coincidir fechas y disponibilidades; si a eso le sumas el viajar con un perro, no es tarea fácil, al menos cuando no dispones de un gran presupuesto.

Por ello, después de echar muchas horas mirando en internet con buscadores tipo Destinia encontramos lo que necesitábamos: un apartamento en zona de playa, más o menos cercano y que se ajustaba a nuestras “exigencias”. No suelo hablar de alojamientos, tan solo en casos excepcionales y puntales y creo que este lo merece. Allá vamos con la información práctica.

Albir Confort: ¡para toda la familia!

Esas horas delante del ordenador dieron su fruto cuando me topé con la cadena Albir Confort. No era el primer sitio al que llamaba pero sí el único que había encontrado que dejaran perros.

Cuando me dijeron que solo costaba 522 € una semana (nos fuimos del 2 al 8 de julio) y que además tendríamos entradas gratis a un spa, no nos lo pensamos dos veces. El trato que recibimos tanto antes como durante nuestra estancia allí fue excelente (gracias Cary) y por ello recomiendo que si vais por esa zona os planteéis alojaros allí, es muy buena opción.

Lo que más le gustó a Coco del apartamento fue la terraza

Nosotros estuvimos en los apartamentos Alpisol y fue una gozada. A parte de que la vivienda en sí está muy bien en la piscina se estaba de lujo. No sé si es que las fechas en las que fuimos no había mucha gente o qué, pero ¡casi siempre estaba la piscina casi vacía!

Si vas a El Albir debes saber…

Playas: en primer lugar, que si eres de los que le gusta jugar con la arena, este no es tu sitio. Allí la playa es de piedras, por lo que debes llevarte zapatillas adecuadas para las rocas. Sino, allí hay mil y una tiendas donde comprarlas, pero seguramente salgan más caras.

Yo no había ido nunca a una playa de estas características y os puedo asegurar que se estaba genial. No está tan abarrotada como otras y te ahorras eso de llenarte de arena hasta las orejas.

Tiendas y compras: no tiene ni muchas ni pocas tiendas, en su justa medida. Algunas de estas típicas de chorraditas veraniegas y de ropa, además de algunos puestos por la playa y el rastrillo de los domingos.



Dónde comer, ¿restaurante o casa? Bueno, tienes las dos opciones y cualquiera de las dos es viable. Si vas a apartamento estás de suerte porque hay un Mercadona (del cual soy muy fan) y también Lidl y Consum, este último no recomendado por ser más caro. Si prefieres ir de restaurantes hay muchísimos, muy variados y los menús no son caros.

Viajar con perros: Como ya os he dicho, Coco ha venido también de vacaciones. Además de los consejos que ya os conté, os hablaré más de los perros en El Albir. La verdad es que estoy muy contenta porque la gente es súper respetuosa y amable con las mascotas allí. Casi todo el mundo respetaba lo de llevar a los perros con correa (es que a mí me da miedo cuando los llevan sueltos, que ya he tenido algún susto) y se podía dar un paseo agradable.

En las playas de El Albir no está permitido que se bañen las mascotas ni que accedan a ella. Como mucho perros pequeños y en brazos, me dijo un guardia. Si queréis que vuestra mascota se dé un baño tendréis que explorar los pueblos cercanos, pero los municipales me dijeron que en esa zona creen que no se pueden bañar (salvo en alguna cala).

No pudimos resistir a acercar a Coco a la orilla, aunque fuera en brazos

Tenéis una tienda de animales al lado del parking donde se pone el rastro (Calle Isaac Albeniz, 1, que esta me pillaba cerca), por si necesitáis comprar algo. Y si tenéis la mala suerte de que el perro se pone malo (como me pasó a mí) en el Boulevard de los Músicos hay una clínica veterinaria que os puedo recomendar de primera mano, Playalbir. Quedé muy contenta con el trato que nos dieron (y Coco también, se puso bueno prontito jejeje).

Sitios cercanos de interés: El Albir está cerca de varios sitios que merece la pena ver. Aquí solo los nombraré, más adelante os hablaré más de algunos de ellos. Altea, Villajoyosa y Benidorm son los pueblos más cercanos, pero hay varios lugares chulos a pocos kilómetros: Guadalest, las Fonts del Algar y algún que otro castillo. También tenéis Terra Mítica a un paso y otros parques temáticos acuáticos a un paso. Mi consejo es que antes de ir a alguno de ellos os deis una vuelta por las tiendas o que miréis en la oficina de turismo, ya que nosotros encontramos flyers de descuento bastante buenos.

Guadalest, uno de los pueblos que está a un paso de El Albir. Perfecto para una excursión

Hasta aquí todo lo que se me ocurre de El Albir, al menos es lo que a mí me gustaría saber cuando preparo unas vacaciones. ¡Ah! Es una ciudad sin problemas de aparcamiento, que eso es muy importante también. Próximamente os cuento más detalles de mis vacaciones, como los sitios que visitar en el propio Albir, que no os voy a desvelar todo a la primera de cambio ;)

¡Un abrazo viajer@s!

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Una tarde de paseo por Hattingen

28 junio 2012

De los creadores de Respirando tranquilidad en Soest llega ahora… ¡Hattingen! En un principio estuve a punto de meterlos ambos en un mismo post porque me parecían muy similares, pero en previsión a tiempos de sequía viajera como ahora, decidí guardarlo para tener el blog más activo. ¡No veáis cómo me alegro!


Hattingen
Una de las tranquilas y poco transitadas calles de Hattingen



Hattingen es un pueblo situado al noroeste de Alemania, a menos de 100 kilómetros de Köln (Colonia). Yo lo visité el verano pasado y es un sitio tranquilo para pasear, hacer un par de compras y volverse. No tiene demasiado que ver (en plan monumentos grandiosos y tal) pero creo que si estás por la zona y tienes un rato, merece la pena ver Hattingen. Me pareció un sitio súper idílico, con sus casitas típicas, sus suelos empedrados y sus zonas peatonales.

Hattingen
Hattingen


Yo me alojaba en Dortmund y este lugar pillaba bastante cerca, así que nos fuimos allí en tren a pasar la tarde. Para ser verano el tiempo era bastante desagradable (desagradable para mi gusto, a quien le guste la lluvia y el cielo nublado haría buenísimo) pero al menos no llovía como los anteriores días. Al llegar a la estación de allí sales por un centro comercial donde te puedes entretener un buen rato: yo estuve especialmente entretenida en una tienda de cosas de casa (que no me interesan porque no tengo casa para ponerlas) con productos muy chulas y baratas.

Hattingen
St. Georgs-Kirche

A lo que iba, que me distraigo. Cuando conseguí salir de aquella tienda me encontré con una calle que conducía a la plaza, toda ella rodeada de casitas blancas con sus maderas que tanto me gustan. La plaza de la iglesia es muy pequeña, iglesia que por cierto, volvía a llamar mi atención por su torre inclinada.

Hattingen
Edificio del Antiguo Ayuntamiento


En nuestro paseo pudimos admirar el edificio del ayuntamiento, construido en 1576. La página de turismo de Hattingen está en alemán y no me termino de fiar del traductor de Google, os copio textualmente lo que pone del Rathaus: “se incluye la Galería de Arte Municipal, se muestra en exposiciones y eventos culturales se llevan a cabo (cabaret, conciertos de cámara, lecturas, conferencias)”. Curioso que un edificio que empezó como una carnicería acabara como ayuntamiento y más tarde como Galería de Arte.

Hattingen
Kirchplatz

Llegamos al centro del pueblo, al núcleo del altstad (casco antiguo): la Kirchplatz,  donde se encuentra St. Georgs-Kirche, la iglesia de San Jorge. A penas había nadie por las calles, reinaba el silencio y cuando vi el cementerio que bordeaba la St. Georgs me dio un poco de yuyu. Era un contraste bastante curioso, el gris de las calles y el cielo y lo verde que estaba el césped que crecía alrededor de las lápidas. Por lo visto este era el lugar donde antes se enterraba a todos los ciudadanos de Hattingen, pero por temas de salud se trasladó a las afueras, quedando solo estas tumbas.

Hattingen
Hattingen

Como os dije antes, la Iglesia de San Jorge tiene la aguja inclinada, algo que me llama mucho la atención. De la construcción original solo se conserva lo que es la torre, el resto se perdió en un incendio.

En mi visita encontré por algún lugar la escultura de un hombrecillo de hierro, que por lo visto no es el único y está en la ciudad gracias al artista polaco Zbigniew Fraczkiewicz. Hattingen tiene una relación especial con el hierro, porque además de estas esculturas, encontraremos Das Bügeleisenhaus (La Casa del Hierro), una casa que desde 1962 alberga un museo de historia local. Museo al que por cierto no pasé, ni siquiera recuerdo haberlo visto por fuera. A su lado, según pone en la página de la ciudad, está el punto de información turística. Y también tiene una puerta de hierro desde 2003, cortesía del artista Ettlinger.

Hattingen
Un hombrecito de hierro de Hattingen

Por las calles de Hattingen estuvimos un rato más andando sin rumbo. Recuerdo ir paseando por una callejuela cuando de repente un clarinete perturbó la tranquilidad tocando la Sonata número 1 de Brahms :) Sí, soy una friki de la música y adoro mi instrumento, así que me quedé un rato escuchando a aquel clarinetista misterioso que interpretaba una bonita canción.

Y con esta canción y un par de fotos más me despido, de momento. Ya casi había anochecido y hacía fresquete, así que cogimos el tren de vuelta a casa. De momento vuelvo a desaparecer un tiempo porque como soy así de rara sigo con exámenes todo el mes de julio. Para el que me eche de menos puede leer mis post antiguos que hay unos cuantos :) ¡Feliz verano!

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Me tomo un descanso

14 junio 2012

¡Hola viajeros, bloggers e internautas despistados que acaban en este blog!

Llevo bastante tiempo sin actualizar el blog y probablemente pase otro tanto hasta que pueda hacerlo. Y es que el fin de curso es agotador, con los exámenes y el trabajo no hay tiempo ni de hacer excursiones (mucho menos de viajar) ni de nada. 

Como no me gusta desaparecer así sin más escribo este minipost de explicación, aunque seguiré contestando vuestros comentarios y atendiendo mi twitter en la medida de lo posible. ¡Qué ganas tengo de que pasen este mes!

Por otra parte aprovecho para recordaros o enseñaros un post que escribí más o menos hace un año que se llama Tu mejor amigo también en verano, con mi perro Coco como protagonista. Que ahora es una época muy triste para muchos animalillos: unos son abandonados y otros olvidados en los coches, una de las causas de mortalidad canina en verano. Como dice en la campaña, no lo abandones, él nunca lo haría.

Con esto me despido espero que hasta pronto, que con un poco de suerte me iré a la playa unos días (por supuesto llevando a mi perrito) y os deseo un feliz comienzo de verano. ¡Hasta pronto!





Alcalow cost: un buen momento para conocer Alcalá de Henares

30 mayo 2012

Hace más o menos un año que publiqué un primer post de esta bonita ciudad (una de mis preferidas, al menos de las cercanas) y ahora ha llegado el momento de hacer una segunda entrega. Aprovechando que los días 2 y 3 de junio tendrá lugar “Alcalow Cost” os contaré algunas cosillas más.

¿Y qué es esto de Alcalow Cost?

Es una iniciativa a la que se han sumado desde peluquerías, dentistas, restaurantes, hoteles hasta visitas guiadas, y que consiste como su nombre indica, en rebajar sus precios incluso a un 50%. Durante este primer fin de semana de junio Alcalá de Henares se vende con el lema “una ciudad a precios históricos”.

 Mis recomendaciones

Ya os he contado una propuesta que me parece muy buena para el turismo de la ciudad complutense. Ahora os voy a comentar unas cuantas cosas que creo que no debéis dejar de hacer si la visitáis alguno de los 365 días del año (es que últimamente me he hecho fan de las listas de cosas que hacer en los sitios…).

1. Foto con Sancho y Quijote
Poca gente conozco que se haya resistido a sentarse con estos dos personajes literarios en el banco que hay frente a la Casa de Cervantes. Están realizados en bronce y llevan ahí sentados desde 2005. ¿Una fotito con el ingenioso hidalgo y su escudero?

Comparte asiento con Sancho y Quijote

 2. Ver la casa de Cervantes

Justo al lado de la escultura de Sancho y Quijote está la Casa Natal de Miguel de Cervantes, que se puede visitar de forma gratuita. Recomiendo pasar porque se tarda poquito y es curiosa. Es una reconstrucción de la casa original, y se pueden contemplar estancias como la botica de Rodrigo de Cervantes, los aposentos de las damas y una sala de ediciones cervantinas donde hay “Quijotes” de todo el mundo y de todos los tiempos. Había incluso un cómic de 1888. Una cosa que aprendí en mi última visita es que la camas de la época no solo eran pequeñas porque la gente era más bajita, sino porque con el frío dormían encogidos.



 
3. Tapear por los bares alcalaínos
Aunque con esto del Alcalow Cost hay promociones muy suculentas de 2x1 en varios restaurantes, no podéis iros de Alcalá sin tapear en algunos de sus bares. Aproximadamente por 2,50 (céntimos arriba o abajo) podéis disfrutar de una bebida más una generosa tapa. Mis favoritos son el Índalo (cerrado los lunes), el Tapón (cuyo lema es “más que tapa, ración”), el Gato de Tres Patas y el Maimónides. En este último hay una oferta muy buena, una rueda de 6 tapas y 2 bebidas por solo 7 euros. Os aseguro que dos personas comen bien con eso…

Una rica tapita del Maimónides

4. Ver una cigüeña y escuchar su picoteo.
Es el animal de Alcalá por excelencia, podéis encontrarlo por cualquier iglesia o edificio alto y si se presta atención se puede oír con claridad su pic-pic-pic.

La cigüeña, símbolo alcalaíno

5. Visitar el rectorado de la Universidad.
El Rectorado es uno de mis edificios favoritos. Si vais entre semana (excepto lunes) podéis acceder a sus patios de forma gratuita; en fin de semana es necesario contratar visita guiada. Llevan bastante tiempo de obras, y la reinauguración creo que será este próximo mes de junio. Esta Universidad acogió en su Colegio Mayor de San Ildefonso a celebridades como Quevedo o Lope de Vega.

Fachada del Rectorado

6. Pasear por la Calle Mayor.
Esta calle, la más larga con soportales de toda España está llena de historia, tiendas y restaurantes. Perfecta para pasear y no aburrirse ni un solo minuto.

7. Tomar un croissant gratinado en Dulcinea.
Pasar tantas horas en Alcalá hace a una buscar alternativas baratas para comer. Por suerte, las hay baratas y de calidad como los croissant gratinados del Dulcinea, un pequeño establecimiento situado frente a la Casa de Cervantes. Por unos 2,50 (no recuerdo el precio exacto, ronda por ahí) tienes una bebida y un señor croissant gratinado. Recomiendo el mixto y el de pollo y champiñón :)

Rico croissant del Dulcinea

8. Hacerse una foto con “el monigote” en la Plaza Cervantes.
“El monigote” es como se conoce a la escultura en homenaje a Miguel de Cervantes que se encuentra en la plaza del mismo nombre. Punto de encuentro entre la gente es frecuente oír eso de “quedamos en el monigote a tal hora”. Con cariño, eso sí :) La escultura es de 1879, obra de un tal Carlo Nicoli.

La estatua a la que coloquialmente se llama "El monigote"

9. Visitar alguna de sus facultades.
Si por algo es famosa Alcalá (a parte de por Cervantes) es por sus facultades. Además del Rectorado os recomiendo asomaros, por ejemplo a la de Filosofía y Letras, situada cerca de la Plaza Cervantes. El edificio en sí es bonito, además de los claustros y sus patios.

10. Ver algún espectáculo en el Teatro Salón Cervantes.
Ver alguna película de las que se ponen en el Cine Club solo por ver el interior merece la pena. Quizás a los fans de “Cuéntame” les suene porque ha salido varias veces en la serie. Alcalá es uno de los escenarios frecuentes de esta serie española. 

Teatro Salón Cervantes

11. Tomar una porción de costrada.
12. Degustar unas deliciosas rosquillas de Alcalá.
Para los más golosos, estos son los postres típicos. Si probáis la costrada ya me diréis qué tal está, ya que de nuevo las almendras me privan de este manjar…

Robar cable en Espartales

13. Ver la Catedral Magistral.
Este es otro de los puntos de interés turístico cultural. Para mí no es de las más espectaculares pero merece la pena asomarse. Quizás con un poco de suerte ese día haya algún conciertillo también. Como curiosidad, está levantada sobre la cripta de los Santos Niños, Justo y Pastor

Interior de la Catedral de Alcalá de Henares

14. Beber (o intentar beber) el chupito más fuerte del Insomnio.
Si vas a salir de marcha y si tienes estómago pásate por el “Insomnio” a probar el chupito más fuerte que hay. Es un local de rock/heavy en el que intenté hacerme la valiente y probar el chupito que os digo. ¡¡No pude ni olerlo!! Así que os reto a que lo hagáis vosotros.

A principios del mes de octubre se celebra un grandioso mercado medieval que ocupa toda la Calle Mayor, algunas de las callejuelas contiguas, la Plaza Cervantes y seguro que algún rinconcito más. ¡Inmenso! Tampoco es que tenga nada diferente a los demás mercados, pero el lugar donde lo hacen es muy bonito y merece la pena verlo. Pasacalles con música, encantadores de serpientes, puestos con toda clase de objetos artesanos (y no artesanos, sospecho). He querido poner esta foto que me hice en el mercado medieval de 2008 como recuerdo, desde entonces intento hacerme fotos con las serpientes en cada feria de estas que voy.

Recuerdo del mercado medieval de 2008


16. Comprar un recuerdo de algo donde salga el Quijote.
Aunque sea una postal, no puedes irte de la ciudad cervantina sin un recuerdo donde salga su más ilustre personaje.

¿Te vas a ir sin comprarte algo de El Quijote o de Cervantes?

17. Ver el Museo Arqueológico.
Yo hace mucho que no voy, pero a ver si vuelvo. El Museo Arqueológico Regional abre de martes a domingo y la visita es gratuita. Suele tener alguna exposición temporal además de las permanentes.

18. Sentarse a descansar en la Plaza de los Santos Niños.
Después de dar un paseo apetece sentarse, y un sitio donde descansar es en unos banquitos de piedra (si es que se pueden llamar así) situados en un lateral de la Plaza de los Santos Niños, en el monumento conmemorativo de la primera entrevista entre Cristóbal Colón y los Reyes Católicos. La verdad, no es muy bonito…

19. Descubrir la escultura de la mujer en la terraza.
No conocía esta curiosa escultura hasta hace bien poco. Es complicado de descubrir porque no está en ninguna calle principal, y no tengo ni la más remota idea de si significa algo o forma parte del Museo de Esculturas al aire libre.


La mujer en la terraza

 20. Comprar unas almendras garrapiñadas en el Convento de las Clarisas.
Otro de los dulces típicos que tampoco puedo comer :( Dicen que las más ricas están en el Convento de las Clarisas, situado cerca del Rectorado, en la esquina de la plaza de Santiago con la calle Beatas.

21. Ver alguno de los escenarios donde ruedan la serie “Cuéntame”.
Como ya os comenté antes, el Teatro Salón Cervantes es uno de los lugares donde se rueda esta serie de TVE. Pero además otro de los sitios que salen con más frecuencia es el Instituto Antonio Machado, justo donde yo estudié y fui al conservatorio (comparten edificio). Este instituto está lejos del casco histórico, pero si pasáis por allí y sois fans de la serie quizás reconozcáis lo que fue la universidad de derecho de Toni o si pasáis al interior, el hospital. Debido a su inmensidad ha sito utilizado para muchos escenarios. Era muy curioso llegar a clase y encontrarte a los grises a caballo, coches de época o simplemente a Antonio Alcántara o a Merche por allí. 
 
22. Ver la casa de Hippolitus.
Esto es algo que yo tengo pendiente, a ver cuándo puedo escaparme a conocer este edificio

23. Ver el estudio de la RUAH.
Como miembro de la Radio Universitaria de Alcalá de Henares, os animo a que paséis por allí por si podéis curiosear el estudio. Está situado a las afueras, junto al hospital Príncipe de Asturias. Es pequeñito y modesto pero está lleno de grandes personas. 

24. Ver el Don Juan en el Palacio Arzobispal.
Esto tampoco lo podréis ver ahora, sino que tendréis que esperar al 31 de octubre y al 1 de noviembre, que es cuando se revive este clásico de José Zorrilla en el Palacio Arzobispal. La representación se hace al aire libre, y en el reparto suele haber alguna cara conocida (como Maribel Verdú, Fernando Guillén o Amparo Larrañaga, entre otros) además de los actores y actrices locales. Entre pitos y flautas no he podido ir a verlo nunca, pero es otra de las cosas que tengo ganas de hacer y que me parece que no podía faltar.

Palacio Arzobispal

25. Ver la Puerta de Madrid.
Casi todo el mundo conoce la Puerta de Alcalá, en el centro de Madrid. Pues esa puerta es la que lleva hasta la de Madrid, y fue reedificada en 1788 para sustituir una de las puertas medievales del antiguo recinto amurallado. 

26. Hacer alguna de las rutas naturales.
Si os gusta la naturaleza no dejéis de pasear por rutas como la de la Puerta Verde que nos cuenta mi amigo Víctor Hugo en su blog Du-Dum-Dum


Hay muchas más cosas que ver en Alcalá: en primer lugar os recuerdo que yo tengo un post en este mismo blog. Te recuerdo que me puedes seguir en  FacebookTwitterInstagram y Youtube si no lo haces ya, y si te ha gustado el post, te animo a que lo compartas en las redes sociales.

NOTA: quiero resaltar que todos los locales o eventos de los que he hablado son porque me han gustado o son actividades que quiero hacer. En ningún caso es publicidad ni nada similar, incluso la foto de la tienda de souvenirs es una que hice al azar y me pareció que quedaría bien. Aclarado queda.

Château de Chambord, otro castillo de ensueño

19 mayo 2012

Escribía el último post de Segovia y dejé pendiente el del Alcázar. Pero como me parecía demasiado obvio continuar con ese, he preferido hablaros de otro precioso castillo, esta vez fuera de España. 
  
Hace más de un año que un concierto con la banda en Disneyland me llevó a tierras francesas, algo que suena bastante bonito pero que conlleva unas cuantas horas (muchas) de autobús. Esto tiene sus ventajas e inconvenientes. ¿Inconvenientes? Podría hacer un blog solo dedicados a lo incómodo que es viajar en bus durante 20 horas, pero aún no ha llegado el momento. ¿Ventajas? Antes de llegar a nuestro destino final (no, la película no, París) hicimos noche en Futuroscope y al día siguiente pasamos por el Valle del Loira y visitamos el precioso Castillo de Chambord, uno de los 19 que se pueden encontrar por allí.

Château de Chambord

Cuando llegamos los 5 autobuses que veníamos desde Madrid podéis imaginaros cómo se llenó eso de gente, más la que ya había allí… El resultado es ni una foto decente sin que parezca que habíamos invadido Chambord. Una vez comentado este detalle, mi ilusión era grandísima al ver lo bonito que era aquel sitio, no solo el castillo en sí sino todo el terreno que lo rodea (el mayor parque forestal cerrado de Europa), tan verde, tan primaveral.

Château de Chambord
La entrada cuesta 9,50 €, y si no vas en autobús como fue nuestro caso, parece que hay aparcamientos de pago. Pasamos al interior del castillo y recorrimos un poco a matacaballo sus estancias. Es otra de las desventajas de viajar en grupo (y no poder escapar), que teníamos el tiempo bastante justo para verlo. Pasamos por los aposentos reales de Francisco I y de Luis XIV, los de la servidumbre que no estaban nada mal, y por alguna que otra sala de juegos. No sé si se llamaría así, posiblemente tendría algún nombre más glamouroso; básicamente eran estancias con mesas de billar francés y de estas para jugar a las cartas (no estoy yo muy puesta en esto del juego, por si no se nota). Todo esto perfecta y recargadamente decorado con cuadros, tapices y esculturas de la época.

Château de Chambord

Lo que más me llamó la atención fue una escalera que había en el interior, llamada de doble revolución o de doble hélice. ¿Qué es esto? Bien, nada más y nada menos que una extraña escalera con dos entradas por donde pueden subir dos personas sin llegar a cruzarse. Es una sensación bastante rara, os lo aseguro. Por hacer la broma me subí yo por un tramo diferente al de mi madre y mi hermana y casi la lío, luego no sabía por dónde salir para encontrarlas, me desorienté un poco, qué desastre…

Château de Chambord
Escalera de doble hélice o de doble revolución

Château de Chambord
Interior de la escalera de doble hélice

Los patios interiores también me parecieron muy bonitos por las vistas que ofrecían del castillo, porque tampoco tenían nada especial. Y por desgracia, poco más pude ver porque se nos acabó la visita mañanera. Por la tarde quería haber visto los jardines que rodean al Château, pero tuvimos un ensayo espontáneo y acabamos tocando Paquito el Chocolatero para todos los turistas que había por allí, ¡menuda juerga!


Eso sí, tengo unas ganas tremendas de volver para ver bien la zona, no solo este sino los otros 18 castillos del Valle del Loira. ¿Vosotros habéis estado en este castillo o en alguno de los demás? Si es así, te animo a que dejes un comentario con tu experiencia. Si piensas ir quizás te interese consultar este enlace con la programación del año. ¡Que lo disfrutéis!

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Segovia, una ciudad histórica

09 mayo 2012

Para mí es una escapada de un día o un fin de semana, pero visitar Segovia puede convertirse en un lugar para darse unas pequeñas vacaciones y conocer también sus alrededores. Situado en el centro de la Península, al lado de bonitos pueblos como San Ildefonso o Riofrío, esta ciudad es una buena opción para hacer turismo.





Creo que lo primero que se nos viene a la mente si nos dicen Segovia, es el Acueducto. Es un monumento bastante impresionante, desde mi punto de vista, y de las primeras cosas que se ven al llegar a la ciudad, ya que sus 167 arcos destacan desde la lejanía.

Aparcamos sin problemas un poco a las afueras. Lo primero que hicimos al llegar fue comer, ya que previamente habíamos estado en San Ildefonso (lugar del que ya os hablaré más adelante) y llegamos al mediodía. No comimos en ningún sitio típico, normalmente vamos a lo barato, que no hay mucho dinerito… Pero permitidme que os hable un poco de la gastronomía segoviana. A la hora de comer, las calles se inundan con el olor de los diferentes asados, y el aroma a cochinillo,  lechazo, cabrito y cordero se mezcla en el ambiente. De postre se puede tomar, por ejemplo, un ponche segoviano, que es una especie de tarta de mazapán y bizcocho de la cual no podré disfrutar ni un pedacito por mis alergias 😓


 Después de comer nos perdimos por las calles de Segovia (bueno, previa recogida de plano en la oficina de turismo) y descubrimos sitios realmente bonitos. La Casa de los Picos (hoy en día sede de un centro de enseñanzas artísticas) fue uno de los que me llamó la atención porque la fachada es realmente fiel a su nombre. Hablando de fachadas, me gustaron mucho cómo estaban decoradas las de las casas. Casi todas tenían algún esgrafiado especial.



Iglesias también hay unas cuantas. La de San Martín por ejemplo no me pareció especialmente bonita, no por nada pero me recuerda demasiado a la de mi pueblo… Sin embargo la plaza donde se encuentra (Plaza de Bellas Artes) sí me gustó más, con la escultura a Juan Bravo y al fondo el museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente. La Iglesia de San Milán sí me gustó más, quizás porque tenía algo de influencia islámica, y a la Iglesia de la Vera Cruz no llegué a pasar, más que nada porque está por un camino perdido a las afueras de Segovia, solo la vi de lejos desde el Alcázar. Por lo visto, se dice que fue fundada por los Templarios.


Otra de las partes importantes a las que hay que prestar atención si se va a Segovia es a la Judería. Para conocerla más a fondo se puede visitar el Centro Didáctico de la Judería, que cuesta 2 € la visita general y además dar un buen paseo por sus calles. Uno de los monumentos más representativos es la Antigua Sinagoga Mayor, actual Convento del Corpus Christi. 

Ahora dejo a un lado los monumentos que vienen en cualquier guía de turismo para hablaros de unos pequeños “monumentos” que hay por las calles y que me gustan mucho por el valor histórico de algunos y lo curiosos que son otros. ¿Que de qué estoy hablando? Nada más y nada menos que de los carteles de las calles. Os he hecho un mix con algunos de los que me encontré por el camino, podéis verlos todos en mi página de facebook (y ya de paso, haceros fans! ^_^). El de la esquina inferior derecha se ve un poco mal, os lo traduzco por si acaso: “No se permite dejar carruajes en esta plazuela bajo multa de 5 pesetas”. Algunos carteles estaban muy malogrados y fue imposible distinguir lo que ponía, pero me gustaba intentar adivinarlo. Además que la ortografía no es siempre la misma que tenemos hoy en día.


A parte de recorrer las calles lo que más tiempo nos llevó en esta excursión fue la visita al Alcázar, que os contaré otro día para poder explayarme más tranquilamente porque como ya iréis sabiendo, soy una enamorada de los castillos :) 

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